Archivo de la categoría: Prelectores

Una novedad personal: ‘¿Tres han de ser?’, ilustrado por Fátima Afonso (edita OQO)

Un cuento sobre elecciones incomprensibles y el puente de amor que las vadea, nacido de la tradición oral y versionado con un ojo puesto en el presente y otro en mitos clásicos de nuestra cultura.

Los cuentos tradicionales deben su popularidad a una eficacia narrativa contrastada, capaz de llegar hondo a sus lectores y oyentes a lo largo de varias generaciones, lo que siempre los hace aconsejables; pero pierden esa eficacia (y transmiten valores que ya no nos representan) si no los vamos renovando y recreando para que respondan mejor a las inquietudes de nuestro tiempo. Como escritor, por otro lado, es una experiencia apasionante de goce y aprendizaje. ¿Por qué me interesa esta historia? ¿Por qué quiero seguir contándola? ¿Hasta dónde puedo aportar sin romper la identidad de fondo ni conformarme con la copia? ¿Qué piezas puedo cambiar de sitio, renovar, alterar, para que el cuento siga brillando y nos conmueva (o más aún, puestos a soñar: nos explique)?

Darabuc y Fátima Afonso, ed. OQO, 2011

¿Tres han de ser? adapta la tradición narrativa de Los tres maridos, una perla algo escondida, donde se enfrentan dos generaciones: la paterna/materna y la juvenil. La hija crece y, por razones que ni ella misma comprende, cuando desea casarse, quiere que sea con sus tres grandes amigos de infancia. ¡Con los tres! ¿Qué madre puede aceptar esto?

Los tres candidatos son aquí tres mitos principales de nuestra cultura. Los lectores más chicos no necesitan conocerlos para seguir la historia, se trata más bien de una invitación a seguir moviéndose por otras ramas del gran árbol de la cultura. Son mitos de gran fuerza, mitos de vida, muerte y deseo: Ícaro, Lázaro y Fausto.

La madre los someterá a una prueba —deben localizar objetos a cuál más insólito—, en parte como dilación urgente, también con la voluntad de poder seleccionar solo a uno de ellos. Pero las cosas no salen como ella espera, porque los jóvenes se marchan pero la hija muere al cumplirse un año. Por fortuna, ahí están los objetos insólitos —directamente mágicos, obtenidos en «la ciudad de las torres transparentes, donde los árboles hablan y los gatos cabalgan a los perros»— para devolvernos la sonrisa justo a tiempo y que la «serpiente negra» del entierro dé paso a una serpiente de colores y a las campanas de la boda.

¿Habían de ser tres? La madre se queda a solas con la pregunta, ante un «círculo de cuatro copas». «Estuvo mirándolas durante mucho mucho rato, hasta que de repente, se encogió de hombros y se fue. / Quienes la vieron marcharse cuentan que sonreía». El libro está dedicado a «las madres, en el momento —difícil como hermoso— de soltar la mano».

La labor de ilustración de Fátima Afonso merece mucho la pena, a mi juicio, tan dulce y sugerente en las expresiones como atenta a los detalles. Edita OQO en castellano y gallego (traducción de Laura Rubio).

Como humilde aportación a estos tiempos de crisis, hay 30 ejemplares gratuitos para bibliotecas públicas, bibliotecas escolares o (no podía ser menos, en este caso) madres que compartan en un blog su experiencia de educación en familia. Lamento no poder sufragar también los gastos postales, que serán a cuenta del receptor (paquete azul hasta 1 kg). Más info al respecto y peticiones, a mi correo o aquí. (Nota del 16 de marzo: los libros disponibles se han agotado)

‘Nana del sueño’, de Carmen Conde

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NANA DEL SUEÑO

Al sueño le crecen
cabellos de yerba.

Al sueño le nacen
azules gacelas,

que muerden los prados,
que triscan las eras;

que pacen las noches
sin que el sueño pueda

cortarse sus ramas
de verdes almendras.

Al sueño le llaman
y el sueño contesta,

con sus ojos claros
y su boca lenta,

que dice palabras
que el sueño se inventa.

Duérmete, mi vida,
niña de la tierra:

que el sueño te canta
para que te duermas.

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  • Carmen Conde, en Canciones de nana y desvelo, Miñón, Valladolid, 1985; Susaeta, Madrid, 1992.
  • Hay una nueva edición muy reciente: Carmen Conde, Canciones de nana y desvelo; edición a cargo de José Calero Heras; ilustraciones de Kaffa, Octaedro (Biblioteca básica; n. 21), Barcelona, 2009. ISBN 9788480633178.

‘Malena Ballena’, de Davide Cali y Sonja Bougaeva

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Malena es una niña gorda, infeliz y acomplejada, y sus compañeras de natación —crueles con la debilidad, como suelen ser los niños— se burlan de ella llamándola «ballena». El monitor de natación (gordo también, según nos cuenta la imagen) la anima a pensar de otra manera: «Somos lo que pensamos que somos. … ¿Crees acaso que el pájaro o el pez piensan que pesan mucho? ¡Por supuesto que no! Así que si quieres ser ligera, piensa que lo eres. ¡Inténtalo y verás!».

Malena lo prueba, se esfuerza por imaginarse a sí misma de otro modo —en la piscina, en la calle, en la escuela— y logra aceptar su gordura. «Durante toda la semana, Malena hizo lo que le había aconsejado el monitor de natación. Pensó que era un canguro, una estatua, un conejo, un sol radiante. “¡Y funcionó!” Saltó muy alto en gimnasia. No notó el pinchazo de la vacuna. Se comió todas las zanahorias en el comedor del colegio. Consiguió que Eliot se fijara en ella y que por primera vez le sonriera…».

