Archivo de la categoría: Ed. A buen paso

María José Ferrada y Felipe Munita, en Abracadabra

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«De la mano» porque Arianna me invitó a hacer de moderador del diálogo, así que ando buscando hilos, más los que vosotros traigáis…

Leo para

Me gusta cuando un libro, de paso que nos leemos, me devuelve imágenes de lo que hago, me provoca y obliga a constatar los límites de lo que sé. Con El vuelo de la familia Knitter, de Guia Risari y Anna Castagnoli (A buen paso), constato hasta qué punto leo para.

Leo para, es decir, con finalidades: aprender, desaprenderme, compartir luego para intentar averiguar si las sensaciones son similares en otros lectores. Pero sobre todo leo para en otro sentido más personal: leo para mis hijos. Para leerles luego, para leer con ellos, coleer con ellos.

Así, a veces creo que un libro me distancia, no me atrapa, y sin embargo quizá es solo que preveo que no me funcionará bien en esa colectura. Últimamente me atrevo poco a afirmar lo grande, a hablar de calidad, a recomendar siquiera. En fin, atreverse… Es menos peliculero: me apetece poco; no es tanto valentía o no como sintonía o no. Y en cambio me interesa mucho observar la realidad de la lectura, con sus subjetividades y rasgos puramente personales, en sus circunstancias. Ese para tan concreto.

Es curioso, porque también da juego, un juego propio. Sin apenas darme cuenta empiezo descartando El vuelo por unas páginas iniciales de mucho texto, vale decir aquí: más texto del que en la práctica real me funciona. Y entonces El vuelo se calla y deja hablar a las imágenes durante tres páginas dobles sin texto, pero perfectamente expresivas. ¿Sé más flexible, me dicen? Creo que no. Me dicen, y esto me gusta: hay tardes de mucha palabra y vuelo corto, días sin palabras de solo volar. Desde el propio interior de la historia me sonríen y me dan la mano.

El libro nos funciona y llega para quedarse, y quiero que el tiempo nos dé para concebir nuestras propias islas-paraíso, más en estos tiempos de suelo tambaleante. Quizá hasta aquí no he dicho nada de El vuelo. Me importa poco. En nuestro leo-para ha llegado para quedarse, y eso sí me importa mucho y me vale la pena compartirlo.

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Presentación y taller de Gustavo Roldán en Abracadabra (30 nov)

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Presentación de ‘La vela que no se apagaba’ en Abracadabra

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Aquí no se fía (nadie de las recomendaciones de Navidad)

Ayer me llegó, por vía de Twitter, el enlace a una “selección” de “treinta títulos para los más pequeños de la casa”, publicada en ABC. Aparte de la alegría personal porque uno de esos libros lo ha traducido mi mujer (y, cosa rara, el editor cumple con la Ley de Propiedad Intelectual y paga derechos de autor por la traducción; así que ojalá se venda por miles), la sensación general era negativa: algunas presencias poco dignas y muchas ausencias clamorosas. Buscando datos objetivables, terminé por reducir la selección a los editores mencionados. En orden alfabético: Anaya (5), Cuento de Luz (4), Edelvives (1), Juventud (4), La Galera (3), Macmillan (2), Palabra (3), Planeta (3), Siruela (4) y SM (1).

Visto lo visto, mi enhorabuena a los servicios de márqueting de los editores recomendados repetidamente, porque han cumplido a la perfección con la labor por la que cobran: hacer llegar sus obras a los medios. Pero al periódico, una de dos: si venden publicidad, llámenla por tal nombre; y si lo que quieren es ofrecer a sus lectores selecciones mínimamente merecedoras del calificativo, antes pasen por una buena librería en la que puedan ver igualmente los catálogos de (de nuevo en orden alfabético) A buen paso, Bárbara Fiore, Coco Books, Combel, Corimbo, Cuatro azules, Ekaré, Flamboyant, FCE, Jinete azul, Kalandraka (y Factoría K), Kókinos, Libros del Zorro Rojo, Lóguez, Lumen, Media Vaca, Nórdica, OQO, Pintar-Pintar, Proteus, República Kukudrulu, Sd, Thule… y los que me dejo. Se sorprenderán muy gratamente y, de paso, no engañarán a los lectores, cuestión que tal vez figure en esa letra pequeña del periodismo que fueron los códigos deontológicos.

Visto algún comentario, añado un abrazo a los autores, ilustradores y editores recomendados en ese artículo. No va, en ningún caso, contra ellos.

“Cóctel de Navidad” de A buen paso, Ekaré, Thule y Zorro Rojo (11 dic)

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A partir de las 19.30h. En Poble Nou, metro Llacuna.

Presentación de ‘Antonino de sueño en sueño’ en la librería Rayuela (10 nov)

A buen paso, Ekaré y Thule exponen sus proyectos en varias librerías infantiles

Valencia, Mislata, Alicante, Málaga y Sevilla, del 6 al 10 de noviembre. Y en Barcelona, en la biblioteca Xavier Benguerel, el día 11.

Martes mudo

  • El viaje, de Arianne Faber, publicado por A buen paso

‘El cuento del carpintero’, de Iban Barrenetxea

Imagen de 'El cuento del carpintero', Iban Barrenetxea, ed. A buen paso

El cuento del carpintero es una narración fantástica muy recomendable. Primero, porque el texto es redondo a partir de la confluencia de dos líneas narrativas: la de las creaciones fabulosas del carpintero y la de las creaciones perfectas para el belicoso Barón von Bombus. Es difícil no sonreír al final, que conjuga lo fabuloso y lo perfecto, ahora para bien. Segundo, porque las imágenes, además de características, expresivas y cuidadas, con desplegable incluido, también cuentan toda una historia que el lector atento desvelará con alegría; la alegría de vivir (cuando nos dejan vivir), quizá, es lo que más transmite el cuento. No os lo perdáis.

Presentación de ‘Antonino’, con Juan Arjona y Arianna Squilloni, en Rayuela

(Pulsad para ampliar.)

‘Historias de Conejo y Elefante’, de Gustavo Roldán

No conozco a nadie que no se haya enamorado del erizo y el elefante de Gustavo Roldán (El erizo, Thule, 2007), uno de los cuentos que más disfruto de contar y con los que más disfrutan los chavales. Este elefante de Historias de Conejo y Elefante (A buen paso, 2011) es y no es aquel. No es ninguna continuación, pero lo recordamos por sus líneas (sin duda, el estilo de Roldán es inconfundible) y también por el candor del personaje, probablemente (aunque a veces Conejo se crea demasiado astuto y sea Elefante el que termine la aventura divertido).

A mi entender se trata casi de una novela en miniatura, de diez capítulos muy breves, sobre la amistad. Elefante deberá superar primero el miedo a que ese extraño animal de orejas largas sea un ratón. Pero sobre todo, ambos aprenderán a conocerse e irán asentando la amistad nacida del tiempo compartido, a menudo amparados por la sonrisa del lector (quizá a partir de unos 7 años).

Os invito a leer el último capítulo (muy poco último, en realidad). Pulsad en las imágenes para ampliarlas.