Archivo de la categoría: Ed. Lumen

Carbonerillo condujo a Caballito Loco…

Dos páginas casi al azar de una vieja edición de Lumen, que, muy acertadamente, se llamó «Grandes autores para niños». Ana María Matute lo era:

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  • Ana María Matute, Caballito Loco. Carnavalito. Lumen, 1962. Ilustraciones de Marcel.
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Aquí no se fía (nadie de las recomendaciones de Navidad)

Ayer me llegó, por vía de Twitter, el enlace a una “selección” de “treinta títulos para los más pequeños de la casa”, publicada en ABC. Aparte de la alegría personal porque uno de esos libros lo ha traducido mi mujer (y, cosa rara, el editor cumple con la Ley de Propiedad Intelectual y paga derechos de autor por la traducción; así que ojalá se venda por miles), la sensación general era negativa: algunas presencias poco dignas y muchas ausencias clamorosas. Buscando datos objetivables, terminé por reducir la selección a los editores mencionados. En orden alfabético: Anaya (5), Cuento de Luz (4), Edelvives (1), Juventud (4), La Galera (3), Macmillan (2), Palabra (3), Planeta (3), Siruela (4) y SM (1).

Visto lo visto, mi enhorabuena a los servicios de márqueting de los editores recomendados repetidamente, porque han cumplido a la perfección con la labor por la que cobran: hacer llegar sus obras a los medios. Pero al periódico, una de dos: si venden publicidad, llámenla por tal nombre; y si lo que quieren es ofrecer a sus lectores selecciones mínimamente merecedoras del calificativo, antes pasen por una buena librería en la que puedan ver igualmente los catálogos de (de nuevo en orden alfabético) A buen paso, Bárbara Fiore, Coco Books, Combel, Corimbo, Cuatro azules, Ekaré, Flamboyant, FCE, Jinete azul, Kalandraka (y Factoría K), Kókinos, Libros del Zorro Rojo, Lóguez, Lumen, Media Vaca, Nórdica, OQO, Pintar-Pintar, Proteus, República Kukudrulu, Sd, Thule… y los que me dejo. Se sorprenderán muy gratamente y, de paso, no engañarán a los lectores, cuestión que tal vez figure en esa letra pequeña del periodismo que fueron los códigos deontológicos.

Visto algún comentario, añado un abrazo a los autores, ilustradores y editores recomendados en ese artículo. No va, en ningún caso, contra ellos.

‘Los tres mosqueteros’, de Alejandro Dumas, adaptado por Rafael Ordóñez e ilustrado por Subi


Lumen Infantil
, desde hace un tiempo de Random House Mondadori, tiene una colección álbumes de gran formato con clásicos adaptados para lectores a partir de unos 6 años. Pensando en Los tres mosqueteros, esto supone pasar de las 875 páginas que tiene la traducción de Mauro Armiño en la edición de Alianza a tan solo 32 plenamente ilustradas. Es fácil tirar piedras contra esta labor —que desde el punto de vista del escritor es tan apasionante como arriesgada—, pero a mí el trabajo de Rafael Ordóñez me ha parecido acertado y eficaz para lo que se pretende. Si dejamos que hable por sí solo, comienza así:

Hace muchos años, en una pequeña aldea de la Gascuña, en el sur de Francia, vivía un joven llamado D’Artagnan. El gran sueño de D’Artagnan era ingresar en el cuerpo de los mosqueteros, la guardia personal del rey de Francia. Y, para hacer realidad su sueño, un día de abril de 1625, decidió partir hacia París.

Por aquel entonces, el joven desconocía la complicada situación de la corte de París: el ambicioso cardenal Richelieu, primer ministro del rey Luis XIII, pretendía hacerse con la corona, y nadie, ni siquiera el propio monarca, se libraba de sus conspiraciones.

Antes de que se marchara, el padre de D’Artagnan le regaló…

¿Qué nos queda, al final? Aventuras, luchas de capa y espada, amores secretos y maquinaciones (sobre todo, en torno del collar de diamantes); un resumen desnudo, pero no desacertado, de Los tres mosqueteros. No sería viable eludir la cuestión del adulterio, y no se elude: «Antes de que la raptaran, Constance me explicó que la reina tiene un romance con el duque de Buckingham, y que el cardenal pretende hacerlo público». Lógicamente, es muy probable que un lector infantil sienta curiosidad sobre la cuestión: ¿Por qué la reina engaña a su esposo? ¿Por qué si quiere a otro hombre no son sinceros y se va con él?

Por su parte, Subi es un ilustrador de línea clara, con un estilo que yo personalmente asocio con Francesc Rovira por su tono siempre amable. Posee ya una notable experiencia, en muchos casos en compañía de Anna Obiols. Aquí predominan los panoramas de acción junto a algunas imágenes de intriga.