Esto podría ser parte de un manual de autoayuda, pero recuerda mucho más a otro delicioso libro de aceptación de uno mismo centrado en un personaje gordo, como es Zapatos de fuego y sandalias de viento, porque está contado e ilustrado con una gracia que hace imposible no terminar sonriendo y deseando ser como Malena.

  • Davide Cali y Sonja Bougaeva, Malena Ballena. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2010. Traducción de Juan Gabriel López Guix. 21 x 28 cm. 28 pp. ISBN 978-84-92412-59-4.

‘Tarda de tardor, cap al tard’ (‘Tarde de tardío, que tardea’), de Mar Pavón

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Tarda de tardor (cap al tard)

Va caure de l’arbre
l’última fulla,
no pas pel vent;
del vent, ni parlar-ne,
que fou la caiguda
per avorriment!

*

Tarde de tardío (que tardea)

Del árbol cayó
la última hoja,
mas no por el viento,
te lo digo yo;
¡se cayó ella sola
por aburrimiento!.

  • Mar Pavón, D’il·lusió, Déu n’hi do! Ilustraciones de Rebecca Luciani. Publicacions de l’Abadia de Montserrat (col. Els Flautats), Barcelona, 2004. ISBN 84-8415-670-2. Versión castellana de la autora.

‘The Alphabet Song’, de Moosebutter

Moosebutter («mantequilla de alce») es un grupo de música coral paródica, casi toda a capela, que me parece de lo más divertido. En esta página se pueden comprar canciones y discos en formato mp3. The Alphabet Song es una sorna de las infinitas canciones para aprender el abecedario, que se mueve muy lejos de las asociaciones típicas. De la letra no hay que perderse la transcripción resumida: «Bla, bla, bla, bla, bla, zeta».

There’s a sound for every letter of The Alphabet
A sound from you, a sound from me
There’s a sound for every letter of The Alphabet
A sound from A to Z

Blah blah blah
Blah blah Zed.

‘Harold and the Purple Crayon’, de Crockett Johnson, en ‘Cruces de caminos’, de F. Zaparaín y L. D. González

Fernando Zaparaín y Luis Daniel González, 'Cruces de caminos. Álbumes ilustrados: construcción y lectura', p. 330. Pulsad para ampliar

‘Cierra los ojos’, de Victoria Pérez Escrivá y Claudia Ranucci

Cierra los ojos, de Victoria Pérez Escrivá y Claudia Ranucci (ed. Thule), es un juego de perspectivas y una propuesta de reflexión sobre la primacía casi absoluta de la vista frente a los demás sentidos. ¿Cómo son las cosas? Habitualmente, con los ojos abiertos, se ven de una manera: un árbol «es una planta muy alta llena de hojas», «una culebra es un animal que se arrastra y no tiene patas», «un reloj es una cosa que te dice qué hora es». Pero con los ojos cerrados —ceguera temporal y voluntaria o ceguera plena, el cuento no elige ni dramatiza— y un punto de vista deliberadamente poético y amable, la realidad es muy distinta: «un árbol es un palo muy grande que sale del suelo y canta», «una culebra es una cuerda fría y suave que siempre se te escapa», «un reloj es una cajita de madera con un corazón dentro».
Esto se cuenta dentro de un marco narrativo en el que dos hermanos hablan, cuentan y se discuten. ¿Cuándo estás sucio: cuando llevas manchas o cuando hueles mal? ¿Quién es papá: un hombre alto que lleva sombrero o un beso que pica y huele a pipa? Uno ve, pero el otro le apunta que hay más que la vista: Tócala, Escucha, ¿Es que no hueles?, Toma, ¡No la toques!, ¿No los oyes?

—Yo se lo intento explicar, pero él no me hace caso —le digo a mi madre.
—A lo mejor él también tiene razón —responde ella.
—¿Y cómo es posible? —le pregunto.
—¿De verdad quieres saberlo? Entonces… cierra los ojos.

Los collages de Ranucci son particularmente austeros, con muy pocos elementos dispuestos con frecuencia con valor metafórico: la historia se abre, por ejemplo, con dos dibujos de niños casi idénticos, pero uno cabeza arriba y otro cabeza abajo, el uno en negro sobre blanco y el otro en blanco sobre negro.

  • Victoria Pérez Escrivá y Claudia Ranucci, Cierra los ojos. Thule (col. Trampantojo), Barcelona, 2009. ISBN 978-84-96473-98-0.

‘El puchero trotón’, de Patacrúa y Kristina Andres, y la XXV Muestra del Libro Infantil y Juvenil

Está en marcha la XXV Muestra del Libro Infantil y Juvenil de la Comunidad de Madrid, uno de cuyos principales valores es el catálogo crítico preparado por A Mano Cultura entre las novedades de 2009 (y algunas de 2008). Cito como ejemplo la reseña de El puchero trotón, de Patacrúa y Kristina Andres (ed. OQO), aunque según mi experiencia, más que de una «correcta versión» se trata de un cuento muy divertido, excelente para narrar y jugar en grupo.

Reseña de «El puchero trotón» en el catálogo de la XXV Muestra del Libro IJ. Pulsad para ampliar.

Premio a los libros mejor editados 2009

Se han fallado los premios a los libros mejor editados en 2009. La lista completa está en este enlace del Ministerio de Cultura; en el campo de la LIJ, the Oscars have gone to:

Primer Premio: Una aldea en tiempos del Románico, de Jaime Nuño González y Chema Román, editado por el Centro de Estudios del Románico de la Fundación Santa María la Real.


Segundo Premio
: ¡Cuántas gotas en la ciudad!, de Eva Montanari, editado por OQO Editora.

Tercer Premio
: Los mil blancos de los esquimales, de Isabel Minhós Martins y Madalena Matoso, editado por OQO Editora.

