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Florones y libresas

Ah, la selección de libros. ¿Imprescindible, no? Si leyéramos todo lo heredado seguiríamos formando a los pequeños en literatura+moral con los clásicos de los bancos segregados del XIX (y no pocas décadas del XX). Pero cuando uno lee esto: Vetada ‘La Caperucita Roja’ por sexista, vale la pena poner los demonios sobre la mesa. Demonios por lo endemoniada que es la espinosa en cuestión, porque ¿cómo conjugar las distintas libertades? ¿La de forjar el futuro sin cargar con los prejuicios del pasado? ¿La de vivir con la historia, no como si esta no existiera? ¿La de forjar el futuro por los caminos que no son políticamente correctos pero ser, son (como demuestra el que no tengan pocos votantes: la corrección política también está haciendo daño en las urnas)?

Personalmente yo me sitúo así: no me gusta Sant Jordi. ¿La gran fiesta del libro, que tanto se envidia desde fuera, disgusta a un escritor catalán? Sí a mí, por sus excesos, por sus superventas hilarantes, y también porque entronca con una tradición insostenible hoy de dragOnes y princesAs que merece las versiones y reversiones actuales pero que, como pasa a menudo, sencillamente ha muerto porque incluso las inversiones carecen de fuerza narrativa propia. Así que personalmente paseo por los laterales de la fiesta, si queda dinero compro libros y rosas y procuro regalarlos indistintamente, o mejor dicho: distintamente: a cada uno, a cada libresa, a cada draflor, a cada rosíncipe o prinrosa o libruego o llamétalo, lo que puedo y creo que más le vendrá, pero sin partir los derechos: flores y libros para todes. Eso no tiene cuento que yo conozca; la realidad de la calle es otra, a menudo ante todo mercantil, aunque hay puestos y más aún personas con encanto; habrá que ver, y sobre todo hacer el camino propio. Yo no cuento la leyenda de Sant Jordi porque no quiero; y las versiones, tampoco, porque en general me aburren.

¿Qué hacer pues en la biblioteca? No lo sé. Confiarse a lo viejo y a lo nuevo, diría yo; seleccionar sin vetar, a poder ser; mostrar alternativas y confiar en el sentido común, y el sentido moral, de quienes los leerán. ¿Corregir excesos sin caer en los excesos? ¿Esa clase de censura, por bienintencionada que suene, no hará lectores etiquetísicos?

Botánica poética, de Juan Lima

Botánica poética, de Juan Lima, editado por Calibroscopio —me lo recomendó Germán Machado, de El petit tresor— es el mejor libro de poesía para niños que he leído en los últimos años. Pero mejor es una palabra muy vacía, que destaca sin explicar. El mejor también ha sido el Trastario de Pedro Mañas, con ilustraciones de Betania Zacarías, editado por Kalandraka: es el libro que me gustaría escribir cuando sea mayor, por su perfección técnica (métrica y estructural) y diversión verbal (es una bomba lúdica). Botánica poética es el mejor en otros sentidos: el que más me ha movido a querer escribir y más imágenes me ha dejado flotando. Un libro verde que se abre con fotos y pospone los créditos a la última página quizá promete de entrada, pero mi entusiasmo es por haber salido prometido.

*

Una araucaria
un tulipán
cuatro filodendros
medio limón
una semilla de arrayán
un pétalo de rosa mosqueta
millones de microalgas
algunos granos de maní
tres hebras de azafrán
están escondidos
en algún lugar
de este poema

algunos los encuentran
y otros no
como casi todas las cosas
que valen la pena

 

(para el poeta
jugar es casi un juego)

*

Aparte quizá debería ser obligación nuestra cruzar más el charco. La globalización, la red, la multiplicación de posibilidades, sí, pero en la realidad seguimos sabiendo muy poco y leyendo muy poco lo que se escribe allá. Otro pequeño gran puente es LibreRío de la Plata, en Sabadell. Buscadlos en Facebook o Twitter, su web está ahora de reformas.

*

No insistas: el baobab
no cabe en tu terraza
no insistas: la coliflor no vuela
no insistas: hay más flores que islas

y prohibido romper los cocos
y prohibida la palabra kaki

algunos lectores se ponen de pie
(esto es opcional)
y protestan

todos quisiéramos inventar
un paraíso perdido

 

 

(el poeta está ahí
para atender reclamos)

*

Donde menos me ha seducido es en los montajes fotográficos con los que se ilustran los poemas (aunque ¿si el libro se abre con imágenes, no serán los poemas los que las ilustran a ellas?, y también ¿debo separarlos o saber mirarlos en conjunto?). Creo que veo la chispa, y la intención artística de los montajes, pero no me prenden o no las comprendo. No está de más decir, para situar lo anterior, que estoy poco preparado en este campo.

*

Nunca le creas
ni media palabra a la papaya
andá a saber con qué cara
se levanta de la siesta
parece un melón
cambiando de humor a cada rato

es fruta de agua
y la Luna hace lo que quiere
con sus mareas

 

(la papaya tiene cara de poeta
que ya no se afeita)

 

  • Juan Lima (textos, ilustraciones y diseño), Botánica poética. Calibroscopio: Buenos Aires, 2015. ISBN 978-987-1801-90-9.

Aunque es de noche (#HOreel 2)

Un buen amigo comparte, propone:

Y al escucharlo y mirarlo, todo me lleva y me dice: «leer es eso», «escribir tampoco es más que eso». El yo se diluye en la tradición, escribir es regurgitar lo leído con lo vivido, leer es crecer a medida que vamos identificando la malla tupida que constituye nuestra verbalidad, suma de todas las arañas ajenas que fructifican en nuestro hilo móvil y presente. Del «Aunque es de noche» de Rosalía al de Morente. Del Refree jugando un dobles a Silvia Pérez Cruz (con Cohen con Lorca [que también Morente] con la recuperación de las canciones populares). De San Juan de la Cruz cantado al Amancio Prada que sanjuanea tanto como garcíacalva. Gallo rojo, gallo negro, interpretar a lo divino tanto como a lo pagano y a lo político, ¿leer es esta forma de marea?

La República contra el injusto paragüero

Pues, señor, éste es el cuento de todo lo que ocurrió en el cuarto ropero del Presidente de la República de Villasopas del Plato; de aquel Presidente del que todo el mundo sabía que era un hombre bueno, inteligente, generoso, leal y con sombrero de copa y barba y bigote, que ponía todo su afán en crear centros de enseñanza para los obreros, hospitales y asilos para los pobres y, sobre todo, muchos jardines, unos cuadrados, otros redondos y otros en triángulo, para que jugaran los niños al fútbol, al escondite o al peón, o montaran en bicicleta.
Este señor era, más que nada, el Presidente que no quería que hubiera niños pobres ni ricos, sino que decía que todos, absolutamente todos los niños, fueran igualmente felices.
[…]
Pero entre todos aquellos documentos, el muñeco vio otro que le hizo temblar de miedo. Era una carta escrita a máquina, en la que se decía lo siguiente:
«Señor Presidente:
»Con eso de poner muchas escuelas, los obreros han aprendido mucho, y no se les puede engañar cuando compran paraguas. Y como usted tiene la culpa, le voy a matar en cuando tenga ocasión.
»El paragüero desconocido
.
La amenaza era tremenda. El Presidente estaba condenado a muerte por un injusto paragüero.

