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Florones y libresas

Ah, la selección de libros. ¿Imprescindible, no? Si leyéramos todo lo heredado seguiríamos formando a los pequeños en literatura+moral con los clásicos de los bancos segregados del XIX (y no pocas décadas del XX). Pero cuando uno lee esto: Vetada ‘La Caperucita Roja’ por sexista, vale la pena poner los demonios sobre la mesa. Demonios por lo endemoniada que es la espinosa en cuestión, porque ¿cómo conjugar las distintas libertades? ¿La de forjar el futuro sin cargar con los prejuicios del pasado? ¿La de vivir con la historia, no como si esta no existiera? ¿La de forjar el futuro por los caminos que no son políticamente correctos pero ser, son (como demuestra el que no tengan pocos votantes: la corrección política también está haciendo daño en las urnas)?

Personalmente yo me sitúo así: no me gusta Sant Jordi. ¿La gran fiesta del libro, que tanto se envidia desde fuera, disgusta a un escritor catalán? Sí a mí, por sus excesos, por sus superventas hilarantes, y también porque entronca con una tradición insostenible hoy de dragOnes y princesAs que merece las versiones y reversiones actuales pero que, como pasa a menudo, sencillamente ha muerto porque incluso las inversiones carecen de fuerza narrativa propia. Así que personalmente paseo por los laterales de la fiesta, si queda dinero compro libros y rosas y procuro regalarlos indistintamente, o mejor dicho: distintamente: a cada uno, a cada libresa, a cada draflor, a cada rosíncipe o prinrosa o libruego o llamétalo, lo que puedo y creo que más le vendrá, pero sin partir los derechos: flores y libros para todes. Eso no tiene cuento que yo conozca; la realidad de la calle es otra, a menudo ante todo mercantil, aunque hay puestos y más aún personas con encanto; habrá que ver, y sobre todo hacer el camino propio. Yo no cuento la leyenda de Sant Jordi porque no quiero; y las versiones, tampoco, porque en general me aburren.

¿Qué hacer pues en la biblioteca? No lo sé. Confiarse a lo viejo y a lo nuevo, diría yo; seleccionar sin vetar, a poder ser; mostrar alternativas y confiar en el sentido común, y el sentido moral, de quienes los leerán. ¿Corregir excesos sin caer en los excesos? ¿Esa clase de censura, por bienintencionada que suene, no hará lectores etiquetísicos?

Soñé

Soñé que era un banco de una plaza, en el que dejar y recoger anónimamente. Soñé que, más o menos así me llegaba, de la mano amable del autor, una propuesta de una editorial que muchos admiramos públicamente. El libro recoge sueños de niños, en su letra y con sus dibujos, sin más edición que la selección entre la multitud de materiales recopilados y la transcripción al pie para letras difíciles o accesos de pereza. Se abre Oaxaca por donde se abra, en esta ocasión por el número 93 y nos cuenta Daira, de 9 años:

Un día soñé una pesadilla.
En la escuela estaban jugando mis compañeros en la cancha y de pronto salió una bruja que nos quería quitar un poco de sangre a todos los niños. Luego de un rato se durmió de tanto buscarnos. Luego, todos hicimos una máquina que hacía portales. Entonces creamos un portal que la llevó a Júpiter, y por la falta de oxígeno la bruja murió.

Soñé que dejaba ese libro en la mesa de casa, con otras propuestas, para mis hijos y para quien pase. Como cuando armas una mesa de cuentos ante una aula, hay libros que necesitan que los presentes y otros de quien todo el mundo quiere ser amigo, porque brillan.

No soñé –como todo lo de antes, esto pasó– que la mayor de casa, ahora de 11 años, lo cogió media hora larga, sueño a sueño. Por su formación muy pronto le interesó casi más el dibujo que la narración; y como en ese campo le han exigido mucho, se admiraba del bajo nivel de ilustración algunos de su edad (su franqueza y dureza puede ser muy dura y muy franca), pero no lo soltaba. Había comunicación entre ellos y ella.

No lo soñé, esto también pasó, que una maestra muy ilusionada con el proyecto del año que viene se pidió el libro con tiempo, porque vamos a hacer uno, haremos nuestro propio libro de sueños. Y yo ya ansío que el curso que viene llegue y pase y el plan se pueda tocar en letra, dibujo y papel.

Lo voy a seguir dejando en la mesa y que sigan pasando cosas al impulso de los sueños.

  • Cosas que han pasado al hilo de Oaxaca, Media Vaca (colección Mi hermosa ciudad), 2015, un “libro de sueños” en el que “hay 99 sueños escritos y dibujados por niñas y niños oaxaqueños en los hogares, escuelas y bibliotecas de Oaxaca de Juárez, México, recolectados por Roger Omar”. ISBN 978-84-943625-5-2.
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Presentación de ‘Cuando Óscar se escapó de la cárcel’, de Roberto Aliaga

Roberto Aliaga

Sobre la calidad de los cuentos narrados en actividades de las bibliotecas públicas

Abro aquí un tema que puede ser polémico, pero agradecería que no recibiera respuestas gremiales de ningún tipo, pues no pretendo atacar a ningún colectivo. Quizá lo más interesante será la opinión de las madres y los padres, como transmisores de la opinión de los niños. Pero con matices: hay formas de narrar donde, al menos a mi entender, hay un exceso de gritos y recursos fáciles (como una escatología barata) y sin embargo quizá los niños se estén partiendo de risa. La narración debe tener un mínimo de calidad y ese juicio, aunque no sea objetivo, no les corresponde a los pequeños.

Me refiero a la calidad de los cuentos narrados en actividades de las bibliotecas públicas, más específicamente, en aquellas actividades de «cuentacuentos» que suponen un coste para la biblioteca (dejo aparte los casos de voluntarios, ya sean usuarios o empleados del centro).

