Hitler I el Flatulento

Pienso que la poesía infantil popular es una escuela de humor. Porque lo es de surrealismo, que quizá es solo una forma de tomarse a risa el mundo que entre todos vemos más o menos parecido; porque tiene muchas formas carnavalescas, de inversión del mundo, dejar el poder en manos de los niños y los pobres; y por su escatología incontenible, políticos y poder puro incluidos: “Franco, Franco, tenía el culo blanco…”. Eso protege. A mí el autobús naranja con su pretencioso “Que no te engañen” me impresiona y me irrita tanto como Media Markt con su paralelo de “Yo no soy tonto” o los “Porque yo lo valgo”. Unos quieren vender cosméticos y lavadoras, otros ideas. Que sí, que sí, que tengo un pirulí, tú la cabeza gorda, y te toca a ti.

Esta escuela de humor es de hecho una escuela de libertad. Además, para todos: afortunadamente también para los que no piensan como yo (que es lo que permite mi libertad: que no sea mía, sino libertad). Con realidades como las cámaras de gas ya es más difícil reírse. Pero esta nota de Jacinto Antón sobre Hitler deshace su figura justo por medio de la escatología. Hitler I el Flatulento. Ya, los límites de la risa. Pero.

Aunque es de noche (#HOreel 2)

Un buen amigo comparte, propone:

Y al escucharlo y mirarlo, todo me lleva y me dice: «leer es eso», «escribir tampoco es más que eso». El yo se diluye en la tradición, escribir es regurgitar lo leído con lo vivido, leer es crecer a medida que vamos identificando la malla tupida que constituye nuestra verbalidad, suma de todas las arañas ajenas que fructifican en nuestro hilo móvil y presente. Del «Aunque es de noche» de Rosalía al de Morente. Del Refree jugando un dobles a Silvia Pérez Cruz (con Cohen con Lorca [que también Morente] con la recuperación de las canciones populares). De San Juan de la Cruz cantado al Amancio Prada que sanjuanea tanto como garcíacalva. Gallo rojo, gallo negro, interpretar a lo divino tanto como a lo pagano y a lo político, ¿leer es esta forma de marea?

La República contra el injusto paragüero

Pues, señor, éste es el cuento de todo lo que ocurrió en el cuarto ropero del Presidente de la República de Villasopas del Plato; de aquel Presidente del que todo el mundo sabía que era un hombre bueno, inteligente, generoso, leal y con sombrero de copa y barba y bigote, que ponía todo su afán en crear centros de enseñanza para los obreros, hospitales y asilos para los pobres y, sobre todo, muchos jardines, unos cuadrados, otros redondos y otros en triángulo, para que jugaran los niños al fútbol, al escondite o al peón, o montaran en bicicleta.
Este señor era, más que nada, el Presidente que no quería que hubiera niños pobres ni ricos, sino que decía que todos, absolutamente todos los niños, fueran igualmente felices.
[…]
Pero entre todos aquellos documentos, el muñeco vio otro que le hizo temblar de miedo. Era una carta escrita a máquina, en la que se decía lo siguiente:
«Señor Presidente:
»Con eso de poner muchas escuelas, los obreros han aprendido mucho, y no se les puede engañar cuando compran paraguas. Y como usted tiene la culpa, le voy a matar en cuando tenga ocasión.
»El paragüero desconocido
.
La amenaza era tremenda. El Presidente estaba condenado a muerte por un injusto paragüero.

Es Antoniorrobles, así que no habrá muertos —sí: el muñeco que para la bala, pero lo podrán recomponer— y el injusto paragüero irá a la cárcel, pero lo perdonarán y por fin comprenderá «lo bueno que era el Jefe del Estado de Villasopas del Plato». Política y literatura combinan mal, política y el tono bonachón de Antoniorrobles combinan quizá peor, y hasta mi yo republicano siente que «Cómo salvó al Presidente un muñequito valiente» son tiempos y formas para conocer y recordar, pero no para revivir (pues bastaría con poner un sistema de gobierno que nos provoque urticaria, en vez de simpatía, para leerlo todo de un modo muy distinto). Eso sí, en 1977 la reedición era más que pertinente, y en 2017, muchas heridas siguen sin cerrar. Y por contradecirme yo mismo: si nuestros sueños son hoy la República Independiente de Ikea, quizá estaríamos mejor en el mundo soñado de Villasopas del Plato, que al menos mira hacia la comunidad, y no hacia el individuo y sus espejos.

  • Antonio Robles (antoniorrobles), Cuentos de los juguetes vivos II, La Gaya Ciencia, 1977.

Back to School (Allan Ahlberg)

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BACK TO SCHOOL

In the last week of the holidays
I was feeling glum.
I could hardly wait for school to start;
Neither could mum.

Now we’ve been back a week,
I could do with a breather.
I can hardly wait for the holidays;
Teacher can’t either.
.

  • Allan Ahlberg, Please Mrs Butler, Puffin, 1984.

Reina de la noche

Son los días de Carnal contra Cuaresma, tocan vestidos, extremos y vestidos extremos. Para los barbados como yo, Tinos Casales, Locomías y reinas de la noche. En este enlace una breve reseña (en catalán) de la obra Opera for Kids; aquí Diana Damrau espectacularmente verde y coronada.

Juegos de dedos (vídeo de De rumbo al cambio)

Cuando llueve —cuando han sido tantos, los días de lluvia— los dedos hormiguean, la voz necesita encosquillarse, la canción pierde la vergüenza y las rimas desbordan la boca. Simplicidad ínfima con momentos de perfección. Ludismo para teñir el presente con la experimentación de lo más sencillo. Tradición, desde luego, mucha tradición, cinco lobitos extraordinariamente añejos, y la vida que les queda. De mayor, escuchar y revivir, mirar y aprender, sentir y desear haber vivido. La magia de teatrar con lo mínimo tiene tanto de cuento como de amor. Cuando me muera dejad tres cenizas en un tronco de encina para poder llevaros el tronco en las yemas.

La risa (Pedro Guerra)

Hay varias versiones en directo, con grabaciones de diversa calidad. Esta, que visualmente no es la mejor de todas, la prefiero por la sonoridad de exterior, tan multiplicada, acorde quizá con el contenido; y también porque esa sonoridad me recuerda sesiones gozosas de oír a narradores orales junto a los muros de algún viejo castillo o iglesia. ¿Pedro Guerra tiene mucho de narrautor?

… Una niña comienza a reír y reír
y otra niña la mira y se ríe
riendo las dos
que son cuatro, son ocho, son veinte
cuarenta, sesenta,
es toda la aldea que ríe y que ríe
como una epidemia
que arrasa los campos,
los días, las guerra,
todo el continente
de risa y de gente
que ríe y no puede
parar de reír …