Es Antoniorrobles, así que no habrá muertos —sí: el muñeco que para la bala, pero lo podrán recomponer— y el injusto paragüero irá a la cárcel, pero lo perdonarán y por fin comprenderá «lo bueno que era el Jefe del Estado de Villasopas del Plato». Política y literatura combinan mal, política y el tono bonachón de Antoniorrobles combinan quizá peor, y hasta mi yo republicano siente que «Cómo salvó al Presidente un muñequito valiente» son tiempos y formas para conocer y recordar, pero no para revivir (pues bastaría con poner un sistema de gobierno que nos provoque urticaria, en vez de simpatía, para leerlo todo de un modo muy distinto). Eso sí, en 1977 la reedición era más que pertinente, y en 2017, muchas heridas siguen sin cerrar. Y por contradecirme yo mismo: si nuestros sueños son hoy la República Independiente de Ikea, quizá estaríamos mejor en el mundo soñado de Villasopas del Plato, que al menos mira hacia la comunidad, y no hacia el individuo y sus espejos.

  • Antonio Robles (antoniorrobles), Cuentos de los juguetes vivos II, La Gaya Ciencia, 1977.

Back to School (Allan Ahlberg)

.
BACK TO SCHOOL

In the last week of the holidays
I was feeling glum.
I could hardly wait for school to start;
Neither could mum.

Now we’ve been back a week,
I could do with a breather.
I can hardly wait for the holidays;
Teacher can’t either.
.

  • Allan Ahlberg, Please Mrs Butler, Puffin, 1984.

Reina de la noche

Son los días de Carnal contra Cuaresma, tocan vestidos, extremos y vestidos extremos. Para los barbados como yo, Tinos Casales, Locomías y reinas de la noche. En este enlace una breve reseña (en catalán) de la obra Opera for Kids; aquí Diana Damrau espectacularmente verde y coronada.

La risa (Pedro Guerra)

Hay varias versiones en directo, con grabaciones de diversa calidad. Esta, que visualmente no es la mejor de todas, la prefiero por la sonoridad de exterior, tan multiplicada, acorde quizá con el contenido; y también porque esa sonoridad me recuerda sesiones gozosas de oír a narradores orales junto a los muros de algún viejo castillo o iglesia. ¿Pedro Guerra tiene mucho de narrautor?

… Una niña comienza a reír y reír
y otra niña la mira y se ríe
riendo las dos
que son cuatro, son ocho, son veinte
cuarenta, sesenta,
es toda la aldea que ríe y que ríe
como una epidemia
que arrasa los campos,
los días, las guerra,
todo el continente
de risa y de gente
que ríe y no puede
parar de reír …

Bla Bla Bla

 

Volviendo sobre el síndrome de Down y la dificultad de gestionar las intenciones en el proceso creativo, me ha gustado Bla Bla Bla, un corto dirigido por Alexis Morante en colaboración con la asociación Apadis.

(A través de este artículo.)

So wie du bist partía del tópico de que los niños con síndrome de Down son superdotados emocionales, mientras que muchos adultos «normales» somos discapacitados desde el punto de vista emocional. Como la mayoría de tópicos, se parte de una base real y, en la medida en que la obra introduzca matices (en So wie du bist no vi muchos) no es mala base para esa clase de calidad  artística que denominamos «profundidad». La diversidad funcional no es solo un eufemismo. Mi yo niño mismo, por ejemplo, destacaba en aplicación y comportamiento, quedaba muy atrás en capacidad visual y en parte en socialización. La playa sin gafas era experimentar en primera persona lo que supone no llegar a la borderline en algún campo.

Bla Bla Bla se construye sobre dos tópicos parecidos: la bondad inherente al síndrome de Down y la dificultad de planear y hacer realidad proyectos complejos. También juega con la dificultad de los «normales» para tratar normalmente la discapacidad en los contextos en los que no la esperamos (¿dónde queda nuestra capacidad de adaptación, por cierto?). Al ser una obra tan breve no necesita matices, al contrario, puede explotar plenamente, como un buen chiste gráfico, elementos que se dan por sentado: desde las nuevas formas de compartir coche hasta la sensación de incomodidad e inseguridad de los «normales» antes los «sub… ay ahora no sé cómo te tengo que llamar».

Síndrome de Down, amor, sexo e intenciones

Me ha gustado, no sin matices, So wie du bist (aquí, con subtítulos en alemán, pero con caducidad; aquí, sin subtítulos), valdría decir (Te quiero) tal como eres.

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Fotograma de So wie du bist (2012; entrada en wikipedia.de)

Una de las razones de este blog fue explorar mis límites, los límites de mi curiosidad, por eso quizá hay tantos poemas en más idiomas que el español de mi madre. Quizá una de las razones de haber parado este blog, aparte de dificultades personales, sea que salí de ese camino y los pasos no me transmitían la vibración de la tierra. A veces, por falta de tiempo, sobre todo de tiempo de calidad; otras, por no hablar mal de amigos, o de proyectos que no me parecían redondos, pero sí bien intencionados; otras, por haber hablado bien de estos sin terminar de sentirrlo. Pido disculpas como debe ser: saludando con una película alemana (subtitulada en alemán, al menos unos días, que no en vano es Navidad). O sea riéndome y con esa curiosidad.

Tal como eres también es bien intencionada, y ese quizá sea su mayor defecto, porque le hace dibujar personajes adorables, tan adorables que el maniqueísmo tira para atrás. Pero a veces esto cae bien, a mí me ha caído bien, es de esas películas que pueden hacer sonreír, buenas para un domingo por la tarde. Películas de suizo* cohecho y cotomado con tus hijos. (*chocolate con nata) Los temas son importantes: una mirada próxima a las personas que viven con síndrome de Down, a las relaciones entre ellas, a nuestras dudas y temores al respecto, a la relación de las leyes y las autoridades con las personas.