En las actividades que he podido ver en Barcelona (que no han sido muchas, luego esto no es un estudio de campo), yo he encontrado dos aspectos a mejorar. Uno: que apenas se narra con libros en la mano. Hay más o menos teatro, pero casi nadie muestra los álbumes que, con suma frecuencia, son origen de la historia contada. Tengo la impresión de que la biblioteca, en su afán de ser moderna, ha renunciado en exceso a los libros. Y para mí, no es lo mismo contar en un cumpleaños que en una biblioteca. Dos: que abundan las longanizas desaboridas. Imagino (no tengo datos al respecto) que es un dilema de tipo «me pagas por llenar una hora, pero no puedo llenar una hora de plena calidad con lo que me pagas, así que estiro las narraciones de más». Estas son mis sugerencias ante lo que he podido ver, con afán absolutamente constructivo. En las actividades que pude ver en pueblos de Murcia y Albacete, no saqué una impresión regular: dependía en gran medida de quién contara. Una tercera sugerencia a todos los que organizan tales actividades, por lo tanto, es que nunca, bajo ninguna circunstancia, dejen de indicar quién contará.

Esta reflexión nace de la siguiente nota de la asociación de narradores MANO, que protesta porque, a su juicio, la «calidad de las sesiones de cuentos en las Bibliotecas Municipales de Madrid está cayendo en picado desde que el Ayuntamiento privatizara la gestión». La reproduce otra asociación, AEDA, en este enlace.

¿Qué opinión tenéis al respecto? ¿Cómo es vuestra experiencia? ¿Cómo lo viven vuestros niños?

Presentación de ‘Llenteyes verdes na parede’ en Nava

Ilustratour para familias, Valladolid, 7-8 de julio

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La inversión en bibliotecas cae casi al cero

En su nota «El sector editorial y del libro en los Presupuestos para el 2012», Jorge Portland recoge números del proyecto de presupuestos nacionales para el sector del libro. Los gráficos posteriores son particularmente claros y, sin duda, deprimentes. Al parecer, nuestros gestores consideran obvio que la formación y la cultura son vías del todo prescindibles para salir de la crisis. Por ejemplo:

‘De una biblioteca a otra’: la biblioteca como espacio democrático por antonomasia, por Antonio Muñoz Molina

Me identifico mucho con estas palabras de Muñoz Molina: «Vengo a trabajar en una biblioteca pública y me acuerdo siempre de la primera que conocí, en la que empecé a educarme, tan lejos ahora y tan presente en la memoria, la biblioteca municipal de Úbeda, que descubrí cuando tenía unos doce años. La mirada infantil, como la poesía épica, agranda los lugares, magnifica las cosas: yo nunca había visto salas tan grandes, estanterías llenas de libros que llegaban a los techos, sumergidas parcialmente en una penumbra en la que brillaban con intensidad misteriosa las lámparas bajas sobre las mesas de lectura. En cualquier otro lugar mis deseos y mis aficiones estaban limitados por la falta de dinero: en la biblioteca yo era un potentado. Fuera de allí las cosas pertenecían a alguien, casi siempre a otro: en la biblioteca eran mías y a la vez de todos. No existe mejor escuela de ciudadanía».

También suscribo la defensa concreta de esta biblioteca, y la defensa en general de la educación y la cultura públicas: «La escuela pública, la biblioteca pública, son el resultado de esas ideas emancipadoras: también son su fundamento. Con egoísmo legítimo uno compra un libro, lo lee, lo lleva consigo, lo guarda en su casa, vuelve a leerlo al cabo de un tiempo o ya no lo abre nunca. En la biblioteca pública el mismo libro revive una y otra vez con cada uno de los lectores que lo han elegido, multiplicado tan milagrosamente como los panes y los peces del evangelio: un alimento que nutre y sin embargo no se consume; que forma parte de una vida y luego de otra y siendo el mismo palabra por palabra cambia en la imaginación de cada lector. En la librería no todos somos iguales; en la biblioteca universitaria el grado de educación y la tarjeta de identidad académica establecen graves limitaciones de acceso; sólo en la biblioteca pública la igualdad en el derecho a los libros se corresponde con la profunda democracia de la literatura, que sólo exige a quien se acerca a ella que sepa leer y sea capaz de prestar una atención intensa a las palabras escritas. En el reino de la literatura no hay privilegios de nacimiento ni acreditaciones oficiales, ni jerarquías de ninguna clase ante las que haya que bajar la cabeza: nadie tiene la obligación de leer una determinada obra maestra; y no hay libro tan difícil que pueda ser inaccesible para un lector con vocación y constancia».

A mi modo de ver, hay mucho de cierto en estas palabras. Sin embargo, personalmente discrepo de las siguientes: «Pomposos catedráticos resultan ser lectores ineptos: cualquier persona con sentido común es capaz de degustar las más delgadas sutilezas de un libro». Es lo que dice el canon del democratismo, en efecto; pero la realidad es otra: a leer literatura se aprende y una buena formación ayuda mucho; y sin esta, hay libros casi inaccesibles, porque no debe olvidarse que casi toda la literatura bebe de la literatura precedente y el gran contexto donde se explica, se comprende y mejor se disfruta es el de la tradición literaria. Por eso la mayoría de catedráticos, pomposos o no, son buenos lectores; y por eso para disfrutar a fondo de la Odisea, la Divina Comedia o el Quijote no basta con el sentido común, sino que hace falta una buena educación en literatura, tradición literaria y cultural y Humanidades en general. Es algo que una sociedad democrática debe procurar a todos, claro. Pero que, con la excusa de la crisis, nuestros gobiernos omitan esta obligación —y así opten por ampliar, en lugar de reducir, las brechas sociales— no quita que, en ausencia de una buena formación literaria, se lee peor. La supuesta salida autodidacta, por desgracia, solo le funciona a una pequeña minoría de tercos y afortunados por igual.

Álbum de imágenes y fotos de ‘La bruja Horripilarda’ y una bonita reseña del ‘Libro de Brun’

Aunque la información sobre mis libros se recoge en este otro blog, de vez en cuando también me gusta dejar caer mis buenas noticias personales por aquí. Una: ya podéis disponer de La bruja Horripilarda, mi cuento de humor ilustrado por JuanolO, que incluye una adaptación a la lengua de signos española y un DVD (con la animación y la narración oral y en lengua de signos, además del vocabulario en LSE); edita Carambuco. Humor, sí, pero también una invitación a hablar con los pequeños sobre la presión del canon estético y la conveniencia de saber reírse de aquellos rasgos que son personales, pero el canon define como «feos». En este enlace podéis ver imágenes del interior y fotos de las actividades que iré haciendo en bibliotecas, librerías y escuelas. Lo presentamos el pasado día 24 en la biblioteca Armand Cardona, de Vilanova i la Geltrú. ¡Qué día más bonito y qué gusto de público, pequeños y grandes! ¡Muchas gracias!

