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‘Traducir literatura infantil y juvenil: Notas a vuelapluma’, artículo de Mario Grande

Viene en El Trujamán un artículo de Mario Grande sobre la traducción de la literatura infantil y juvenil. No es lo más frecuente, desde luego (como autor de esa misma sección del Centro Virtual del Instituto Cervantes, yo he aportado cuanto he podido al respecto, pero para constatar, me temo, que mi grano de sal salaba muy poco el mar de los traductores). Este es el enlace original: Traducir literatura infantil y juvenil: Notas a vuelapluma. Por su interés específico para este blog, me permito también copiarlo íntegro a continuación:

No es raro oír la opinión de que la traducción de textos de literatura infantil y juvenil es «más fácil» que la traducción de literatura sin adjetivos, o sea, para adultos. Dejando para otro momento la incongruencia de incluir «infantil y juvenil» en un solo saco, tal vez convenga confrontar esa opinión con el hecho de que el epígrafe de literatura infantil y juvenil sirve para nombrar un cajón de sastre, pues apenas hay época o género (y súbgenero) literario que no abarque, lo que exige del traductor una buena dosis de versatilidad. Cualidad que debe extenderse a un buen conocimiento de las tradiciones literarias y culturales en las que cobran vida, se difunden y perduran los textos que va a traducir.

La diversidad de géneros se queda chica si contemplamos la literatura infantil y juvenil desde el punto de vista del lenguaje. Desde balbuceos, aliteraciones, trabalenguas y rimas a jergas adolescentes a veces efímeras y localizadas, slang, neologismos, ocurrencias del autor y un peso de la oralidad que tiñe muchos relatos de una carga ponderativa que no puede obviarse al traducir.

Por eso muchas veces la labor del traductor, además de traducir, consiste en adaptar e incluso crear a partir no de palabras, sino de ideas o imágenes. Además de tener presente la diversidad del español.

Vamos, que de «más fácil», nada. Visto lo visto, en la traducción de literatura infantil y juvenil quizá sea necesario matizar la invisibilidad del traductor. La cuestión es acertar en las estrategias de intervención, dar con el equilibrio adecuado.

A diferencia de otros ámbitos o géneros de la cultura popular (cómic, cine, música, videojuegos), en la literatura infantil y juvenil de nuestros días influye la pedagogía, que no tiene nada que ver con la literatura. Tal vez en ello radique la distinción entre libros de prescripción y libros comerciales que practican las editoriales del ramo y, sin duda, habrá razones que lo justifiquen. El inconveniente podría surgir si un criterio extraliterario como es el pedagógico funcionara como filtro, limando y reduciendo el lenguaje a la pura sintaxis, con riesgo de exclusión de otros referentes lingüísticos, culturales y estéticos, o decidiendo qué se incluye en el canon y qué es tabú. Ciertamente, es un tema delicado porque la edición forma parte de la industria cultural y está imbricada en el sistema educativo, por lo que debe tener necesariamente en cuenta muchas variables, aunque el conservadurismo tampoco sea sinónimo o garantía de rentabilidad. El caso es que, en ocasiones, estorba al trabajo del traductor, que se guía por criterios lingüísticos y literarios, no de modulación del aprendizaje.

Quizá en mayor medida que otros sectores editoriales, en la traducción de literatura infantil y juvenil es muy necesaria la cooperación y la buena sintonía de los traductores con los editores y correctores. Es decir, el enfoque del trabajo como algo colaborativo, de equipo, no de mera coordinación o, en el peor de los casos, competitivo. De ello depende en buena medida el éxito o el fracaso de una buena traducción y edición. La colaboración se inicia con los preceptivos informes de lectura: resumen de la obra y valoración. El resumen debe ser descriptivo, sin hacer comentario de textos; las opiniones deben reservarse para la valoración. Las editoriales suelen pedir valoración literaria y comercial. La calidad literaria no siempre coincide con el gancho comercial. Pero hay que defenderla. Y en cuanto a lo segundo, ser sinceros: si el libro puede venderse bien ¿por qué no decirlo? El traductor no ejerce aquí de crítico literario, sino de asesor para la toma de decisión editorial. Elegido el libro, queda un amplio campo de colaboración: título, léxico, nombres de personajes y lugares, glosarios, encaje en colección… no siempre fácil, pero que debe conducir a mejorar el producto final. El lema, para todos los intervinientes en el proceso, sería «menos ego y más lego».