Las intenciones, ay. Buenas, pueden lastrarlo todo. Ideológicas, también. Políticas, no digamos. Pero hacen falta, porque estamos vivos y somos sociales, y peor es el solipsismo (del yo por mí mismo o del arte por el arte, me da igual). Más que las intenciones, quizá: el mensaje, ay. Difícil de gestionar (se le puede atragantar al lector/espectador), pero imprescindible (mil veces mejor que un material predigerido e inmediatamente olvidable). Desde el punto de vista creativo, en lo que yo puedo juzgar por mi propia vivencia de crear, hay que fiarse del sentido inconsciente, del impulso no dibujado del todo. La voluntad expresa se traduce mal en arte (la traduzco yo, al menos). El deseo de expresar una voluntad aún no perfilada, en cambio, puede ser creativamente feliz.

Feliz diciembre, feliz Navidad, feliz 2017.

El músculo de la atención

Ya he dicho que este blog es un espacio de paso, pero constitutivamente, para mí mismo: ir y venir, de unas páginas a otras, de papel o virtuales, y de vez en cuando pararse aquí a contaros y saber de vosotros. Hoy vengo de Ellen Duthie, de un artículo que ha escrito para la revista Leo y Lalío, de este grupo de Librerías Independientes, en el que habla de leer con los bebés sin renunciar a que sean textos complejos: no necesitan entenderlo todo y se beneficiarán de la calidad. Buscando la revista completa doy con un número anterior donde la columna corresponde a Pep Bruno:

… Por eso, admirados adultos que pensáis que es importante que vuestros vástagos o alumnado venga a escuchar cuentos, os recuerdo que es necesario que seáis vosotros, vosotras, quienes estéis pendientes de vuestras criaturas y veáis que están escuchando con atención y sin cansarse: y es que cada edad tiene un tiempo de escucha, tiempo que varía notablemente si han ejercitado o no con empeño el músculo de la atención.

Por un lado, la responsabilidad: no se trata de aparcar al niño en “el cuentacuentos”, como ocurre a veces, para empezar por respeto al propio niño y a sus tiempos. Por otro lado, recordar que esos tiempos son maleables, podemos influir en ellos, en realidad dependen de nosotros y de cómo organicemos la vida de los pequeños. Aquí el texto completo.

“Rolf & Flor en el círculo polar”, en Los conciertos de Radio 3

He admirado

Tener un blog tanto tiempo me ha servido para admirar a gusto. Aprender de otros, que te estiran a probar, o simplemente a leerlos con cariño, sabedor de que por mucho que estire no será mi terreno. A veces surgen diálogos sobre esa atracción misma, en especial si es mutua. Una de las madres a las que he admirado por su blog de educación en casa me decía, si no recuerdo mal, que le gustaban en particular las notas que recogían poemas populares con una ilustración buscada.

La voz actual del blog, supongo, es un austeri(sui)cidio. No es que no busque imágenes que vayan bien a poemas rescatados, es que hablo de álbumes sin dar más que palabras, hablo de ilustración sin mostrarla.

Otra voz que por suerte aún admiro, pues no solo no ha dejado de escribir sino que ha abierto un blog personal firme y estable, quería este blog por su regularidad. Aparente, desde luego: yo escribía irregularmente y programaba una aparición regular. En estos días publico cuando escribo, sin apariencias.

Es así porque por un lado prefiero que el blog muestre a su persona detrás, con sus vaivenes, su existencia. La crítica y la reflexión vienen siempre de una persona, de vez en cuando conviene dejarlo claro, para empezar ante uno mismo. Aparte, estoy descontento con un par de años en los que publiqué mucha imagen y poca reflexión, y desequilibrando las notas confío en reequilibrar el rumbo del barco. Además, a Austeri se la puede querer. Al menos, los que hemos querido a las 3 brujas de Solotareff. Esqueli, Escoli, Escori, Austeri.

Leo para

Me gusta cuando un libro, de paso que nos leemos, me devuelve imágenes de lo que hago, me provoca y obliga a constatar los límites de lo que sé. Con El vuelo de la familia Knitter, de Guia Risari y Anna Castagnoli (A buen paso), constato hasta qué punto leo para.

Leo para, es decir, con finalidades: aprender, desaprenderme, compartir luego para intentar averiguar si las sensaciones son similares en otros lectores. Pero sobre todo leo para en otro sentido más personal: leo para mis hijos. Para leerles luego, para leer con ellos, coleer con ellos.

Así, a veces creo que un libro me distancia, no me atrapa, y sin embargo quizá es solo que preveo que no me funcionará bien en esa colectura. Últimamente me atrevo poco a afirmar lo grande, a hablar de calidad, a recomendar siquiera. En fin, atreverse… Es menos peliculero: me apetece poco; no es tanto valentía o no como sintonía o no. Y en cambio me interesa mucho observar la realidad de la lectura, con sus subjetividades y rasgos puramente personales, en sus circunstancias. Ese para tan concreto.

Es curioso, porque también da juego, un juego propio. Sin apenas darme cuenta empiezo descartando El vuelo por unas páginas iniciales de mucho texto, vale decir aquí: más texto del que en la práctica real me funciona. Y entonces El vuelo se calla y deja hablar a las imágenes durante tres páginas dobles sin texto, pero perfectamente expresivas. ¿Sé más flexible, me dicen? Creo que no. Me dicen, y esto me gusta: hay tardes de mucha palabra y vuelo corto, días sin palabras de solo volar. Desde el propio interior de la historia me sonríen y me dan la mano.

El libro nos funciona y llega para quedarse, y quiero que el tiempo nos dé para concebir nuestras propias islas-paraíso, más en estos tiempos de suelo tambaleante. Quizá hasta aquí no he dicho nada de El vuelo. Me importa poco. En nuestro leo-para ha llegado para quedarse, y eso sí me importa mucho y me vale la pena compartirlo.

Soñé

Soñé que era un banco de una plaza, en el que dejar y recoger anónimamente. Soñé que, más o menos así me llegaba, de la mano amable del autor, una propuesta de una editorial que muchos admiramos públicamente. El libro recoge sueños de niños, en su letra y con sus dibujos, sin más edición que la selección entre la multitud de materiales recopilados y la transcripción al pie para letras difíciles o accesos de pereza. Se abre Oaxaca por donde se abra, en esta ocasión por el número 93 y nos cuenta Daira, de 9 años:

Un día soñé una pesadilla.
En la escuela estaban jugando mis compañeros en la cancha y de pronto salió una bruja que nos quería quitar un poco de sangre a todos los niños. Luego de un rato se durmió de tanto buscarnos. Luego, todos hicimos una máquina que hacía portales. Entonces creamos un portal que la llevó a Júpiter, y por la falta de oxígeno la bruja murió.

Soñé que dejaba ese libro en la mesa de casa, con otras propuestas, para mis hijos y para quien pase. Como cuando armas una mesa de cuentos ante una aula, hay libros que necesitan que los presentes y otros de quien todo el mundo quiere ser amigo, porque brillan.