¡SHA... MA... LA... CUC! ¡Ay, la bruja, cuando se enfada!

Dos: os invito a leer esta reseña del Libro de Brun en el blog de Carlos Lapeña. Al hilo de la reflexión bloguera sobre la crítica positiva y negativa, que se recoge por ejemplo en El Tiramilla, añado una razón en favor de la positiva: puede crear sentidos y enriquece la lectura orientando al lector hacia caminos más hondos o menos obvios. La negativa, en cambio, para no ser arbitraria, se ve obligada a gastar mucha energía en justificar y documentar sus razonamientos y exponer el canon de cada lector crítico, por el que se explican los «defectos» más o menos objetivables de la obra en cuestión. Así que, por simple economía, que al menos la mayoría del esfuerzo se dedique a la construcción (con la generación de sentidos asociada, esto es, doble valor) me parece lógico y sano.

“Hablemos de palabras, niños, poetas”, por Graciela Pelegrín (Madrid, 27-O)

Presentación de ‘La máscara del león’ en Rivas, con Margarita del Mazo y Paloma Valdivia (21-O)

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21J: Presentación de la editorial República Kukudrulu y su primer libro: ‘El señor Dino Ache y el canario dorado’, de Germán Machado y Fernando de la Iglesia

Librobicis

En el blog de los Promotores de lectura de Tijuana encuentro esta bonita iniciativa, intermedia entre los bibliobuses y el biblioburro: las librobicis. Pulsad en la imagen para acceder al blog de Proleti.

Servicio de préstamo bibliotecario para familias con bebés

Son numerosas las bibliotecas que tienen espacios propios para bebés, con sus libros específicos de tela o cartón duro, y a menudo se convierte en espacio familiar con información para madres y padres. A su vez, son varias las bibliotecas que prestan lotes de libros sobre la crianza. Donde no se haga, valdrá la pena pedirlo, como usuarios. En la imagen de ejemplo, la información al respecto de la biblioteca Os Rosales, de La Coruña.

Niños como padrinos de lectura de otros niños


Una de las actividades escolares más bonitas, en torno del libro, es la de las madrinas (los padrinos) de lectura: niños que leen a otros niños menores, desarrollando así la mejor convivencia en el centro, la responsabilidad de los mayores y el deseo de emulación positiva de los pequeños (además del placer de los libros). Esta foto en concreto es del proyecto «Eu leo para ti», del blog de la biblioteca escolar del CEIP Milladoiro de Malpica de Bergantiños.

Una novedad personal: ‘¿Tres han de ser?’, ilustrado por Fátima Afonso (edita OQO)

Un cuento sobre elecciones incomprensibles y el puente de amor que las vadea, nacido de la tradición oral y versionado con un ojo puesto en el presente y otro en mitos clásicos de nuestra cultura.

Los cuentos tradicionales deben su popularidad a una eficacia narrativa contrastada, capaz de llegar hondo a sus lectores y oyentes a lo largo de varias generaciones, lo que siempre los hace aconsejables; pero pierden esa eficacia (y transmiten valores que ya no nos representan) si no los vamos renovando y recreando para que respondan mejor a las inquietudes de nuestro tiempo. Como escritor, por otro lado, es una experiencia apasionante de goce y aprendizaje. ¿Por qué me interesa esta historia? ¿Por qué quiero seguir contándola? ¿Hasta dónde puedo aportar sin romper la identidad de fondo ni conformarme con la copia? ¿Qué piezas puedo cambiar de sitio, renovar, alterar, para que el cuento siga brillando y nos conmueva (o más aún, puestos a soñar: nos explique)?

Darabuc y Fátima Afonso, ed. OQO, 2011

¿Tres han de ser? adapta la tradición narrativa de Los tres maridos, una perla algo escondida, donde se enfrentan dos generaciones: la paterna/materna y la juvenil. La hija crece y, por razones que ni ella misma comprende, cuando desea casarse, quiere que sea con sus tres grandes amigos de infancia. ¡Con los tres! ¿Qué madre puede aceptar esto?

Los tres candidatos son aquí tres mitos principales de nuestra cultura. Los lectores más chicos no necesitan conocerlos para seguir la historia, se trata más bien de una invitación a seguir moviéndose por otras ramas del gran árbol de la cultura. Son mitos de gran fuerza, mitos de vida, muerte y deseo: Ícaro, Lázaro y Fausto.

La madre los someterá a una prueba —deben localizar objetos a cuál más insólito—, en parte como dilación urgente, también con la voluntad de poder seleccionar solo a uno de ellos. Pero las cosas no salen como ella espera, porque los jóvenes se marchan pero la hija muere al cumplirse un año. Por fortuna, ahí están los objetos insólitos —directamente mágicos, obtenidos en «la ciudad de las torres transparentes, donde los árboles hablan y los gatos cabalgan a los perros»— para devolvernos la sonrisa justo a tiempo y que la «serpiente negra» del entierro dé paso a una serpiente de colores y a las campanas de la boda.

¿Habían de ser tres? La madre se queda a solas con la pregunta, ante un «círculo de cuatro copas». «Estuvo mirándolas durante mucho mucho rato, hasta que de repente, se encogió de hombros y se fue. / Quienes la vieron marcharse cuentan que sonreía». El libro está dedicado a «las madres, en el momento —difícil como hermoso— de soltar la mano».

La labor de ilustración de Fátima Afonso merece mucho la pena, a mi juicio, tan dulce y sugerente en las expresiones como atenta a los detalles. Edita OQO en castellano y gallego (traducción de Laura Rubio).