‘Árboles en el camino’, de Régine Raymond-Garcia y Vanina Starkoff

De Vanina Starkoff me gustó mucho Bailar en las nubes, álbum que, si no he reseñado aquí, ha sido solo por falta de tiempo. Ahora ilustra este cuento de aire africano de la francesa Régine Raymond-Garcia, una bonita historia de protección por parte de los árboles (y sobre todo, del gran baobab), sustituto temporal de una madre en camino, al cabo de la cual el protagonista promete ser, cuando sea mayor, «el guardián de los árboles».

  • Régine Raymond-Garcia, ils. Vanina Starkoff, Árboles en el camino. OQO editora, 2012.
  • A mejorar, en la traducción de Pilar Férriz, correcta por lo demás, el detalle del ajuste de los nombres propios: lo que en francés es Khadija, en español debería ser Jadiyá (o Jadiya; no sé dónde cae el acento original).

‘Fotografía del 11 de septiembre’, de Wisława Szymborska

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——FOTOGRAFÍA DEL 11 DE SEPTIEMBRE

Saltaron hacia abajo desde los pisos en llamas:
uno, dos, todavía unos cuantos
más arriba, más abajo.
La fotografía los mantuvo con vida,
y ahora los conserva
sobre la tierra, hacia la tierra.
Todos siguen siendo un todo
con un rostro individual
y con la sangre escondida.
Hay suficiente tiempo
para que revolotee el cabello
y de los bolsillos caigan
llaves, algunas monedas.
Siguen ahí al alcance del aire,
en el marco de espacios
que justo se acaban de abrir.
Solo dos cosas puedo hacer por ellos:
describir ese vuelo
y no decir la última palabra.
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  • Traducción de Gerardo Beltrán y Abel A. Murcia, en Francisco Rico y Rosa Lentini, Mil años de poesía europea, BackList, Barcelona, 2009. ISBN 978-84-08-08684-0.

Los miedos de la abuela (‘La abuela’, Peter Härtling)

—Tu abuelo, Karli, algunas veces empinaba bastante el codo. De vez en cuando te diré que hasta llegaba a casa a cuatro patas y yo, entonces, me juré no probar en la vida esos brebajes. Incluso cuando nos invitaban o cuando celebrábamos cualquier cosa yo la bebida apenas la tocaba. Ahora es diferente. Y ocurrió de una forma bien sencilla. El día en que murió el abuelo yo daba vueltas por la casa queriendo poner orden y enredándolo todo, en realidad, mucho más de lo que estaba. En la mesilla de noche del abuelo encontré, por casualidad, dos botellas de aguardiente y, en medio de toda la tristeza, me quedaron fuerzas todavía para ponerme furiosa. Abrí una de las botellas y me bebí un buen trago, como para contrariar al abuelo difunto. ¿Y sabes tú lo que pasó, Karli? Me sentó bien. Me dije que era estupendo para matar las penas. Y desde entonces me las mato con una copita o dos. Sobre todo cuando me entra miedo.
Karli la miró asombrado.
—¡Pero abuela, si tú no tienes miedo! Nunca te lo he notado.
—Tú, Karli, a tus ocho años, ya sabes mucho. Lo que pasa es que el miedo no puede verse.
Karli le aseguró que lo notaría. La abuela se rió.
—Tú confías demasiado en tus fuerzas, jovencito. Yo, sabes, no es que tenga miedo del gordo ese del tutelar de menores, o de la asistente social, o del portero, o de quién sea. Yo tengo miedo de cosas muy distintas y no sólo un miedo, muchos miedos. Tengo miedo de que venga otra inflación y se me lleve todo lo que he ahorrado, como ya nos sucedió otra vez. Yo entonces, en 1923, era casi una niña y mi padre, tu bisabuelo, tampoco es que hubiera podido ahorrar mucho. Pero, de la noche a la mañana, el poquitó de dinero que tenía no valía nada. Lo que antes había costado un marco costaba, de repente, miles de ellos. ¡De locura! Y luego, en 1931, cuando el dinero recuperó su valor lo que no hubo fue trabajo. Yo estaba recién casada, tu abuelo se había quedado sin empleo y vivíamos con lo poco que nos daban del subsidio de paro. No conseguíamos salir de apuros.
De eso tengo miedo. Y tengo miedo de ponerme enferma. ¿Qué va a ser de ti, entonces? Cada vez que vas a la escuela tengo miedo de que te pase algo. Tengo miedo de que nos suban el alquiler del piso. Estos son mis miedos. Y no consigo librarme de ellos. Me rondan constantemente por la cabeza. Y, cuando me fastidian demasiado, voy al aparador, me sirvo una copita de aguardiente, me la bebo de un trago y me digo: «¡Quién dijo miedo, Erna Bittel!». Y por un momento se me pasa.