No soñé –como todo lo de antes, esto pasó– que la mayor de casa, ahora de 11 años, lo cogió media hora larga, sueño a sueño. Por su formación muy pronto le interesó casi más el dibujo que la narración; y como en ese campo le han exigido mucho, se admiraba del bajo nivel de ilustración algunos de su edad (su franqueza y dureza puede ser muy dura y muy franca), pero no lo soltaba. Había comunicación entre ellos y ella.

No lo soñé, esto también pasó, que una maestra muy ilusionada con el proyecto del año que viene se pidió el libro con tiempo, porque vamos a hacer uno, haremos nuestro propio libro de sueños. Y yo ya ansío que el curso que viene llegue y pase y el plan se pueda tocar en letra, dibujo y papel.

Lo voy a seguir dejando en la mesa y que sigan pasando cosas al impulso de los sueños.

  • Cosas que han pasado al hilo de Oaxaca, Media Vaca (colección Mi hermosa ciudad), 2015, un “libro de sueños” en el que “hay 99 sueños escritos y dibujados por niñas y niños oaxaqueños en los hogares, escuelas y bibliotecas de Oaxaca de Juárez, México, recolectados por Roger Omar”. ISBN 978-84-943625-5-2.

Cuarteto concertante para artefactos sanitarios

«Compuesto para los siguientes instrumentos: calefón, lirodoro, desafinaducha y nomeolbídet». Me lo recuerda esta nota de Alberto Mut, cuya frase «Cualquiera puede hacer un chiste de cacas» resume no pocas propuestas de LIJ y, sobre todo, propuestas más o menos escénicas en las que en teoría se aspiraba a acercar a los niños a la lectura (pero concluyen, después de no poco ruido y agitación invertidos, sin que ningún chaval coja un cuento, aunque se hayan hecho en una biblioteca).

Sería injusto compararlo, qué sé yo, con la escena de los aseos del primer Austin Powers (un proyecto de infinito menos presupuesto), que no es que tenga gracia (ahora sin ironía: ¡ese tejano implorando el «courtesy flush»!), pero es un concepto ciertamente distinto de lo memorable.

 

De tertulia en Al·lots

No sé cuánto escribiré en la nueva etapa del blog; sí espero escuchar y leer (aún) más que antes. Mensualmente, como un participante más de la tertulia de literatura infantil de la librería Al·lots. Es un espacio feliz en el que ya tuve la suerte de estar y al que ahora vuelvo, espero, para quedarme. Allí no solo escucho, también doy rienda bastante suelta a mis convicciones, porque no conozco manera mejor de ponerlas a prueba.

Sociológicamente somos en nuestra gran mayoría bibliotecarias, más unos pocos perfiles aislados, mitad libristas, mitad meramente lectores y colectores (que no es poco ni hace falta más). Prima el álbum ilustrado, quizá por la facilidad de exponerlo, quizá por la calidad de muchas propuestas, luego la novela, muy por detrás la poesía, la divulgación y solo con suerte el teatro. Nada muy distinto al panorama esperable, por ejemplo el que resultaría de vernos a los blogs a vista de e-pájaro.

En esta primera sesión del segundo grupo (a Paula ya no le cabemos los ahijados y hubo que duplicar grupo por el éxito, y léase utilidad y buen funcionamiento, del primero) se recomendaron con mayor o menor entusiasmo, si no me falla la libreta, El meravellós Peludiu-Renudiu-Xiquitiu, Un día de pesca, Del enebro, Un hijo, la serie de Agus, Un día curioso con el Sr. Oso, El libro sin dibujos, La mujer esqueleto, ¡Genios!, Et menjadé!, Con el ojo de la i, La niña de rojo, Contes infantils contra tot pronòstic y El elefante ha ocupado la catedral. Hoy lo dejo así, como retahíla. Algún día irán saliendo comentarios más detallados y valdrá como decir que, de lo que sé, la mayor parte lo he aprendido de otros.

Carbonerillo condujo a Caballito Loco…

Dos páginas casi al azar de una vieja edición de Lumen, que, muy acertadamente, se llamó «Grandes autores para niños». Ana María Matute lo era:

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  • Ana María Matute, Caballito Loco. Carnavalito. Lumen, 1962. Ilustraciones de Marcel.

Álbumes subordinados a la oralidad

Habla Ana Garralón, con la capacidad crítica que es habitual en ella, de algunas ideas equivocadas sobre lo que es escribir para niños. Y le responde en parte Pep Bruno, que tampoco es manco, en concreto sobre los narradores que escriben. Además de aconsejar la lectura de esas notas, a Ana le llevaré la contraria en un punto: aparte de las confusiones entre oralidad y escritura, que en efecto tienen ritmos distintos, creo que hay un género de álbumes que nacen claramente subordinados a su uso para la explicación oral. Y que está bien que sea así. Contar con un álbum útil, con los libros en la mano, es una buena idea. Que el texto sea suficientemente simple y que la ilustración sea más una compañía que una revelación estética no son defectos, sino las condiciones para que esto funcione. Por eso hay editores que lo trabajan así y maestras que lo buscan así. Es un buen uso colectivo del libro.

Un género parecido serían los cuentos de buenas noches. Esperamos un texto asequible, repetitivo, cálido, sin una ilustración rupturista. Está bien que sea así, dentro de este género específico. No significa: «reduce todo cuento a esto, noche tras noche», sino más bien: «qué bien nos va esta forma literaria en este contexto concreto».

Luego queda pensar sobre el peso de la ilustración. Claro, idealmente tiene tanto valor como el texto, dialoga con este para armar una propuesta conjunta de mayor valor que la suma de las partes. Pero hay géneros donde esto no ocurre casi nunca, como en la poesía infantil… y tampoco se hunde nada. Hay géneros que no aspiran al todo y no por eso son imperfectos.

La gente arrojó al fuego la corona del rey

Hoy, una nota más personal que de costumbre. Uno escribe con intención, claro, incluso con intención política; en su sentido genuino, como en su sentido último, la política no debería ser ajena a los niños, pues trata simplemente de cómo gobernarse mejor en una colectividad. Y de forma muy acertada, de hecho, en muchas aulas se trata con cuidado la resolución de conflictos en todas sus fases, desde el planteamiento a la negociación, resolución y seguimiento. Educar (lo sepan o no los ministros del ramo) es educar para la vida, no para la competitividad económica. También escribir para los pequeños debería serlo: para su vida.

