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The Whispering Mountain, de Joan Aiken

The Whispering Mountain, de Joan Aiken (1968), es, por orden de escritura, la cuarta novela de las Wolves’ Chronicles. Melodrama de acción como los anteriores, lo protagonizan Arabis Dando (hija de un poeta y peluquero errante) y Owen (nieto del conservador del museo local). Ambos han perdido a un familiar directo: Arabis, a su madre (por culpa del violento y perverso marqués de Malyn), y Owen, a su padre (marino al que se ha perdido la pista en los mares de China). Además, toda una tribu de enanos peludos de lenguaje casi incomprensible se ha perdido bajo la montaña, y acudirá a rescatarlas el extraño Seljuk of Rum, que habla (cua)triplicando todo lo que dice; también se pierde, en el bosque, el príncipe de Gales, herido por unos jabalíes temibles. En cambio, el hermano Ianto se reencuentra con su país.

El hallazgo del arpa de Teirtu despierta la codicia del marqués, un obseso del oro, de ojos amarillos, que solo toma alimentos amarillos y deberá pagar tanta codicia con la muerte (aunque no antes de causar más daño). Varios personajes (el abuelo de Owen y sus compañeros de colegio, sobre todo) tienen ocasión de replantearse el mal trato dado a otros.

Personalmente, me ha costado terminarla. Quizá porque después de la historia de la ballena rosa enamorada del capitán ballenero y el frustrado atentado del cañón de Nantucket, ni siquiera los camellos enanos o el arpista troglodita de una cueva galesa bastan para sorprender. O quizá porque el trabajo de recreación lingüística llega a ser extenuante: inglés de novela, inglés de los poemas de Tom Dando, inglés del siglo XVIII, cockney londinense, escocés, galés (glosario incluido), rumí (cua)triplicado y lenguaje enanesco-subterráneo se convierten en obstáculos para un género que a mi juicio, sin la debida fluidez, pasa a exhibir demasiado los defectos de su grandilocuencia y sus dei ex machina.

  • Joan Aiken, The Whispering Mountain. Jonathan Cape, 1968. Red Fox, 1992. Dell, 1996. Starscape, 2002.

Night birds on Nantucket, de Joan Aiken

Night birds on Nantucket, de Joan Aiken, es el tercer volumen de las Wolves’ Chronicles. Se trata de nuevo de un melodrama de acción, situado en un siglo XIX que quizá se pueda llamar «parahistórico»: se presta cuidado a la reconstrucción temática ambiental y hay mucho trabajo lingüístico en el idiolecto de cada personaje, pero se supone a los hanoverianos fuera de la corona de Inglaterra y la autora se permite con gusto el irrealismo o la inverosimilitud característicos del género. Solo que aquí, esa libertad que autoriza enormes maquinaciones llega a dejar boquiabierto y al menos este lector que escribe se ha encontrado preguntándose: «¿De verdad yo estoy leyendo esto…?». Aunque sin dejar el libro de la mano, claro está.

Vale la pena entrar en detalles: la trama hanoveriana de cada libro pasa en esta ocasión por el proyecto de asesinar al rey de Inglaterra ni más ni menos que disparando un cañón de precisión desde Nantucket (¡frente a la costa de Massachussets!). Lo evitará… una ballena rosa, enamorada de un peculiar «capitán Ahab» que a su vez la sigue descorazonado y anhelante por todos los mares del mundo. ¿Alguien da más?

Última ilustración en la edición de Leopard. ¿Pat Marriot?

  • Joan Aiken, Night birds on Nantucket. Jonathan Cape, 1966. Leopard, 1995. Houghton Mifflin, 2003. Red Fox, 2004.

The Wolves of Willoughby Chase y Black Hearts in Battersea, de Joan Aiken

darabuc-aiken-wolvesThe Wolves of Willoughby Chase (1962), de Joan Aiken, es la novela de éxito que permitió a su autora independizarse y comenzar a vivir de la escritura. Es un melodrama de aventuras, con una institutriz perversa, una dulce abuela muy enferma, nobles nobilísimos y un huérfano criado en el bosque; los personajes principales son dos niñas que al convivir aprenderán a compensar sus caracteres (delicada, blanda y llorosa la una, dura y chicotona la otra). A diferencia de otros melodramas de los que he hablado aquí, como los de Pullman (1, 2, 3, 4), es más infantil que juvenil y apenas incluye carga ideológica (todas las novelas son ideológicas, según se mire; quiero decir que no pretende convencernos de la bondad o maldad de nada). Aiken lo ambienta en una Inglaterra ficticia en la que la Revolución Gloriosa no habría triunfado, los partidarios de la casa real de Hanóver irán tramando varios golpes y conjuras, y el país está invadido por los lobos.

darabuc-aiken-black-heartsLa historia continúa en Black Hearts in Battersee, a partir de Simon, un personaje importante, pero aun así relativamente secundario de la primera parte. Los recursos del melodrama se acentúan más si cabe (incluida una historia de changelings o niños cambiados en la cuna), así como la ambientación en un Londres dickensiano y la reconstrucción del lenguaje cockney y otras variantes; también es un texto algo más satírico, como no es infrecuente que ocurra en las segundas partes. Una chiquilla londinense que en este libro se supone que muere, Dido Twite, «renace» (por petición popular, como Sherlock Holmes) y vivirá nuevas aventuras en otros volúmenes.

