Archivo de la etiqueta: Poemas de Darabuc

Bigotes de algodón

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El pan sale del horno
con las orejas tiesas
y olfatean el mundo
bigotes de algodón.

Nariz de Chocolate,
¡quisiera darte un beso de esquimal!
(Y quizá un mordisquito,
si no te sienta demasiado mal…)
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Duelo

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Los élitros comidos por la sombra,
ya solo piensa
en recoger aprisa y enterrarse
alejada del odio de los hombres.

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Para Isaías, Victoria, María José, Laura, Virma y todas y todos los caídos por atreverse a vivir una vida independiente.

a dos bandas

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en el billar de legazpi——————————————habéis sembrado

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la herrumbre

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(Cuando escribí esto, las noticias hablaban de un enfrentamiento de dos bandas radicales. Más adelante, parece más bien que fue una agresión unilateral. En cualquier caso, el poema no se ciñe a hechos concretos, sino que los utiliza como referencia a una verdad más general, que, en el arte, es también la de West Side Story o la de Romeo y Julieta, aunque podrían citarse ejemplos más oscuros.

Lamento, por otro lado, que el blog se ensombrezca un poco. Pero si la literatura juvenil no pudiera tratar de la muerte de un chaval de 16 años, yo empezaría a preguntarme en serio para qué sirve.)

Juegos y poemas para bebés: Esta casita tiene dos ventanas

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Los juegos del estilo de «Esta barba, barbará», en los que la madre (y algún que otro padre) cantan o cuentan mientras acarician suavemente el cuerpo del bebé y le van enseñando las distintas partes, tienen dos grandes categorías: las del juego verbal (barba, barbará; bárbila, bócula, etc.) y las del juego de imágenes, en el que las partes del cuerpo se comparan con otros elementos.

Esta variante (que me he divertido en ampliar en hexasílabos, para que se pueda cantar más fácilmente) pasa por los ojos, la nariz, las orejas y la boca y termina con las cosquillas que abren la «puerta» a risotadas.

 

Que esta casita
linda y pequeñita
tiene dos ventanas,
tiene un balcón,
tiene dos macetas,
tiene un portón,
la puerta está cerrada,
cerrada, cerrada…
¿Dónde estará el timbre?
¡El timbre está aquí!

 

En ¿Sopla el viento? ¡Sal a jugar!, de Oriol Ripoll10px-external-2.png, con ilustraciones de Francesc Rovira10px-external-2.png, hay una versión más sencilla, de métrica irregular, más para contar que para cantar.

Ana Lorenzo10px-external-2.png ha dejado en los comentarios esta, para poner crema. Es más sencilla aún, pero cumple perfectamente su función con los más pequeños. Porque en realidad, son ejercicios de ternura, de contacto, de caricia, de cuerpo y de lenguaje, que necesitan poca retórica; podemos complicar el lenguaje, la estructura o la música, a medida que crecen, para mayor estímulo, pero no es lo esencial del caso:

 

Tienes los pies
aquí abajo del todo,
y la carita,
aquí arriba del todo;
tienes los brazos
a los lados
y tienes…
¡la tripa en medio!

 

Si a dos calabazas huecas…

 

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Si a dos calabazas huecas

les da risa nuestra angustia…

¿Cómo es que de sentir miedo

no quieres reírte tú?

Pequeña inundación (haikus para niños, 2)

 

 

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Bien, una gota.

Y hasta dos, o tres… Pero

¡no esta piscina!

 

 

Al amor de la lluvia (haikus para niños, 1)

 

Asoma un cuerno

al amor de la lluvia.

¿Se despereza?

 

 

Hoja gruyer

y una estela brillante…

¡Ay, limonero!

 

Llavors de baladre

 

 

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Badant-se a la roca,

a l’aguait de la ventada.

Llavors de baladre.