De 'A partes iguales'. Texto de Darabuc, a partir de un cuento tradicional español. Ilustraciones de Lina Zutaute. OQO, 2012

De ‘A partes iguales’. Texto de Darabuc, a partir de un cuento tradicional español. Ilustraciones de Lina Zutaute. OQO, 2012

No escribí A partes iguales (más propiamente: no me propuse adaptar a mi gusto el cuento de la tradición popular) porque España fuera el paraíso de la igualdad social y económica, pero en los cinco años que han pasado, nuestros indicadores han empeorado mucho más. El rey del cuento era injusto, mentiroso y cruel; el nuestro, cada cuál lo valore. En los extremos, nos ensalzaron mucho su papel tras el golpe de estado, pero en los últimos años, han destacado bastante más las meteduras y aun rompeduras de pata. Es lamentable que le suceda su tercer hijo, con prioridad por ser varón; y luego aún nos piden que demos a la Constitución valor de Biblia… También es de lamentar que nunca hayamos podido elegir como presidenta a una mujer; pero es que de haberlo podido hacer, en el actual sistema de partidos, tan anquilosado y mediocre, el que aquí suscribe dista de considerar a las candidatas que se han podido acercar a la meta (Aguirres o Sáenz de Santamarías, Valencianos o Chacones, a su gusto) como la persona más sabia y bondadosa del país. Siempre con interrogantes (hasta en el título, como en ¿Tres han de ser?) queda mucho por hacer, mucho por escribir.

Una cuna de coplas…

.

Una cuna de coplas
tiene mi niño
con las sábanas blancas
y mi cariño.
Alreor de la cuna
su madre vela
y hasta el aire se calla
pa que se duerma.

.

  • Tomado de Josep Maria Espinàs, A pie por Extremadura, Edhasa, 2005, p. 156. He sustituido el original “alrededor” por “alreor“, porque de otra manera el verso es hipermétrico. En esta otra fuente, andaluza (también en vídeo): Alreor de la cuna / tu mare vela, / hasta el aire secaría / pa que te duermas. La imagen de la “cuna de coplas” no parece muy popular, o el rastro no ha llegado a la red. En las otras dos ocasiones en que la encuentro, es la sábana blanca de mi cariño, lo que me parece una imagen preferible al mero enlace con y.

Presentación de Yekibud Editores en Casa Anita (Barcelona, 22-m)

darabuc-yekibud-casa-anita«Con los tiempos que corren», pero siguen abriéndose editoriales. Mucha suerte a Yekibud. Tomo la nota del Facebook de la librería.

PD La tarde en Córdoba fue formidable. Dejo que las ideas se aposenten antes de trasladar el guión a una reflexión escrita.

Muy bien, pero ¿con qué argamasa? (BiblioTICando, Córdoba, 12 y 13 de mayo)

El próximo 13 de mayo estaré en Córdoba, en el CEP Luisa Revuelta, para hablar con los participantes de las jornadas BiblioTICando sobre la cadena del libro que formamos autores, editores, críticos y divulgadores, maestros y bibliotecarios escolares, y lectores; sobre cómo reforzar los eslabones aprovechando las nuevas tecnologías; sobre cómo convertirla no en una cadena, sino más bien en un círculo (o mejor aún, en un rizoma, carente de centro), por medio de la escritura y la coescritura de niños y autores; y sobre cuál sería la argamasa que pueda unir mejor todas esas piezas, para construir a partir de lo que de veras funciona reformando todo lo preciso y eliminando las diversas adherencias más o menos comprensibles (vanidades, intereses comerciales, rutinas ya apagadas, Días de), pero inútiles para el contagio del amor a la lectura, con esta palabra como clave: contagio. Por mi perfil como autor, divulgador en este blog y padre de niños aún pequeños, me centraré en preescolar e infantil. Saldrán muchas dudas y pocas certezas, pero confío, entusiasmo mediante, en dar con la llave para abrir al menos la maleta de mi propia experiencia de lectura familiar, escolar y en red. ¿O quizá ni llave hará falta?

Este es el programa general de las jornadas:

12 de mayo de 2014
16.30: Entrega de material
17:00: Inauguración
17.15-18.15: Conferencia inaugural, “Animación a la lectura y TIC: recursos y actividades” (M.ª José Asencio Sánchez, CEIP San Sebastián, de La Puebla del Río, y Javier Merchante Hernández, CEIP Josefa Navarro, de Coria del Río)
18.30 a 20:30h Talleres simultáneos: Podcast, con M.ª Teresa Baena; Carteles virtuales, con M.ª del Carmen López; Vídeo, con Amparo Armenteros; Cuentos interactivos, con Lourdes Giraldo

13 de mayo de 2014
17 a 19: Talleres simultáneos (2)
19-20.30: Conferencia de clausura: “Muy bien, pero ¿con qué argamasa?”
20.30: Clausura

Lo que PISA no mide

Me ha interesado vivamente esta nota de Elisa Silió sobre «Las tiranías del informe PISA», que probablemente también resume bien por qué la reforma de Wert halla tanta oposición entre los maestros. Entresaco aquí dos pasajes:

“Hay, naturalmente, diferentes énfasis entre los críticos de PISA. Pero uno de los grandes problemas es la apresurada interpretación con puntos débiles que hacen los políticos”, explica el primer firmante, Heinz-Dieter Meyer, de la Universidad de Nueva York, en Albany. “Pero en mi opinión, la problemática es más profunda y afecta a: 1) el estrecho alcance de lo que se ha medido; 2) el hecho de que la OCDE —como organización dedicada al desarrollo económico— tiene un sesgo en favor al papel económico de la educación, olvidando que, en democracia, hay muchos otros aspectos importantes de la educación pública: la salud, el desarrollo moral, artístico y creativo; la participación cívica y la felicidad”. … PISA evalúa tres competencias básicas —matemáticas, comprensión lectora y ciencias—, pero no otras difícilmente cuantificables y que, a juicio de estos expertos, son fundamentales para enfrentarse a los retos del siglo XXI: los objetivos psicológicos, morales, cívicos y de desarrollo artístico. En los nuevos planes de estudios de primaria y secundaria españoles la música, la plástica o la filosofía pierden terreno a favor del cálculo o la lectura, medidos en PISA. “Los niños españoles van demasiadas horas a clase —más que la media— pero menos de las necesarias de Matemáticas. Se entiende que se aumenten”, sostiene Antonio Cabrales, catedrático de la University College London. “Pero debería existir más flexibilidad de horas en los centros. En Estados Unidos, Reino Unido u Holanda, dependiendo del itinerario, uno recibe más o menos clases”.

Breve: diez ‘Un cuento de dedos’

Seguid este enlace de Palabras del Candil para conseguir uno de los libros agotados más contables que conozco: Un cuento de dedos, de Estrella Ortiz, para bebés y pequeños de uno o dos años.

Este blog no vende libros y no tengo ningún interés personal ni en el álbum ni en la editorial. Sencillamente, no he podido resistirme: desde que me lo contaron (¿mostraron? ¿digitaron?), este cuento se contó en casa mil veces.