  • Peter Härtling, La abuela (Oma. Die geschichte von Kalle, der seine Eltern verliert und von seinem Großmutter aufgenommen wird), pp. 60-61. Traducción de Víctor Canicio. Alfaguara, Madrid, 1978, 2002. ISBN 84-204-4768-4.
  • Como ocurre a menudo con las reediciones de la novela realista, la  cubierta más reciente promete personajes más alegres y menos problemáticos que el texto.
  • Reseña de Marcos en Libros juveniles

‘Luna de estío’, de Yamazaki Sokán

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Luna de estío:
si le pones un mango,
¡un abanico!

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  • Octavio Paz: Versiones y diversiones. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2000. ISBN 84-8109-308-4.

‘La tienda hinchable’, de Willis Hall

Noguer sigue reeditando libros de su amplio fondo infantil, después de haberse integrado en el grupo Planeta, y el boletín Lecturas de andar por casa, de la FGSR, habla en su número más reciente (5, de invierno de 2011) de una de esas reediciones: La tienda hinchable, de Willis Hall, con ilustraciones de Babette Cole.

(Pulsad para ampliar)

Es una novela de aire entre cómico y satírico, basada en efecto en personajes pintorescos, como una madre que solo se interesa por participar en concursos creativos de toda clase (del estilo de: «elogia nuestros cereales con un máximo de veinte palabras»). Otro es un capitán escocés de lenguaje tirando a incomprensible que me hace pensar en la dificultad de traducir los textos humorísticos. En mi experiencia lectora la novela tardó un poco en levantar el vuelo, pero luego funcionó hasta el final, aun sin ser hilarante. Las ilustraciones son de la siempre divertida Babette Cole, pero relativamente escasas. Tal vez predominen los peros en esta reseña, pero (el último pero) ni la novela es ineficaz ni hay ocasión mala para enlazar con el trabajo de la FGSR.

‘Libertad, tu nombre escribo’, de Paul Éluard

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LIBERTAD, TU NOMBRE ESCRIBO

En mi cuaderno escolar
en el pupitre y los árboles
en la arena y en la nieve
tu nombre escribo
En las páginas leídas
en las páginas aún blancas
piedra papel sangre o ascuas
tu nombre escribo
En las doradas imágenes
en los pertrechos guerreros
en la coronal real
tu nombre escribo
En la jungla y el desierto
en los nidos de las cumbres
en el eco de mi infancia
tu nombre escribo
En los asombros nocturnos
en el pan blanco del día
en las épocas del año
tu nombre escribo
En mis jirones de azul
en la charca sol mohoso
en el lago luna viva
tu nombre escribo
En los campos y horizontes
en las alas de las aves
en el molino de sombras
tu nombre escribo
En el alba a bocanadas
en el mar en los navíos
en la montaña demente
tu nombre escribo
En la espuma de las nubes
en el sudor de tormenta
en la lluvia densa y sosa
tu nombre escribo
En formas que son centellas
en campanas de colores
en la física verdad
tu nombre escribo
En los senderos despiertos
en las rutas desplegadas
en las plazas desbordantes
tu nombre escribo
En la lámpara encendida
en la lámpara apagada
en mis casas reunidas
tu nombre escribo
En la fruta dividida
del espejo y de mi cuarto
en mi cama concha abierta
tu nombre escribo
En mi perro ávido y tierno
en sus orejas alzadas
en su pata desmañada
tu nombre escribo
En mi puerta trampolín
en las cosas familiares
en el fuego bendecido
tu nombre escribo
En toda carne acordada
en la frente del amigo
en cada mano tendida
tu nombre escribo
En el cristal del asombro
en los labios entreabiertos
por encima del silencio
tu nombre escribo
En mis refugios destruidos
en mis faros derrumbados
en los muros de mi hastío
tu nombre escribo
En la ausencia sin deseos
en la soledad desnuda
en las gradas de la muerte
tu nombre escribo
En la salud recobrada
en el peligro que huye
en la esperanza sin anclas
tu nombre escribo
Y el poder de una palabra
me hace volver a la vida
nací para conocerte
y nombrarte
libertad.

