Archivo de la categoría: Poemas en español

Botánica poética, de Juan Lima

Botánica poética, de Juan Lima, editado por Calibroscopio —me lo recomendó Germán Machado, de El petit tresor— es el mejor libro de poesía para niños que he leído en los últimos años. Pero mejor es una palabra muy vacía, que destaca sin explicar. El mejor también ha sido el Trastario de Pedro Mañas, con ilustraciones de Betania Zacarías, editado por Kalandraka: es el libro que me gustaría escribir cuando sea mayor, por su perfección técnica (métrica y estructural) y diversión verbal (es una bomba lúdica). Botánica poética es el mejor en otros sentidos: el que más me ha movido a querer escribir y más imágenes me ha dejado flotando. Un libro verde que se abre con fotos y pospone los créditos a la última página quizá promete de entrada, pero mi entusiasmo es por haber salido prometido.

*

Una araucaria
un tulipán
cuatro filodendros
medio limón
una semilla de arrayán
un pétalo de rosa mosqueta
millones de microalgas
algunos granos de maní
tres hebras de azafrán
están escondidos
en algún lugar
de este poema

algunos los encuentran
y otros no
como casi todas las cosas
que valen la pena

 

(para el poeta
jugar es casi un juego)

*

Aparte quizá debería ser obligación nuestra cruzar más el charco. La globalización, la red, la multiplicación de posibilidades, sí, pero en la realidad seguimos sabiendo muy poco y leyendo muy poco lo que se escribe allá. Otro pequeño gran puente es LibreRío de la Plata, en Sabadell. Buscadlos en Facebook o Twitter, su web está ahora de reformas.

*

No insistas: el baobab
no cabe en tu terraza
no insistas: la coliflor no vuela
no insistas: hay más flores que islas

y prohibido romper los cocos
y prohibida la palabra kaki

algunos lectores se ponen de pie
(esto es opcional)
y protestan

todos quisiéramos inventar
un paraíso perdido

 

 

(el poeta está ahí
para atender reclamos)

*

Donde menos me ha seducido es en los montajes fotográficos con los que se ilustran los poemas (aunque ¿si el libro se abre con imágenes, no serán los poemas los que las ilustran a ellas?, y también ¿debo separarlos o saber mirarlos en conjunto?). Creo que veo la chispa, y la intención artística de los montajes, pero no me prenden o no las comprendo. No está de más decir, para situar lo anterior, que estoy poco preparado en este campo.

*

Nunca le creas
ni media palabra a la papaya
andá a saber con qué cara
se levanta de la siesta
parece un melón
cambiando de humor a cada rato

es fruta de agua
y la Luna hace lo que quiere
con sus mareas

 

(la papaya tiene cara de poeta
que ya no se afeita)

 

  • Juan Lima (textos, ilustraciones y diseño), Botánica poética. Calibroscopio: Buenos Aires, 2015. ISBN 978-987-1801-90-9.

Palabras para viajar, de Ana Alonso y Ángeles Agrela

Hablar de libros es una convención en la que, vista con algo de sorna, fingimos por un rato que yo sé de qué hablo, y además puedo hacerlo con objetividad. Por lo general el sistema, cuando se practica con prudencia, no solo no rechina, sino que incluso resulta útil: para empezar, se publica más de lo que nadie puede leer. Con Palabras para viajar he tenido una relación no sé si extraña o complicada, que ha hecho saltar las costuras de la convención, y por eso he empezado poniéndola sobre la mesa.

Se trata de un libro de poemas organizado (semántica y estructuralmente) en torno de los dos conceptos del título: el movimiento y la palabra. La quinta sección, por ejemplo, «Palabras para llegar», incluye los poemas «Casa», «Verano», «Amigo» y «Montaña». Predomina el verso libre sin base métrica, con algunos versos extralargos que me hacen pensar en la tradición surrealista («Yo podría respirar agua y ser una estrella blanda y roja en la arena / y no vería nada porque estaría tan oscuro que no distinguiría el día de la noche, / y ni siquiera podría oír», en «Fondo»), aunque algunos son de raíz clásica («Herida», que quizá puede leerse con el «Llegó con tres heridas» hernandiano, es un 5x5a5b11a11b). Predomina la expresión relativamente directa, de imágenes cotidianas y lenguaje corriente, unido a un afán comunicativo claro en torno a los problemas del crecimiento y las relaciones personales con los otros, del buscar el lugar propio en el mundo, típicos (aunque no exclusivos) de la adolescencia («A veces decir adiós cuesta tanto trabajo / como levantar la mano en clase / aunque te sepas la pregunta. // A veces solo quieres que los demás no noten que tú aún sigues ahí. // Hasta que te das cuenta / de que siendo tú mismo / no le haces daño a nadie», en «Adiós».)