‘Noche negra’, de María Jesús Jabato

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Terraza del café de la Place du Forum en Arlés, por la noche. Vincent van Gogh

Terraza del café de la Place du Forum en Arlés, por la noche. Vincent van Gogh

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Noche negra

Noche negra, noche oscura,
rumia y rumia con sus dientes
el camión de la basura
y me despierta
cuando traga los restos
de mi merienda.

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  • María Jesús Jabato, Gorigori. Premio de poesía para niños Ciudad de Orihuela 2013. Faktoría K de Libros, 2014. (Imagen de Wikipedia.)
  • Gorigori propone 48 poemas, de resonancia y métrica básicamente popular (sobre todo, romances octosílabos, alguno hexasílabo, y cuartetas arromanzadas de 7+5 o variaciones sobre esta base), por lo común breves y de tono lírico (más que humorístico, como el citado), a partir de grandes obras de la historia de la pintura (algunas de las cuales se reproducen junto al poema).

‘El rebaño’, de Margarita del Mazo y Guridi

Contar ovejas, se dice, invita a dormir. Si los lectores más pequeños no lo saben, valdría la pena introducir el tema antes de contarles o leerles El rebaño, de la narradora Margarita del Mazo y de Guridi, un ilustrador que está abriendo una brecha propia con su estilo de apariencia sencilla, pero con más riqueza que la perceptible a primera vista.

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Que la vida de una oveja es sencilla se nos resume en la primera página: “Ser oveja es fácil. Solo tenemos que pasear, comer, dormir y ayudar a dormir. Cada persona tiene asignado un rebaño de ovejas diferente…”. Pero ¿qué pasa si una de las ovejas, Cuatro (¡la oveja negra de la familia!, ¡la oveja descarriada!), se niega a seguir haciendo “lo que hace el resto”? El “manual de comportamiento” no lo prevé. Las compañeras se llevan las pezuñas a la cabeza. Lamentan que Cuatro sea más tozuda que una cabra. E insisten. Que sí. Que no. ¡Que sí! ¡Que no! La solución solo la encontrarán el niño que no podía dormir, con una carta a la oveja rebelde, y esta última, con una interpretación muy libre, pero muy tierna y acertada del problema.

Son especialmente interesantes las tres páginas de fondo negro: la primera sitúa gráficamente los dos mundos (la noche del niño que no puede dormir, las ovejas que deberían ayudarlo), la segunda incluye una estupenda metáfora visual del insomnio y en la tercera hay que mirar con atención (pues una parte del final se muestra sin decirse). Sobre el fondo blanco corre la parte de las ovejas, que hace sonreír con un retrato de pocos rasgos pero plena eficacia (la vida tranquila, el maestro oveja, el disimulo imposible, la rabia, la resistencia…).

  • Margarita del Mazo (texto) y Guridi (ilustración), El rebaño. ISBN 978-84-942019-5-0.

La ascensión de Remedios, la bella

… Remedios, la bella, se quedó vagando por el desierto de la soledad, sin cruces a cuestas, madurándose en sus sueños sin pesadillas, en sus baños interminables, en sus comidas sin horarios, en sus hondos y prolongados silencios sin recuerdos, hasta una tarde de marzo en que Fernanda quiso doblar en el jardín sus sábanas de bramante, y pidió ayuda a las mujeres de la casa. Apenas había empezado, cuando Amaranta advirtió que Remedios, la bella, estaba transparentada por una palidez intensa.
—¿Te sientes mal? —le preguntó.
Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
—Al contrario —dijo—, nunca me he sentido mejor.
Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerinas y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria.

La facilidad para simpatizar

El pasaje es doblemente curioso porque no refleja sin más el desconcierto del hombre (bastante verosímil, por otro lado), sino en concreto el desconcierto ante las mujeres imaginado en un hombre por una mujer, la autora, en un juego de enfoques sucesivos:

Brunetti miraba y escuchaba, asombrado de la facilidad con que las mujeres pueden demostrarse simpatía y confianza desde el primer momento de conocerse. Unidas por una común preocupación …, ellas dos hablaban como si se conocieran desde hacía años. No había entre ellas ni asomo de aquel abrasivo recelo con que se habían medido mutuamente él y la doctora. Ésta y Paola habían realizado una especie de evaluación instantánea y se habían sentido perfectamente satisfechas del resultado. Era un fenómeno que había observado muchas veces y que temía no llegar a comprender. Él tenía la misma facilidad para simpatizar con otro hombre, pero el proceso se detenía en una capa más superficial, no tenía tanto calado como esta intimidad instantánea de la que era testigo, que parecía llegar hasta un punto central y que, evidentemente, no había concluido, sino que sólo se había interrumpido hasta el siguiente encuentro.

  • Donna Leon, Muerte en La Fenice,Seix Barral y Booket. Traducción de Ana M.ª de la Fuente.

A que por muy gran fremosura

Elijo esta versión del Ensemble Gilles Binchois, quizá más lenta de lo habitual, porque con ayuda de los subtítulos permite seguir muy bien el texto. Mi versión favorita, desde una perspectiva puramente personal, es la de Esther Lamandier:

‘Negros y blancos’, de David McKee

«Hace ya mucho tiempo, todos los elefantes del mundo eran negros o blancos. Amaban a los demás animales, pero se odiaban entre sí, así que ambos grupos se mantenían apartados: los negros vivían a un lado de la jungla, y los blancos, en el lado opuesto. Un día, los elefantes negros decidieron matar a todos los elefantes blancos, y los elefantes blancos decidieron matar a todos los elefantes negros. Los elefantes negros y blancos que querían la paz se internaron en lo más profundo de la selva. Y nunca más se les volvió a ver. Comenzó la batalla…»

Con esta parquedad narrativa y una gran claridad visual, trufada de paralelismos, McKee invita a reflexionar sobre la guerra, sobre los conflictos en general y, más importante aún, sobre la necesidad de no olvidar el pasado, de modo que no repitamos los errores.

(Pulsad para ampliar.)

Con la potencia de las fábulas de origen, que Kipling narró tan bien, descubrimos por qué los elefantes son grises. Pero ¿nos libra eso de la guerra, en el presente? No, porque «desde hace algún tiempo… los elefantes de orejas pequeñas y los elefantes de orejas grandes se miran unos a otros de forma un tanto extraña e inquietante». El cuento acaba así, para que no perdamos de vista la inquietud que —según parece invitarnos a pensar el autor, lejos del mito del «buen salvaje»— nos permitirá contener la violencia.

  • David McKee, Negros y blancos (Tusk, Tusk). Traducción de Juan Ramón Azaola. Anaya, Madrid, 2008. ISBN 978-84-667-7646-2.
  • Reseña publicada primero en la Revista Babar.