Como humilde aportación a estos tiempos de crisis, hay 30 ejemplares gratuitos para bibliotecas públicas, bibliotecas escolares o (no podía ser menos, en este caso) madres que compartan en un blog su experiencia de educación en familia. Lamento no poder sufragar también los gastos postales, que serán a cuenta del receptor (paquete azul hasta 1 kg). Más info al respecto y peticiones, a mi correo o aquí. (Nota del 16 de marzo: los libros disponibles se han agotado)

Recortes en bibliotecas y educación

Por varios caminos más o menos enredados me llegan noticias repetidas sobre los recortes que están sufriendo las bibliotecas y las escuelas e institutos. No se aprueban los presupuestos de adquisición de un mínimo de novedades, se crean trabas para la sustitución de las bajas, en fin, la lista es larga y nada desusada, pero aun así asombrosamente mezquina.

Ahora bien, ahorrar en esos campos por la simple aplicación de la tijera a lo que corte, resulta tan fácil como estúpido: es disponer del campo fértil de los niños y los interesados en la lectura y «ahorrar» saltándose la siembra. Asegurar la productividad de la cosecha debería ser mucho más importante que anotar unos pocos euros menos en una apresurada y absurda cuenta de resultados. Y es así hablando fríamente de resultados. Si además entramos —como por otra parte es preciso— en los temas de la cohesión social, el libre acceso a la cultura y la educación de calidad como única garantía de futuro social, estos tijerasuelta deberían retirarse de la gestión pública con el rabo entre las piernas.

‘El puchero trotón’, de Patacrúa y Kristina Andres, y la XXV Muestra del Libro Infantil y Juvenil

Está en marcha la XXV Muestra del Libro Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid, uno de cuyos principales valores es el catálogo crítico preparado por A Mano Cultura entre las novedades de 2009 (y algunas de 2008). Cito como ejemplo la reseña de El puchero trotón, de Patacrúa y Kristina Andres (ed. OQO), aunque según mi experiencia, más que de una «correcta versión» se trata de un cuento muy divertido, excelente para narrar y jugar en grupo.

Reseña de «El puchero trotón» en el catálogo de la XXV Muestra del Libro IJ. Pulsad para ampliar.

(Agotados) Libros gratuitos: 15 ‘Sopa de nada’ para bibliotecas escolares

  • Nota del 5 de marzo: Los libros disponibles se han agotado, muchas gracias. Intentaré enviarlos este próximo lunes.

Sopa de nada es un cuento dedicado «A nuestros bibliotecarios —ellas y ellos—, magos de la buena cocina con pocos medios». Aunque en todas partes cuecen habas, en el medio más rural que urbano en el que me muevo yo, de municipios relativamente poco habitados (desde los pueblos de la sierra que se dan con un canto en los dientes si no bajan de dos mil habitantes hasta las pequeñas ciudades del noroeste de Murcia), la biblioteca municipal es un lugar inestable, sometido al capricho de los políticos, donde cuesta arrancar y mantener proyectos importantes. Con lo que se le paga por un solo día de intolerancia a un conferenciante incendiario del bando político propio, una biblioteca organiza actividades para seiscientos niños. Pero el dinero para esto último no siempre llega.

De las bibliotecas escolares, no sé qué decir. Las hay maravillosas. Las hay inexistentes. Las hay que sobreviven atacadas como pérdida de tiempo por la dirección del centro o incluso como intrusismo por quienes defienden la profesión bibliotecaria desde una exigencia de mínimos loable, pero muy distanciada del mundo real. Casi siempre, la mayoría de lo que en ellas se mueve depende del empeño y la ilusión de maestros que le dedican más horas y esfuerzo del que les correspondería por cargo oficial, y de la aportación de otros voluntarios (alumnos y madres, en general).

Por todo eso, y porque he crecido y me hecho lector voraz gracias a las bibliotecas, yo le dedicaría a nuestros bibliotecarios cualquier libro, igual que seguiré dedicándoles notas en el blog. Pero más aún un libro como este, en el que Juan Rata, aun con el palacio lleno, afirma no tener nada: «Soy pobre como un cesto sin pan y una olla sin caldo».

Ahora bien, más allá de las buenas palabras, la generosidad —el tema de este cuento— no consiste en decir: «¡Qué bonito es dar!», sino en dar. Dar lo que uno puede, y un poquito más. No pretendo colgarme medallas ni salir guapo en la foto, sino solo ser consecuente conmigo mismo.

Así que abro este tema con la esperanza de abrir también una sección entera de Libros gratuitos. Ahí indicaré lo que pueda dar en cada momento, hasta que se acabe y (confiemos que) vuelva a haber. Ahora hay 15 ejemplares de Sopa de nada para bibliotecas escolares. (Para bibliotecas de España. Que me perdonen los lectores americanos, pero el coste de Correos en envíos internacionales es inasumible para mí.)

¿Qué hay que hacer? Basta con que la/el responsable de la biblioteca escriba a mi correo de gmail.com (darabuc@gm…) e indique la dirección del centro y a quién dirijo el envío. A través de este otro blog, está la posibilidad adicional (nunca exigida) de abrir una nota para charlar con los alumnos, si se animan a preguntar cualquier cosa o transmitir sus impresiones; o para reproducir sus dibujos o actividades. Si las bibliotecas escolares que soliciten el libro no disponen de blog propio, aprovecho para animaros a crearlo, sobre todo por el beneficio de dialogar con otros maestros-bibliotecarios empeñados en la misma ilusión.

Declaración de Murcia sobre la acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempos de crisis

Reproduzco este comunicado que me parece de interés e importancia. Hacer que las bibliotecas paguen el coste de la crisis con recortes indiscriminados es fácil, pero caro: solo perjudica a la sociedad que así lo hace.

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Los participantes en las Jornadas «La acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempo de crisis», realizadas los días 18 y 19 de febrero de 2010 en la Biblioteca Regional de Murcia, acuerdan difundir la siguiente Declaración:

1. Las bibliotecas realizan una función social y educativa, de apoyo a las personas y comunidades en todo momento. Pero, particularmente, pueden ser un recurso fundamental de inclusión y promoción social cuando la crisis económica incrementa el número de personas en paro, precariedad laboral, vulnerabilidad o exclusión social.