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  • Traducción de Jesús Munárriz publicada en Del huerto de Ronsard, Hiperión, Madrid, 1997, y recogida en Francisco Rico y Rosa Lentini, eds., Mil años de poesía europea, BackList, Barcelona, 2009. ISBN 978-84-08-08684-0.
  • Texto en francés: Sur mes cahiers d’écolier…

A Busy Day (Un día ajetreado), de Michael Rosen

A BUSY DAY

Pop in
pop out
pop over the road
pop out for a walk
pop down to the shop
can’t stop
got to pop

got to pop?
pop where?
pop what?

well
I’ve got to
pop round
pop up
pop in to town
pop out and see
pop in for tea
pop down to the shop
can’t stop
got to pop

got to pop?
pop where?
pop what?

well
I’ve got to
pop in
pop out
pop over the road
pop out for a walk
pop in for a talk…

*

UN DÍA AJETREADO

Saltar
saltar adentro
saltar afuera
saltar a la otra acera
saltar e ir a comprar
hay que saltar
no hay modo de parar

¿hay que saltar?
¿saltar por qué?
¿qué saltaré?

bueno
tengo que
saltar allí
saltar allá
saltar a la ciudad
saltar a por María
saltar junto a mi tía
saltar e ir a comprar
hay que saltar
no hay modo de parar

¿hay que saltar?
¿saltar por qué?
¿qué saltaré?

bueno
tengo que
saltar adentro
saltar afuera
saltar a la otra acera
saltar a saludar
saltar a merendar…

.

  • Versión de Gonzalo García, reproducible sin ánimo de lucro y con mención de la autoría.

Pere Calders, maestro del cuento y la ironía

darabuc-pere-calders-uoc-lletra-marge.gifPere Calders (Barcelona, 1912-1992, aunque vivió muchos años exiliado en México) es un maestro del relato breve, que maneja a la perfección la ironía. En sus cuentos investiga las fronteras entre lo real y lo que suponemos real, la verdad oculta, la verdad transparente que quizá no es tal, la magia cotidiana. Además, es un escritor de estilo cuidadoso y preciso, que matiza muy bien para crear juegos de distanciamiento. Pese a su valía, por la razón que sea, en castellano apenas ha encontrado el eco que por su calidad merece. Como lector, os invito a aprovechar que Anagrama ha reeditado en su colección de bolsillo Ruleta rusa y otros cuentos.

Yo entiendo que la literatura juvenil debe dar cabida a los buenos autores que escriben con los jóvenes en mente, pero no menos, en ningún caso, a los buenos autores en general que escriben con pericia formal, buen estilo y capacidad de sorpresa. El paso de la adolescencia a la edad adulta debe hacer sin más andaderas que las necesarias, aunque para evitar naufragios convenga ajustar la dificultad de los textos. Calders es una buena opción, con la ventaja que le da el hecho de dominar, sobre todo, una forma breve como la del cuento. Por eso es un clásico de las aulas catalanas, pero no debería quedar confinado a ellas.

Como ya he escrito sobre Calders en otros sitios, creo que no vale la pena repetir aquí la introducción y la selección de cuentos hiperbreves que hay en el sitio web de nuestro club de lectura local. Dejo aquí, en cambio, unos pasajes de un cuento que tal vez habría gustado a Gila: “Hecho de armas” (en traducción de Joaquín Jordá).

… Me senté al margen de un camino … y hete aquí que, de repente, un paracaidista vestido de una manera extraña tomó tierra a mi lado. Debajo de la capa que llevaba, se veía una ametralladora y una bicicleta plegable, bien disimuladas, claro.
Se me acercó y con un acento extranjero muy pronunciado me preguntó:
—¿Podría decirme si voy bien para ir al Ayuntamiento de este pueblecito?
(Ahí cerca, la semana anterior, había un pueblo.)
—No sea asno —le dije—. Se nota en seguida que es un enemigo, y si va allí le cogerán.
Eso le desconcertó y, después de hacer un ruido con los dedos que denotaba su rabia, replicó:
—Ya me parecía que no lo habían previsto todo. ¿Qué me falta? ¿Cuál es el detalle que me delata?
—El uniforme que lleva ha caducado. Hace más de dos años que nuestro general lo suprimió, dando a entender que los tiempos habían cambiado. Ustedes están mal informados.
—Lo hemos sacado de un diccionario —me dijo con tristeza.