En mi lectura la convención salta, y vale la pena explicarlo, por muchas coincidencias a medias. Yo también escribo poesía, pero más para niños que para adolescentes; me ha interesado el verso libre, pero sobre todo el de raíz métrica; me atraen el juego verbal, el lenguaje extraño y la imagen relativamente poco explicada. Lógicamente, mi yo aquí no importa nada: pero lectora (o lector, que también existe), si no te dijera que esto ha sido una relación de amor y odio, con chispazos por igual de descubrimiento y enfado, estaría falseando demasiado. He leído demasiado lejos de la convención de la lectura neutra y la exposición objetiva. Así que de momento aparquemos la ficción del observador no comprometido.

En el peor de los casos —dicho lo anterior, que no se olvide—, los poemas me han sonado tan prosaicos, directos y de voluntad útil que si quitamos el espacio que delimita los versos podrían estar en un libro de la (¿denostada pero imprescindible?) sección de autoayuda. Véase «Adiós» (citado parcialmente arriba) o «Amigo»: «¿Tú tienes un amigo en el que piensas / como en un fuego alegre que te espera lejano / ardiendo muy despacio en una chimenea? // Si aún no lo tienes / busca un amigo así. / Un amigo al que siempre / puedas volver. / Y trátalo muy bien. ¡Quiérelo mucho!». Según aquella vieja definición de la poesía como arte de lo memorable, ¿qué habría de memorable en esta expresión lingüística concreta (no en la idea, sino en las palabras elegidas y dispuestas como poema)?

A lo mejor, claro, aquella vieja definición es sencillamente una definición caducada. La poesía en los tiempos de whatsapp, ¿es el mensaje que podemos copiar en un «estado» para etiquetar a otro, como apelación directa? Con las formas de lectura real de nuestros adolescentes, ¿hasta qué punto tiene sentido complicar el poema en sus estructuras y elecciones léxicas? Con el sentido métrico de nuestra sociedad, el heredado de la música pop y no de Góngora, ¿cómo y hasta dónde hay que pulir el resultado? Si queremos que la poesía no sea el ratito obligado de la clase de literatura sino lo que copiaremos en las puertas del lavabo, ¿de qué nos sirve la tradición?

En el mejor de los casos, pues, los poemas de Alonso me acompañará mucho tiempo precisamente porque rompen mis costuras y me hacen dudar. No es la primera vez que me pasa con los premios de «El príncipe preguntón», de línea a mi juicio irregular, pero más arriesgada que los «Luna de aire» o «Ciudad de Orihuela».

Mención aparte merece la ilustración, que potencia el libro por el lado metafórico. Con imágenes grandes y claras, en su mayoría de personajes femeninos —recordemos de paso que Alonso es Ana, Agrela es Ángeles y hay más lectoras y profesoras que lectoros y profesoros—, y un estilo que yo situaría entre el neorrealismo y la ilustración científica, la ilustración juega a provocar y hacer volar la imaginación con dualidades, casi binomios fantásticos —mujer y árbol (o y nube, y libélula, y agua), caras de sol o de flor, corazones gigantes y otras cosas que llevamos a cuestas—, desde luego enigmáticos.

  • Palabras para viajar. Libro de poemas de Ana Alonso, ilustrado por Ángeles Agrela. Diputación de Granada, 2017. X Premio de poesía para niños “El príncipe preguntón”.

