Archivo de la categoría: Narración oral

Gina Clotet sobre la narración oral con libros

Es un vídeo muy breve, pero al menos personalmente lo que Gina dice en él me despierta mucha sintonía.

Voces Rescatadas invita a hablar a la cuentera Martha Escudero

Me ha gustado escuchar a Martha explayarse sobre los qués y porqués de narrar cuentos. La añoranza como motor de la palabra creativa y compartida, de ese trazar mundos para ti y contigo que es narrar cuentos. Y muchas sugerencias más…

Vamos a contar mentiras, mentides, lies, Lügen…

Para un filopolíglota como yo, esta narración de Susana Tornero e Ignasi Potrony es una auténtica delicia. “Variacions Knoist”, del canal ProjectGrimm2012. Vale además para resumir en pocos minutos el viaje del cuento popular (aquí, en forma de poema con posibilidad de improvisar) a través de los años y las culturas.

Tráiler de ‘Un pedazo de África en Colombia’, de Boni Ofogo

Vídeo de narración de ‘Ahora no, Bernardo’, de David McKee

He encontrado este vídeo donde un psicólogo cuenta y muestra el provocador Ahora no, Bernardo, de David McKee. Me interesan distintos aspectos. Uno, la propia narración: sin intención de ofender, diría que el narrador no tiene especial gracia y eso, en sí, le concede la gracia especial que tiene cualquiera por el mero hecho de atreverse a contar. Hay una diferencia clara entre el narrador profesional y el aficionado, que no debe confundirse; pero animarse sin complejos es sano, útil y particularmente bonito en lo que aporta a la relación familiar (y a veces, con conciencia de los límites, en la relación social). Otro, el cuento como tal, construido con gran eficacia textual y visual y capaz en efecto de despertar muchas preguntas entre los adultos y un buen diálogo con los pequeños. Y, por último, tengo una vinculación personal con la historia, dado que fui el responsable (en este caso: tuve la suerte) de traducir la edición usada aquí, bilingüe español-inglés con texto simplificado.

Sobre la calidad de los cuentos narrados en actividades de las bibliotecas públicas

Abro aquí un tema que puede ser polémico, pero agradecería que no recibiera respuestas gremiales de ningún tipo, pues no pretendo atacar a ningún colectivo. Quizá lo más interesante será la opinión de las madres y los padres, como transmisores de la opinión de los niños. Pero con matices: hay formas de narrar donde, al menos a mi entender, hay un exceso de gritos y recursos fáciles (como una escatología barata) y sin embargo quizá los niños se estén partiendo de risa. La narración debe tener un mínimo de calidad y ese juicio, aunque no sea objetivo, no les corresponde a los pequeños.

Me refiero a la calidad de los cuentos narrados en actividades de las bibliotecas públicas, más específicamente, en aquellas actividades de «cuentacuentos» que suponen un coste para la biblioteca (dejo aparte los casos de voluntarios, ya sean usuarios o empleados del centro).

En las actividades que he podido ver en Barcelona (que no han sido muchas, luego esto no es un estudio de campo), yo he encontrado dos aspectos a mejorar. Uno: que apenas se narra con libros en la mano. Hay más o menos teatro, pero casi nadie muestra los álbumes que, con suma frecuencia, son origen de la historia contada. Tengo la impresión de que la biblioteca, en su afán de ser moderna, ha renunciado en exceso a los libros. Y para mí, no es lo mismo contar en un cumpleaños que en una biblioteca. Dos: que abundan las longanizas desaboridas. Imagino (no tengo datos al respecto) que es un dilema de tipo «me pagas por llenar una hora, pero no puedo llenar una hora de plena calidad con lo que me pagas, así que estiro las narraciones de más». Estas son mis sugerencias ante lo que he podido ver, con afán absolutamente constructivo. En las actividades que pude ver en pueblos de Murcia y Albacete, no saqué una impresión regular: dependía en gran medida de quién contara. Una tercera sugerencia a todos los que organizan tales actividades, por lo tanto, es que nunca, bajo ninguna circunstancia, dejen de indicar quién contará.

Esta reflexión nace de la siguiente nota de la asociación de narradores MANO, que protesta porque, a su juicio, la «calidad de las sesiones de cuentos en las Bibliotecas Municipales de Madrid está cayendo en picado desde que el Ayuntamiento privatizara la gestión». La reproduce otra asociación, AEDA, en este enlace.

¿Qué opinión tenéis al respecto? ¿Cómo es vuestra experiencia? ¿Cómo lo viven vuestros niños?