La serie consta en total de doce libros escritos entre 1955 y 2004 (año de la muerte de la autora; alguno se ha publicado póstumamente), y no se ha traducido, al menos en España. Supongo que el inglés no resulta particularmente accesible (por los arcaísmos y dialectalismos de la ambientación), pero el carácter melodramático y exagerado suele ser una buena compañía para superar esas dificultades: no porque a uno se le escape una palabra va a dejar que a los protagonistas los devoren los lobos…

En España, los libros de Aiken se editaron sobre todo en los años ochenta. A mí me gusta especialmente Mendelson y las ratas, una serie de cuentecillos bienhumorados de la que hablaré en otra ocasión; también se publicaron por ejemplo El gato Mog, El cuervo de Arabel o los primeros libros de los viajes de Félix (Vete a ensillar el mar, Ponle bridas al viento).

  • Joan Aiken, Omnibus: The Wolves of Willoughby Chase, Black Hearts in Battersea, Night Birds on Nantucket. Leopard, Londres, 1995. ISBN 075290132X.
  • Traducción española en 2010: Joan Aiken, Los lobos de Willoughby Chase. Salamandra, Barcelona, 2010. Trad. de Elena de Grau. ISBN 978-84-9838-296-9.
  • Reseña de 50 aniversario en School Library Journal.

A Series of Unfortunate Events, 1: The Bad Beginning, de Lemony Snicket

darabuc-lemony-snicket-cubiertaThe Bad Beginning, la primera novela de A Series of Unfortunate Events (traducida en España como Una serie de catastróficas desdichas y en América como Una serie de eventos desafortunados), de Lemony Snicket (seudónimo de Daniel Handler), es una perlita literaria muy recomendable. Diría incluso: recomendable guste o no, porque es una experiencia sin apenas paralelos en la LIJ.

La novela bebe de la tradición melodramática, pero no convierte el sufrimiento de los personajes en un camino de redención que los conducirá al triunfo final, como en el Dickens optimista, en Joan Aiken (The Wolves’ Chronicles) o en Pullman (Dark Materials, Sally Lockhart); lo que hace, y anuncia desde buen principio, es acentuar los padecimientos sin dejarles salida (más que las pausas que permiten continuar la serie) y recordarnos continuamente que el título colectivo de los acontecimientos desafortunados se cumplirá una y otra vez.

Pero no se trata de padecer porque sí: todo está vestido de literatura, ironía e humor, la construcción es pulcra y la medición de los tiempos, precisa (por ejemplo, el clímax de la risa de Sunny en el teatro, seguido por un anticlímax inmediato). El narrador es impresionante, lo impregna todo con su presencia, sus explicaciones, su ironía y sus varios juegos literarios. Como si el autor se burlara de la tendencia de corrección política que nos acosa, los personajes son «de perfecta crianza e infortunio perfecto»: Violet es una chica emprendedora (porque las mujeres también pueden estudiar Ingeniería) y Klaus, un chaval muy lector (porque a los chicos les interesan más cosas que el fútbol); y el narrador es exageradamente moral (para explicar un concepto, dirá: «por ejemplo, si eres un ladrón de bancos —aunque confío en que no lo serás—…»). Pero ni esos rasgos positivos de los personajes ni la empatía del narrador servirán de nada frente al conde Olaf. La pequeña Sunny no es un bebé adorable, por el contrario, sino una especie de animalito que solo muerde y farfulla palabras incomprensibles (que el narrador, sin embargo, interpreta con morosidad). Traducido a reacciones del lector, es fácil encontrarse sonriendo.

El carácter estudiadamente retórico (en el buen sentido) de la novela queda claro en la forma The A… A… de titular los libros: The Bad Beginning, The Reptile Room, The Wide Window, The Miserable Mill, The Austere Academy, The Ersatz Elevator, The Vile Village, The Hostile Hospital, The Carnivorous Carnival, The Slippery Slope, The Grim Grotto. Lamentablemente, los primeros títulos españoles no lo respetan: Un mal principio, La habitación de los reptiles, El ventanal, El aserradero lúgubre; los dos siguientes sí, pero repiten letra y añaden un «muy» huero, algo que el autor no hace: Una academia muy austera, El ascensor artificioso. No pongo esto de relieve porque sea condenatorio de las traducciones castellanas (que no he leído, aunque con la ventaja de hablar a posteriori, bien podríamos haber tenido El pésimo principio), sino porque creo que es un indicio claro de por dónde camina el autor y del cuidado con el que elige todos los aspectos formales de la serie.

El fallo principal del conjunto es, probablemente, su extensión: en un solo libro de doscientas páginas todo habría brillado sin desgaste, pero a lo largo de trece novelas, el humor se consume, las situaciones se repiten y comienza a emerger la retórica en el mal sentido.

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Las lápices de Brett Helquist, muy limpios, también son retóricos (de nuevo en el buen sentido): dispuestos uno al principio de cada capítulo, más algunas láminas, me llama la atención que no presentan grandes escenas emotivas ni de conflicto, ni siquiera a los personajes completos (salvo vistos de muy lejos), sino ante todo detalles: ojos (los terribles de Olaf, los de Klaus leyendo), un brazo (que termina en un gancho, no en una mano), una pierna (de Olaf en el teatro). Parecen estar diciendo: no olvidéis que esto, amigos, es literatura.

  • Lemony Snicket, The Ominous Omnibus (The Bad Beginning. The Reptile Room. The Wide Window), il. Brett Helquist, HarperCollins, Nueva York, 2005.
  • Reseña muy completa en Bienvenidos a la fiesta