Aunque es de noche (#HOreel 2)

Un buen amigo comparte, propone:

Y al escucharlo y mirarlo, todo me lleva y me dice: «leer es eso», «escribir tampoco es más que eso». El yo se diluye en la tradición, escribir es regurgitar lo leído con lo vivido, leer es crecer a medida que vamos identificando la malla tupida que constituye nuestra verbalidad, suma de todas las arañas ajenas que fructifican en nuestro hilo móvil y presente. Del «Aunque es de noche» de Rosalía al de Morente. Del Refree jugando un dobles a Silvia Pérez Cruz (con Cohen con Lorca [que también Morente] con la recuperación de las canciones populares). De San Juan de la Cruz cantado al Amancio Prada que sanjuanea tanto como garcíacalva. Gallo rojo, gallo negro, interpretar a lo divino tanto como a lo pagano y a lo político, ¿leer es esta forma de marea?

Cuarteto concertante para artefactos sanitarios

«Compuesto para los siguientes instrumentos: calefón, lirodoro, desafinaducha y nomeolbídet». Me lo recuerda esta nota de Alberto Mut, cuya frase «Cualquiera puede hacer un chiste de cacas» resume no pocas propuestas de LIJ y, sobre todo, propuestas más o menos escénicas en las que en teoría se aspiraba a acercar a los niños a la lectura (pero concluyen, después de no poco ruido y agitación invertidos, sin que ningún chaval coja un cuento, aunque se hayan hecho en una biblioteca).

Sería injusto compararlo, qué sé yo, con la escena de los aseos del primer Austin Powers (un proyecto de infinito menos presupuesto), que no es que tenga gracia (ahora sin ironía: ¡ese tejano implorando el «courtesy flush»!), pero es un concepto ciertamente distinto de lo memorable.

 

‘Noche negra’, de María Jesús Jabato

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Terraza del café de la Place du Forum en Arlés, por la noche. Vincent van Gogh

Terraza del café de la Place du Forum en Arlés, por la noche. Vincent van Gogh

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Noche negra

Noche negra, noche oscura,
rumia y rumia con sus dientes
el camión de la basura
y me despierta
cuando traga los restos
de mi merienda.

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  • María Jesús Jabato, Gorigori. Premio de poesía para niños Ciudad de Orihuela 2013. Faktoría K de Libros, 2014. (Imagen de Wikipedia.)
  • Gorigori propone 48 poemas, de resonancia y métrica básicamente popular (sobre todo, romances octosílabos, alguno hexasílabo, y cuartetas arromanzadas de 7+5 o variaciones sobre esta base), por lo común breves y de tono lírico (más que humorístico, como el citado), a partir de grandes obras de la historia de la pintura (algunas de las cuales se reproducen junto al poema).

‘Hávalas, hávalas, hala’

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¡Hávalas, hávalas, hala,
hava la frol y la gala!

Allá arriba, arriba,
junto a mi llogare,
viera yo serranas
cantar y baxlare,
y entre todas ellas,
mi linda zagala.
¡Hava la frol y la gala!

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  • hava (o aba, en otras fuentes): ‘mira’. frol: ‘flor’. llogare: ‘lugar, aldea’. baxlare: ‘bailar’.
  • Tomado de Margit Frenk Alatorre, Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos XV a XVII. Colegio de México-FCE, 2003. Poema núm. 86, p. 100.

‘La sabana africana’, de Mar Benegas y Guridi

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  • A lo bestia. Poemas de Mar Benegas ilustrados por Guridi. República Kukudrulu, Madrid, 2011. Próxima edición ampliada en Litera, Valencia, 2014.

‘El tiburón’, de Enrique Cordero Seva, ilustración de Ester García

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Pulsad para ampliar

La mar chalada, de Enrique Cordero, es un libro temático, de tono en general lúdico, con especial afición a los juegos de palabras. Lo recomendaría a partir de unos seis años, aunque el grado de dificultad es bastante variable (en cuanto al uso escolar, algunos poemas convendrían fácilmente en la ESO). En casa nos ha gustado y al hilo de uno de los poemas, M., de ocho años, se puso en seguida a inventar posibilidades de peces-oficio. Las ilustraciones de Ester García suavizan la relativa dificultad lingüística del conjunto con un estilo también lúdico, pero nada desbordado, que ante todo facilita la comprensión de los poemas. 