Dedicatoria de mi próximo álbum ilustrado: «a todos cuantos…»

Casi nunca se presta a las dedicatorias la importancia que pueden llegar a tener, en parte porque muchas no salen del ámbito personal (y si tienen relevancia, queda oculta al lector), pero en parte por su misma disposición a menudo aislada y menor. En lo que respecta a mi próximo álbum ilustrado (mejor dicho: el próximo álbum ilustrado con texto de mi autoría, al que ha puesto imagen Lina Žutautė), quiero darle la prioridad que le corresponde dedicándole aquí una nota específica; más en estos tiempos en los que la narración oral difícilmente se considera una profesión necesaria (ergo: que requiere preparación específica y un pago proporcionado), y cuando sus clientes principales en lo que atañe a la LIJ, las escuelas y las bibliotecas, no reciben presupuesto ni para mantener al personal básico o adquirir un mínimo de novedades. Dedicado va, entonces, «a todos cuantos mantienen viva la llama de la narración oral».

‘Parson’s pleasure’, de Roald Dahl, y unas reflexiones sobre moral y literatura

La reflexión moral es consustancial al ser humano, pero en literatura no tiene acomodo fácil. En la literatura infantil, satura muchos libros, escritos demasiado «de arriba abajo», lo que cancela el placer propiamente literario. A medida que nos acercamos a la juvenil, la situación es casi peor: da origen a personajes más falsos que una promesa electoral, con un grado de «madurez» que apenas soportaríamos ni en la bisabuela. El terreno más favorable es el compartido, «horizontal», como denuncia de vicios genéricos; funciona especialmente bien en la narración oral y a menudo se relaciona con tópicos.

«Parson’s pleasure», una de las «Tales of the unexpected», cumple todos estos requisitos: es particularmente apta como base para la narración oral, denuncia un vicio que todos denostamos y se ancla en tópicos como «la avaricia rompe el saco»; el fruto es, sencillamente, una enorme carcajada. (Personalmente, la carcajada colectiva sobre la avaricia me parece irresistible; de ahí el sesgo de mi Sopa de nada, adaptación de la tradición de la «sopa de piedras».) Si pensamos en lectores jóvenes, no es probable que nuestros alumnos de Bachillerato tengan el inglés preciso, pero ya sea despacio o con adaptación, puede ser una buena lectura de grupo. Recojo aquí el final, que culmina en la frustración de la gloria anticipada por el mezquino sr. Boggis:

            Mr Boggis walked out into the yard and through the gate and then down the long track that led across the field towards the road. He found himself giggling quite uncontrollably, and there was a feeling inside him as though hundreds and hundreds of tiny bubbles were rising up from his stomach and bursting merrily in the top of his head, like sparkling-water. All the buttercups in the field were suddenly turning into golden sovereigns, glistening in the sunlight. The ground was littered with them, and he swung off the track on to the grass so that he could walk among them and tread on them and hear the little metallic tinkle they made as he kicked them around with his toes. He was finding it difficult to stop himself from breaking into a run. But clergymen never run; they walk Slowly. Walk slowly, Boggis. Keep calm, Boggis.

There’s no hurry now. The commode is yours! Yours for twenty pounds, and it’s worth fifteen or twenty thousand! The Boggis Commode! In ten minutes it’ll be loaded into your car–it’ll go in easily and you’ll be driving back to London and singing all the way! Mr Boggis driving the Boggis Commode home in the Boggis car. Historic occasion. What wouldn’t a newspaperman give to get a picture of that! Should he arrange it? Perhaps he should. Wait and see. Oh, glorious day! Oh, lovely sunny summer day! Oh, glory be!

Back in the farmhouse, Rummins was saying, “Fancy that old bastard giving twenty pound for a load of junk like this.”

“You did very nicely, Mr Rummins,” Claud told him. “You think he’ll pay you?”

“We don’t put it in the car till he do.”

“And what if it won’t go in the car?” Claud asked. “You know what I think, Mr Rummins? You want my honest opinion? I think the bloody thing’s too big to go in the car. And then what happens? Then he’s going to say to hell with it and just drive off without it and you’ll never see him again. Nor the money either. He didn’t seem all that keen on having it, you know.”

Rummins paused to consider this new and rather alarming prospect.

“How can a thing like that possibly go in a car?” Claud went on relentlessly. “A parson never has a big car anyway. You ever seen a parson with a big car, Mr Rummins?”

“Can’t say I have.”