‘Nadarín’, recreado con materiales de la vida cotidiana

Propuesta del equipo de Educación Infantil del CEIP Federico García Lorca de Colmenar Viejo, con motivo del Día del Libro 2009, con «un guiño a Una mà de contes».

Lorenzo Mattotti ilustra ‘Hansel y Gretel’

Lorenzo Mattotti ha ilustrado Hansel y Gretel de un modo tan radical como, a mi juicio, acertado: únicamente con negro sobre blanco y una mayoría de trazos gruesos entrelazados que responden muy bien a un cuento esencialmente de miedo. Por conocido que sea el cuento, vale la pena recordar una vez más que hablamos del miedo casi incontrolable de las pesadillas, puesto que se nos narra el brutal desamparo de los niños frente a una madrastra inhumana y un padre inútil, abandonados por dos veces en el bosque hasta acabar en la cabaña de una bruja que anhela devorarlos. Hay modos de ilustrar que rebajan esa intensidad, como si temieran causar demasiado efecto; según lo entiendo yo, es de los casos en los que vale la pena preguntarse si uno quiere contar el cuento o no, pero contarlo con medias tintas difícilmente sirve para nada más que para crear un efecto de confusión en el receptor, poco propicio al placer literario y más semejante a la torpeza con la que los censores franquistas aplicaban tijeras y cambiaban parentescos.

Otro aspecto muy destacable del libro, a mi parecer, es su diseño como objeto: texto (el original de los hermanos Grimm) en verde oscuro, dispuesto en columnas simétricas hacia el centro de la página, con mucho espacio en blanco; y una alternancia estricta de dos páginas de texto y una doble ilustración.

  • Jacob y Wilhelm Grimm, Hansel y Gretel, ilustrado por Lorenzo Mattotti. Traducción de Txaro Santoro. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2010. ISBN 978-84-92412-56-3.

Ilustración de Fátima Afonso para un libro en marcha

Ilustración de Fátima Afonso para un álbum en marcha. Editará OQO

El principito Puf, de Agnès Desarthe y Claude Ponti

El principito Puf, de Agnès Desarthe y Claude Ponti, es un cuento extraño, que incluye tanto una aventura para los pequeños como una propuesta para los adultos: reflexionar sobre la esencia de la educación y las ventajas de enseñar, sobre todo, a pensar con claridad. Tiene algo de cuento sapiencial, pues el valor de lo que el maestro enseña solo se comprende a posteriori; y de la tradición subversiva que identifica la sabiduría con los niños y los locos/incomprendidos. Pero todo, con un aire netamente infantil, incluso de preescolar, y páginas mayoritariamente ilustradas.

Puf nace en un país donde los nombres se eligen viendo la cara del recién nacido. Le ha correspondido un nombre ridículo, pero sus padres, los reyes, no dudan de que es el que le toca. A los dos años, le buscan un preceptor, para que en la escuela no se rían de Puf por culpa de su nombre. Eligen al maestro Ku —otro nombre ridículo—. Ku le enseñará cosas tan simples como que «uno más uno son dos» y «un gato es un gato». El chambelán, envidioso del rey y deseoso de la corona, pone al maestro en la picota y convence a los padres de organizar un engaño que demuestre que el preceptor no enseña nada útil al rey. Pero el principito Puf reflexionará, atento a los detalles, y descubrirá la trampa. Al preceptor lo han expulsado, pero se marchará satisfecho por haber sembrado una buena semilla en una tierra fértil.

El principito Puf, pp. 30-31

El principito Puf, pp. 60-61

  • Agnès Desarthe, El principito Puf. Ilustraciones de Claude Ponti. Corimbo, Barcelona, 2003. Traducción de Paula Vicens. 16,5 x 13 cm., 80 p. ISBN 84-8470-063-1.

La princesa y el topo, de Ramon Girona y Javier Olivares

La princesa y el topo (Libros del Zorro Rojo)

La princesa y el topo es un divertido cuento popular de origen caucásico, contado por Ramon Girona e ilustrado por Javier Olivares. Se presenta en la colección «Cuentos del Mundo», de materiales elaborados según la normativa internacional de Lectura Fácil de la IFLA para colectivos con dificultades de lectura o comprensión. Eso se traduce en una redacción clara, sin particular artificio, y en la explicación al pie de los términos y las expresiones difíciles. Puede equivaler a un nivel de comprensión de unos 6 o 7 años en adelante, creo yo.

La princesa y el topo nos recuerda aquella lección según la cual más le vale al león salvar la vida del ratón, pues nunca sabe cuándo necesitará que este, contra las apariencias, lo salve a él. La princesa del castillo de cristal posee un espejo mágico que le permite verlo casi todo, mientras que el príncipe del castillo de piedra domina el idioma de los grandes animales: las águilas, reinas del cielo; los ciervos, amos del bosque, y los esturiones, señores de los ríos y el Mar Negro. Son de esas personas criadas de forma que «caminaban siempre erguidos, con la barbilla alta y la nariz apuntando a las nubes» («erguidos» se anota como «rígidos, tiesos»). Entre príncipe y princesa cabrá el amor siempre que el candidato supere la prueba de esconderse donde la princesa no lo encuentre, lo que sin duda no es fácil, con el espejo mágico.

En otro nivel social, los campesinos «andaban cabizbajos, agobiados por sus problemas». Alguien está haciendo desaparecer los frutos de sus huertas. Acusan de los robos al topo y lo llevan al príncipe para que lo juzgue.

No desvelo más, aunque, como se dice en el propio cuento, «os podéis imaginar el resto de la historia» (lo que no le quita valor, es una anticipación que se disfruta). Sin embargo, queda un misterio abierto: ¿quién robaba las zanahorias y lechugas? Ante esa pregunta, se nos anima a volver a empezar con la lectura desde el principio: ¿no se nos habrá pasado algún detalle por alto? ¿Quizá en las ilustraciones?