2. Hay numerosos proyectos, experiencias y buenas prácticas de servicios bibliotecarios orientados a la formación de competencias básicas, capacitación laboral y apoyo al aprendizaje permanente. Con ello las bibliotecas demuestran su poder de promoción y generación de oportunidades para las personas.

3. La realización de servicios y proyectos de formación laboral por parte de las bibliotecas se debe llevar a cabo en colaboración y alianza con todo tipo de organismos de promoción laboral e integración social, así como con todas las organizaciones de la sociedad civil preocupadas por la inclusión social.

4. En tiempos de crisis las bibliotecas deben reivindicar tanto el mantenimiento de sus presupuestos públicos como buscar fuentes y oportunidades alternativas de financiación (fundraising), manteniendo su independencia y principios.

5. Es imprescindible la formación del personal de las bibliotecas como mediador de los procesos del aprendizaje. Esta formación debe estar presente tanto en la formación inicial universitaria de los titulados en Biblioteconomía, como en los planes de formación permanente de los bibliotecarios en ejercicio.

6. Los profesionales de las bibliotecas tienen el compromiso ético y deontológico de contribuir al acceso, uso y comunicación de la información por parte de todos, de acuerdo con las declaraciones de los derechos humanos, y su labor informativa y educativa contribuye a posibilitar y extender el ejercicio real de estos derechos.

7. Hay que transmitir y hacer que la sociedad conozca la función de la biblioteca como institución de formación permanente, inclusión social y puerta de acceso a la sociedad de la información para todos.

8. Consideramos que el aprendizaje a lo largo de la vida es una necesidad para todos los ciudadanos, y que por ello debe considerarse un servicio fundamental de las bibliotecas públicas.

9. La biblioteca debe atender especialmente las necesidades inclusivas y educativas de las personas y colectivos más vulnerables en el contexto en que su ubiquen: infancia, personas sin estudios, minorías inmigrantes, personas con discapacidad, personas sin recursos, en paro, mayores, etcétera. Con ello contribuye a compensar las desigualdades sociales existentes para acceder al conocimiento y la información.

10. La planificación estratégica y la anticipación de las necesidades y problemas sociales deben ser prácticas de los profesionales de las bibliotecas para responder y hacer frente a las dificultades económicas. Con ello podrán convertir la crisis económica en una oportunidad de incrementar su utilidad y lograr el máximo reconocimiento de su labor informativa, educativa, cultural y social.

Encuentro con Roger Olmos y Margarita del Mazo (19-21 nov, Madrid y alr.)

Mosquito Roger Olmos Margarita del Mazo

Pulsad en la imagen para los detalles de días y lugares.

Historias horripeliznantes, en la BPM de Talavera de la Reina (4 nov.)

«Durante 50 minutos el ambiente se podrá cortar en esta sesión. Las palabras se irán amontonando al final de la garganta, aunque de vez en cuando podremos chillar para tratar de desahogarnos…
Pero raro será que lo consigamos.»

Es otoño, con José Hierro, en la biblioteca del IES Barrio de Loranca, de Fuenlabrada

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Viento de otoño

Hemos visto, ¡alegría!, dar el viento
gloria final a las hojas doradas.
Arder, fundirse el monte en llamaradas
crepusculares, trágico y sangriento.

Gira, asciende, enloquece, pensamiento.
Hoy da el otoño suelta a sus manadas.
¿No sientes a lo lejos sus pisadas?
Pasan, dejando el campo amarillento.

Por esto, por sentirnos todavía
música y viento y hojas, ¡alegría!
Por el dolor que nos tiene cautivos,

por la sangre que mana de la herida
¡alegría en el nombre de la vida!
Somos alegres porque estamos vivos.

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José Hierro

  • Viento de otoño, en Bibloranca
  • El poema procede del libro Alegría, de 1947. Puede leerse por ejemplo en José Hierro para niños, de Ediciones de la Torre, 1998.

Es otoño, con Lorca, en la biblioteca del CEIP Dulcinea del Toboso

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Un blog imprescindible de biblioteca escolar

Miguel Calvillo se despide del imprescindible Nosololibros con palabras muy acertadas y sentidas:

«Las bibliotecas, la lectura y la escritura deben ocupar un lugar central en la enseñanza, y la revolución tecnológica en que nos encontramos no nos puede resultar ajena. Hemos intentado que la biblioteca física mejorara a la par que la virtual en un intento no de innovar, sino simplemente de adaptarnos a los tiempos que vive la lectura. Se avecinan años de cambio, también de ilusión, creatividad y renovación; a pesar de que no sea desde aquí exactamente, me gustaría seguir siendo parte de las bibliotecas, la enseñanza, del libro, la lectura y la escritura donde sea que esté.»

Por suerte para los que creemos en la importancia de la biblioteca escolar, lo seguiremos leyendo en este otro blog.

(Mi aporte personal a la cuestión, aunque el diseño todavía no me satisface y cuando el tiempo lo permita lo renovaré otra vez, es este agregador de blogs de bibliotecas escolares.)

Cierre por agresión de la biblioteca de Cerro de Reyes

Según leo en Iwetel, la biblioteca del barrio de Cerro de Reyes, en Badajoz, ha cerrado tras la enésima agresión a su responsable. Hablan de ello en el blog colectivo Frikitecaris y estas notas de prensa de Hoy.es y El Periódico de Extremadura. ¿No se podía haber hecho más, tanto para evitar la agresión como para evitar el cierre?

Breve: premio de la AAD para Educación y Biblioteca

La Asociación Andaluza de Documentalistas ha fallado los premios Andalucía de Documentación 2008. En el apartado de Labor Editorial se ha galardonado la importante tarea de Educación y Biblioteca, que cumple ya más de 21 años de trayectoria, como «reconocimiento a su notable labor en defensa de las bibliotecas y la lectura pública en España, al tiempo que referencia obligada de consulta de todo el sector profesional». No puedo estar más de acuerdo.

Más información, en el sitio web de la asociación (que al parecer se denomina ahora, acorde con los tiempos, AAPID, aunque ello no se refleja aún en el web).