  • Enrique Cordero Seva, La mar chalada. Ilustraciones de Ester García. Edelvives, Zaragoza, 2013. ISBN 978-84-263-8689-2.

Zarzabuca

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Zarzabuca,
de rabo de cuca
de cucandar,
que ni sabe arar,
ni pan comer;
vete a esconder
detrás de la puerta de San Miguel.
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María Elena Walsh, “Nunca me interesó ponerme en el papel de madre”

Encontraréis más vídeos de este reportaje en el estupendo blog de Alejandra Moglia, La memoria y el sol.

‘Oh, qué nueve meses!’, cantado por Joaquín Díaz (y feliz año a todos)

‘Helado’, de The Pinker Tones (del libro-disco Rolf & Flor)

La misma canción, en directo; otro directo; web del libro-disco, editado por Alba e ilustrado por Gallardo.

Acróstico de Lewis Carroll en ‘Alicia’

A boat beneath a sunny sky,
Lingering onward dreamily
In an evening of July—

Children three that nestle near,
Eager eye and willing ear,
Pleased a simple tale to hear—

Long has paled that sunny sky:
Echoes fade and memories die.
Autumn frosts have slain July.

Still she haunts me, phantomwise,
Alice moving under skies
Never seen by waking eyes.

Children yet, the tale to hear,
Eager eye and willing ear,
Lovingly shall nestle near.

In a Wonderland they lie,
Dreaming as the days go by,
Dreaming as the summers die:

Ever drifting down the stream—
Lingering in the golden gleam—
Life, what is it but a dream?

*

Aquel julio ya lejano
Lento el bote iba avanzando
Indolente al sol dorado.

Con tres tiernas pasajeras
Escuchando un cuento atentas
Pendientes de cada letra.

Lejos queda ya esa tarde;
El recuerdo apenas late.
Ahora es invierno implacable.

Sin embargo, cual espectro,
Alicia sigue en mis sueños
Navegando bajo el cielo.

Con otras niñas, de nuevo,
Escuchando el mismo cuento,
Las mismas letras oyendo:

Imaginan maravillas,
Dejan ir su fantasía,
Dejan que pasen los días.

En un río siempre eterno
Lento el sol se va poniendo:
La vida, ¿qué es sino un sueño?

‘Chacarera de los gatos’, cantado por María Elena Walsh

Versión instrumental de Alejandro Fatur:

Se publican las ‘Canciones de Garciniño’, de Beatriz Giménez de Ory, con ilustraciones de Antonio Guzmán

Texto de Beatriz Giménez de Ory; ilustración de Antonio Guzmán, tomada de su blog

Ya están disponibles las Canciones de Garciniño, último premio Luna de Aire, con poemas de Beatriz Giménez de Ory e ilustraciones de Antonio Guzmán, en cuyo blog se recogen la imagen de arriba y algunas otras. El libro se puede pedir en cualquier librería o comprar en el web del CEPLI.

Convocatoria del V premio de poesía para niños Ciudad de Orihuela

  • Bases del premio y recordatorio en el blog de Kalandraka. Animaos a participar; además de la recompensa económica y las actividades de presentación en librerías y escuelas, los libros resultantes tienen ilustraciones de gran calidad.

Mandanga del veraño

  • Poema del Libro de las mandangas, escrito por mí, ilustrado por Arturo García y editado por el CEPLI (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha), 2011, ISBN 978-84-8427-740-8. Disponible también como e-book.

‘El trigal’, de Carlos Reviejo, ilustrado por Xavier Salomó

Texto de Carlos Reviejo e ilustración de Xavier Salomó. Pulsad para ampliar.

  •  Carlos Reviejo, Versos de colores. Ilustraciones de Xavier Salomó (pulsad en este enlace para ver más poemas e ilustraciones). SM, Madrid, 2012.

‘Doña Disparate’, de María Elena Walsh

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Doña Disparate,
nariz de batata,
se olvida, se olvida
de cómo se llama.

Se olvida el rodete
detrás de la puerta,
duerme que te duerme
cuando está despierta.