En la misma colección se dispone también de Nada es lo que parece, cuento del Norte de África narrado por Girona e ilustrado por Linhart, y seis títulos más.

  • Ramon Girona y Javier Olivares, La princesa y el topo. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2010. Traducción del catalán de Neus Aymerich. Adaptación de Carme Mayol, Eugènia Salvador y Lluís Quintana. 24,5 x 19 cm; 32 pp. Cartoné. ISBN 978-84-92412-46-4.
  • Más información en el blog de la editorial.

Dos propuestas de Creagem Books

Reproduzco esta información de Creagem Books, una editorial de reciente creación, con sede en Barcelona. No he tenido ocasión de ver sus libros, pero siempre es una buena noticia que vale la pena reproducir. Ofrecen dos colecciones a partir de 3 años: Orejitas, de Heidi d’Hammers y Gunter Segers, y Los colores, de Miwa Nakaya. Pulsad en las imágenes para ver un pdf ampliado.

Mosquito, de Gloria Sánchez, ilustrado por Patricia Castelao

Pulsad en la imagen para ampliarla.

  • Sí, poesía, de Gloria Sánchez, con ilustraciones de Patricia Castelao, recoge trece divertidos poemas llenos de juegos de lenguaje, trece poemas de los que, aun siendo poco numerosos, no resulta fácil quedarse solo con uno.
  • Alfaguara, Madrid, 2005. A partir de unos 6 años. ISBN 84-204-6930-0.

La boda de Gallo Pinto, de Juan Alfonso Belmontes y Natalie Pudalov

La boda de Gallo Pinto, de Juan Alfonso Belmontes (miembro de Légolas Colectivo Escénico) y Natalie Pudalov, es un cuento popular netamente tradicional en sus temas —educación sentimental y castigo del egoísmo y el engaño—, que vale la pena contar en un mundo como el nuestro, donde la relación de hombres y mujeres sigue estando lejos de la igualdad. Literariamente, destaca por el uso de los símbolos, como el mandil blanco y las hermosas plumas azules; las ilustraciones de Pudalov, por su estilización, las metáforas —las falsas promesas de Gallo Pinto, que luce máscara, se encierran en pompas de jabón— y cierto barroquismo grotesco, acorde con el tono del cuento.

«La niña Juliana, la lechera del mandil blanco como la nieve» es una chiquilla de aspecto menudo y carácter amable y trabajador (y el único personaje humano en un cuento de animales). La conquistará Gallo Pinto, «presumido y un poco guasón», que luce «una hermosa cola de plumas azules» y es un camelante profesional. La granja toda estalla de alegría, pues la boda pinta estupenda. Solo la Zorra de la Pineda anda triste; también le gusta Juliana, pero ¿qué puede ofrecerle, aparte de miseria y suciedad?

Gallo Pinto, Juliana y la vaca casamentera

Gallo Pinto, Juliana y la vaca casamentera

Sin embargo, la Zorra, desde una posición donde parecen mezclarse la exclusión social con la exclusión amorosa, descubre cómo es Gallo Pinto en realidad: un ambicioso que pide regalos y a cambio regala el trabajo o las cosas de Juliana; un cretino que ansía limpiarse las patas en el mandil de Juliana («Cantaré, descansaré y me hartaré de trigo. Ella se conformará con pan duro»). Ante Juliana exhibe otra imagen, claro: «me quiere, me canta y solo me pide que lo lleve en la cabeza al pasear». No es así, no te lo creas, insiste la Zorra: «Él va encima para que tú vayas debajo. Piénsalo bien… Y, si decides casarte, pídele antes una pluma de su famosa cola».

En el momento de la boda, Gallo Pinto accede a la petición genérica de un regalo de boda: «¡Lo que tú quieras, lecherita!». Pero cuando le piden la pluma, una sola de sus hermosas plumas azules, deja salir lo peor de sí: «¿Una pluma de mi cola? ¡Ni hablar! ¡Luego pedirás una estrella! ¿Qué te crees, lechera? Tú no vales ni una de mis plumas».

A tal exceso y tal descubrimiento, claro está, le corresponde un castigo: no solo no hay boda (ni futura esclava), sino que los regalos prometidos y no entregados obligan a huir al gallo, quien se enreda en una trampa más de la astuta Zorra de la Pineda y acabará, como era de esperar en un cuento redondo, perfectamente desplumado. ¿Y cómo acaba la historia de Juliana y la Zorra? Naturalmente, con un beso.

  • Juan Alfonso Belmontes, La boda de Gallo Pinto, ilustrado por Natalie Pudalov. OQO, Pontevedra, 2010. ISBN 978-84-9871-223-0. Disponible también en gallego: A voda do Galo Pinto.

Terrible, de Alain Serres y Bruno Heitz

Terrible, de Alain Serres, me un parece un cuento bonito y eficaz sobre una de las causas de la asocialidad agresiva: el miedo a resultar ridículo. Las ilustraciones de Bruno Heitz, por su parte, destacan por su claridad y, de nuevo, su eficacia y expresividad. Se trata además de un álbum grande, bueno para manejar con grupos.

El lobo Terrible, grande y vestido siempre de negro de la cabeza a los pies —no se quita nunca las botas ni los guantes negros—, goza de asustar a cuantos lo rodean: a los niños, a los demás lobos, a los monstruos de la oscuridad e incluso a su esposa e hijos. Pero la hija mayor tendrá una idea que la familia se confabula a llevar a la práctica mientras el padre duerme, idea que surtirá un efecto asombroso, al desvelar un secreto del todo inesperado. Al despertar, el padre comprobará cada vez más apesadumbrado que, una vez desvelado tal secreto, no hay modo de ocultarlo y la vieja estrategia del terror no le sirve de nada. Pero por fortuna, en su casa lo reciben con los brazos abiertos, contentos de que ahora sea, por fin, terriblemente tierno, y eso restaura la relación rota entre padre, esposa e hijos.

