Archivo de la categoría: Ed. SM

Ausencias

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… Una mañana, Tomás llenó el cuenco de leche y Mikos no acudió. Tomás se fue al colegio y Mikos no le acompañó hasta la esquina o dos casas más lejos. Por la tarde, Tomás jugó al fútbol con sus amigos y no estuvo para contar los goles. Tomás atravesó el parque para contemplar los trenes en el terraplén y ningún gato negro se sentó a su lado parpadeando con sus enormes ojos amarillos.

Tomás corrió de un lado a otro buscando y llamando a gritos a su amigo. Pero la búsqueda y los gritos no sirvieron de nada.

Un vecino, el señor Brake, dijo …

  • Jurij Brězan, El gato Mikos. Ilustraciones de Květa Pacovská. Traducción del alemán por José A. Santiago Tagle. SM, Madrid, 1993.
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‘Muros’, de Agustín Fernández Paz

Muros, de Agustín Fernández Paz, es una novela sobre un tema complejo, actual y trascendente, presentada para poco más que primeros lectores, a partir de unos siete años. Habla del gueto y —según queda quizá más claro en el título original, Valados— de vallas como las que persiguen separar la Europa rica del África pobre.

Xan López Domínguez

Xan López Domínguez (imagen de la edición de editorial Cruïlla)

La opción social de la novela es neta: importan las personas, no la guerra entre bloques. De hecho, el proceso del gueto apenas se explica, simplemente pasa, llega a la vida de los niños protagonistas. El lenguaje no puede ser más distante del oficial, que nos habla de «defensa» contra una «invasión» y el «asalto» de «masas» organizadas por «mafias». No, aquí tenemos a personas. A dos niños, uno de cada sexo, uno de cada color, que se han hecho amigos. Se encontrarán separados por una desconfianza creciente, una valla, un muro, soldados. E irán buscando soluciones para no renunciar: manos entre la valla, aviones de papel sobre la muralla, cometas que acabarán llenando el cielo en ambos lados…

Me resulta difícil, buscando la perspectiva del lector crítico, saber dónde comienza la novela eficaz y dónde acaban las buenas intenciones. El aire contenido, la repetición de los lazos de unión personales y la búsqueda de nuevas formas de contacto cuando se prohíben las anteriores, el tono poético y dolido, funcionarán mejor, supongo, con la intervención de un mediador atento.

Xan López Domínguez, por otro lado, acierta a transmitir bien las emociones (las discusiones en la sociedad, la cerrazón de los soldados) y deja algunas imágenes memorables, a mi entender, como la de la extensión de la valla o la del fantasma que erigía muros para separar, muros invisibles, como el que separó a la niña de sus padres, partidarios del gueto.

Xan López Domínguez

Xan López Domínguez

  • Agustín Fernández Paz, Muros. Traducción de Valados por Isabel Soto. Ilustraciones de Xan López Domínguez. SM, Madrid, 2010. 978-84-675-4021-5.

Aquí no se fía (nadie de las recomendaciones de Navidad)

Ayer me llegó, por vía de Twitter, el enlace a una “selección” de “treinta títulos para los más pequeños de la casa”, publicada en ABC. Aparte de la alegría personal porque uno de esos libros lo ha traducido mi mujer (y, cosa rara, el editor cumple con la Ley de Propiedad Intelectual y paga derechos de autor por la traducción; así que ojalá se venda por miles), la sensación general era negativa: algunas presencias poco dignas y muchas ausencias clamorosas. Buscando datos objetivables, terminé por reducir la selección a los editores mencionados. En orden alfabético: Anaya (5), Cuento de Luz (4), Edelvives (1), Juventud (4), La Galera (3), Macmillan (2), Palabra (3), Planeta (3), Siruela (4) y SM (1).

