Archivo de la categoría: Poemas de Germán Machado

‘Culebra verde’, de Germán Machado

(Fotografía de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano, Bolivia)

Culebra verde

Si se arrastra, si repta
en la verde humedad
de su silencio:
no está ciega, no calla.

La mirada arrebata:
en sus ojos, la ira
ha encendido el ardor
de la tierra hostigada.

Subrepticia es el habla:
en su boca sisean
los misterios profundos
de una tierra azotada.

Guazú virá, de Germán Machado

GUAZÚ VIRÁ

En este árbol, una huella:
la corteza extraída.

Más acá es el tufillo de la orina
y más allá un salivazo
con ese olor que asume
lo frágil del peligro.

El territorio: hectárea
de monte y de crepúsculo,
donde la hierba es fresca
y los frutos, runrún
del cervatillo.

Tímido, alerta, duende,
guazú virá y misterio:
lo robusto del bosque
y lo suave del río.

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Zipisquillas, de Germán Machado

Zipisquillas, de Germán Machado, es una novela breve que transcurre en un mundo imaginario y narra lo que nos anticipa el subtítulo: Historia del zipireño que perdió sus cosquillas y de cómo hizo para recuperarlas. Los títulos de los capítulos también suenan un punto cervantinos: «Que cuenta lo que sucedió a Zipitero cuando realizan el plan del viejo mago Zipitrú». Es un relato de aventuras, humor y lenguaje preciso, con el que pasar un buen rato.

Los zipireños tienen hocico de perro, orejas de gato y ojos de agilucho, y viven protegidos de ogromios y ogreños en la Comarca Rectangular del Zipizaperay. Llevan «zipinombres» que en ocasiones los caracterizan: a Zipímica le gusta la experimentación y la química, Ziphidalgo tiene «veleidades de poeta», Zipibasket es deportista, Zipirrock, claro está, músico.

El caso es que a Zipitero, sin darse cuenta, se le caen las cosquillas a la entrada del galpón (cobertizo) de los caballos. Tras una aburridísima clase de Historia y Geografía, huirá a consultar el problema con el mago Zipitrú (alias Úrtipiz, cuando se sienta cabeza abajo), un viejo cascarrabias y algo tramposo. Zipitero, Zipinete y Zipímica deberán reunir a toda prisa los ingredientes de un jabón con el cual —pasando una prueba temible— quizá el primero podrá recobrar sus añoradas cosquillas.

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  • Germán Machado, Zipisquillas. Ilustraciones en blanco y negro de Magdalena Sayagüés. Sudamericana Uruguaya (Random House Mondadori), Montevideo, 2009. 80 pp. ISBN: 978-9974-683-10-5.

Aguará guazú, de Germán Machado

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EL AGUARÁ GUAZÚ

La noche aúlla como una sombra
partida en dos.
Viernes en vela,
es luna nueva…
¿Será un aullido de lobizón?

La noche aúlla y entre los ranchos
de la comarca
pasan la voz:
Una guarida en los pastizales…
¿será guarida de un lobizón?

La noche aúlla como si un perro,
como si un árbol, como si tú,
tiembla que tiembla,
nada supieras
de la leyenda
del agua-ra-guá
aguará guazú.

Un zorro grande,
algo de hiena, algo de perro,
crin en el lomo:
aguará guazú;
cuenta un paisano en el fogón
tu vieja historia de luna nueva,
séptimo hermano,
hijo varón…

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Leones de mar, de Germán Machado

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Leones de mar

Es del mar
la leona
y es del mar
el león,

es la niebla
un secreto
y el rugido,
canción.

Son sus huellas
las olas
y el destino
es de sal,

el león,
la leona,
el rugir
y el cantar.

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Lobitos de mar, de Germán Machado

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Lobitos de mar

Una roca dormida
bajo la piel cachorra
de los lobos de mar.

Y abajo de la roca
es el mar que dormita
lamiendo agua salada
y olfateando el silencio
como un viejo sultán.

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El colibrí, de Germán Machado

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Se sostiene en el aire
como una nota musical.
El colibrí
picotea la flor del hibisco,
que es como una trompeta
vibrando en si bemol.

A veces, el picaflor
dirige la orquesta
con su pico de batuta
y su frac
de un verde terso,
tornasol.

Entonces, las flores
tocan una sinfonía dulce
y calma.

El viento se detiene a escuchar,
y aplaude mansamente
cuando terminan.

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Una adivinanza de Germán Machado

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El oso le prestó garras.
El lobo le dio su piel.
Del gato tiene la panza.
La cola de mono es.
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¿Te lo digo en guaraní?
Puntiaguda es la nariz.

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  • Solución, en los comentarios

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La tarántula, de Germán Machado

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LA TARÁNTULA

Danza la tarantela
con patas enmarañadas.

Ocho veces te mira: ojos
no le hacen falta.

Ocho veces te abraza:
cuéntale bien las patas.

¿Cuántos sustos
te habrá dado,
la tarántula?

Hay quien dice que es un lobo
cuando está entre las arañas.

Por mí que sea un cordero,
que baile el twist o la salsa:
prefiero que no me vea,
y no verla
————– ————————- ni encontrarla.

De Germán Machado hemos publicado antes Tucu tucu. Además, el autor ha ganado entre medio el IV concurso internacional de cuentos de Imaginaria10px-external-3.png, con “El secreto de los Greenwall”10px-external-3.png, que ha ilustrado para la edición en red Cecilia Afonso Esteves10px-external-3.png. También podéis leer, en el “Jardín de flores curiosas” del blog Libro de Notas, su poema “Tijeras”10px-external-3.png.

La fotografía de la tarántula es de Marcelo Casacuberta (como parte de su proyecto de fotografía10px-external-3.png de la fauna autóctona del Uruguay).

Tucu tucu, de Germán Machado

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TUCU TUCU

Asoma la cabeza
y sus dientes naranja
son como dos almenas de un castillo radiante.

Madriguera escondida o túnel subterráneo,
el tucu tucu excava una cueva,
su casa: bajo piedra en el cerro,
bajo arena en la playa,
bajo tierra en el monte. Excava,
siempre excava,
y de tanto excavar, el tucu tucu tiene
la pelambre de barro y las uñas tiznadas.

Un geniecillo huraño
—el hocico achatado y la cola bien larga—
va royendo el silencio en la tarde del campo
y le hace zancadillas a caballos y vacas.

Asoma la cabeza
y sus dientes naranja
parecen una mueca del sol entre los pastos.

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El poema es de Germán Machado, sobre una imagen tomada por Marcelo Casacuberta en el marco de un proyecto de fotografía de la fauna autóctona del Uruguay.
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