“Exactly! Arid now listen to me. I’ve got an idea. He told us, didn’t he, that it was only the legs he was wanting. Right? So all we’ve got to do is to cut “em off quick right here on the spot before he comes back, then it’ll be sure to go in the car. All we’re doing is saving him the trouble of cutting them off himself when he gets home. How about it, Mr Rummins?” Claud’s flat bovine face glimmered with a mawkish pride.

“It’s not such a bad idea at that,” Rummins said, looking at the commode. “In fact it’s a bloody good idea. Come on then, we’ll have to hurry. You and Bert carry it out into the yard. I’ll get the saw. Take the drawers out first.”

Within a couple of minutes, Claud and Ben had carried the commode outside and had laid it upside down in the yard amidst the chicken droppings and cow dung and mud. In the distance, half-way across the field, they could see a small black figure striding along the path towards the road. They paused to watch. There was something rather comical about the way in which this figure was conducting itself. Every now and again it would break into a trot, then it did a kind of hop, skip, and jump, and once it seemed as though the sound of a cheerful song came rippling faintly to them from across the meadow.

“I reckon he’s barmy,” Claud said, and Bert grinned darkly, rolling his misty eye slowly round in its socket.

Rummins came waddling over from the shed, squat and froglike, carrying a long saw. Claud took the saw away from him and went to work.

“Cut “em close,” Rummins said. “Don’t forget he’s going to use “em on another table.”

The mahogany was hard and very dry, and as Claud worked, a fine red dust sprayed out from the edge of the saw and fell softly to the ground. One by one, the legs came off, and when they were all severed, Bert stooped down and arranged them carefully in a row.

Claud stepped back to survey the results of his labour. There was a longish pause.

“Just let me ask you one question, Mr Rummins,” he said slowly. “Even now, could you put that enormous thing into the back of a car?”

“Not unless it was a van.”

“Correct!” Claud cried. “And parsons don’t have vans, you know. All they’ve got usually is piddling little Morris Eights or Austin Sevens.”

“The legs is all he wants,” Rummins said. “If the rest of it won’t go in, then he can leave it. He can’t complain. He’s got the legs.”

“Now you know better’n that, Mr Rummins,” Claud said patiently. “You know damn well he’s going to start knocking the price if he don’t get every single bit of this into the car. A parson’s just as cunning as the rest of “em when it comes to money, don’t you make any mistake about that. Especially this old boy. So why don’t we give him his firewood now and be done with it. Where d’you keep the axe?”

“I reckon that’s fair enough,” Rummins said. “Ben, go fetch the axe.”

Bert went into the shed and fetched a tall woodcutter’s axe and gave it to Claud. Claud spat on the palms of his hands and rubbed them together. Then, with a long-armed high-swinging action, he began fiercely attacking the legless carcass of the commode.

It was hard work, and it took several minutes before he had the whole thing more or less smashed to pieces.

“I’ll tell you one thing,” he said, straightening up, wiping his brow. “That was a bloody good carpenter put this job together and I don’t care what the parson says.”

“We’re just in time!” Rummins called out. “Here he comes!”

  • La edición inglesa es de Penguin (ISBN 978-0-14-005131-5) y la española, de Anagrama (ISBN 978-84-339-2308-0, en col. Contraseñas, o 978-84-339-2086-7, en bolsillo).

Premios Lazarillo 2011: Ángela Cabrera (ilustración, con texto de Margarita del Mazo) y J. A. Ramírez Lozano (creación literaria)

Ángela Cabrera y Margarita del Mazo

La OEPLI ha dado a conocer en esta nota de prensa los premios Lazarillo 2011, que han correspondido a la ilustradora Ángela Cabrera y la narradora Margarita del Mazo, por su adaptación de El flautista de Hamelin, y al poeta y novelista José Antonio Ramírez Lozano, por Lengua de gato. ¡Enhorabuena! El acto de entrega de los premios tendrá lugar en el marco del XXXV Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid, el día 17 de diciembre, a las 11:30h en el Centro Cultural Galileo (c/ Galileo 39).

Paula Carbonell presenta ‘Un perro y un gato’ (Abacus de Valencia, 26-N)

(Pulsad para ampliar)

Presentación de ‘Cuentos populares de la Madre Muerte’, de Ana Cristina Herreros, en El Dragón Lector (2-N)

(Pulsad para ampliar.)