Visto lo visto, mi enhorabuena a los servicios de márqueting de los editores recomendados repetidamente, porque han cumplido a la perfección con la labor por la que cobran: hacer llegar sus obras a los medios. Pero al periódico, una de dos: si venden publicidad, llámenla por tal nombre; y si lo que quieren es ofrecer a sus lectores selecciones mínimamente merecedoras del calificativo, antes pasen por una buena librería en la que puedan ver igualmente los catálogos de (de nuevo en orden alfabético) A buen paso, Bárbara Fiore, Coco Books, Combel, Corimbo, Cuatro azules, Ekaré, Flamboyant, FCE, Jinete azul, Kalandraka (y Factoría K), Kókinos, Libros del Zorro Rojo, Lóguez, Lumen, Media Vaca, Nórdica, OQO, Pintar-Pintar, Proteus, República Kukudrulu, Sd, Thule… y los que me dejo. Se sorprenderán muy gratamente y, de paso, no engañarán a los lectores, cuestión que tal vez figure en esa letra pequeña del periodismo que fueron los códigos deontológicos.

Visto algún comentario, añado un abrazo a los autores, ilustradores y editores recomendados en ese artículo. No va, en ningún caso, contra ellos.

‘El trigal’, de Carlos Reviejo, ilustrado por Xavier Salomó

Texto de Carlos Reviejo e ilustración de Xavier Salomó. Pulsad para ampliar.

  •  Carlos Reviejo, Versos de colores. Ilustraciones de Xavier Salomó (pulsad en este enlace para ver más poemas e ilustraciones). SM, Madrid, 2012.

‘El secreto del huevo azul’, de Catalina González Villar, con ilustraciones de Tomás Hijo

El secreto del huevo azul, de Catalina González Villar, premio El Barco de Vapor de 2012, es una bonita historia de aventuras cuyo protagonista deberá lidiar con un enemigo interior: el miedo a reconocer un error y el miedo posterior a reconocer la mentira con la que se ha intentado salir del apuro. Aunque es una obra claramente moral, e incluso didáctica, no es aliteraria: se aprovecha el poder creador de las mentiras para que, en un mundo fantástico, estas se vayan encarnando en personajes reales; así, el lector puede vivir la aventura como, por citar el ejemplo más vistoso, el enfrentamiento con un dragón temible con ayuda de un tigre blanco. Solo en ocasiones el tono moral es demasiado explícito, o demasiado abstracto («Más allá del Puente del Adud acechan la traición, la cobardía, la falsedad»), con el riesgo de distanciamiento del lector que esto supone; pero en conjunto la reflexión me parece bien integrada con la narración, y toma cuerpo en metáforas con peso narrativo («Comenzaba a comprender que con una mentira los problemas, lejos de desaparecer, se multiplicaban a la misma velocidad que aquella plaga de lagartijas»; la plaga la ha creado la mentira inicial).

Aunque dragón y tigre son llamativos, la novela es más interesante porque crea todo un mundo, todo un país de las mentiras, plagado de secundarios imaginativos y divertidos (y aquí, sin caer en los excesos del género, digamos en Walter Moers). El diverso nivel de desarrollo de los personajes permite agruparlos en categorías: genéricos (babosas, yalohehechos, dolordebarrigas), individuales tópicos (el rey y la reina, el príncipe de más edad) e individuos algo más redondos, casi siempre nombrados (con nombres que conviene leer al revés, como el conjuro del mago, para resumir su función en esta obra moral: Rolav, Aritnem, Noisuli…), además de simbólicos, como el Ave de la Verdad.

Mención aparte merece la ilustración de Tomás Hijo, que, como el texto, quita hierro a la mentira, en el sentido en que la presenta como temible, pero no oscura. Hay un trabajo particularmente interesante en las simetrías y, teniendo en cuenta que es una novela pero se presenta en formato grande, en la creación de espacios hábiles para las cajas de texto.