  • Alain Serres y Bruno Heitz, Terrible. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2010. 978-84-96509-77-1.
  • Información de la editorial (de donde tomo las imágenes).

Marta dice ¡NO!, de Cornelia Franz y Stefanie Scharnberg

Marta dice ¡NO!, de Cornelia Franz y Stefanie Scharnberg (ed. Takatuka), es un álbum para primeros lectores que aborda con mucho acierto un tema desagradable, pero necesario. Es tan moderado como claro y se puede explicar con diversa intensidad. A lo que Marta dirá ¡NO! es a un intento de abuso sexual; aprenderá que su cuerpo es suyo y que tiene derecho a imponer límites y decir que no sin sentirse mal por ello.

Marta vive sola con su madre, que, por necesidades del trabajo, confía el cuidado vespertino de su hija a un vecino de la escalera, de aspecto amable y sonrisa constante, al que llaman «abuelo Francisco». Pero cuando se quedan solos, el «abuelo» se le acerca demasiado, le da besos que pican (y que desagradan a Marta), la sienta en la falda y le acaricia la rodilla sin parar… Marta intenta explicárselo a su madre, pero no es fácil: o les falta el tiempo o la cuestión se plantea de tal modo que se resuelve con una sonrisa. Marta lo pasa mal: ¿y si es ella la que falla? Su amiga Lilí no se siente a disgusto con su abuelo y no le molestan sus besos… A los pocos días, Marta estallará con fiebre y miedo, y entre las pesadillas encuentra por fin la puerta para hablar con su madre. Esta tendrá que ponerse las pilas y reconocer que le ha faltado tiempo y atención. Juntas, madre e hija, irán a casa del «abuelo Francisco» a que Marta diga esto: «¡No! No quiero más besitos tuyos. Y sola, tampoco vendré más. Y a partir de ahora ya no te llamaré abuelo Francisco, sino señor Francisco.»

No es una ruptura radical; el álbum tampoco ha mostrado nada que sea punible legalmente. Lo esencial es cómo se explica el proceso de dudas del niño cuando un adulto cruza la frontera bajo el disfraz del afecto; cómo se exige a los adultos que presten más atención (y no se conformen con haber resuelto el problema, por real y espinoso que sea, de las horas que van entre la salida del colegio y la vuelta del trabajo); y cómo se pone la solución en boca de la propia niña, que aprenderá a decir NO.

Son temas desagradables, por descontado; pero más vale enseñar a decir NO que arrepentirse de no haberlo hecho por la mera dificultad de plantearlo. La pederastia no viene con luces de peligro, sino que suele ser un abuso de la confianza adquirida por gente de aspecto amistoso y, por lo tanto, importa que los niños sepan responder.

  • Cornelia Franz, Marta dice ¡NO! Ilustraciones de Stefanie Scharnberg. Takatuka, 2009. 28 p. Traducción de Carme Gala. ISBN 978-84-92696-13-0.
  • Marta dice ¡NO! en Anika entre libros

Dora soñadora, de Chema Lera

Dora soñadora, de Chema Lera (web, blog), es el segundo álbum ilustrado publicado por Marboré Editores, de Zaragoza (web, blog). Chema es un ilustrador especializado en el folclore aragonés y particularmente amigo de los gatos, aspectos ambos con reflejo directo en el álbum.

Fada, la gata de Dora, está encaramada a la Luna y necesita que la rescaten. Dora, que a través de los sueños conoce la verdad, lo ha soñado así. Su familia no comparte ese misterio: su hermano se burla de ella, su padre no la cree, su madre nunca ha invitado a merendar a los duendes. Tampoco su maestra, que explica la naturaleza con razones científicas.

Sí lo comparten su amigo Ginés y su perro Pito, con quien al hilo de los sueños ya han rescatado a la abuelita, al último dragón de los Pirineos y a los pollos de una granja (con número de prisionero y gorro de rayas). Junto con los demás amigos, subirán a una escalera y rescatarán a la gata de lo alto de(l cartel del restaurante) la Luna.

Es un libro con una determinación onírica a ultranza, que concluye afirmando que «solo se vive como se sueña». Personalmente, no entiendo como enemigas a la ciencia y la imaginación, o a la realidad y el sueño, así que no coincido con esa concepción del mundo (quizá soy uno más de los que no entienden a Dora). Pero esto importa poco, como pura posición personal, no menos ni más legítima. Lo que importa es que el autor sí cree en lo que sueña e ilustra y lo hace apasionadamente, con tintes de humor y numerosos guiños ideológicos y vitales que personalizan el álbum bastante más de lo habitual (guiños a las protectoras de animales y asociaciones de ecologistas, a la paz, a la integración de la diversidad o contra la medicina de hospital, por ejemplo). El libro también propone el juego de ir buscando la cola de la gata en cada página y por mi parte, debo reconocer que no en todas he sabido encontrarla.

  • Chema Lera, Dora soñadora. Marboré Editores, Zaragoza, 2009. ISBN 978-84-935025-7-7.

Arrorró mi niño, cantado por Valentina la de Sabinosa (El Hierro)

Nuevos puentes entre España y México: Fineo y Cidcli. Horripilantario y Yolisa malísima

La editorial Fineo tiene presencia en México y España con álbumes como el Horripilantario, con limericks de Alma Velasco e ilustraciones de un creador de bichos tan verdaderamente estupendo como Juan Gedovius. Vale la pena ver esta nota muy completa en Poesia infantil i juvenil.