Bibliotecas premiadas en la campaña de animación a la lectura María Moliner

En este documento pdf del Ministerio de Cultura se puede consultar la lista de las 350 bibliotecas premiadas en la campaña de animación a la lectura María Moliner, que se dirige a los municipios de menos de 50.000 habitantes. Encontraréis actividades con títulos fantásticos: Agua, ungüentos, colores y cuentos (La Rambla), Los libros muerden (El Boalo), Paratodosteca (Covelo), El abueniño (Pueblonuevo del Guadiana), La Filomena Filalletres fila contes, ho fila tot (Tarragona), Páginas de agua, ¡sumérgete! (Villarta de San Juan) y muchísimos más. ¡Felicidades!

El galardón incluye la selección especial de tres proyectos:

Los proyectos ganadores, promovidos en colaboración con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y la Fundación Coca-Cola Juan Manuel Sainz de Vicuña, han sido Na biblioteca, presentado por la localidad gallega de Ortigueira, en la modalidad de Animación a la lectura; Los otros, concebido por la localidad catalana de Igualada en la modalidad de Labor Bibliotecaria, y finalmente, Tendiendo puentes presentado por el municipio canario de La Oliva en la categoría de Integración social.

Méritos de cada proyecto
Del proyecto de Animación a la lectura Na Biblioteca (Ortigueira), se ha destacado la variedad y continuidad de las actividades de promoción a la lectura destinada a la población escolar de la localidad. Por su parte, el mejor proyecto de Labor bibliotecaria (Igualada), ha destacado por la implicación de múltiples entidades locales en el proyecto extensión bibliotecaria. Finalmente, el mejor proyecto de Integración Social (La Oliva), se ha valorado el trabajo realizado con la población inmigrante de la localidad que alcanza el 43% de la misma, así como los resultados derivados del mismo.

También hay varias menciones especiales:

Dada la calidad de los proyectos presentados, debe destacarse con una mención especial los proyectos presentados por los municipios de Oleiros, Cambre y Sada (A Coruña), el Puerto de la Cruz (Santa Cruz de Tenerife), Corrales de Buelna (Cantabria), Mislata y Xàtiva (Valencia), Alovera (Guadalajara), O Porriño (Pontevedra), Castuera (Badajoz), Mejorada del Campo (Madrid) y Ermua (Vizcaya).

Aquí se puede leer la nota de prensa del Ministerio.

24 de octubre, Día de la Biblioteca

(Pulsad en la imagen para un pdf ampliado.)

Nuevo número de Educación y Biblioteca

Educación y Biblioteca es una revista singular en el panorama de la LIJ, de gran valor. (En realidad, su pega principal, desde el punto de vista del interés personal de quien esto escribe, es que no sea exclusivamente de LIJ.) Es más crítica y refrescante de lo habitual y da cabida a perspectivas de toda clase, sin renunciar a una subjetividad bien entendida. Lástima que no posea espacio web propio o al menos un blog de referencia, lo que la convierte en una revista muy poco visible en la red. Todo se andará, según tengo entendido.

Este es el sumario de su nuevo número:

Sigue leyendo

El coleccionista de momentos, de Quint Buchholz, en Donostia, y renovación de Babar

La Biblioteca Central Municipal de San Sebastián acoge una exposición de las ilustraciones de El coleccionista de momentos, de Quint Buchholz, hasta el 31 de mayo de 2009. El libro fue Premio Bologna Ragazzi de la Feria de Bolonia y Prix Enfantaisie. La exposición (que se vio antes en Madrid) abre habitualmente de 17:00 a 20:00 y las aulas de 4.º a 6.º de Primaria pueden concertar visitas los jueves por la mañana. Para no perdérselo, sin duda. Más información, en este pdf; y más información sobre el autor, en esta página de Babar.

Por cierto que la revista Babar ha actualizado de nuevo su formato, para seguir siendo la referencia principal de las revistas colectivas de LIJ de acceso gratuito (junto con Imaginaria, que en su número del 23 de septiembre traía un especial sobre la neozelandesa Margaret Mahy). Mi enhorabuena a Pablo Cruz y todo el equipo por su trabajo. Lo que no quita que cada vez haya más sitios de LIJ en la red, con un empeño de calidad cada vez más notable; parece que vienen tiempos de buena salud para la “competencia” (bien entendida) y la reflexión crítica.

Breve: Exposición de David Maynar en Zaragoza

Durante el mes de octubre puede verse una exposición de dibujos de David Maynar, May (web y blog) en la Biblioteca Pública Municipal María de Huerva, de Zaragoza. Maynar ha recibido el Junceda de ilustración en 2008, en la categoría de Multimedia.

Breve: Jornadas aragonesas de bibliotecas, lectura y escritura

Del 24 al 25 de octubre se celebran en el CEIP Francisco Galiay Sarañana de Ballobar (Huesca) las IV Jornadas aragonesas de bibliotecas, lectura y escritura, dirigidas “a familias, profesorado y bibliotecas públicas”. Estarán, por ejemplo, la brasileña Ana María Machado, premio Andersen; Blanca Calvo; o Julio Llamazares, entre otros, además de presentaciones de revistas y editoriales como Kókinos, Asteroide, Gadir o Acantilado. Encontraréis el folleto completo en este pdf.

¿Dónde ponemos los libros?

El otro día, hablando en ocasión de la feria del libro de Murcia con Clara (ella es una de las coordinadoras), me decía con su entusiasmo de costumbre que la pasión lectora no se inculca ni se infunde, no se enseña propiamente, sino que, sobre todo, se transmite. Se contagia. Y que eso va antes y está por encima de cualquier teoría pedagógica.

La pasión es una de esas partes de nuestra vida que tendemos a proteger. Pero la de los libros es curiosa: no pasa por el «ni se te ocurra tocar mi escaléxtric» sino más bien por el «¿Cómo? ¡No has leído aún a…! ¡Pues te lo paso en cuando acabe!». Creo que a todos los lectores nos gusta compartir, departir, consentir y disentir en torno de lo que amamos.