Pensando, encontré una solución:
—¡Ya está! Nos lo podríamos jugar al tres en raya. Si gana usted puede utilizar mi uniforme correcto y hacerme prisionero; si gano yo, el prisionero será usted y el material de guerra que lleva pasará a nuestras manos. ¿De acuerdo?
Se avino, jugamos y gané yo. Aquella misma tarde, entraba en el campamento, llevando mi botín, y cuando el general, lleno de satisfacción por mi trabajo, me preguntó qué recompensa quería, le dije que, si no le importaba, me quedaría con la bicicleta.

Traducciones al castellano, según la base de datos del ISBN español:

  • Antología de cuentos de Pere Calders, Polígrafa, Barcelona, 1969
  • Cepillo (para niños), Hymsa, Barcelona, 1981
  • Aquí descansa Nevares, Grijalbo, Barcelona, 1985
  • Ronda naval bajo la niebla, Anagrama, Barcelona, 1985
  • De lo tuyo a lo mío, Laia, Barcelona, 1986
  • El principio de la sabiduría, Llibres del Mall, Barcelona, 1987
  • Todo se aprovecha, Ediciones B, Barcelona, 1987
  • El primer arlequín. Crónicas de la verdad oculta. Gente del alto valle, Alianza, Madrid, 1988
  • Los niños voladores, Argos Vergara, 1984; Toray, 1991
  • Ruleta rusa y otros cuentos, Anagrama, Barcelona, 1984, 2007

La imagen procede del portal Lletra.

Panorama crítico, y tirando a negro, de la literatura infantil

Dos de los poquísimos críticos que se ocupan de la literatura infantil han publicado en fechas recientes un panorama que no invita exactamente al optimismo. Con distinta extensión y muy distinto estilo, vale la pena leerlos a los dos.

«… Las dos situaciones antes apuntadas no son más que síntomas del avance y consolidación de la paraliteratura destinada al público infantil y juvenil: de esas obras de apariencia literaria que responden exclusivamente a necesidades comerciales y se ajustan a una fórmula exitosa. … son escasos los [autores] que tienen algo propio que contar. A esto se debe la preponderancia de temáticas sociales extraídas de los noticieros y del periódico, la proliferación de polizones en la conmemoración del quinto centenario de la muerte de Colón, el cansino compromiso y óptica rousseauniana con que variopintas minorías y discriminados oprimen las colecciones juveniles de los principales grupos editoriales, el resurgimiento del libro rosa o la plantilla fantástica caza recompensas. …»

Gustavo Puerta, “El emperador está desnudo” [http://www.elcultural.es/HTML/20071220/LETRAS/LETRAS21998.asp; enlace roto]

«… Si esto muchas veces no es así [y ahora no hay una orientación para el lector infantil] se debe a que la literatura es cada vez más un mercado, y la LIJ especialmente. Entre otras manifestaciones, esto se refleja en que las editoriales cortejan a los colegios pues si consiguen que den prioridad a sus libros, las ventas crecen no de uno en uno sino de cien en cien. Algunos colegios y profesores se dejan querer pues, piensan, así consiguen libros para ellos a más bajo precio y tienen solucionadas algunas actividades con sus alumnos. Esto, tan útil, puede ser corruptor, y lo es, en no pocos casos, cuando la consecuencia es recomendar libros de baja calidad y no se intenta seriamente darle al niño siempre lo mejor, venga de donde venga. …»

Luis Daniel González, “Antes y ahora de la literatura infantil”

Esa presión de la escuela es quizá la principal deformación del mercado; lo que le ha dado buena salud económica y en cierta medida ha originado un boom de la LIJ, pero a la vez, ha derivado en una primacía de las buenas intenciones muy por encima de la buena literatura. Para saber a dónde vamos, quizá se puede echar un vistazo a un club de una editorial estadounidense. Los maestros compran los libros con descuento y, cuantos más libros del club compren sus alumnos, las aulas reciben más regalos. El maestro “invita” a los padres a participar con cartas preparadas por la propia editorial y los padres pueden invitar al maestro con el otro texto “amablemente” redactado por la editorial. Y si te niegas a comprar… ¡sabe que tus niños se verán privados de materiales gratuitos! Todo vale, hasta el chantaje.

La relación de las editoriales y la escuela no es nueva, claro. Los comerciales hacían y hacen lo que pueden para vender sus libros de texto y de lectura a comisión, y si pudieran, regalarían viajes como hacen algunas farmacéuticas con los médicos. Lo que a mí me ha llamado la atención es la desfachatez del sistema, expuesto con franqueza e incluso preparado en pastillitas para el consumo instantáneo (¿no tiene su miga, ese “Sincerely” con el que se firma una carta escrita por un departamento de márketing?).

