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‘La flor de la sal’, de Ángela C. Ionescu

Hay una literatura para niños tristes, quizá para etapas tristes de la infancia. Tiene poca acción (pocos giros y suaves), una prosa lenta y descriptiva y un aire de esperanza solo tibio. Lo pienso al leer la colección de cuentos La flor de la sal, de Ángela C. Ionescu, y creo que hoy es un estilo menos frecuente de lo que fue, lo que da que pensar: ¿nos hemos dejado llevar demasiado por la acción constante que hemos aprendido en el cine? Pues ¿no es la literatura, ante todo, un espacio de profundización de la experiencia, y no solo de emociones instantáneas? ¿O tal vez esta manera literaria empezó por excederse en lo sentimental, en su atención a los enfermos y la caducidad, y se distanció ella sola de una edad que, con sus momentos tristes, es ante todo de ebullición y vitalidad?

En La flor de la sal, unos niños añoran a su madre enferma y, de forma tanto real como metafórica, la primavera; el canto de una totovía rescatada les dará esperanza. Un grupo decora calabazas, una de ellas insólita, con tensiones internas y la presión de lo que dirán los adultos. Un niño que deseaba ser pescador, pero descubre que se marea terriblemente, se reúne quizá con un farero que solo desea ser farero, a diferencia de su familia directa, que se ha hartado del mar y lo ha dejado solo. Otro niño descubre de forma misteriosa cómo superar el miedo a la oscuridad. En el último de los cuentos, un enamoramiento infantil acerca, tal vez, a dos niños.

Su estilo poético no será del gusto de todos y quizá el primer cuento ronda la cursilería. Pero en su manera de captar la realidad emocional yo veo veracidad y hondura, y su estilo quizá debería conservar tanto lugar como la literatura instantánea, basada en la acción, los tópicos y el humor.

  • Ángela C. Ionescu, La flor de la sal. Ilustraciones de Emilio Losada. Susaeta, Madrid, 1987. ISBN 84-305-1561-5.
  • Tomo la imagen de cubierta de esta Biblioteca de aula.

Una novedad personal: ‘¿Tres han de ser?’, ilustrado por Fátima Afonso (edita OQO)

Un cuento sobre elecciones incomprensibles y el puente de amor que las vadea, nacido de la tradición oral y versionado con un ojo puesto en el presente y otro en mitos clásicos de nuestra cultura.

Los cuentos tradicionales deben su popularidad a una eficacia narrativa contrastada, capaz de llegar hondo a sus lectores y oyentes a lo largo de varias generaciones, lo que siempre los hace aconsejables; pero pierden esa eficacia (y transmiten valores que ya no nos representan) si no los vamos renovando y recreando para que respondan mejor a las inquietudes de nuestro tiempo. Como escritor, por otro lado, es una experiencia apasionante de goce y aprendizaje. ¿Por qué me interesa esta historia? ¿Por qué quiero seguir contándola? ¿Hasta dónde puedo aportar sin romper la identidad de fondo ni conformarme con la copia? ¿Qué piezas puedo cambiar de sitio, renovar, alterar, para que el cuento siga brillando y nos conmueva (o más aún, puestos a soñar: nos explique)?

Darabuc y Fátima Afonso, ed. OQO, 2011

¿Tres han de ser? adapta la tradición narrativa de Los tres maridos, una perla algo escondida, donde se enfrentan dos generaciones: la paterna/materna y la juvenil. La hija crece y, por razones que ni ella misma comprende, cuando desea casarse, quiere que sea con sus tres grandes amigos de infancia. ¡Con los tres! ¿Qué madre puede aceptar esto?

Los tres candidatos son aquí tres mitos principales de nuestra cultura. Los lectores más chicos no necesitan conocerlos para seguir la historia, se trata más bien de una invitación a seguir moviéndose por otras ramas del gran árbol de la cultura. Son mitos de gran fuerza, mitos de vida, muerte y deseo: Ícaro, Lázaro y Fausto.

La madre los someterá a una prueba —deben localizar objetos a cuál más insólito—, en parte como dilación urgente, también con la voluntad de poder seleccionar solo a uno de ellos. Pero las cosas no salen como ella espera, porque los jóvenes se marchan pero la hija muere al cumplirse un año. Por fortuna, ahí están los objetos insólitos —directamente mágicos, obtenidos en «la ciudad de las torres transparentes, donde los árboles hablan y los gatos cabalgan a los perros»— para devolvernos la sonrisa justo a tiempo y que la «serpiente negra» del entierro dé paso a una serpiente de colores y a las campanas de la boda.

¿Habían de ser tres? La madre se queda a solas con la pregunta, ante un «círculo de cuatro copas». «Estuvo mirándolas durante mucho mucho rato, hasta que de repente, se encogió de hombros y se fue. / Quienes la vieron marcharse cuentan que sonreía». El libro está dedicado a «las madres, en el momento —difícil como hermoso— de soltar la mano».

La labor de ilustración de Fátima Afonso merece mucho la pena, a mi juicio, tan dulce y sugerente en las expresiones como atenta a los detalles. Edita OQO en castellano y gallego (traducción de Laura Rubio).

Como humilde aportación a estos tiempos de crisis, hay 30 ejemplares gratuitos para bibliotecas públicas, bibliotecas escolares o (no podía ser menos, en este caso) madres que compartan en un blog su experiencia de educación en familia. Lamento no poder sufragar también los gastos postales, que serán a cuenta del receptor (paquete azul hasta 1 kg). Más info al respecto y peticiones, a mi correo o aquí. (Nota del 16 de marzo: los libros disponibles se han agotado)