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Acróstico de Lewis Carroll en ‘Alicia’

A boat beneath a sunny sky,
Lingering onward dreamily
In an evening of July—

Children three that nestle near,
Eager eye and willing ear,
Pleased a simple tale to hear—

Long has paled that sunny sky:
Echoes fade and memories die.
Autumn frosts have slain July.

Still she haunts me, phantomwise,
Alice moving under skies
Never seen by waking eyes.

Children yet, the tale to hear,
Eager eye and willing ear,
Lovingly shall nestle near.

In a Wonderland they lie,
Dreaming as the days go by,
Dreaming as the summers die:

Ever drifting down the stream—
Lingering in the golden gleam—
Life, what is it but a dream?

*

Aquel julio ya lejano
Lento el bote iba avanzando
Indolente al sol dorado.

Con tres tiernas pasajeras
Escuchando un cuento atentas
Pendientes de cada letra.

Lejos queda ya esa tarde;
El recuerdo apenas late.
Ahora es invierno implacable.

Sin embargo, cual espectro,
Alicia sigue en mis sueños
Navegando bajo el cielo.

Con otras niñas, de nuevo,
Escuchando el mismo cuento,
Las mismas letras oyendo:

Imaginan maravillas,
Dejan ir su fantasía,
Dejan que pasen los días.

En un río siempre eterno
Lento el sol se va poniendo:
La vida, ¿qué es sino un sueño?

Limericks de la mala baba

Durante el siglo XIX se fue desarrollando, al menos en la literatura inglesa, un género poético popular que oscilaba entre el absurdo, la sátira y la mala baba. En sus formas más perdurables, dio los limericks de Edward Lear e influyó en las Alicias de Carroll. El limerick, como género de forma cerrada y estructura sencilla (11A 11A 7B 7B 11A), y algunos tópicos como la referencia a ciudades, es un buen ejercicio de escritura, quizá exportable a algunas aulas o talleres. Los dos que siguen forman parte de un ejercicio de traducción y recreación que quizá conserve parte de ese aire decimonónico de una literatura popular muy distinta de la actual.

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Había un vejestorio de Vitoria
que siempre repetía la misma historia.
—Ande, cuente algo nuevo
que hace falta relevo,
¡maldito vejestorio de Vitoria!

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Jactábase orgullosa doña Tula:
—¡Del mar, yo solo como si es angula!
Un día, el cocinero
sirvióle ofidio entero…
y el mal trago mató a doña Tontula.

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Jabberwocky, de Lewis Carroll (por Luis Maristany y Jaime de Ojeda)

1

Era cenora y los flexosos tovos
en los relonces giroscopiaban, perfibraban.
Mísvolos vagaban los vorogovos
y los verdiranos extrarrantes bruchisflaban.

Ocúltate, hijo mío, de Jabberwock brutal,
de sus dientes de presa y de su zarpa altiva;
huye al ave Jubjub y por último esquiva
a Bandersnatch feroz, humérico animal.

El muchacho empuñó la espada vorpalina,
buscó con mucho ahínco al monstruo manxiqués;
llegado a un árbol Tántum, se apoya y se reclina,
pensativo, un buen rato, sin moverse, a sus pies.

Y en tanto cavilaba el joven foscolérico,
se acercó Jabberwock con mirada de roca:
resoplaba en su avance por el bosque quimérico,
de tanta rabia espuma arrojaba su boca.

¡Uno y dos! ¡Uno y dos! Y de uno a otro lado
la vorpalina espada corta y taja, tris-tras:
lo atravesó de muerte. Trofeo cercenado,
su cabeza exhibía galofante, al compás.

¿Lograste -dijo el padre- matar a Jabberwock?
¡Déjame que te abrace, solfulgente hijo mío!
¡Oh día frabuloso! Clamó: ¡Calú…! ¡Caloc!
Y el viejo runquirriaba con placentero brío.

Era cenora y los flexosos tovos
en los relonces giroscopiahan, perfibraban.
Mísvolos vagaban los borogovos
y los verdirranos extrarrantes gruchisflaban.

(Traducción de Luis Maristany)

2

Brillaba, brumeando negro, el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas murgiflaba.

¡Cuídate del Galimatazo, hijo mío!
¡Guárdate de los dientes que trituran
y de las zarpas que desgarran!
¡Cuídate del pájaro Jubo-Jubo y
que no te agarre el frumioso Zamarrajo!

Valiente empuñó el gladio vorpal;
a la hueste mansona acometió sin descanso;
luego, reposóse bajo el árbol del Tántamo
y quedóse sesudo contemplando…

Y así, mientras cavilaba firsuto.
¡¡Héte al Galimatazo, fuego en los ojos,
que surge hedoroso del bosque turgal
y se acerca raudo y borguejeando!!

¡Zis, zas y zas! Una y otra vez
zarandeó tijereteando el gladio vorpal.
Bien muerto dejó al monstruo, y con su testa
¡volvióse triunfante galompando!

¡¿Y haslo muerto?! ¡¿Al Galimatazo?!
¡Ven a mis brazos, mancebo sonrisor!
¡Qué fragarante día! ¡Jujurujuú! ¡Jay, jay!
Carcajeó, anegado de alegría.

Pero brumeaba ya negro el sol;
agiliscosos giroscaban los limazones
banerrando por las váparas lejanas;
mimosos se fruncían los borogobios
mientras el momio rantas necrofaba…

(Traducción de Jaime de Ojeda)

3

‘Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.

“Beware the Jabberwock, my son!
The jaws that bite, the claws that catch!
Beware the Jubjub bird, and shun
The frumious Bandersnatch!”

He took his vorpal sword in hand:
Long time the manxome foe he sought-
So rested he by the Tumtum tree,
And stood awhile in thought.

And as in uffish thought he stood,
The Jabberwock, with eyes of flame,
Came whiffling through the tulgey wood,
And burbled as it came!

One, two! One, two! and through and through
The vorpal blade went snicker-snack!
He left it dead, and with its head
He went galumphing back.

“And hast thou slain the Jabberwock?
Come to my arms, my beamish boy!
O frabjous day! Callooh! Callay!”
He chortled in his joy.

‘Twas brillig, and the slithy toves
Did gyre and gimble in the wabe;
All mimsy were the borogoves,
And the mome raths outgrabe.

(Original de Lewis Carroll en Through the Looking Glass)

La cola de un cuento, caligrama de Lewis Carroll (y Luis Maristany)

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Siendo Carroll, la disposición de caligrama oculta en realidad un poema con estructura métrica. La traducción es de Luis Maristany, el que quizá ha sido el mejor traductor de Carroll en castellano, según he leído en varias ocasiones.

Furia interpeló a un ratón
que sorprendió en un rincón.
«Convocaré un tribunal
que no cueste ni un real.
¡Ea, vamos! No hay excusa,
que aquí soy yo quien acusa,
que en verdad esta mañana
de esto solo tengo gana.»
Le dijo el ratón al perro:
«Estimado señor, pero
“Si no hay ni juez ni jurado,
tal juicio está descartado.”»
«Seré el jurado y el juez
—dijo el taimado— a la vez.
Y la condena en total
será pena capital.»