Ahora Fineo también distribuye en España títulos de la editorial Cidcli, como Yolisa Malísima, de Mar Pavón, ilustrado por Sara Palacios. Es un libro de aleluyas (pareados octosílabos de aire popular) que cuenta con humor la vida de la traviesa Yolisa, incluida una traca final en una ceremonia de premiación literaria; porque Yolisa, aunque parecía que no iba a ser nada en la vida, ¡terminó siendo poeta! (¿Será aunque parecía… o quizá como ya parecía?) Desenfado, exageración, disparate, alguna rima loca, una pizca de horror y su toquecito escatológico, la poetisa Yolisa no ganará el Loewe pero pinta a risa de los niños, no me cabe duda.

… En su sexto aniversario
echó abajo un escenario.
A los siete, ¡ay!, una rana
metió en la cama a su hermana.
¡Y a los ocho ni te cuento
la que lió en un convento!
Cumplió nueve y la muy burra
a su chucho dio una zurra.
Con diez desvendó, ¡qué asco!,
una momia de Damasco.
Mas ¡oh milagro! a los once …

Id abriendo boca…

… porque la Sopa de nada ya casi está lista. ¡En enero en las mejores mesas!

El cuento es mío, a partir de la historia tradicional de la Sopa de piedra, pero con nuevos personajes y un punto más feliz y gamberrote; y las imágenes del álbum las ha puesto, con buena mano, la ilustradora iraní Rashin Kheirieh. Edita OQO, en castellano y gallego.

Sopla en este agujerito…, de Antón Cortizas y Leandro Lamas

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Un álbum troquelado en el centro, con rimas breves de Antón Cortizas e ilustraciones de Leandro Lamas, que animan al niño a soplar y celebrar así de forma expresa la magia de pasar la página. En el resto de álbumes, pasar la página resulta igual de mágico, pero se realiza discreta y anodinamente, casi como el respirar. Aquí no: para saber qué encontraremos después, primero habrá que soplar, con lo que al lector le pica más la curiosidad y, además, participa más directamente de la lectura.

Nana del caucón que a llevarte viene (México)

En las nanas, ha abundado siempre la referencia a los monstruos que se llevarán al que no duerma. Personalmente, no puedo decir que me gusten para cantarlas a los niños, aunque algunas sean solo metáfora de la muerte o los malos azares; pero sí debe uno saber de dónde viene, así que me apasiona conocerlas.

Esta versión, rica en imágenes y con un giro final, es mexicana.

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Duérmete, mi niño
con todo y tambache,
tu madre la zorra
tu padre el tlacuache.

Duérmete, niñita,
que ahí viene el viejo,
a llevarte viene
con todo y pellejo.

Duérmete, niñito,
que ahí viene el coyote,
a llevarte viene
y a comerte al monte.

Duérmete, mi niño,
que estás en cajón;
tu madre la zorra,
tu padre el tejón.

Duérmete, niñito,
no venga el caucón,
te quite la vida
y a mí el corazón.

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  • Carmen Bravo Villasante, Historia y antología de la literatura infantil iberoamericana, vol. 1, p. 360. Se cita sin más título que «Nana»; el de «Nana del caucón que a llevarte viene» lo he elegido yo.
  • tambache: bulto, montón. tlacuache: zarigüeya. caucón: coco.

Canciones y juegos tradicionales: El corro chirimbolo

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El corro chirimbolo
¡qué bonito es!
Con un pie, otro pie,
una mano, otra mano,
un codo, otro codo,
la nariz y el gorro,
una oreja, otra oreja
y el culo de la vieja.

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Este final provocativo y burlón del «culo de la vieja» era habitual en la calle, aunque en las fuentes impresas (sobre todo en el ámbito de la edición escolar) se corta antes o se opta por otros finales políticamente más correctos.

En Moratalla, donde vivo, se canta una versión muy distinta:

Al corro chirimbolo,
mi padre fue a los toros,
mi madre más allá
y yo de la pesambre
me caigo una culá.

Quizá sea cosa del ser este un pueblo de encierros. Cuando menos, en la tradición popular abundan las apropiaciones al contexto local: aquí el «Palmas, palmitas» suele cantarse con un «que viene papá / por el caminito / de Caravacá» (Caravaca de la Cruz es el centro de la economía comarcal y el camino antiguo es una larga sucesión de curvas que hoy se conoce como el «caracolillo»). Pesambre (de pesadumbre) es un coloquialismo murciano por «pena, enfado, disgusto».

La casa de la abuela, de Pep Bruno y Matteo Gubellini

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La casa de la abuela, de Pep Bruno (Por los caminos de la tierra oral) y Matteo Gubellini (web), es una divertida historia de miedo en la que la ilustración, repleta de guiños, cuenta más de lo que dicen las palabras, puesto que los que se llaman «la abuela» o «Francis» son en realidad, según vamos viendo, personajes salidos de las historias de terror («la casa de la abuela», claro, tampoco es que sea un lugar libre de lobos en el imaginario infantil).

Lo que iba a ser quizá un simple cumpleaños (aunque ya hay pistas claras, en la cubierta y las guardas, de que la ambientación no es la de una típica familia amable en día de fiesta) se convierte en una historia de miedo, alivio y finalmente, risa y aplauso con un desafío al lector.

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  • Pep Bruno y Matteo Gubellini, La casa de mi abuela. OQO, Pontevedra, 2009. 36 págs., 25×23 cm. 978-84-9871-211-7.

El jardín de Babaï, de Mandana Sadat

darabuc-sadat-babai-cubiertaEl jardín de Babaï, de Mandana Sadat, es un álbum bonito y extraño. Incluye una versión española para leer de izquierda a derecha y una en persa, traducida al final, para leer de atrás adelante. En la primera versión, Babaï, el corderito, crea un Edén eligiendo el sitio, sembrando semillas y trayendo animales; todo se refleja en un gran tapiz final. En la segunda, un caminante encuentra una alfombra maravillosa en ninguna parte, se asombra por ello y Babaï le contará la historia de su creación.

