Archivo de la etiqueta: OQO

‘Andrés cabeza abajo’, de Pablo Albo y Roger Olmos

Ilustración de Roger Olmos

«Andrés, cabeza abajo, iba pensando: “¡VAYA FAENA!”. Acababa de ser engullido por un ogro y estaba cayendo por su garganta.
“Con la mala suerte que tengo, seguro que en la barriga del ogro me encuentro con un dragón terrible que me quiere devorar.”
¡Y así fue!
“¡QUÉ MALA PATA!”, pensaba Andrés, mientras caía, cabeza abajo, por la garganta del dragón. “Seguro que este dragón acaba de comerse un oso salvaje al que le encanta comer niños.”
¡Y así era!»
La fatalidad de Andrés no termina en el oso, claro, sino que cada vez se adentra más en estas muñecas chinas carnívoras: «Y, como se temía, Andrés se encontró en la barriga del lobo feroz, que estaba dentro del león hambriento, que estaba dentro de la barriga del oso salvaje, que estaba dentro de la barriga del dragón terrible, que estaba dentro de la barriga del ogro».

Ilustración de Roger Olmos

Ilustración de Roger Olmos

¿Llegará alguien —leñador o caballero— que abra toda la serie de barrigas? No, «por mucho que esperó, allí no llegó nadie». Así que tendrá que resolverlo por sí mismo y, como no está en una ballena que lo pueda expulsar con el agua, no será el medio más limpio ni perfumado: «buscando, palpando y empujando se metió por un agujero que había en la barriga del lobo hasta que consiguió salir por…». Sí, por ahí; como se dice en letra pequeñita: «por donde suelen salir las cosas que los lobos se comen».

Por esa clase de agujeros, deshace el camino de las cajitas chinas, ahora marranas e hilarantes. Al fin llega a la barriga del ogro y, al sentirse cerca de la liberación, piensa: «¡Seguro que afuera brilla el sol!». Seguro… que no, ¡pobre Andrés, «cansado, mojado y maloliente»! Él no pierde la esperanza: «Con la suerte que tengo, seguro que mañana o pasado sale el sol». Olmos, que con los lados menos amables de la vida se sale (La cosa que más duele del mundo, El príncipe de los enredos), se ríe aquí dibujando una nube exclusiva para el gafado.

Ilustración de Roger Olmos

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Inés Almagro presenta ‘Las manoplas de Caperucita’ en la librería De Cuento

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Pep Bruno en la librería Diógenes (Alcalá de Henares)

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Una novedad personal: ‘¿Tres han de ser?’, ilustrado por Fátima Afonso (edita OQO)

Un cuento sobre elecciones incomprensibles y el puente de amor que las vadea, nacido de la tradición oral y versionado con un ojo puesto en el presente y otro en mitos clásicos de nuestra cultura.

Los cuentos tradicionales deben su popularidad a una eficacia narrativa contrastada, capaz de llegar hondo a sus lectores y oyentes a lo largo de varias generaciones, lo que siempre los hace aconsejables; pero pierden esa eficacia (y transmiten valores que ya no nos representan) si no los vamos renovando y recreando para que respondan mejor a las inquietudes de nuestro tiempo. Como escritor, por otro lado, es una experiencia apasionante de goce y aprendizaje. ¿Por qué me interesa esta historia? ¿Por qué quiero seguir contándola? ¿Hasta dónde puedo aportar sin romper la identidad de fondo ni conformarme con la copia? ¿Qué piezas puedo cambiar de sitio, renovar, alterar, para que el cuento siga brillando y nos conmueva (o más aún, puestos a soñar: nos explique)?

Darabuc y Fátima Afonso, ed. OQO, 2011

¿Tres han de ser? adapta la tradición narrativa de Los tres maridos, una perla algo escondida, donde se enfrentan dos generaciones: la paterna/materna y la juvenil. La hija crece y, por razones que ni ella misma comprende, cuando desea casarse, quiere que sea con sus tres grandes amigos de infancia. ¡Con los tres! ¿Qué madre puede aceptar esto?

Los tres candidatos son aquí tres mitos principales de nuestra cultura. Los lectores más chicos no necesitan conocerlos para seguir la historia, se trata más bien de una invitación a seguir moviéndose por otras ramas del gran árbol de la cultura. Son mitos de gran fuerza, mitos de vida, muerte y deseo: Ícaro, Lázaro y Fausto.

La madre los someterá a una prueba —deben localizar objetos a cuál más insólito—, en parte como dilación urgente, también con la voluntad de poder seleccionar solo a uno de ellos. Pero las cosas no salen como ella espera, porque los jóvenes se marchan pero la hija muere al cumplirse un año. Por fortuna, ahí están los objetos insólitos —directamente mágicos, obtenidos en «la ciudad de las torres transparentes, donde los árboles hablan y los gatos cabalgan a los perros»— para devolvernos la sonrisa justo a tiempo y que la «serpiente negra» del entierro dé paso a una serpiente de colores y a las campanas de la boda.