“Hablemos de palabras, niños, poetas”, por Graciela Pelegrín (Madrid, 27-O)

Encuentro con Ana Cristina Herreros (Ana Griot) en la librería Rayuela (19-O)

(Pulsad para ampliar)

‘Un loro en mi granja’, de Pep Bruno y Lucie Müllerová

La literatura infantil tiende a moverse en formas limitadas, como por ejemplo la narración lineal transmitida por una sola voz. Esto puede tener una explicación inmediata en el intento de acercarse a lectores que aún no son maduros; pero a cambio contribuye a hacer de la literatura algo previsible, alejado de la emoción y el descubrimiento del mundo en toda su complejidad.

Un loro en mi granja, de Pep Bruno y Lucie Müllerová, es muy distinto. Sin dejar de ser asequible en ningún caso (es decir, sin que el árbol de la elaboración literaria nos oculte el bosque de la eficacia narrativa), nos encontramos con tres voces: la de un narrador, la de un personaje (el loro) y la de la ilustradora. No hay un encaje directo entre las tres, sino la propuesta lúdica de un enigma. La voz del narrador (que habla en primera persona y al final aparecerá también como personaje que lo aclara todo) nos habla desde el mundo de la granja, pero varios detalles de la ilustración nos hacen sospechar que esa granja es, cuando menos, extraña; y el loro rojo es llamativo, luce un sombrero peculiar y, como veremos, actuará de un modo no menos extraño en su contexto.

La propuesta, encantadora para primeros lectores y prelectores avanzados, es mucho más compleja de describir que de leer y mirar. Trata al niño como ese ser inteligente que se mueve en un mundo inevitablemente complejo y rebosante de voces, al que es capaz de dotar de más sentido de lo que a veces imaginamos. Nuestra literatura infantil necesita más libros como este.

  • Pep Bruno, con ilustraciones de Lucie Müllerová, Un loro en mi granja. Primer premio del IV Concurso Internacional de Álbum Infantil Ilustrado “Biblioteca Insular. Cabildo de Gran Canaria”. Edelvives, Zaragoza, 2009. ISBN 978-84-263-7341-0.

‘Andrés cabeza abajo’, de Pablo Albo y Roger Olmos

Ilustración de Roger Olmos

«Andrés, cabeza abajo, iba pensando: “¡VAYA FAENA!”. Acababa de ser engullido por un ogro y estaba cayendo por su garganta.
“Con la mala suerte que tengo, seguro que en la barriga del ogro me encuentro con un dragón terrible que me quiere devorar.”
¡Y así fue!
“¡QUÉ MALA PATA!”, pensaba Andrés, mientras caía, cabeza abajo, por la garganta del dragón. “Seguro que este dragón acaba de comerse un oso salvaje al que le encanta comer niños.”
¡Y así era!»
La fatalidad de Andrés no termina en el oso, claro, sino que cada vez se adentra más en estas muñecas chinas carnívoras: «Y, como se temía, Andrés se encontró en la barriga del lobo feroz, que estaba dentro del león hambriento, que estaba dentro de la barriga del oso salvaje, que estaba dentro de la barriga del dragón terrible, que estaba dentro de la barriga del ogro».

Ilustración de Roger Olmos

Ilustración de Roger Olmos

¿Llegará alguien —leñador o caballero— que abra toda la serie de barrigas? No, «por mucho que esperó, allí no llegó nadie». Así que tendrá que resolverlo por sí mismo y, como no está en una ballena que lo pueda expulsar con el agua, no será el medio más limpio ni perfumado: «buscando, palpando y empujando se metió por un agujero que había en la barriga del lobo hasta que consiguió salir por…». Sí, por ahí; como se dice en letra pequeñita: «por donde suelen salir las cosas que los lobos se comen».

Por esa clase de agujeros, deshace el camino de las cajitas chinas, ahora marranas e hilarantes. Al fin llega a la barriga del ogro y, al sentirse cerca de la liberación, piensa: «¡Seguro que afuera brilla el sol!». Seguro… que no, ¡pobre Andrés, «cansado, mojado y maloliente»! Él no pierde la esperanza: «Con la suerte que tengo, seguro que mañana o pasado sale el sol». Olmos, que con los lados menos amables de la vida se sale (La cosa que más duele del mundo, El príncipe de los enredos), se ríe aquí dibujando una nube exclusiva para el gafado.

Ilustración de Roger Olmos

Presentación de ‘Titirilibro’, de Ignacio Sanz y Nuevo Mester de Juglaría, en el palacio Quintanar de Segovia

Invitación de Soledad Felloza a mirar y escuchar ‘el Libredón’

Pep Bruno en la librería Diógenes (Alcalá de Henares)

(Pulsad para ampliar)

Presentación de la colección ‘Oralia’, de Proteus

Presentación de 'El patio de las sombras', primer número de la colección Oralia, en la librería Bertrand de Barcelona, con narración a cargo de Ignasi Potrony

‘Planeta Miedo’, de Ana María Shua

Planeta Miedo, de Ana María Shua, es una recopilación de ocho cuentos de miedo de origen popular, de distintos países de los cinco continentes, reescritos por la conocida autora argentina.