No hay acción ni intriga; es solo (¿solo?) un relato mítico fundacional, de ilustraciones exquisitas, con el juego adicional de poder contarlo, verlo, leerlo y escucharlo de dos maneras.

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  • Mandana Sadat, El jardín de Babaï. Kókinos, 2005. ISBN: 978-84-88342-97-3.
  • La foto procede del blog de la autora.

Nanas tradicionales: Ven, sueño, ven

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Ven, sueño, ven,
por aquella cuesta arriba.
Ven, sueño, ven,
verás mi niña dormida.

.

  • De Carmen Bravo-Villasante (ed.), China, china, capuchina, Miñón, Valladolid, 1981.

Mi lápiz, de Morita Carrillo

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Mi lápiz

Usa ropa
de madera.
Cuello fuerte
de latón.
Y sombrerito
de goma.
Mi lápiz
con borrador.

Lleva bajo
su vestido
la punta negra
de un pie.
Cuando yo
dibujo rápido
mi lápiz
baila ballet.

Si hago
las letras
muy feas
invierte
su posición.
Baila entonces
de cabeza
mi lápiz
con borrador.

.

  • Morita Carrillo (Nirgua, Venezuela, 1921-Caracas, 1998), según la cita Carmen Bravo Villasante, Historia y antología de la literatura iberoamericana, vol. 2, Doncel, 1982, p. 252.

La ratita presumida, contada por Rodorín

El admirable titiritero y narrador Rodorín (José Antonio López Parreño), contando la historia de La ratita presumida con campanillas y otros objetos de madera con música. Hay un álbum editado por Kalandraka en 2002, ilustrado por Pablo Mestre con fotografías de los mismos objetos usados en la narración, que a mi entender compensa tomar como un guión para animarse a rebuscar por los cajones y hacer teatro en casa con lo que sea que pueda moverse en las manos y sonar. Vi el vídeo de esta joya del arte de lo pequeño en Corre con el cuento.

Yo vivía en el fin del mundo, de Ramón Trigo

darabuc-ramon-trigo-yo-viviaYo vivía en el fin del mundo, de Ramón Trigo (premio Biblioteca Insular de 2007), es un álbum sobre la curiosidad como motor de nuestras acciones.

Ambientado en un tiempo medieval simbólico, de gran simplicidad, el protagonista cuenta, en poquísimas palabras, que «yo vivía en el fin del mundo. En un lugar donde siempre sopla el viento. Mi mayor sueño era descubrir qué había más allá del horizonte. Todos me decían: —No hay nada más allá del mar. Solo una inmensa negrura». Pero el hombre del faro, por el contrario, habla de otro mar y de los paraísos que se hallan al otro lado del océano, y poco a poco, la sed se va haciendo más intensa y el protagonista se hará a la mar.

darabuc-ramon-trigo-yo-vivia-mundoLa ilustración trabaja con colores intensos, contrastes fuertes del azul (más o menos alterado) del mar y el naranja de la tierra, y algunos collages de imágenes antiguas (personajes religiosos, embarcaciones, el pueblo). El protagonista y el farero, los únicos dos personajes identificados, aparte de los monstruos, se dibujan con líneas modernas.

En conjunto, el álbum es de gran economía —y creo que de gran eficacia—, y abundan las páginas donde los elementos se pueden contar con los dedos de una mano; aunque no es en absoluto un álbum vacío, porque el pincel refleja con fuerza la intensidad del anhelo y de los miedos.

  • Ramón Trigo, Yo vivía en el fin del mundo. Edelvives, Zaragoza, 2007. ISBN: 978-84-263-6491-3.
  • Ficha en el S.O.L., de donde tomo las imágenes.

Nana al nene, de Gloria Fuertes

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NANA AL NENE

Duérmete, gusano, duérmete,
que los piececitos se te ven.

Duérmete, castaña, duérmete,
que Luisa ya tiene quinqué.

Duérmete, pingüino, duérmete,
que tu cama ya tiene dosel.

Duérmete, mi oruga, que dormir,
es inmejorable cicatriz.

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  • Texto de Gloria Fuertes e ilustración de Noemí Villamuza, tomados del imprescindible Libro de Nanas de ed. Media Vaca.

¿Y yo qué puedo hacer?, de José Campanari y Jesús Cisneros

¿Y yo qué puedo hacer?, de José Campanari (web) y Jesús Cisneros, es un álbum sin edad, claro, comprensible y medido para los pequeños, pero quizá de especial valor para los adultos que han experimentado la soledad, la zona gris de la vida en las ciudades y la desolación ante un mundo que, a juzgar por las noticias, siempre va a peor.

Empieza así:

«En la cuarta planta de un edificio sin ascensor, de un barrio con calles arboladas, de una de esas ciudades atiborradas de gente, vive el señor Equis. Todas las mañanas, mientras toma el desayuno, el señor Equis lee el periódico… sin saltarse un punto ni una coma. Algunas noticias no le mueven un pelo, otras le dibujan una sonrisa y muchas le dan escalofríos desde el dedo gordo del pie hasta la punta de la nariz. Entonces, el cuerpo se le llena de preocupaciones. Después de desayunar, el señor Equis, lleno de preocupaciones, se mete en la ducha. Mientras se enjabona, una pregunta empieza a darle vueltas a la cabeza: ¿Y yo qué puedo hacer? Cuando sale del baño, lleno de preocupaciones y con la pregunta dándole vueltas a la cabeza, se asoma a la ventana para ver cómo está el tiempo. Pero la pregunta le tapa los ojos, se le mete en la nariz, le entra por las orejas… y el señor Equis no puede ver ni oír».