Ante la intensificación, queda confiar en que llegue a cuantos más niños mejor, en cuantos más países mejor, una educación pública universal bien financiada, con bibliotecas escolares seleccionadas por profesionales independientes. También como autor: me encanta ir a las aulas, pero confío en que nunca me llamen porque sumo puntos…

Sobre bibliotecas escolares, hay mucha actividad en la red. Si tuviera que escoger algunos primeros pasos posibles, os diría de visitar los blogs Gurrión o Lectura y biblioteca (este, sin actualizar desde hace unos meses, pero con el fondo consultable).

Juegos y canciones tradicionales de otras culturas: Cancionero infantil del papagayo

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El Cancionero infantil del papagayo (Brasil y Portugal en 30 canciones infantiles)pertenece a una serie de libros ilustrados, de gran tamaño, que recopilan canciones populares infantiles e incluyen un disco con la grabación de todas ellas. Otros títulos son A la sombra del olivo (El Magreb en 29 canciones infantiles), Canciones infantiles y nanas del baobab (El África negra en 30 canciones infantiles), Cancioncillas del jardín del Edén (28 canciones judías) y Canciones infantiles y nanas de Babushka (29 canciones infantiles eslavas). Los originales son de Didier y la versión española, de Kókinos (con traducción y adaptación de Miguel Ángel Mendo).

Personalmente, son libros que me gustan mucho y que creo que enriquecen el panorama de los librodiscos infantiles. Encuentro de agradecer que se haya dado prioridad a la versión original, con lo que se puede seguir muy bien el disco y se anima a los niños a cantar en otras lenguas; la versión española, en letra más clara y cuerpo menor, pretende servir sobre todo como guía para el sentido. Las ilustraciones, coloristas y alegres, contribuyen a hacer del libro un objeto hermoso.

A la sombra del olivo recibió el primer premio a los libros mejor editados en España en 2005. (Es difícil seleccionar uno solo, y quizá en elegir este en concreto influyó un gesto político de concordia hacia los vecinos del Magreb.) Yo me he decantado por el Cancionero infantil del papagayo porque, al tratarse de una lengua muy próxima al español, todas las canciones se pueden aprender y cantar con mucha facilidad, y el libro vale entonces como breve recopilatorio memorizable de poesía infantil en portugués; al cabo de muy poco se comprenden casi todos los juegos del original. La ilustración, algo recortada por el gran tamaño del libro, corresponde a «A machadinha» (p. 30, canción 17).

Pero el mejor aspecto de estos libros, por encima incluso de su cuidada presentación, son a mi juicio los discos: alegres, vivos, sugerentes, completos, complejos… Son una excelente introducción musical a otras culturas. Y crecer amando la gran cantidad de formas novedosas y otros modos de ver el mundo que nos pueden aportar las otras culturas es quizá, hoy más que nunca, no ya una necesidad, sino una obligación.

O trem maluco
Quando sai de Pernambuco
Vai fazendo chic, chic,
Até chegar no Ceará.

Rebola pai, mãe, filha…
Eu também sou da familia,
Também quero rebolar!

El trenecito loco
cuando sale de Pernambuco
va haciendo chic, chic,
hasta llegar al Ceará.

Se bambolea el padre, la madre, la hija…
Eh, que también yo soy de la familia,
¡también yo me quiero bambolear!

(Traducción de Miguel Ángel Mendo)

Con Shel Silverstein siempre hay peligro

Vuelvo con Shel Silverstein porque es un autor que me divierte y porque hasta ahora no había copiado ningún poema suyo en español. En esta nota podéis leer algunos en inglés; aquí, en catalán.

Silverstein era un buen humorista gráfico y caricaturista. En muchos de sus poemas ilustrados, la imagen es tan importante como la palabra. Véase si no este «Ya no hay peligro» (que tiene la gracia de un humorista puro, como Quino):

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Pertenece a Batacazos, Ediciones B (col. La escritura desatada), Barcelona, 1999, traducción de Daniel Aguirre. Otro poema del mismo libro:

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Bertolt Brecht: El ladrón de cerezas

A mi modo de ver, Bertolt Brecht es uno de los mejores poetas para adolescentes, además de dramaturgo excepcional, por su compromismo particularmente hondo con la sociedad (lo que no lo libra de críticas; pero la adolescencia suele ser una edad de compromiso puro). Hay varias traducciones y antologías bastante completas en Hiperión (editorial que se ha caracterizado, en general, por traer mucha poesía alemana). Aquí os dejo un poema breve, de una época especialmente reflexiva, la del exilio.

