Darabuc · literatura infantil e ilustración

El río que se secaba los jueves (y otros cuentos imposibles), de Víctor González

3 12 2007 · 2 comentarios

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LOS PATOS DE CHELM

Este cuento no es mío sino de Samuel Tenenbaum, pero es tan bueno que lo pongo aquí igual.

«Los habitantes de Chelm conocen una manera infalible de distinguir un pato de una pata. Le tiran un trozo de pan. Si el pato correo en su busca, es pato; si es la pata la que corre a buscarlo, es pata.»

Este libro de ¿cuentos? (Anaya, 2006) sorprende, provoca, incita y despierta. Está ilustrado con imágenes sugerentes de Pablo Amargo, de tonos oscuros, que juegan mucho con la repetición. Ofrece posibilidades muy distintas, que pueden tanto arrancarte la carcajada como pedirte que dejes el libro para otro momento más despejado; en eso (y algunas otras cosas) me recuerda sobre todo a Gómez de la Serna, alias Ramón. Como buen plato sabroso y cargado de sugerencias, quizá no sea lo mejor para todos los días (o dicho de otro modo: quizá no es para leer sin parar, como una novela); pero a diferencia de Adrià, el precio es para todos los bolsillos, así que no hay excusa para perdérselo…

Categorías: Cuento · Darabuc · Ilustradores · Lectores jóvenes · Pablo Amargo · Poesía
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2 respuestas so far ↓

  • Carmina // 20 05 2008 en 9:46 am

    Se nota cuando una editorial pone todo su empeño en un proyecto, sinceramente esta muy cuidada la presentación del libro, buena encuadernación con tapas duras, una muy buena maquetación, un diseño perfecto, es uno de mis preferidos. No sé si a alguien le pasará lo mismo, pero yo lo releo varias veces, incluso lo dejo en distintos puntos de la casa y recurro a él en distintas ocasiones. Yo le llamo escritura surrealista y que mejor para acompañar este libro que ilustraciones tan surrealistas como las de Pablo Amargo, con esa doble lectura visual y esas las ilusiones ópticas que tanto nos gustan a nosotros los ilustardores. No hay nada mejor para buscar y pensar que una ilustración de Pablo Amargo.
    Mi más sincera enhorabuena a los dos.
    Besos.

  • darabuc // 21 05 2008 en 11:39 am

    Gracias por tu comentario, Carmina. Es un libro que, a veces, da la impresión de que pueda cambiar de palabras o dibujos según lo hayas dejado en una u otra parte. Cuando lo leía con la intención adicional de preparar la nota, encontraba que en cada relectura, mi preferido era un cuento distinto. Supongo que es propio del humor del texto, el humor blanco del que he oído hablar a Nesquens, un autor con el que me ocurre algo parecido.

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