El títere de cuero de Indonesia lo guardamos en una vitrina. El ánfora romana está expuesta en un rincón, protegida por un pie de hierro, pero muy visible. Cada cual traza en su casa el camino amarillo que lleva al visitante a sus tesoros, los que sean. En esa ruta, ¿dónde ponemos nosotros los libros? ¿Estamos dispuestos a comer en la cocina y ceder el comedor, o el salón si lo hay, a nuestra biblioteca?

La pregunta anterior es meramente simbólica, si se quiere (o más para consumo interno que para exposición de la vida personal). Aunque tiene su influencia, porque en una casa de amantes de los libros los hijos tienden a leer más (aunque solo tienden, lo sé, no es matemático). Pero quizá también importa con respecto a los amigos: a la hora de invitarlos a pasar, ¿importa dónde tenemos los libros? Como militancia vital (no como exhibición de encuadernaciones de lujo), entiendo que sí, porque no tiene sentido que la pasión lectora sea privada o se oculte. Y lo mismo ocurre en ese espacio tan denostado, pero tan imprescindible en nuestro sistema social, como es el colegio (la escuela, el instituto). Imaginemos: «Buenos días: este es nuestro colegio, estos son los admitidos del curso 2008-2009, aquí pueden consultar el catálogo de la biblioteca escolar y esta es la lista de libros que habíamos recomendado para el verano. Pasen y lean.»

Por suerte, esta pasión lectora no es imaginaria, es la de muchos colegios, como por ejemplo el IES Bengoetxe de Galdakao. Véanlo si no: esta es su portada, y esta su lista de recomendados de verano (en castellano y euskera y ordenada por edades). Es todo un ejemplo, simbólico incluso, de lo mucho que pueden hacer y hacen en efecto muchos maestros, como bien me corregía hace poco Ana. Añado que me alegra ver que se incluyen en la lista recomendaciones para adultos: leer no debería ser cosa de niños, sino de todos, y en la pasión familiar compartida es donde más arraiga, donde más se contagia.

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Dejo para el final de esta nota quizá demasiado larga dos buenas noticias personales. Una, que el viernes volví a pasar horas estupendas con un colegio (esta vez el Andrés Baquero) a propósito de La vieja Iguazú. A la velocidad con la que desaparecen los libros, y considerando el peso relativamente menor de la poesía, me admira que, pasito a paso, siga despertando interés. No suelo hacerme eco aquí, porque no es el objetivo del blog, pero de vez en cuando no logro resistirme. Y si el programa regional de «Escritores en el aula» va adelante, es incluso posible que el año que viene la viejilla necesite zapatos nuevos, ¡quién se lo iba a decir!

La segunda, que en las subvenciones estatales para bibliotecas de 2008 (pdf) ha entrado la compra de una barbaridad de ejemplares de Ojobrusco, y lo que es mejor, al lado de autores y narradores con mucha más experiencia que yo, como Pep Bruno (Pétala, con Luciano Lozano), Pablo Albo (Un gato en el árbol, con Geraldine Alibeu) o Roberto Aliaga (La tortuga que quería dormir, con Alessandra Cimatoribus). Me pondré de puntillas para la foto. 🙂 Por cierto que a Pep lo vi hace nada entusiasmando a los niños (y guiñando el ojo a las madres y unos pocos padres) en la misma feria del libro de Murcia. También estuvieron Pablo, su no hermano Félix y Pepe Maestro, entre otros, pero mi trabajo, ay, no me quiso dar las horas.

Mes de la biblioteca escolar y notas breves sobre cuatro autores

Los “meses de” son excusas para hablar de cuestiones que valen la pena, y como tal aprovecho que octubre es el “mes internacional de la biblioteca escolar”. Podéis leer más, por ejemplo, en @bareque. Revista de Bibliotecas Escolares. En estos temas creo que es importante dejarse de rodeos y decir lo que se necesita, si de verdad se desea fomentar la lectura entre los escolares: bibliotecas suficientes y actualizables con personal específicamente bibliotecario y de animación a la lectura. (Añado: es un punto de vista utópico. Pero creo que conviene limpiar de vez en cuando el parabrisas de la suciedad de las restricciones presupuestarias, no sea que terminemos confundiendo los objetivos.)

Por otro lado, Roberto Aliaga me cuenta que ha abierto hace poco un blog personal. Como no quiero sustituir la curiosidad de nadie con un comentario sobre sus libros, llamaré la atención sobre otro punto, más externo: las “obras completas” (hasta ahora) de Roberto son muy singulares, vistas desde fuera, porque en solo tres años, entre 2005 y 2008, han aparecido en siete editoriales distintas.

También recibí un correo de las autoras de Diaplerons, duendecillos de los Pirineos, Dolores Galindo y Silvia Aguilera, que os invitan a conocer su álbum, editado por Barrabés. En su blog hallaréis asimismo presentaciones en vídeo.

Y hace tiempo que quería hablar de otro espacio personal, Muchacha de sal, de la periodista y escritora Fátima Fernández. El último poema que ha antologado es el imprescindible Fuga de muerte, que también saldrá aquí, tarde o temprano. Además, Fátima participa en uno de esos grupos locales que contribuyen más que nadie a que haya vida más allá de las subvenciones: Creactiva.

Al hablar de espacios personales (permitidme ahora que piense en voz alta) no recomiendo ni tampoco dejo de recomendar. Son islas que cada cual debe valorar según su propio criterio pero que me parece preciso cartografiar para huir de las modas o la sociedad literaria, que pese a tener su parte crítica y razonable también es capaz de lo incomprensible (como entronizar a bodrios como El código Da Vinci). Pero no solo: entre la “revista” y la “página de autor”, este blog es también, y sobre todo, un espacio personal, de orden propio, de dudas en voz alta, de botellas arrojadas desde mi isla al mar colectivo de la pasión lectora. Lógicamente, siento empatía por otros espacios que son similares y sin embargo tan distintos como de hecho lo somos cada uno de nosotros.