Nos toparemos con el fantasma de la esposa injustamente abandonada, bebedores de sangre con dientes de hierro, un espíritu del mal con gran capacidad de transformación, una mujer que ronda lo demoníaco hasta pagarlo ante el mismo diablo, el país de los gatos carnívoros, un espíritu que regresa a la vida pero sin abandonar del todo la muerte…, y, en ocasiones, elementos tradicionales del folclore, como la importancia de los roles de la mujer o el castigo de los vicios (soberbia, avaricia, crueldad). La forma narrativa y el concepto del mundo de cada relato son distintos, con lugar para creencias remotas al punto de vista europeo tradicional. Esta es quizá la mayor virtud del libro: mostrar que el terror no se acaba en los vampiros y las casas victorianas.

Las pequeñas ilustraciones de arranque de capítulo no ofrecen a Fuencisla del Amo mucho espacio para brillar, pero destacan por ambientar con detalles sugerentes la diversidad cultural de los cuentos.

  • Ana María Shua, Planeta Miedo. Ilustraciones en blanco y negro de Fuencisla del Amo. Anaya Infantil y Juvenil (Sopa de Libros, 84), Madrid, 2002. ISBN 978-84-667-1711-3.
  • Información de la editorial y proyecto de lectura.
  • Reseña de la edición de Sudamericana en Edelij.

Ignacio Sanz, premio Príncipe Preguntón y nuevo reconocimiento a los narradores orales

Leo en Literatura infantil y juvenil actual que el premio Príncipe Preguntón, que organizan Hiperión y la Diputación de Granada, ha recaído en Ignacio Sanz, narrador y folclorista de enorme experiencia, por su obra Picasso me pica. En fechas muy recientes Sanz había ganado también el premio Ala Delta de novela infantil con Una vaca, dos niños, trescientos ruiseñores. Doble enhorabuena, que probablemente será para todos.

No es el primer narrador oral que obtiene premios importantes en estos últimos años. Pep Bruno ha ganado el premio de álbum ilustrado del Cabildo de Gran Canaria (con Lucie Müllerová, por Un loro en mi granja) y la última edición del premio Compostela (con Mariona Cabassa, por La familia C). Pep es un maestro en el uso de los álbumes ilustrados en la narración oral, como han podido comprobar en incontables escuelas y bibliotecas, por lo que de nuevo, es para felicitarse.

No hay dos sin tres y tres son los premios recientes de Pablo Albo: el Lazarillo por Diógenes, el Vila d’Ibi por Marabajo y el Leer es Vivir por Rinoceronte, ¿qué rinoceronte?. Humor (y sorna), imaginación, sorpresa y un lenguaje de eficacia narrativa y expresiva pulida por los años de trato directo con los chavales son aportaciones que a mi entender solo pueden traer una sana revigorización a nuestra literatura infantil.

Óscar cosmonauta. Óscar y el yeti, de Carmen Kurtz

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Óscar cosmonauta, de Carmen Kurtz (1911-1999) inauguró una serie muy popular de aventuras del personaje de Óscar, que tuvo incluso adaptación cinematográfica. Han pasado casi cincuenta años desde su primera edición, en 1962, y hoy la obra resulta antigua, pero no sin valor: es una narración alegre, en la que cuatro cosas aprovechadas sirven para vivir una auténtica aventura y la mayoría de los personajes están dispuestos a recibir a los demás tal como sean, con los brazos abiertos; la estructura simbólica, con el mundo utópico de Telo y el infernal de Marte, resulta expresiva y está bien medida. Probablemente, también es una buena narración alegórica para quien desee explicar una concepción cristiana del Dios atento y vigilante; y en cierta medida, diría que capta bien el fondo posbélico pero tenso que germinó en la guerra fría y las carreras armamentísticas.

En libros posteriores, el equilibrio global es distinto, pues se acentúan el carácter aventurero, con una sucesión casi imparable de encuentros peligrosos, y también el humor, con más personajes cómicos (a veces, risibles). Un buen ejemplo sería Óscar y el yeti, en la que pese a Kokotof, Micomichi y unos lamas ridiculizados se mantiene una propuesta de reflexión: la sociedad de los yetis es tecnológicamente avanzada y socialmente utópica, como la de Telo.