  • Catalina González Villar, El secreto del huevo azul. Ilustraciones de Tomás Hijo. SM, Madrid, 2012. ISBN 978-84-675-5435-9.
  • Reseña de Óscar L. Mencía en Babar

‘Lili, Diango y el sheriff’, de Klaus-Peter Wolf

Al terminar el día, la madre pregunta: «Bueno, ¿qué tal has pasado el día, qué has hecho hoy?». Y el hijo, que pasa el día solo, salvo por un amigo, responde: «¡Bah, nada! Me he aburrido como siempre. Aquí, en Iglesias, nunca pasa nada». Pero esto lo oiremos después de toda una aventura de western tragicómico, con la que el niño reinterpreta la experiencia cotidiana: su madre pasa de vender dulces en Iglesias a despachar güisqui en «el saloon más libertino de Polvodeoro».

La realidad familiar es dura (una madre sola, con muchas horas de trabajo y pocos ingresos) y se reinterpreta con más dureza aún, pero también con heroicidad de humor tirando a grueso: la madre, acosada en la realidad por el propietario de la tienda, en la ficción es Lili la Roja, acosada por el pistolero Diango y el jefe indio Vaso de Güisqui fresco; entre tanto, un abuelo sordo e inútil desafía a todos a un duelo mortal (mortal para sí mismo, si llegara a realizarse). Al primero, Lili lo reduce con laxantes; al segundo, lo emborracha hasta que su esposa Escoba Voladora regresa de pronto y se lo lleva del bar a bofetones. Es el mundo ficticio que corresponde a una plaza en la que los bebés «gateaban por el suelo recogiendo colillas de cigarrillos y anillas arrancadas de latas de refrescos». La novela se sitúa más cerca de los títeres burlescos de Punch y Judy que de la mayoría de la narrativa infantil actual; más aún, si tenemos en cuenta que se presenta a partir de 7 años.

Ilustración de Federico Delicado

  • Klaus-Peter Wolf, Lili, Diango y el sheriff. Traducción de Elsa Alfonso Mori. Ilustraciones de Federico Delicado. SM (El barco de vapor, serie azul), 1989. ISBN 84-348-2759-X.

‘Diario de un gato asesino’, de Anne Fine

Diario de un gato asesino, de Anne Fine, es una novelita humorística concebida para especial crujir de dientes de quienes consideran que, en un cuento infantil, un león debe comer hierba, zanahorias, flores o mejor aún, sueños de paz universal, pero nunca jamás carne. (En esa concepción, ¿National Geographic es un canal pornográfico?)

El gato protagonista, que cuenta la historia en primera persona, vive en una casa de esa índole: cuando se come un pájaro, la familia organiza un entierro; cuando trae un ratón (que ha encontrado «recién muerto, pero muerto»), se arma otro funeral lacrimógeno. «Esta Casa se está convirtiendo en el Circo de la Alegría», comenta el gato, irónicamente.

La acción se carnavaliza más cuando, no sin dificultades, mete un conejo por la gatera, ¡el conejo de los vecinos, que «ha vivido aquí al lado años y años»! La familia, horrorizada, lo castiga modificando la gatera para que no pueda entrar solo y corre a lavar y peinar al difunto para dejarlo de nuevo, de madrugada y a escondidas, en la jaula de los vecinos. Al encontrarse con ellos al día siguiente, estos les cuentan el raro fenómeno que acaban de vivir: su conejo de toda la vida, que se había muerto de viejo y al que habían enterrado en el jardín, ¡ha aparecido de repente en la jaula, «tan arregladito y tan mono»!

Las ilustraciones de Sofía Balzola, mediante lo que parecen sólidos creados por ordenador, no muestran a los adultos y crean algunos juegos divertidos con situaciones cinematográficas, como la persecución del criminal o la foto de la ficha policial.

  • Anne Fine, Diario de un gato asesino (The Diary of a Killer Cat). Ilustraciones de Sofía Balzola. Traducción de Miguel Azaola. SM (El barco de vapor, azul, 84), Madrid, 1998. ISBN 84-348-6245-X.