EL LADRÓN DE CEREZAS

Una mañana temprano, mucho antes del canto del gallo,
me despertó un silbido y fui a la ventana.
En mi cerezo -el amanecer llenaba el jardín-
se sentaba un mozo con los pantalones remendados,
que recogía alegre mis cerezas. Al verme
me saludó con la cabeza. Con una y otra mano
pasaba las cerezas de las ramas a sus bolsillos.
Aún mucho rato después, de nuevo en mi lecho,
escuchaba el silbido de su alegre cancioncilla.

darabuc-brecht-kirschdieb-ladron-de-cerezas.jpg

DER KIRSCHDIEB

An einem frühen Morgen, lange vor Hahnenschrei
Wurde ich geweckt durch ein Pfeifen und ging zum Fenster.
Auf meinem Kirschbaum –Dämmerung füllte den Garten–
Saß ein junger Mann mit geflickter Hose
Und pflückte lustig meine Kirchen. Mich sehend
Nickter er mir zu. Mit beiden Händen
Holte er die Kirschen von den Zweigen in seine Taschen.
Noch eine ganze Zeit lang, als ich wieder in meiner Bettstatt lag
Hörte ich sein lustiges kleines Lied pfeifen.

  • La ilustración de la foto se halla en una casa del barrio berlinés de Weissensee y se basa justo en este poema; se puede leer el título y el principio, si uno se fija. La he tomado de la edición alemanaenlaces externos de Wikipedia… y mira, me gustaría vivir en un edificio en el que dan por sentado que uno sabe de memoria poemas tan humanos como este. Fuente del texto: Gedichte im Exil (B. Brecht, Ausgewählte Werke in sechs Banden, Suhrkamp, 1997, vol. 3: Gedichte, p. 380). Traducción de Gonzalo García, utilizable de acuerdo con una licencia de Creative Commonsenlaces externos (Creative Commons License).

Dos haikus de Masaoka Shiki

El haiku es quizá la forma regular más breve de la poesía universal, con su recuento de sílabas fijo, que algunos traductores respetan y otros no. Cuando se respeta la métrica, es una buena introducción a la escritura métrica en el aula, que permite mucha creatividad medida, juego reglado, en definitiva: experimentación con límites, que es la que permite aprender.

Porque aunque se tiende a pensar lo contrario, la poesía tiene que ver poco con la libertad absoluta: escribir con plena libertad, en el sentido de «sin ninguna consideración», solo genera textos incomprensibles que pierden la función comunicativa, como «XDFHJKSD», que es muy libre, pero no dice nada. Al respecto, podéis ver también «Mudarse», de Georges Perec.

Pero el haiku permite otros muchos juegos: desde los temáticos (porque el haiku tradicional no se escribe sobre cualquier tema y debe incluir siempre determinada clase de alusiones, por ejemplo, al paso de las estaciones y el tiempo) a los lingüísticos (aprovechando el original japonés para abrir el oído a las sugerencias fónicas o incluso creando nuevos poemas en un «japonés» inventado).

Dejo dos haikus del japonés Masaoka Shiki (1867-1902).

Tsuiu-bare ya
Tokoro-dokoro ni
Ari no michi

Pasa la lluvia.
Por todas partes
surgen sendas de hormigas.

darabuc-hormiga.jpg

Camino caluroso.
Sobre esa piedra
descansan todos.

Taezu jito
Ikou natsu-no no
Ishi jitotsu

Fuente: M. Shiki, Cien jaikús, traducción castellana de Justino Rodríguez, Hiperión, Madrid, 1996.

Més Shel Silverstein? Més llenya al joc!

Sàlvia, de la biblioteca alacantina de Cocentainaenlaces externos, que manté entre d’altres els blocs de Poesia infantil i juvenilenlaces externos i de Pinzellades al mónenlaces externos (que us recomanem visitar regularment, perquè són molt enriquidors), ha tingut l’amabilitat de concedir a aquest lloc un «Thinking Blogger Awardenlaces externos». Per a agrair-li, em vaig posar a jugar amb un dels poetes més lúdics que conec, l’americà Shel Silverstein, un autor de qui també parlo en aquesta nota (poemes en anglès) i aquesta altra (poemes en castellà).

