Archivo de la categoría: Géneros y formatos

‘Hávalas, hávalas, hala’

.

¡Hávalas, hávalas, hala,
hava la frol y la gala!

Allá arriba, arriba,
junto a mi llogare,
viera yo serranas
cantar y baxlare,
y entre todas ellas,
mi linda zagala.
¡Hava la frol y la gala!

.

  • hava (o aba, en otras fuentes): ‘mira’. frol: ‘flor’. llogare: ‘lugar, aldea’. baxlare: ‘bailar’.
  • Tomado de Margit Frenk Alatorre, Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos XV a XVII. Colegio de México-FCE, 2003. Poema núm. 86, p. 100.

‘La gitanilla’

La primera de las Novelas ejemplares, como en general todas ellas, no me parece especialmente recomendable para la lectura escolar (ni siquiera en Bachillerato). Son demasiado antiguas en los valores y retóricas en la expresión, me temo. Quizá contribuya a la rotundidad de este juicio que, en su momento, tuve dos como lecturas obligatorias, y no las disfruté nada.

Una combinación de resumen oral y lectura de pasajes, sin embargo, puede tener más jugo. Por ejemplo, para comprender que nuestros prejuicios, antes que confirmarse en la realidad, suelen ser heredados. Esa gitanilla que era tan blanca, guapa y lista («discreta») que solo podía ser una paya de clase alta, ¡buf! «Ni los soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo a quien más que otras gentes están sujetos los gitanos pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada» (p. 90); Preciosa «siempre había creído ser gitana y ser nieta de aquella vieja, pero … siempre se había estimado en mucho más que lo que de ser gitana se esperaba» (174).

Un elemento secundario, pero útil, estriba en la otra cara de este desprecio: el orgullo con el que es recibido y con que se afirma la diferencia. «… la libre y ancha vida nuestra no está sujeta a melindres ni a muchas ceremonias … Nosotros guardamos inviolablemente la ley de la amistad; ninguno solicita la prenda del otro; libres vivimos de la amarga pestilencia de los celos … nosotros somos los jueces y los verdugos de nuestras esposas o amigas … Con estas y otras leyes y estatutos nos conservam0s y vivimos alegres; somos señores de los campos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos … Para nosotros son los duros terrenos colchones de blandas plumas … Para nosotros se crían las bestias de carga en los campos y se cortan las faldriqueras en las ciudades … No nos fatiga el temor de perder la honra, ni nos desvela la ambición de acrecentarla … Un mismo rostro hacemos al sol que al hielo; a la esterilidad que a la abundancia. En conclusión, somos gente que vivimos por nuestra industria y pico [‘habilidad y verborrea’] … Tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con lo que tenemos» (134-137). Quizá exagero, y sin duda no es un comentario filológico, sino una transposición de nuestro presente; pero tiene algo de queer, de coger el guante del desprecio y exhibir con orgullo los rasgos diferenciadores.

Si este discurso es famoso, la apostilla de la gitanilla también lo es, y con justicia, por una defensa de la libertad frente al hombre que aún no está lo consolidada que debiera (y menos, según parece, en nuestros institutos): «Puesto que [‘aunque’] estos legisladores han hallado por sus leyes que soy tuya … yo he hallado por la ley de mi voluntad, que es la más fuerte de todas, que no quiero serlo si no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dos concertamos … [las condiciones] que he puesto sabes; si las quisieres guardar, podrá ser que yo sea tuya y tú seas mío; y donde no, [aún puedes irte] … Estos señores bien pueden entregarte mi cuerpo, pero no mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser libre en tanto yo quisiere» (138).

Otro punto que desarrollar podría ser la exageración tópica del amor (a primera vista, dependiente de la belleza externa, confirmado por la palabra, y con su retahíla de desmayos, celos y pasiones), y su comparación con las exageraciones tópicas del presente. Muy secundariamente, ya solo para los intereses de este blog y la poesía popular, cierro con este conjuro simpático (lo único que yo salvaría de los varios poemas intercalados):

Cabecita, cabecita,
tente en ti, no te resbales [‘desanimes’],
y apareja dos puntales
de la paciencia bendita.
Solicita
la bonita
confiancita;
no te inclines
a pensamientos ruines;
verás cosas
que toquen en milagrosas,
Dios delante
y San Cristóbal gigante. (131)

  • Citas y números de página de la edición de Jorge García López: Miguel de Cervantes, Novelas ejemplares, Crítica (col. Clásicos y modernos), 2005.