¿Habían de ser tres? La madre se queda a solas con la pregunta, ante un «círculo de cuatro copas». «Estuvo mirándolas durante mucho mucho rato, hasta que de repente, se encogió de hombros y se fue. / Quienes la vieron marcharse cuentan que sonreía». El libro está dedicado a «las madres, en el momento —difícil como hermoso— de soltar la mano».

La labor de ilustración de Fátima Afonso merece mucho la pena, a mi juicio, tan dulce y sugerente en las expresiones como atenta a los detalles. Edita OQO en castellano y gallego (traducción de Laura Rubio).

Como humilde aportación a estos tiempos de crisis, hay 30 ejemplares gratuitos para bibliotecas públicas, bibliotecas escolares o (no podía ser menos, en este caso) madres que compartan en un blog su experiencia de educación en familia. Lamento no poder sufragar también los gastos postales, que serán a cuenta del receptor (paquete azul hasta 1 kg). Más info al respecto y peticiones, a mi correo o aquí. (Nota del 16 de marzo: los libros disponibles se han agotado)

‘Caja de cartón’, de Txabi Arnal y Hassan Amekan

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En la misma colección Qontextos en la que se publicó Humo se ha editado este 2010 Caja de cartón, de Txabi Arnal y Hassan Amekan, con una misma intención de concienciación social, pero ahora sobre el tema de la inmigración. Narra la huida de la pobreza de una madre y su hija, un naufragio, la nueva pobreza en la sociedad rica, la creación de un barrio marginal («un pueblo de cartón, pobre pero alegre»), el incendio deliberado, la orfandad y la adopción. En la familia de adopción, la niña es «feliz junto a mi nueva mamá. Yo la quiero y ella me quiere. Me quiere tal como soy. Vivo en una casa. Tengo mi habitación, mi cama, mi armario… Y en el armario tengo una caja de cartón; una de esas cajas donde guardamos los zapatos, quienes tenemos zapatos. Pero en mi caja no hay zapatos, sino recuerdos. Porque no quiero olvidar. No quiero olvidar el llanto de mamá… tampoco su sonrisa».

El texto de Arnal se construye a partir de repeticiones, que van dando fuerza a los motivos, sobre todo al de la caja de cartón (pero también el de tener/no tener y el de la sonrisa); es certeramente parco, para no arruinar la emoción con verborrea. Las ilustraciones de Amekin mezclan óleos y collages, algunos elementos abstractos y manchas, con una coloración terrosa que solo quiebra la niña de rojo. Los personajes parecen muñecos vistos de perfil, con la espalda doblada y los miembros muy delimitados, como si fueran títeres articulados del teatro de sombras.

  • Txabi Arnal y Hassan Amekan, Caja de cartón. OQO, Pontevedra, 2010. 24×30 cm, 40 págs. ISBN 978-84-9871-215-5.

‘La isla de los cangrejos violinistas’, de Xavier Queipo y Jesús Cisneros

Con una delicadeza y economía de medios similar a la que mostró en ¿Y yo qué puedo hacer?, de José Campanari, Jesús Cisneros ha ilustrado La isla de los cangrejos violinistas, de Xavier Queipo.

La narración se sitúa en una isla caribeña inconcreta, en un tiempo pasado de hombres pescadores y mujeres agricultoras. La única niña del lugar, Moi, se entretiene con la aparición de unos agujeros misteriosos, que, según le explican, hacen los cangrejos violinistas (que se llaman así «porque el primer hombre que llegó a la isla tocaba el violín y se movía como los cangrejos con las pinzas» y «comen flores: hibiscos, jazmines…»). Moi les dejará comida, pero tendrá que tener paciencia, porque los cangrejos «tienen miedo, como muchos pequeños ante los mayores», según le cuenta su abuelo, figura de sabiduría. Cuando es la pequeña Moi la que recibe la mordedura de una culebra, los cangrejos acuden a la aldea a pedir ayuda. Desde entonces, los hombres tratan como amigos a los cangrejos, y en la isla «hay tantos hibiscos y tantos cangrejos azules que no se sabe dónde acaba la tierra y dónde empieza el mar». Una historia, pues, sencilla y tranquila, de conversación y paciencia, en la que el cuidado de los otros encuentra una importante retribución.

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  • Xavier Queipo, La isla de los cangrejos violinistas. Ilustraciones de Jesús Cisneros. 40 págs., 23×28 cm. OQO, 2009. ISBN 978-84-9871-166-0.

‘El puchero trotón’, de Patacrúa y Kristina Andres, y la XXV Muestra del Libro Infantil y Juvenil

Está en marcha la XXV Muestra del Libro Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid, uno de cuyos principales valores es el catálogo crítico preparado por A Mano Cultura entre las novedades de 2009 (y algunas de 2008). Cito como ejemplo la reseña de El puchero trotón, de Patacrúa y Kristina Andres (ed. OQO), aunque según mi experiencia, más que de una «correcta versión» se trata de un cuento muy divertido, excelente para narrar y jugar en grupo.

Reseña de «El puchero trotón» en el catálogo de la XXV Muestra del Libro IJ. Pulsad para ampliar.