Jesús Cisneros interpreta muy bien la voz baja del cuento, trabaja con una superficie ocre que empieza sin apenas detalles y la va iluminando,  coloreando y alegrando conforme la pregunta, que una noche se acomoda en la punta de la lengua del señor Equis, va hallando respuestas pequeñas y concretas de multitud de cosas que uno puede hacer.

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En conjunto, se trata de un cuento amable, de estructura metafórica simple y eficaz y carácter optimista sin por ello caer en imposibles o perder realismo: un álbum de los que arrancan una sonrisa incluso en la peor de las mañanas.

  • José Campanari y Jesús Cisneros, ¿Y yo qué puedo hacer? OQO, Pontevedra, 2008. ISBN: 978-84-9871-048-9.
  • ¿Y yo qué puedo hacer?, en la Biblioteca de los elefantes.

Nanas tradicionales: Pajarito que cantas

darabuc-arcadio-lobato-pajarito-lagunaPAJARITO QUE CANTAS

Pajarito que cantas
en la laguna
no despiertes al niño
que está en la cuna.

Ea, la nana,
duérmete,
lucerito de la mañana.

Pajarito que cantas
en la alameda
no despiertes al niño,
bendito sea.

Ea, la nana,
duérmete,
lucerito de la mañana.

Pajarito que cantas
en el almendro
no despiertes al niño
que está durmiendo.

Ea, la nana,
duérmete,
lucerito de la mañana.

  • Detalle de la ilustración de Arcadio Lobato en Duerme, duerme, mi niño. Arrullos, nanas y juegos de falda,  Edebé, 2003, de donde se toma también la versión del poema.

Poemas populares: Amanhã é domingo (Brasil)

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Amanhã é domingo,
pé de cachimbo;
galo monteiro
pisou na areia;
a areia é fina
que dá no sino;
o sino é de ouro
que dá no besouro;
o besouro é de prata
que dá na mata;
a mata é valente
que dá no tenente;
o tenente é mofino
que dá no menino;
o menino é valente
que dá em toda a gente.
.

  • Versión tomada de Estação Capixaba, donde se recogen algunas variantes. Puede leerse otra versión ligeramente distinta en Carmen Bravo Villasante, Historia y antología de la literatura infantil iberoamericana, vol. 2, pp. 293-294. Para un comentario con traducción al pie, véase este libro.

Historia de la resurrección del papagayo, de Eduardo Galeano y Antonio Santos

darabuc-galeano-santos-papagayo-zorro-rojo-cubiertaHistoria de la resurrección del papagayo, de Eduardo Galeano y Antonio Santos, es un cuento mítico sobre la capacidad creativa del hombre (o quizá de algunos hombres) a partir de las emociones. Como es un cuento de Galeano, exhibe opciones ideológicas muy claras que contrastan con las mayoritarias de la tradición: el creador no es Dios ni un dios, sino un hombre; no es noble ni erudito, sino un humilde alfarero; y no es blanco, sino negro. La editorial, Libros del Zorro Rojo, indica que se trata de una leyenda del nordeste brasileño; desconozco qué cuota de autoría corresponde en concreto a Galeano, pero sea como fuere, no desmerece lo que uno espera de este autor particularmente conocido como voz crítica. El cuento se había publicado antes en Las palabras andantes (1993).

La historia está contada con gran sencillez (no como cuento acumulativo, pese a que en cierta medida lo es). «El papagayo cayó en la olla que humeaba. Se asomó, se mareó y cayó. Cayó por curioso y se ahogó en la sopa caliente. / La niña, que era su amiga, lloró. / La naranja se desnudó de su cáscara y se le ofreció de consuelo. El fuego que ardía bajo la olla se arrepintió y se apagó. Del muro se desprendió una piedra. El árbol, inclinado sobre el muro, se estremeció de pena, y todas sus hojas se fueron al suelo.» Es una cadena de reacciones de pesar, que continuará hasta alcanzar al hombre (que se queda sin palabras). En ese punto, «el alfarero de Ceará quiso saber» y, tras enterarse de lo ocurrido, «reunió toda la tristeza. Y con esos materiales, sus manos pudieron renacer al muerto». Pero ahora no tenemos un papagayo verde y monótono, sino el de vivos colores heredados de todos los que le han dado su pesar: «plumas rojas del fuego y plumas azules del cielo y plumas verdes de las hojas del árbol…»

Las ilustraciones de Antonio Santos nacen también de las manos de un artista que da forma a materiales, aunque no son esculturas de barro como las del alfarero de Ceará, sino de madera. ¿El ilustrador está reivindicando la autonomía de su lenguaje? Santos trabaja con figuras grandes, pocas por página y de gran nitidez, estáticas o de poco movimiento.

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  • Eduardo Galeano y Antonio Santos, Historia de la resurrección del papagayo. Libros del Zorro Rojo, Barcelona y Madrid, 2008. Cartoné, 21 x 28 cm, 24 pp. ISBN: 978-84-92412-22-8.
  • Imágenes del blog de Libros del Zorro Rojo

Taller de bebés en El Pozo de los Tres Deseos

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La librería infantil y juvenil El pozo de los tres deseos (Cangas de Morrazo, Pontevedra) organiza en octubre un taller de bebés:

Este octubre retomamos un taller muy esperado: el Taller de Bebés del Pozo. Como muchos ya sabéis, podrán asistir niños desde los 4 meses hasta los 3 años, siempre acompañados de un adulto. A partir de ahora este taller pasa a ser mensual, aunque también existe la posibilidad de asisitir a sesiones sueltas. A continuación os contamos en que consistirán los talleres:
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Un sketch de sombras fácil de imitar por los niños (Richard Bradshaw)