Don Quijote en bicicleta

darabuc-don-quijote-flixMe ha llamado la atención esta «adaptación libre» del Quijote, del alemán Flix, cuyas primeras páginas podéis ver en este documento de Dibbuks. ¿Habrá un parque eólico en Tobosow?

‘La sabana africana’, de Mar Benegas y Guridi

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  • A lo bestia. Poemas de Mar Benegas ilustrados por Guridi. República Kukudrulu, Madrid, 2011. Próxima edición ampliada en Litera, Valencia, 2014.

Girotondo di elefanti

Me llegó esta canción de Pier Mario Giovannone, Giua y la Banda Osiris, de un libro-disco de Gallucci, y, aunque no tenga ninguna relación evidente con la Navidad, salvo quizá el aire festivo, me gustó para felicitaros las fiestas y desearos lo mejor, de corazón, para el año próximo.

Tráiler de ‘Un pedazo de África en Colombia’, de Boni Ofogo

El deán y el brujo (del Conde Lucanor)

En Santiago de Compostela había un deán deseoso de aprender el arte de la magia. Oyó decir que don Illán de Toledo la sabía mejor que nadie, y fue a Toledo a buscarlo.

El día que llegó se dirigió a la casa de don Illán y lo encontró leyendo en una habitación apartada. El mago le recibió con bondad y le dijo que ya le explicaría el motivo de su visita después de comer. Le señaló un alojamiento muy fresco y le dijo que le alegraba mucho su venida. Después de comer, el deán le refirió la razón de aquella visita y le rogó que le enseñara la ciencia mágica. Don Illán le dijo que adivinaba que era deán, hombre de buena posición y buen por­venir, y que temía ser olvidado luego por él. El deán le prometió, juró y perjuró que nunca olvidaría aquella merced, y que estaría siempre a sus órdenes. Ya resuelto este asunto, explicó don Illán que las artes mágicas no se podían aprender sino en sitio adecuado, y tomándolo por la mano lo llevó a una estancia contigua, en cuyo suelo se veía una gran argolla de hierro. Antes, el mago le encargó a la sirvienta que preparase perdices para la cena, pero que no las pusiera a asar hasta que él se lo mandara. Levantaron la argolla entre él y el deán y descendieron por una escalera de piedra bien labrada, hasta que al deán le pareció que habían bajado tanto que el lecho del Tajo estaba sobre ellos. Al pie de la escalera había una celda y luego una biblioteca y después una especie de gabinete con instrumentos mági­cos. Revisaron ciertos libros, y en eso estaban cuando entraron dos hombres con una carta para el deán, escrita en Santiago por el obispo, su tío, en la que le hacía saber que estaba muy enfermo y que, si quería encontrarlo vivo, no se demorase en regresar. Al deán lo con­trariaron mucho estas nuevas, tanto por la dolencia de su pariente como por tener que interrumpir los estudios. Optó por escribir una disculpa y la mandó al obispo, pero a los tres días llegaron unos hom­bres de luto con otras cartas para el deán, en las que se leía que el obispo había fallecido, que estaban eligiendo sucesor, y que todos esperaban, por la gracia de Dios, poder elegirlo a él. Decían también que no se molestara en venir, pues parecía mucho mejor que lo eli­gieran en su ausencia.

A los diez días vinieron dos escuderos muy bien vestidos, que se arrojaron a sus pies, besaron sus manos y le saludaron como a obispo. Cuando don Illán vio estas cosas, se dirigió con mucha alegría al nuevo prelado y le dijo que agradecía al Señor que tan buenas nuevas llega­ran a su casa. Luego le pidió el deanato vacante para uno de sus hijos. El nuevo obispo le hizo saber que había reservado ese puesto para su propio hermano, pero que había determinado favorecerlo y le instó a que partiesen juntos para Santiago.