Ilustradores, connect! (Barcelona, 7 abril)

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A través de SCWBI Spain e Ilustrando Dudas

La poesía infantil, en ‘El País’

Javier Salvatierra ha publicado en El País un artículo acertado sobre la poesía infantil: El momento de la poesía para niños. Buscándole peros, quizá faltan editores —el CEPLI ha sido un buen motor, con la colección Luna de Aire y los estudios de Pedro Cerrillo y otros;* Anaya siempre ha dado mucho peso a la poesía en su catálogo, tanto de autores clásicos como modernos, con buena ilustración—, y, como reparo menos importante, quizá alguno ha colado un gol —no veo que la poesía sea de veras relevante en el catálogo de Edebé, pero que me corrijan en lo que convenga—. Y en cuanto a dar en el blanco, entiendo muy acertado que las voces principales sean las de Xosé Ballesteros, por Kalandraka, que ha aportado al género su revolución ilustrada a todo gas, y la de Mar Benegas, que en lo que yo veo, es la dinamizadora más incansable del género.

*A mí me ha editado el CEPLI; creo que eso no influye en mi valoración, pero dicho queda.

¡¿Qué será?!

Quentin Blake, 'Mister Magnolia'. Altea, Madrid, 1983.

Quentin Blake, ‘Mister Magnolia’. Jonathan Cape, 1980; Altea, 1983.

VII Premio Ciudad de Orihuela de poesía para niños: bases

BASES COMPLETAS DEL CERTAMEN

La concejalía de Educación del Ayuntamiento de Orihuela, en colaboración con el sello editorial Faktoría K de Libros, convoca el VII Premio Internacional de Poesía para niños «Ciudad de Orihuela» de acuerdo a las siguientes bases:

1. Podrá optar al VII Premio de Poesía para niños «Ciudad de Orihuela» cualquier persona mayor de edad con un libro inédito, en castellano, no premiado anteriormente en ningún otro certamen, y dedicado a poesía infantil. Quedan excluidos los ganadores de las anteriores ediciones y los empleados del sello editorial Faktoría K.

2. Las obras se presentarán por quintuplicado, mecanografiadas a doble espacio, y escritas por una sola cara. Tendrán un mínimo de 300 versos y un máximo de 500.

3. En las obras presentadas no podrá aparecer en ningún caso el nombre del autor o autora; en su lugar deberá figurar un lema o seudónimo. Los datos personales de los participantes se adjuntarán en un sobre cerrado, en cuyo exterior se anotará el título de la obra y el lema o seudónimo; en su interior constarán el nombre completo, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y se incluirá el número del DNI o pasaporte, así como una breve reseña biográfica.

4. Las obras serán enviadas o entregadas en el Registro General del Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela, C/Marqués de Arneva nº 1, 03300 Orihuela, especificando en el sobre Para el IV Premio de Poesía para niños «Ciudad de Orihuela». En los envíos que se entreguen a través de agencias de transportes, no podrá figurar el nombre del autor o autora.

5. El plazo de presentación de originales se inicia con la publicación de estas bases, el 21 de marzo de 2014, y finaliza el 19 de septiembre de 2014, a las 12:00 horas. El fallo del jurado se hará público el 30 de octubre de 2014, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Miguel Hernández.

6. El jurado del premio estará compuesto por personas de reconocido prestigio en el área de la literatura para niños. Actuará de secretario o secretaria una persona que designen las entidades organizadoras. El premio podrá declararse desierto y el fallo del jurado será inapelable.

7. Se establece un único premio, dotado de 5.000 euros en concepto de adelanto por los derechos de autor. La obra premiada se publicará por la editorial Faktoría K en torno al 21 de marzo de 2015, Día de la Poesía y, a tal efecto, se firmarán los correspondientes contratos de edición. Asimismo, la editora tendrá prioridad en la publicación de aquellos originales que hayan recibido mención especial del jurado. Este derecho tendrá vigencia durante un año, pasado el cual, los autores podrán disponer libremente de sus obras.

8. Los originales que no sean premiados no se devolverán a sus autores y se destruirán una vez comunicado el fallo del jurado.

9. Si en estas bases quedase alguna cuestión sin precisar, le corresponderá al jurado establecerla y, si no fuera así, a los organizadores del certamen. La participación en este premio implica el conocimiento y la aceptación íntegra de las presentes bases.

Fuente: Kalandraka

Riqueza y pulcritud (a propósito de Gracia Iglesias)

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Pulsad para ampliar. Ilustración de Francesca Assirelli

Las páginas iniciales de una novela son cruciales; en un cuento infantil, las primeras líneas. Este texto de Gracia Iglesias me hace pensar en riqueza y pulcritud. Mirémoslo como requisitos divergentes: muchos textos aspiran a la riqueza de matices (a lo «poético», se suele decir) y se pierden en los laberintos de la retórica, la pedantería, la cursilería o el distanciamiento excesivo, si no mueren en el infantilismo, que es lo peor. En el camino de la pulcritud, muchos textos se quedan sin la riqueza mínima que necesita un texto literario y, salvo que la ilustración los enriquezca, no aportan. En mi opinión personal —¿cómo se objetiva esto?—, la propuesta de Gracia supera el listón con comodidad e invita a pasar página como cabe pedirle a una primera página.

De Gracia Iglesias no os perdáis también las Memorias de un saltamontes.

  • Gracia Iglesias, El dragón de la chimenea. Ilustrado por Francesca Assirelli. Editorial Pintar-Pintar, 2014. Más información del editor.

Membrillos tóxicos

Los membrillos lo pueden intoxicar a uno de recuerdos, como a Martín Garzo (o como en Trece años de Blanca, de Agustín Fernández Paz: cita), pero no siempre sientan igual de bien, y menos, me temo, a los que atienden más a sus libros que a otros pasatiempos.

Sucedió que en este tiempo llegó a aquella ciudad una dama de todo rumbo y manejo … por ver si la conocía, [Tomás] fue a visitarla, de cuya visita y vista ella quedó enamorada. Y él, sin echar de ver en ello, si no era por fuerza y llevado de otros no quería entrar en su casa. Finalmente, ella le descubrió su voluntad y le ofreció su hacienda. Pero como él atendía más a sus libros que a otros pasatiempos, en ninguna manera respondía al gusto de la señora. La cual, viéndose desdeñada y, a su parecer, aborrecida, y que por medios ordinarios y comunes no podía conquistar la roca de la voluntad de Tomás, acordó de buscar otros modos, a su parecer más eficaces y bastantes para salir con el cumplimiento de sus deseos.