Se quita el zapato,
se pone el tranvía,
bebe la botella
cuando está vacía.

No sabe, no sabe
y aprieta un botón
para que haya luna
o se apague el sol.

Oye con el diente,
habla con la oreja,
con un cucharón
barre la vereda.

—¡Señor boticario,
véndame tornillos!
—¡Señor verdulero,
hágame un vestido!

«¡Guau!», dice el felpudo.
«¡Miau!», dice la jarra.
¡Que yo soy el perro!
¡Que yo soy la gata!

Doña Disparate,
nariz de merengue,
se «ecovica», digo
se equivoca siempre.

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Las mariposas… (greguería de Ramón Gómez de la Serna)

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Las mariposas las hacen los ángeles en sus horas de oficina.

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‘Primavera’, de Gloria Fuertes

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PRIMAVERA

Eres tan cursi hija
que no hay por dónde cogerte.
Hasta en febrero cuando estás desnuda eres cursi,
adornada de odas y vergeles no digamos.
Primavera,
más que cantarte te han hecho la viñeta ciertos poetas sin agua;
pero a pesar de todo te defiendo,
porque haces retoñar ese geranio,
que se me seca siempre en el invierno.

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  • Gloria Fuertes, fragmento de «Sin tren de regreso: estaciones», del libro Cómo atar los bigotes del tigre, en Obras incompletas, edición de la autora, Cátedra, Madrid, 1975, numerosas reediciones. ISBN 84-376-0056-1.

‘El clavel crece en el mar…’, de Pedro Villar, ilustrado por Leonor Pérez

(Pulsad para ampliar)

  • Pedro Villar ha publicado en su blog un adelanto del que será su próximo libro de poesía para niños, Tres veces tres la mar, ilustrado por Leonor Pérez y publicado por Ediciones El Naranjo (México, marzo de 2012).

Os invito a leer el ‘Libro de Brun’

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Libro de Brun
es una nueva propuesta personal que os invito a leer en familia, sin prisa, o en el aula, quizá con las pausas precisas entre sus partes. Es un relato en verso, solo que en un verso que apenas quiere sonar como tal y renuncia a la pirotecnia de mi anterior Libro de las mandangas.

A lo largo de cuatro estaciones, os contaré de la niña Brun, su padre, su amigo Mirko (más que amigo) y la familia de Mirko, emigrada a España desde algún punto de la Europa del este. La veremos crecer, sobre todo emocionalmente, desde el sexto cumpleaños con los que se abre el libro. La acompañaremos en sus baños de verano y el patinaje de invierno, la lectura y Mirko, las dos familias y sus retazos compartidos, la ausencia de Víctor, las dificultades del que emigra a otro país. En paralelo al crecimiento emocional hay un crecimiento formal, con versos que van creciendo en extensión, encabalgamiento y, hasta cierto punto, complejidad de las imágenes.

Lo ha ilustrado con manifiesta ternura Mannfred Salmon y la edición lo debe todo al trabajo desinteresado de Ana Lorenzo, que pidió el texto, Óscar Villán, que lo ha maquetado exquisitamente, y Marcos Taracido, que dirige la nave. Lo publica, pues, Libro de notas. Lo podéis descargar libremente y con un solo clic en este enlace (se pide la aportación voluntaria de quien lo disfrute, para la viabilidad del proyecto) o adquirir en formato tradicional en este otro.

La red es tan rápida que algunos ya lo habéis leído e incluso reseñado, pero no por eso me ilusiona ni una pizca de menos dirigiros esta invitación cordial.

‘Otoño’, de Javier Fonseca y Laura Chicote

(Pulsad para ampliar)

‘Los estorninos…’, de Antonio García Teijeiro

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Los estorninos
son estridentes.
Las golondrinas,
sueños vivientes.

Y los gorriones,
buenos amigos.
Y son los cucos
relojes vivos.

Oigo sus voces.
Siento sus risas.
Pájaros tiernos
como la brisa.