Fueron, pues, los tres para Santiago, donde los recibieron con hono­res. A los seis meses recibió el obispo mandaderos del Papa, que le ofrecía el arzobispado de Tolosa, dejando en sus manos el nombra­miento de sucesor suyo en Santiago. Cuando don Illán supo esto, le recordó la antigua promesa y le pidió ese título para su hijo. El nuevo arzobispo le hizo saber que había reservado el obispado para su propio tío, hermano de su padre, pero que había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Tolosa. Don Illán no tuvo más remedio que asentir.

Fueron para Tolosa los tres, donde los recibieron con honores y misas. A los dos años, recibió el arzobispo mandaderos del Papa, que le ofrecía el capelo de cardenal, dejando en sus manos el nombra­miento de sucesor. Cuando don Illán supo esto, le recordó la antigua promesa y le pidió ese título para su hijo. Pero el nuevo cardenal le hizo saber que había reservado el arzobispado para su propio tío, hermano de su madre, aunque había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Roma. Don Illán no tuvo más remedio que asentir.

Fueron para Roma los tres, donde los recibieron con honores y misas y procesiones. A los cuatro años murió el Papa y nuestro car­denal fue elegido para el papado por todos los demás. Cuando don Illán supo esto, besó los pies de Su Santidad, le recordó la antigua promesa y le pidió el cardenalato para su hijo. El Papa lo amenazó con la cárcel, diciéndole que bien sabía él que no era más que un brujo y que en Toledo había sido profesor de artes mágicas. El pobre don Illán dijo que iba a volver a España y le pidió algo para comer durante el camino. El Papa no accedió. Entonces don Illán (cuyo rostro se había remozado de un modo extraño) dijo con una voz sin temblor

—Pues tendré que comerme las perdices que para esta noche en­cargué.

Entonces, la sirvienta se presentó y don Illán le dijo que las asara. A estas palabras, el Papa se halló en la celda subterránea en Toledo, solamente deán de Santiago, y tan avergonzado de su ingratitud que no atinaba a disculparse. Don Illán dijo que bastaba con esta prueba, le negó su parte de las perdices y lo acompañó hasta la calle, donde le deseó feliz viaje y lo despidió con gran cortesía.

  • Publicado como «El brujo de Toledo», con modernización de autor desconocido, en un viejo Joyas del cuento español, de Selecciones, 1964.

El árbol de los relojes (Pepe Serrano)

EL ÁRBOL DE LOS RELOJES

En el jardín del relojero había un árbol que daba relojes.
Lo regaba puntualmente cada mañana y, por supuesto, le llevaba su tiempo.
Pero merecía la pena porque al llegar el verano se llenaba de frutos, cada uno diferente a los demás: relojes de cuco, de arena, digitales, cronómetros… Incluso una noche brotó un reloj de sol.
Los días en que el viento movía las ramas todo el jardín se cubría de tic-tacs que, empujados por el aire, alcanzaban la casa y se colaban por el agujero de la cerradura o por el hueco de la chimenea, inundando las habitaciones de minutos perdidos.
Su copa era alta y espigada, y siempre estaba repleta de nidos. Todos los pájaros querían construirlos allí puesto que, de esta manera, podían saber a ciencia cierta cuántas horas quedaban para que nacieran sus esperados polluelos.
Era un árbol frondoso, de hojas alargadas, y muy exacto. Sólo se retrasaba un poco en primavera, debido a que las revoltosas alas de las mariposas terminaban por mover las saetas.
En el momento en que los frutos estaban maduros (hacia las ocho y veinticinco de la tarde) caían del árbol, casi siempre sobre la muñeca de algún señor con prisa.

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Ilustración de Mar Villar

 

  • Pepe Serrano, Cocina rápida para tortugas. Ilustraciones de Mar Villar. Ediciones Nalvay, Zaragoza, 2010.