Això en va resultar:

LA CANGUR

La senyora Glamur em sol fer de cangur.
I quan tornen els pares,
els entrega un bossot
i els explica: «Aquí està; s’ha pres tot el sopar».
I se’n va, d’un gran bot!

murcielago.jpg

RAT-EN-PENA

De matí, el rat-penat
es queixa de costum:
«Enceneu-me la fosca,
que em fa nosa la llum!»

El costum dels TBA passa per anomenar ara cinc punts de la xarxa blocaire que em facin rumiar. Però no ho faré fins més endavant, si em disculpeu, per simple desconeixement d’aquest infinit al que gairebé acabo de llençar-me. A la columna de la dreta trobareu molts vincles que em semblen interessants.

Enllaços:

  • Vint poemes, en anglès, en aquest lloc webenlaces externos.

Juegos y poemas para bebés: Chíneli, míneli, bárbula, bócula

Personalmente, uno de los géneros que más me gusta es la poesía tradicional en forma de retahílas y juegos de palabras, con más o menos sentido. En este poema suizo, los padres (tradicionalmente, la madre, según se recoge en el texto) pueden jugar con el bebé o el niño pequeño, recorriendo su cara y las distintas partes mientras mencionan nombres de juego. La verdad es que poesía y cariño son una combinación casi inmejorable…

La madre va diciendo estas palabras mientras lava con dulzura la cara del niño: la barbilla, la boca, mejillas y carrillos, la nariz, los dos ojos y la frente; para terminar tiramos suavemente del pelo.

BÁRBILA, BÓCULA

Bárbila,
bócula,
méjila y cárrilo,
¡narícula!
Ójulo, lóculo,
fréntula dúrula…
¡y los peliculi, peliculi, peliculi!

Die Mutter sagt die Worte, während sie das Gesicht des Kindes wäscht: Kinn, Mund, beide Wangen, Nase, beide Augen, Stirne und zum Abschluss zieht man ganz leicht am Haar.

CHINELI, MINELI

Chineli
Mineli
Bäggeli und Näggeli
Nasestüberli
Füüräugli, Wasseräugli
Stirnegüpfli
und es Haarrüpfli!

La traducción de más arriba crea juegos de palabras nuevos, que podrían imitar los del alemán, para dar una idea. Pero existen poemas tradicionales en español que realizan juegos muy parecidos. Por ejemplo este, que recogía Carmen Bravo Villasante en su Una, dola, tela, catola:

ESTA BARBA, BARBARÁ

Esta barba, barbará,
esta boca comerá,
este cachete, machete,
este, su compañerete.
Esta nariz, narigueta,
este ojito, pajarito,
este su compañerito.
¡Tope Sanche, carnerito!

 

  • Fuentes: Susanne Stöcklin Meier (ed.), Verse, Sprüche und Reime für Kinder, Orell Füssli, Zúrich, ed. 1986. Traducción de Gonzalo García (c). Carmen Bravo Villasante (ed.), Una, dola, tela, catola, Miñón, 1976, Valladolid, p. 49.

Canción de la elefandra, Laura E. Richards

Laura E. Richards (Estados Unidos, 1850-1943; ver entrada de Wikipedia en inglés10px-external-3.png) es una autora que se mueve dentro de la tradición del juego lúdico, próxima al absurdo, muy habitual en la literatura escrita en inglés. No he encontrado libros suyos traducidos al castellano.

CANCIÓN DE LA ELEFANDRA

Érase que se era un elefante
que se quiso poner una escafante…
¡Ay, no! Quiero decir una elefandra
que se quiso poner una escafandra…
(¡Señor! Me da que estoy metiendo
la pata de un modo tremendo.)

El caso es que se le enredó la trompa
al mirar de ajustarse la escafompa;
y por más que tiraba y estiraba,
no lograba soltarse la escafaba…
(…¡Casi mejor que deje esta canción
de la pobre escafanta y su elefón!)

ELETELEPHONY

Once there was an elephant,
Who tried to use the telephant –
No! No! I mean an elephone
Who tried to use the telephone –
(Dear me! I am not certain quite
That even now I’ve got it right.)

Howe’er it was, he got his trunk
Entangled in the telephunk;
The more he tried to get it free,
The louder buzzed the telephee –
(I fear I’d better drop the song
Of elephop and telephong!)

Fuente: Tirra Lirra (1932). Versión de Gonzalo García. La traducción de este poema está bajo una licencia de Creative Commons10px-external-3.png (Creative Commons License).

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