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  • Antonio García Teijeiro, Versos con alas. Acuarelas de Manuel Uhía. Lynx, Bellaterra, 2006. ISBN 84-96553-15-9.
  • Versos con alas es un libro de poemas sobre pájaros, uno de los temas recurrentes en la poesía de García Teijeiro. Lynx, como editorial especializada en libros de naturaleza, lo complementa con un apéndice sobre el canto de las aves y un breve glosario.

‘San Isidro Labrador, muerto le llevan’ (popular)

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MUERTO LE LLEVAN

San Isidro Labrador,
muerto le llevan en un serón,
el serón era de paja,
muerto le llevan en una caja,
y la caja era de pino,
muerto le llevan en un pepino,
el pepino era de a cuatro,
muerto le llevan en un zapato,
el zapato era ya viejo,
muerto le llevan en un pellejo,
el pellejo era de aceite,
muerto le llevan a San Vicente.
San Vicente está cerrao,
con el moño colorao,
le agarraron de una pata
y le tiraron a un tejao.
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  • 100 temas infantiles, por Joaquín Díaz. Fundación Joaquín Díaz. En los comentarios, recojo variantes, músicas y formas de jugar.
  • [Mayo de 2019: actualizo el enlace a la fuente]

El ‘monstruo’ nacido del ‘capricho’ del ‘dibujante’, según Horacio (en verso castellano de Iriarte)

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Si por capricho uniera un dibujante
a un humano semblante
un cuerpo de caballo, y repartiera
del cuerpo en lo restante
miembros de varios brutos, que adornara
de diferentes plumas, de manera
que el monstruo cuya cara
de una mujer copiaba la hermosura
en pez enorme y feo rematara,
al mirar tal figura,
¿dejaríais de reíros, oh, Pisones?
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Si a una cabeza humana quisiese un pintor unirle un cuello de caballo, y aplicar diversas plumas a unos miembros reunidos de todas partes de manera que una mujer, hermosa de cintura para arriba, termine como un feo pez, ¿podríais, amigos míos, invitados a contemplarlo, retener la risa? Pensad, Pisones, que sería semejante a este cuadro un libro cuyas vacías ideas se estructurasen a manera de enfermizos sueños, de modo que ni los pies ni la cabeza se ajustasen a una única forma.
Siempre existió para los pintores y los poetas la justa libertad de atreverse a cualquier cosa; lo sabemos, y pedimos y a la vez otorgamos esta facultad. Pero no de manera que lo verde se una a lo maduro, o las serpientes se apareen con las aves, o los corderos con los tigres.

  • Traducción de Alfonso Cuatrecasas en Horacio, Odas-Epodos-Arte poética, Bruguera, Barcelona, 1984.

‘PLEASE DO NOT MAKE F UN OF ME…’, de Shel Silverstein

  • PORFA / NO TE / BURLE / S DE MÍ / PORFA / NO TE / RÍAS NO / ES FÁ / CIL ES / CRIBIR / UN PO / EMA EN / EL CUE / LLO DE / UNA J / IRAFA / AL GA / LOPE.
  • Shel Silverstein, Where the Sidewalk Ends. Harper & Row, Nueva York, 1974.

‘¡Ah, el novio no quere dinero!’ (popular sefardí)

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¡Ah, el novio no quere dinero!
Quere a la novia de mazal bueno.
Yo vengo a ver
que gozen y logren
y tengan muncho bien.

¡Ah, el novio no quere ducados!
Quere a la novia de mazal alto.
Yo vengo a ver…

¡Ah, el novio no quere manillas!
Quere a la novia cara de alegría.
Yo vengo a ver…

  • mazal bueno, mazal alto: buena suerte
  • manillas: pulseras
  • Véase por ejemplo Manuel Alvar, Poesía tradicional de los judíos españoles, Porrúa, 1966.
  • Otras versiones: Occursus (con ambientación medieval y fusión con otra canción) y Delta Concert Choir (coro muy numeroso)

‘Comida para relojes’, de Fran Nuño (‘La hora de los relojes’)

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Comida para relojes

¿Qué comen los relojes?

Tiempos perdidos en su salsa,
aliños de contratiempos,
tiempo de espera a la plancha,
miel con tiempo de descuento…

Y siempre, para el postre:
rica fruta del tiempo.
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Ilustración de Enrique Quevedo. (Pulsad para ampliar.)