Navegaciones a contra corriente (Antares, de Francisco Díaz Villadares)

Antares, de Francisco Díaz Villadares, premio Alandar de 2012, es una novela de aventuras en el mar. A mí, las del género suelen resultarme atractivas, en parte por las maravillas del léxico marítimo; además trata temas de actualidad, como el de las mafias del transporte de inmigrantes en condiciones lamentables y el de la piratería marítima. Aun así, personalmente, debo reconocer que me ha resultado más correcta que apasionante.

Lo que más me ha llamado la atención es un aspecto secundario con respecto a la trama: que se trata de una novela que podríamos calificar de políticamente incorrecta. No por sí misma (no es en ningún caso un texto de tono provocador), sino en contraste con lo esperable hoy en la novela juvenil (de canon ideológico estable, previsible y tirando a cansino, pese a que en algunos temas aún sea socialmente necesario). Hay casi un juego de expectativas, que se inicia por sendas que luego no se atienen a lo previsible.

Así, la protagonista es una chica en un contexto marítimo donde hay un exponente claro del machismo irracional (Romi, el pecoso). Hasta aquí, se diría que es lo esperable. Pero la chica no es la heroína salvadora; además de la confusión inicial por la que se ve embarcada en la aventura, cuando en un momento crucial desobedece a su padre, también mete la pata; así, cuando en contra de la orden expresa de este (p. 191), pretende asaltar a los bandidos, se encuentra con una pistola apuntándole a la cabeza (192) y serán otros quienes los rescaten.

Por otro lado, la chica está enamorada de un inmigrante, Abdoulaye o Abdú (que, aunque «no era precisamente un Apolo de ébano», tenía «unos grandes ojos de mirada directa y una hermosa sonrisa blanca», 14). Y la pretende un cocinero, Raúl, que la corteja sin éxito y (para colmo, podríamos decir) goza de la aprobación del padre («Ojalá el día que te cases lo hagas con un hombre como él», 35). En la novela actual está cantado que triunfará el amor con el inmigrante, pero Abdú compartirá destino ni más ni menos que con el machista Romi: una vez acabada la aventura, los dos «se esfumaron como fantasmas» (205).

En el epílogo, aunque la protagonista se decide por una vida poco habitual para una mujer (estudiar Marina Mercante y mandar un remolcador, 206), acaba siendo «conquistada» por Raúl («acabó conquistándome … el que la sigue, la consigue»). Su noviazgo «duró una eternidad, porque todos opinaron que éramos demasiados jóvenes … y todos esos sermones», con un peso del criterio adulto que en la novela juvenil se suele desdeñar. Y como afirmándose expresamente contra los valores hoy típicos: «sí, estamos casados, felizmente casados, y tenemos dos hijos preciosos».

En suma: sea deliberado o no, veo un contraste claro entre esta novela y el común de las novelas juveniles de las editoriales mayoritarias, que me llama la atención y me mueve a pensar. Veo un desgaste en la previsibilidad y blandura de todas esas novelas de amor-que-triunfa-contra-las-barreras-de-la-inmigración y de heroína-que-demuestra-que-la-mujer-puede-con-todo, un desgaste literario, independiente de la bondad de sus valores. La realidad apenas ha cambiado (para empezar, el país no se avergüenza de que nos vaya a heredar un rey por el mero hecho de ser varón, pasando por delante de sus hermanas mayores), pero eso no quita que una novela del todo previsible carece de eficacia. Por otro lado, la verdadera libertad nace de la capacidad de elegir, no del adoctrinamiento en una vía única (sea la «tradicional» o la «liberada»). A este respecto coincido como lector con esta nota de Luis Daniel González: prefiero buenas novelas, sean o no políticamente correctas.

La enchufada A y otras sátiras necesarias (‘¿A quién le bajamos el sueldo?’, de Herminia Mas)

La sátira no abunda en los textos juveniles, pese a que es un género muy atractivo. ¿A quién le bajamos el sueldo?, de Herminia Mas, es un conjunto de cuentos satíricos breves dirigidos ante todo contra la clase de los trepas, parásitos y faltos de escrúpulos (en buena medida, colocados por la clase política) y en parte contra determinadas concepciones de las mujeres (asumidas a veces por ellas mismas). Si se lee todo seguido, puede resultar monótono, creo, pero contiene materiales muy seleccionables para el aula, tanto para la risa como para el debate. Desde un punto de vista literario, quizá los cuentos más interesantes son los de construcción bimembre, que dan cierto contrapunto a una intención siempre muy clara.