  • Carmen Kurtz, Óscar cosmonauta, ils. Carlos María Álvarez (C. Solís), Juventud, Barcelona, 1962; 7.ª ed., 1988, ISBN 84-261-0901-2.
  • Carmen Kurtz, Óscar y el yeti, ils. Pablo Ramírez, Cid, Madrid, 1964; ils. Odile Kurtz, Lumen, Barcelona, 1987, ISBN: 84-264-3304-9.

El proceso creativo de un cartel (Alberto Gamón)

darabuc-alberto-gamón-pep-brunoEl proceso creativo de cualquier obra es, a veces, tan interesante como la obra misma.

Alberto Gamón cuenta paso a paso cómo fue concibiendo el cartel de una nueva sesión de cuentos de Pep Bruno, titulada «Casas y cuentos», con las primeras asociaciones de ideas y el desarrollo y ajuste posterior.

¿Dónde? En esta nota de su blog.
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Encuentro con Roger Olmos y Margarita del Mazo (19-21 nov, Madrid y alr.)

Mosquito Roger Olmos Margarita del Mazo

Pulsad en la imagen para los detalles de días y lugares.

Historias horripeliznantes, en la BPM de Talavera de la Reina (4 nov.)

«Durante 50 minutos el ambiente se podrá cortar en esta sesión. Las palabras se irán amontonando al final de la garganta, aunque de vez en cuando podremos chillar para tratar de desahogarnos…
Pero raro será que lo consigamos.»

¿Y yo qué puedo hacer?, de José Campanari y Jesús Cisneros

¿Y yo qué puedo hacer?, de José Campanari (web) y Jesús Cisneros, es un álbum sin edad, claro, comprensible y medido para los pequeños, pero quizá de especial valor para los adultos que han experimentado la soledad, la zona gris de la vida en las ciudades y la desolación ante un mundo que, a juzgar por las noticias, siempre va a peor.

Empieza así:

«En la cuarta planta de un edificio sin ascensor, de un barrio con calles arboladas, de una de esas ciudades atiborradas de gente, vive el señor Equis. Todas las mañanas, mientras toma el desayuno, el señor Equis lee el periódico… sin saltarse un punto ni una coma. Algunas noticias no le mueven un pelo, otras le dibujan una sonrisa y muchas le dan escalofríos desde el dedo gordo del pie hasta la punta de la nariz. Entonces, el cuerpo se le llena de preocupaciones. Después de desayunar, el señor Equis, lleno de preocupaciones, se mete en la ducha. Mientras se enjabona, una pregunta empieza a darle vueltas a la cabeza: ¿Y yo qué puedo hacer? Cuando sale del baño, lleno de preocupaciones y con la pregunta dándole vueltas a la cabeza, se asoma a la ventana para ver cómo está el tiempo. Pero la pregunta le tapa los ojos, se le mete en la nariz, le entra por las orejas… y el señor Equis no puede ver ni oír».

Jesús Cisneros interpreta muy bien la voz baja del cuento, trabaja con una superficie ocre que empieza sin apenas detalles y la va iluminando,  coloreando y alegrando conforme la pregunta, que una noche se acomoda en la punta de la lengua del señor Equis, va hallando respuestas pequeñas y concretas de multitud de cosas que uno puede hacer.

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En conjunto, se trata de un cuento amable, de estructura metafórica simple y eficaz y carácter optimista sin por ello caer en imposibles o perder realismo: un álbum de los que arrancan una sonrisa incluso en la peor de las mañanas.

  • José Campanari y Jesús Cisneros, ¿Y yo qué puedo hacer? OQO, Pontevedra, 2008. ISBN: 978-84-9871-048-9.
  • ¿Y yo qué puedo hacer?, en la Biblioteca de los elefantes.

Mendalerenda en El pequeño teatro de los libros (sábado 26 sept.)

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El sábado 26 de septiembre, a las 18:00 h, Mendalerenda actúa en la librería zaragozana El pequeño teatro de los libros. «Tendremos cuentos y música con Ana Quílez y Beatriz Oseira, responsables de esta iniciativa musical pensada para hacer pasar muy buenos ratos a los niños y ¿por qué no?, a los mayores. Sin reserva de plaza. Entrada, 4€ por persona.»

Supe de El pequeño teatro de los libros gracias a Tökland.