‘Luna de estío’, de Yamazaki Sokán

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Luna de estío:
si le pones un mango,
¡un abanico!

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  • Octavio Paz: Versiones y diversiones. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2000. ISBN 84-8109-308-4.

Vídeo de la presentación del VIII premio Luna de Aire a ‘En la plaza quieta’, de Antonio Núñez Torrescusa, ilustrado por Beatriz Torres

‘Siempre un adiós (un homenaje a Jorge Semprún)’, de Alfredo Ramos

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Noche Único Reino Posible Mientras Estamos Solos
Único Reino Posible Mientras Estamos Solos
Reino Posible Mientras Estamos Solos
Posible Mientras Estamos Solos
Mientras Estamos Solos
Estamos Solos
Solos

Somos
Estela Mínima
Mínima Presencia Real
Presencia Real Útil Negado
Real Útil Negado Somos Estela
Útil Negado Somos Estela Mínima Presencia
Negado Somos Estela Mínima Presencia Real Útil

Jorge Semprún retratado por Gorka Lejarcegi, 2001

Somos Estela Mínima Presencia Real Útil Negado
Estela Mínima Presencia Real Útil Negado
Mínima Presencia Real Útil Negado
Presencia Real Útil Negado
Real Útil Negado
Útil Negado
Negado

Noche
Único Reino
Reino Posible Mientras
Posible Mientras Estamos Solos
Mientras Estamos Solos Noche Único
Estamos Solos Noche Único Reino Posible
Solos Noche Único Reino Posible Mientras Estamos

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‘Mi burro enfermo’, cantado por Alba Ávila e ilustrado por Gerald Espinoza (Ekaré)

Mi burro enfermo: El canto como lectura melodiosa de Ediciones Ekaré en Vimeo.

Conversación con Gerald Espinoza de Ediciones Ekaré en Vimeo.

Marina Colasanti habla de sus micropoemas ‘para niños, pero no infantiles’

‘Anclas, patanclas’ (en El cuento de la buena pipa, y partitura)

«… el juego de gomas que más nos gustaba era otro. O al menos eso creo, o quizá se trate del juego que más me gusta ahora, viéndolos todos desde esta edad adulta en la que me empeño una y otra vez en recuperar a la niña que fui. En este juego las niñas que paraban, sostenían las gomas elásticas estirando hacia arriba los brazos al máximo. La niña que jugaba alcanzaba las gomas desde dentro con los brazos, mirando a cada una de las niñas que paraban alternativamente, mientras hacía varios enredos con las gomas y entonaba esta canción:

Anclas, clas,
patanclas, clas,
azules, les,
y blancas, cas,
anclas, patanclas,
azules y blancas.

Cuando se acaba la canción tenías que salir de las gomas, siendo más rápida que las otras niñas que bajaban velozmente las gomas para atraparte.»

  • Manuel Fernández y González de Mendoza, Cancionero musical infantil de Toledo, Universidad de Castilla-La Mancha, 1992.
  • Partitura alternativa en doslourdes.net

‘Mala memoria’, de Juan Carlos Martín Ramos, ilustrado por Cristina Müller

Ilustración de Cristina Müller. Pulsad para ampliar

‘Desajuste en el desgaste’, de Gloria Fuertes

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DESAJUSTE EN EL DESGASTE

La vista es lo primero que se pierde,
por eso hay tanta gafa,
después te quedas sordo del pie izquierdo,
y te nace la calva de la cana,
se te mueven las carnes si eres gordo,
si eres flaco te suenan las bisagras,
se te vuelan los capicúas,
se te pierden las ganas…
se te mueven los dientes en la boca;

cuando sabes amar esto te pasa.

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  • Gloria Fuertes, del libro Cómo atar los bigotes del tigre, en Obras incompletas, edición de la autora, Cátedra, Madrid, 1975, numerosas reediciones. ISBN 84-376-0056-1.

Presentación de ‘La cruzada de los niños’ en el Museo ABC de Madrid, con la ilustradora, Carme Solé Vendrell

(Pulsad para ampliar)

‘Réquiem de madre’, cantado por María Elena Walsh