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Aquí no se fía (nadie de las recomendaciones de Navidad)

Ayer me llegó, por vía de Twitter, el enlace a una “selección” de “treinta títulos para los más pequeños de la casa”, publicada en ABC. Aparte de la alegría personal porque uno de esos libros lo ha traducido mi mujer (y, cosa rara, el editor cumple con la Ley de Propiedad Intelectual y paga derechos de autor por la traducción; así que ojalá se venda por miles), la sensación general era negativa: algunas presencias poco dignas y muchas ausencias clamorosas. Buscando datos objetivables, terminé por reducir la selección a los editores mencionados. En orden alfabético: Anaya (5), Cuento de Luz (4), Edelvives (1), Juventud (4), La Galera (3), Macmillan (2), Palabra (3), Planeta (3), Siruela (4) y SM (1).

Visto lo visto, mi enhorabuena a los servicios de márqueting de los editores recomendados repetidamente, porque han cumplido a la perfección con la labor por la que cobran: hacer llegar sus obras a los medios. Pero al periódico, una de dos: si venden publicidad, llámenla por tal nombre; y si lo que quieren es ofrecer a sus lectores selecciones mínimamente merecedoras del calificativo, antes pasen por una buena librería en la que puedan ver igualmente los catálogos de (de nuevo en orden alfabético) A buen paso, Bárbara Fiore, Coco Books, Combel, Corimbo, Cuatro azules, Ekaré, Flamboyant, FCE, Jinete azul, Kalandraka (y Factoría K), Kókinos, Libros del Zorro Rojo, Lóguez, Lumen, Media Vaca, Nórdica, OQO, Pintar-Pintar, Proteus, República Kukudrulu, Sd, Thule… y los que me dejo. Se sorprenderán muy gratamente y, de paso, no engañarán a los lectores, cuestión que tal vez figure en esa letra pequeña del periodismo que fueron los códigos deontológicos.

Visto algún comentario, añado un abrazo a los autores, ilustradores y editores recomendados en ese artículo. No va, en ningún caso, contra ellos.

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‘Filo entra en acción’, de Christine Nöstlinger

Filo entra en acción, de Christine Nöstlinger, es una novela de misterio ambientada en un instituto y protagonizada por un grupito de personajes caracterizados a grandes rasgos: el gordo inteligente (el Filo), el guaperas sensible (el Sir), el impulsivo (el Picas) y una chica demasiado atada por su madre (Lillibeth).

Sin embargo, más que por el enigma, destaca por los estados de ánimo. Escrita con multitud de coloquialismos y bastantes momentos de enfado, apenas hay adulto que no sea risible y no merezca el desprecio bien de la voz narradora, bien de los protagonistas. De hecho, apenas hay personaje que no sea objeto de críticas, porque los propios compañeros del aula, en su mayoría, actúan con mezquindad. Así pues, más que una novela de misterio, satírica o incluso de retrato de la agresividad de rechazo propia de la adolescencia, a mi entender se trata de una novela moral, escrita para defender un modelo de relaciones humanas menos angustiante, que deje vivir a los demás según son sin juzgarlos, etiquetarlos y condenarlos. Casi todo el mundo lo pasa mal y encuentra una ocasión de crecer (que no necesariamente aprovecha); la voz moral expresa la pondrá Filo, en defensa de una mayor racionalidad (menos impulso guiado por los sentimientos) y más cariño y amor entre todos. A cambio, todo esto le resta tensión narrativa y tampoco hay un planteamiento con la fuerza simbólica y emotiva de, por ejemplo, Me importa un comino el rey Pepino.

  • Christine Nöstlinger, Filo entra en acción. Ilustraciones de Tino Gatagán. Traducción de Luis Pastor. Espasa-Calpe, Madrid, 1984, ISBN 84-239-2729-6. Planeta&Oxford, Barcelona, 2005, ISBN 84-96336-65-4. Ilustraciones de Fran Bravo: Planetalector, Barcelona, 2010, ISBN 978-84-08-09084-7.
  • Filo entra en acción en Bienvenidos a la fiesta, en el SOL y en La hora del lector del IES La Fuensanta de Córdoba.
  • Christine Nöstlinger en este blog.