«El día que bajaron los sueldos Pablo Romero se entristeció. Pablo Romero era el encargado de trabajar en la cuarta planta del Departamento de Elucubración. En cada planta tenía que haber uno que trabajara, y en su planta era él.» (Frases iniciales del primer cuento, «¿A quién le bajamos el sueldo?»)

«La enchufada A entró a trabajar en Elucubración porque estaba como un tren —desde el punto de vista del jefe de personal— y también porque era del partido A. Pero los años fueron pasando y el jefe del departamento y la enchufada A —que ya no estaba como un tren— se dieron cuenta de que el poco trabajo que llevaban a cabo todavía podía repartirse más, y decidieron de mutuo acuerdo buscar a otra persona.» (Frases iniciales del segundo cuento, «Departamento de Elucubración»)

«La princesa no era hija de ningún rey ni de ningún príncipe, como suelen ser las princesas tradicionales. Nuestra princesa era hija de un constructor de la costa mediterránea que pensaba que su hija bien merecía llamarse princesa … El constructor despreciaba a aquellas gentes cultas a las que la cultura solo les servía para seguir siendo pobres como ratas, pero en el fondo del fondo tenía una especie de envidia secreta por aquellas familias que poseían patrimonio y dinero y lo habían conservado a través de las generaciones … Pensaba que al fin y al cabo la princesa era hermosa, y que para una mujer, a la postre, este era el atributo más preciado, opinaran lo que opinaran algunos intelectuales. Un buen culo era y siempre sería un buen culo … muchos hombres pretendidamente sabios lo habían echado todo por la borda por un buen culo.» («El albañil y la princesa»)

«Ana se preguntaba cómo podía ser que se sintiera mal si lo había hecho todo bien. Había cogido todos los trenes adecuadamente: el del dinero, el de la política, el de los contactos… pero algo fallaba en su vida … Mientras tanto, Paula … pensaba que, al fin y al cabo, la felicidad no dependía del tren que cogías, sino de cómo lo cogías.» («Los trenes y la felicidad»)

  • Herminia Mas, ¿A quién le bajamos el sueldo? RDCR ediciones, La Garriga, 2013. Traducción de Abelardo Martín.

Una nueva película de Pinocho, basada en ilustraciones de Mattotti

‘El libro rojo’, de Barbara Lehman

Los libros sin palabras tienen una dificultad especial, y por ello mismo, cuando funcionan, transmiten algo especial. El libro rojo, de Barbara Lehman, me parece un buen ejemplo. Con una línea de ilustración especialmente clara, parte del concepto del libro como puerta a un mundo mágico (o quizá de la idea de «meterse en la lectura») y lo desarrolla con la conexión de dos niños que, desde lugares muy distintos, usan un mismo «libro rojo», hallado al azar, como ventana de acceso a un mundo compartido. Importa señalar que la transmisión del sentido a los pequeños lectores es inmediata, y no abstracta; en un primer nivel, es una aventura que funciona sola, sin problemas.

darabuc-The-Red-Book_02Como ocurre a menudo con los libros sin palabras, resulta bastante más complicado de explicar que de ver y aún quedan sin decir múltiples sugerencias (como la complejidad de niveles de la imagen superior). Pero confío en que baste para que no os lo perdáis; os lo recomiendo vivamente, a partir de unos 4 años.

Pippi y Kalle

Me ha alegrado que, entre el fresco social combativo de Millenium —que empieza como una novela negra típica, de injusticia, periodista comprometido, triángulos amorosos, etc., pero se va convirtiendo en toda una guerra entre el Bien y el Mal en la que se difuminan los protagonismos—, hubiera un espacio tan señalado para dos héroes de la novela infantil como Pippi y Kalle, que actúan como códigos que permiten abrir puertas. Me gusta pensar que, cuando se ha escrito con calidad y respeto para el lector infantil, se deja una huella en esos lectores, que comprenden que la novela es un buceo por la complejidad humana y, de mayores, si además se animan a escribir, recuerdan con un guiño a quienes los iniciaron. Es una interpretación voluntariosa, me temo. Quizá la novela nos esté diciendo solo que, cuando crezcan, en el mundo según es (vale decir, según lo hacemos), Pippi y Kalle se verán obligados a renunciar a la integridad o tendrán que plantar cara a toda clase de abusos.