Maratón de los Cuentos de Guadalajara, año 18

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El último hakoati de Damasco

«Con la ayuda de un libro manuscrito que sostiene con una mano, el Contador de Historias va desgranando un episodio de la antigua épica árabe, que relata con gestos enfáticos y precisos, acompañándose de un sable con el que se dirige al público, con signos amenazadores unas veces, o con ruidosos golpes sobre la mesita de bronce, que sirve para galvanizar (y despertar) a la audiencia en los pasajes más dramáticos.

Aun sin entender un ápice de lo que decía, me dejé llevar por la vehemencia estudiada y medida del señor Abo Shadi, siempre repleta de ironía como sus ojos chispeantes delataban, al dirigirse sobre todo a los parroquianos habituales, con los que compartía secretas historias domésticas. Los extranjeros, la mayoría del público, seguíamos hechizados las palabras y los gestos de aquel hombre que encarnaba uno de los oficios más antiguos del mundo, anterior incluso al de los títeres, pues siempre se ha dicho que contar historias es la primera de las manifestaciones consideradas como propiamente humana.»

Estos dos párrafos son un extracto de «El último Contador de Historias de Damasco», de Toni Rumbau. Podéis en-red-aros también por estas otras historias:

Un loro en mi granja, de Pep Bruno y Lucie Müllerová, premio de álbum ilustrado del Cabildo de Gran Canaria-Biblioteca Insular 2009

darabuc-pep-bruno-lucie-mullerova-un-loro-en-mi-granjaLa cuarta edición del concurso internacional de álbum ilustrado que organizan el Cabildo de Gran Canaria (Biblioteca Insular) y la editorial Edelvives ha premiado Un loro en mi granja, de la ilustradora checa Lucie Müllerová (web) y el escritor y cuentista Pep Bruno (blogweb, de donde procede la imagen de la derecha), lo que permite presumir horas y más horas de diversión cuentera. Podéis leer la nota de prensa en el blog de Félix Albo.

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Os dejo también la cubierta de su álbum conjunto anterior, el divertido La noche de los cambios (OQO), que narra una ídem muy singular vivida entre un granjero y sus animales.

La aventura comienza así:

Granjero Pérez daba vueltas y más vueltas en la cama, pero no podía dormir. De repente se cayó al suelo: ¡PATAPLUM! Con el golpe se dio cuenta de que se había acostado sin tomarse su vaso de leche.

Pensando en un vaso de leche recién ordeñada, fue al establo. Pero cuando llegó, se llevó una buena sorpresa: en el lugar de la vaca estaba…

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Breve: 14.° Encuentro internacional de narración oral “Cuenteros y cuentacuentos”

A través de El juglar inicial conozco la noticia del 14.° Encuentro internacional de narración oral “Cuenteros y cuentacuentos”, en el marco de la Feria del libro de Buenos Aires. Este es el programa del encuentro. Entre los invitados está, por ejemplo, Xabier Docampo.

Palabras en la calle 09: del 17 al 19 de abril, en Alcalá

Pues sí, un año más vuelve el Abril de Cervantes y con él los narradores toman la calle. Impulsado desde el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y Promoción de Alcalá y organizado por Légolas, colectivo escénico, vuelven los cuentos contados en Alcalá de Henares.

Este año tendremos narradores de Alicante, Uruguay, Guipúzcoa, Salamanca y Jaén. Tendremos cuentos para bebés, para adultos y para todo el que quiera. Podrán venir a verlos al escenario de Santa María La Rica (C/ Santa María La Rica, 3) o saldremos nosotros a buscar público a la Plaza de San Diego (univ. Cisneriana). Vaya, tenemos cuentos, narradores, público, para qué más.

Palabrasenlacalle.blogspot.com

Mosquito y otros cuentos, de Margarita del Mazo, en la librería Muga

El próximo sábado 25 de abril, a las 12:30, la narradora Margarita del Mazo contará Mosquito y otros cuentos en la librería Muga (Vallecas), «para niñas y niños mayores de 3 años».

De Mosquito os hablaré dentro de unos días: es un álbum estupendo —en la tradición de Los cuentos de así fue, de Kipling—, más estupendizado aún por las ilustraciones tan expresivas de Roger Olmos.

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28 de febrero: Palabras del Candil, en Barcelona y Mataró

Extracto una nota de Palabras del Candil. No dejéis de asistir, si tenéis ocasión:

El próximo sábado 28 de febrero, a las 12.30, en la librería La Casa de los Cuentos (Barcelona), y el mismo sábado, pero a las 19.00, en la librería Rovafabes (Mataró), se presentará la editorial PALABRAS DEL CANDIL, especializada en la edición de libros y cuentos de narradores orales profesionales. Al acto asistirán los cuentistas Rubén Martínez y Pep Bruno, y dos de las ilustradoras de portadas de libros: Raquel Marín (premio Injuve 2008) y Noemí Bofarull. Pep Bruno presentará la editorial, algunos de sus libros y autores; y Rubén Martínez presentará su libro y contará algunos cuentos del mismo.