Los usuarios de bibliotecas públicas aumentan al ritmo de un millón por año

Vale la pena citar aquí una nota breve de EFE a propósito de un estudio de la FGSR (estudio que se halla disponible en el web de bibliotecaspublicas.info), no por la densidad ni el estilo de la nota, sino por lo hermoso del titular, que he tomado como encabezamiento. Entresaco también esto:

El estudio, que, como dijo Basanta, nace “con cierto carácter de exhaustividad”, demuestra el crecimiento “realmente destacado” que ha experimentado el número de bibliotecas públicas en España (de 3.871 en 2001 se ha pasado a 4.752 en 2005), si bien ese esfuerzo está “muy concentrado en algunas comunidades autónomas”, en especial en Castilla-La Mancha y en Extremadura.

La botella se podría ver medio vacía y afirmar que eran comunidades que partían de una deficiencia clara. Quizá. En mi caso, como conozco de primera mano el enorme trabajo de las bibliotecas castellano-manchegas (y por mi parte, en particular, de las de Albacete, que me son más próximas, incluidos los bibliotecarios de Abiba, pero no solo ellos), yo sin duda veo la botella bastante llena y sé de pueblos y ciudades que pueden sentirse ciertamente orgullosos de sus bibliotecas y más aún de sus bibliotecarios/as.

Lo que no quita que haya sombras, ciertamente. Horarios de apertura, de cara al público; pero también consolidación laboral, colaboración de los ayuntamientos y condiciones de trabajo, de cara a las personas que han de responder ante ese público. Porque a veces, el bibliotecario es como el médico: dejamos de verlo como persona y pasa a ser solo el que ha de aguantar nuestro mal humor, pero eso sí: contener el propio.

Presentación de Pequeña música para la luna, de Luz del Olmo

A las siete de la tarde del próximo viernes día 16 de mayo, en la Biblioteca Municipal María Moliner de Velilla de San Antonio (Madrid), Luz del Olmo presentará su nuevo libro de poemas, Pequeña música para la luna. La acompañarán Ana Julia Salvador, directora de la nueva biblioteca municipal de Vallecas Villa; Carmen Rivas, periodista; y la niña María García, al violín.

Homenajes a bibliotecarios

Me llama la atención que, recientemente, han aparecido en la prensa notas de dos homenajes públicos a bibliotecarios: a Francisco Azorín se le ha dedicado una plaza en Yecla y la antigua biblioteca municipal de Molina de Segura ha pasado a llamarse Mercedes Mendoza. Quedará mucho por hacer, pero al menos a mí, me alegra este reconocimiento.

Lo publico con ocasión del día del trabajo, porque el de bibliotecario está en mi lista personal de trabajos imprescindibles, capaces de sembrar, a nivel local, para la transformación positiva de las sociedades.

Dentro de unos días subiré una nota distinta, más personal, sobre mi relación con ese espacio mágico.

Leyendo

Hay una parte del Taller de Cuentos que me gusta casi más que contar: ver leer. Dedicamos varios minutos, antes de empezar y al acabar, a que los niños cojan los libros, los ojeen y hojeen, se hagan sus conjeturas (los que aún no descifran la palabra escrita), descifren, recuerden lo que hemos explicado, observen detalles que les han picado la curiosidad, repitan, inventen… Tengo la convicción de que esos ratos son inseparables de los de teatro, acción y palabra oral; porque permiten que, de verdad, la lectura se vaya asentando como algo propio, ni impuesto ni, en general, traído desde fuera.

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Las fotos las tomamos en el CP León Felipe, de Socovos (Albacete).

El permiso de querer

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Cuando un autor es invitado a un aula, en cierta medida, asiste a una comida de familia en la que se percibe bastante bien el estado de salud de las relaciones personales del grupo, con su dosis de obligatoriedad (en el sentido simple de que no escogemos a la familia, tampoco a los compañeros del aula ni a los maestros). Supongo que en la jerga psicológica, que no conozco, existirá algo parecido a la «terapia de la visita del extraño».

En unas pocas ocasiones, muy contadas, he encontrado casos lamentables, en los que el maestro odia su trabajo y transmite la deserción a sus alumnos. Pero en la mayoría de las ocasiones, el sistema funciona y el grupo vive la sesión como una fiesta compartida. Y de vez en cuando, uno encuentra auténticas perlas que le dan sentido pleno a cinco horas de coche y contar hasta el límite de la voz, o a estar contando a la hora de la siesta cuando te has levantado a las cinco y el menú ha caído como una losa de sal en el estómago, o a explicar por milésima vez (y casi siempre en vano) que un autónomo se queda con menos de la mitad del dinero que factura, entre otras penas de un trabajo que reconforta, pero como todos, también cansa y vive días de tirar la toalla.

Hace poco me encontré en uno de esos días mágicos. En la biblioteca de Caudete —estupenda por lo clara, completísima y casi hiperactiva que es—, se presentó un guardia bigotudo y repelente exigiendo permisos a tutiplén, a la abeja que pasaba por el país de Colmena, pero también a mí, a los alumnos y, claro está, a los maestros. Los chavales piden el permiso de enseñar, el de mandar deberes, el de mandar cuatro hojas de deberes, el de imponer normas en el aula… El permiso de hacer de vientre, como dijo uno en la versión más fina que he oído hasta ahora de una respuesta que nunca falta… El de caminar a la pata coja o el de querer viajar a la Luna, cuando desatan la fantasía… O hasta el permiso de estar vivo, como exigieron una vez, en un arranque de totalitarismo que habría dado envidia a Stalin. La verdad es que de carné en carné, con este Carnaval en miniatura a todos nos dio la risa (con su dosis de estupor), varias veces.

La magia pura vino cuando una maestra aprovechó su ocasión de pedir permisos a los alumnos para reconvenir con cariño a los más despistados, dando así pie a hablar en grupo, con franqueza pero con calma, sobre los excesos que pueden despertar tensiones colectivas; y acto seguido —con tono ligero, pero mirando a los ojos a sus chavales— cerró pidiéndose para sí «el permiso de querer a mis alumnos». En una sociedad que verbaliza con énfasis la autoridad y la violencia, pero no el cariño, sinceramente, este invitado afortunado sintió que se le esponjaba el corazón.

El títere lo encontramos en el puesto de una titiritera en un mercadillo (el Zacatín de Bullas) y nos pareció una Vieja Iguazú estupenda, luto y amor a partes iguales.