Y así, aconsejada de una morisca, en un membrillo toledano dio a Tomás unos destos que llaman hechizos, creyendo que le daba cosa que le forzase la voluntad a quererla, como si hubiese en el mundo hierbas, encantos ni palabras suficientes a forzar el libre albedrío …

Comió en tan mal punto Tomás el membrillo, que al momento comenzó a herir de pie y de mano, como si tuviera alferecía. Y sin volver en sí estuvo muchas horas, al cabo de las cuales volvió como atontado, y dijo, con lengua turbada y tartamuda, que un membrillo que había comido le había muerto …

Seis meses estuvo en la cama Tomás, en los cuales se secó y se puso, como suele decirse, en los huesos, y mostraba tener turbados todos los sentidos. Y aunque le hicieron los remedios posibles, solo le sanaron la enfermedad del cuerpo, pero no de lo del entendimiento, porque quedó sano, y loco de la más extraña locura que entre las locuras hasta entonces se había visto. Imaginose el desdichado que era todo hecho de vidrio y, con esta imaginación, cuando alguno se llegaba a él, daba terribles voces pidiendo y suplicando, con palabras y razones concertadas, que no se le acercasen, porque le quebrarían, que real y verdaderamente él no era como los otros hombres, que todo era de vidrio de pies a cabeza.

  • dama de todo rumbo y manejo: prostituta. herir de pie y mano: realizar movimientos violentos y convulsos, como de epilepsia.
  • «El licenciado Vidriera», de Cervantes. Se cita por Miguel de Cervantes, Novelas ejemplares, edición de Jorge García López, Crítica, Barcelona, 2005, pp. 357-359, de donde tomo también la información de las dos notas léxicas.
  • «La gitanilla»

Ausencias

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… Una mañana, Tomás llenó el cuenco de leche y Mikos no acudió. Tomás se fue al colegio y Mikos no le acompañó hasta la esquina o dos casas más lejos. Por la tarde, Tomás jugó al fútbol con sus amigos y no estuvo para contar los goles. Tomás atravesó el parque para contemplar los trenes en el terraplén y ningún gato negro se sentó a su lado parpadeando con sus enormes ojos amarillos.

Tomás corrió de un lado a otro buscando y llamando a gritos a su amigo. Pero la búsqueda y los gritos no sirvieron de nada.

Un vecino, el señor Brake, dijo …

  • Jurij Brězan, El gato Mikos. Ilustraciones de Květa Pacovská. Traducción del alemán por José A. Santiago Tagle. SM, Madrid, 1993.

‘Amaranta en Venecia’, de Javier Izcue Argandoña, ilustrado por Dinah Salama

Hay pocas propuestas refrescantes en el campo de la poesía para niños: Amaranta en Venecia lo es.

Primero, por la coherencia del conjunto para crear un libro con capacidad narrativa, además de poética. Es algo cada vez más frecuente, entiendo, que el libro tenga sentido como tal, más que como simple recopilatorio de poemas aislados, y me parece una evolución positiva, propia de una concepción literaria, no «infantil».

Pero sobre todo, porque Javier Izcue busca otro tono, distinto de los ritmos y los juegos habituales. Mucho más prosaico, más asociado a la ingeniosidad natural de los niños, y en parte a las poéticas de vanguardia. Esto es muy infrecuente, creo. Y aquí, creo que se hace con acierto. Aunque no haya forma segura de pasar de la impresión subjetiva a una fundamentación razonada, yo lo atribuyo a la compensación narrativa, a la elaboración de un personaje con una forma de pensar propia, a un uso eficaz del verso libre y a los elementos puntuales de ritmo y rima.

Otro factor relevante es una propuesta estética, de Dinah Salama, también alejada de lo habitual. Esto no es novedoso en sí: tanto Kalandraka como el entorno más o menos relacionado con Antonio Ventura (Anaya, El jinete azul, Los cuatro azules) han aportado mucho al respecto. Pero vuelve a ser positivo porque recuerda que, o hablamos de creatividad, o no hablamos de nada.

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  • Javier Izcue Argandoña, Amaranta en Venecia. Premio El Príncipe Preguntón. Ilustraciones de Dinah Salama. Diputación de Granada, Granada, 2013. 978-84-7807-079-4.

‘Muros’, de Agustín Fernández Paz

Muros, de Agustín Fernández Paz, es una novela sobre un tema complejo, actual y trascendente, presentada para poco más que primeros lectores, a partir de unos siete años. Habla del gueto y —según queda quizá más claro en el título original, Valados— de vallas como las que persiguen separar la Europa rica del África pobre.

Xan López Domínguez

Xan López Domínguez (imagen de la edición de editorial Cruïlla)

La opción social de la novela es neta: importan las personas, no la guerra entre bloques. De hecho, el proceso del gueto apenas se explica, simplemente pasa, llega a la vida de los niños protagonistas. El lenguaje no puede ser más distante del oficial, que nos habla de «defensa» contra una «invasión» y el «asalto» de «masas» organizadas por «mafias». No, aquí tenemos a personas. A dos niños, uno de cada sexo, uno de cada color, que se han hecho amigos. Se encontrarán separados por una desconfianza creciente, una valla, un muro, soldados. E irán buscando soluciones para no renunciar: manos entre la valla, aviones de papel sobre la muralla, cometas que acabarán llenando el cielo en ambos lados…

Me resulta difícil, buscando la perspectiva del lector crítico, saber dónde comienza la novela eficaz y dónde acaban las buenas intenciones. El aire contenido, la repetición de los lazos de unión personales y la búsqueda de nuevas formas de contacto cuando se prohíben las anteriores, el tono poético y dolido, funcionarán mejor, supongo, con la intervención de un mediador atento.

Xan López Domínguez, por otro lado, acierta a transmitir bien las emociones (las discusiones en la sociedad, la cerrazón de los soldados) y deja algunas imágenes memorables, a mi entender, como la de la extensión de la valla o la del fantasma que erigía muros para separar, muros invisibles, como el que separó a la niña de sus padres, partidarios del gueto.

Xan López Domínguez

Xan López Domínguez

  • Agustín Fernández Paz, Muros. Traducción de Valados por Isabel Soto. Ilustraciones de Xan López Domínguez. SM, Madrid, 2010. 978-84-675-4021-5.

‘Hávalas, hávalas, hala’

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¡Hávalas, hávalas, hala,
hava la frol y la gala!

Allá arriba, arriba,
junto a mi llogare,
viera yo serranas
cantar y baxlare,
y entre todas ellas,
mi linda zagala.
¡Hava la frol y la gala!

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  • hava (o aba, en otras fuentes): ‘mira’. frol: ‘flor’. llogare: ‘lugar, aldea’. baxlare: ‘bailar’.
  • Tomado de Margit Frenk Alatorre, Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos XV a XVII. Colegio de México-FCE, 2003. Poema núm. 86, p. 100.