Esta actividad está especialmente recomendada para los amantes de los cuentos, narradores profesionales o gente curiosa, interesada y amiga de las tierras de ficción. Os esperamos.

La librería La Casa de los Cuentos está en Ramón y Cajal, 35, Gràcia, a veinte metros de la Plaça de la Revolució. Más información en el 932.105.429.

La librería Robafaves está en carrer Nou, 9 en el centro de Mataró. Más información en el 937.905.582.

Breve: 19 de febrero, presentación de libros de José Campanari

El jueves 19 de febrero, José Campanari presenta sus últimos dos libros en La Invierna (c/ La Fuente, 17, de Leganés), a las 22.00 h. La Invierna acoge a narradores orales de forma regular: esta es la agenda. (Después de Campanari es turno de Carlos Alba.)

Presentación de Palabras del Candil en Madrid, el 4 de diciembre

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Actividades de cuento

Paula Carbonell presenta su nuevo libro Buscando el norte, ilustrado por la sutil y un punto mágica Cecilia Afonso Estevés y editado por OQO, en la FNAC de Valencia (Guillem de Castro), este sábado 25, a las 19.00. Habrá kamishibai. «Casi todas las noches son negras, pero unas más que otras. Las más negras son las mejores…».

Jennifer Ramsay, The Story Girl, expone un Bosque de Tótems en el que se dan la mano el arte, los cuentos y la curiosidad detectivesca. En la Casa de la Cultura de Tres Cantos (Madrid), del 20 al 31 de octubre. Más información, en el pdf When Animals Were People.

Charo Jaular coordina un taller de narración (para narradores, en este caso, con un mínimo de experiencia, no como iniciación), que impartirá Félix Albo en Salamanca del 12 al 14 de diciembre. Contactad con Charo para los detalles.

Montse Dulcet narra «La gallina Ponicana pon un ou cada setmana» en la biblioteca de Vila-Seca (Tarragona), el sábado 25 de octubre a las 11.30. Igualmente, habrá cuentos y rondalles durante todo el fin de semana en el marco de la Fira del Llibre en Català de Ferreries (Menorca).

¿Con qué objeto? Taller de narración con objetos, por Rodorín

Del 5 al 8 de mayo de 2008, el maestro Rodorín organiza un taller de narración oral con objetos en el marco del V festival internacional de títeres de Alcázar de San Juan. En el curso se hablará de las estructuras narrativas, los materiales, los posibles objetos, el ritmo y el movimiento y la creación de anécdotas dramáticas.

Eklektikós: experiencias de educación y lectura con un niño prelector

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Eklektikós, de María, es un blog completo y sensato sobre las posibilidades de la educación en casa. Yo lo visito con frecuencia, tanto por coincidencias personales (tengo una hija poco menor que Joel) como profesionales (se publican comentarios de lectura de una gran cantidad de álbumes ilustrados).

Incluye toda una trayectoria lectora de un niño, Joel, que tiene ahora unos tres años y medio; en las últimas semanas, también los primeros pasos de su alfabetización. A mi modo de ver, el blog de María destaca por una perspectiva amplia y abierta, crítica y autocrítica, además de organizada. El sitio se centra en el crecimiento de Joel, los estímulos que recibe, su respuesta a ellos (con distintos grados de libertad o acompañamiento) y diversas reflexiones y lecturas sobre ese proceso de educación. Aparte de a la formación (pre)lectora de un niño, dedica mucho espacio a otro de los centros de atención de este blog: la creatividad infantil, ya sea de pintura e ilustración o de otras manualidades. Muchas veces, mediante un proceso combinado de lectura/alfabetización y expresión creativa, con lo que el aprendizaje se desarrolla como un ciclo en espiral, más que linealmente: letras y libros-arte-vida-letras y libros…

Cada maestrillo sabrá, pero yo entiendo que la lectura arraiga mejor así, cuando se entrelaza con otras expresiones artísticas y con la vida diaria. Cuando los libros se reservan para el martes de los cuentos o el rincón de las buenas intenciones, me parece que se confunde el comer bien con el atracarse de lechuga una vez cada quince días. Es mejor que los libros se pringuen de huevo frito, cuando haga falta. Como el álbum de Pep Bruno y Mariona Cabassa que encabeza esta nota.