Sobre la obra interrumpida de Larsson se ha escrito mucho y no ahondaré en ella. Creo que es de los pocos superéxitos que, sin salir de su género, pueden pervivir bastante tiempo. Tiene una enorme agilidad narrativa (superada cierta lentitud de las primeras 200 páginas), crea personajes memorables, tira bien del hilo de la empatía y arma un conjunto social rico (no un fresco realista, a lo Balzac; es solo la guerra de los que se comprometen, pero la diversidad es suficiente para alcanzarnos, quizá, a casi todos, en un campo u otro de nuestras vidas). A los buenos lectores juveniles les puede gustar, sin duda, aunque se debe tener en cuenta cuánto ahonda en la violencia sexual, un tema que requiere un mínimo de madurez previa.

Breve: María Jesús Jabato, premio Ciudad de Orihuela de poesía para niños

Según la nota de prensa de Faktoría K, «María Jesús Jabato Dehesa ha sido galardonada con el VI Premio Internacional Ciudad de Orihuela de Poesía para Niños con un trabajo presentado con el título Gorigori. El jurado del certamen, organizado por la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Orihuela y Faktoría K, ha destacado que es “una obra muy bien construida, con calidad literaria y altura poética”. La ganadora recibirá 5.000 euros y su poemario se publicará en marzo de 2014». ¡Enhorabuena! Toda la información, en este enlace.

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El Taller de los Juglares en Casa Anita (26 oct)

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«Te invitamos a conocer las novedades de Ediciones Ekaré con música. Concierto de El Taller de los Juglares. Sábado 26, a las 12.30, en Casa Anita. Entrada libre».

 

‘Deveribés’, de Mamá Cabra

darabuc-mama-cabra-260-2La música infantil, como el teatro infantil, tiene una doble vía de valoración: además de la propiamente crítica y analítica, y de situación en un contexto de historia del género, tiene la del uso inmediato con su público (que también es juez, sea consciente o no).

Yo no soy crítico musical ni conozco a fondo el panorama de la música infantil actual; en eso, lo que me atrevería a decir es que el aire de Deveribés, de Mamá Cabra (Sueños del Gatipedro) me parece bailongo y de orquestación relativamente moderna y agradable.

En el campo del uso, sin embargo, donde sí puedo hablar, constato que en casa el disco ha sido todo un éxito: sin ninguna mediación, me pedían las canciones repetidas y bailoteaban o marcaban el compás. Son propuestas de letra muy asequible (a menudo, incluso simple), que parecen muy útiles como canciones de aula (una pequeña parte es directamente pedagógica, sobre el consumo de fruta o el cruce de la calle) y de fiesta infantil o escolar. En algunos puntos, por la capacidad de convocatoria, me recuerda sobre todo a un Xesco Boix con más armas que la guitarra.

Añadiría una duda personal. «Yo tengo un gallo» consta como letra y música de Gloria Mosquera Roal, pero recuerda mucho una canción popular en Cataluña, «Tenia un gall», que yo conozco por el grupo Ara va de bo, en el disco Uni dori (aquí consta como popularizada). Tanto si es una versión de esta canción como si son dos versiones de una fuente común, popular o de autor, que yo no sé precisar, habría preferido encontrar una mención al hecho de que el esqueleto de la canción es ajeno. En fin, en el campo de los cuentos populares, me pasó a mí mismo con la Sopa de nada, nacida de la tradición narrativa de la «sopa de piedras»; a falta de identificar un tronco que uniera con claridad las varias ramas, no mencioné el origen popular, y algún amigo me señaló que esto, aun sin pretenderlo, podía generar confusión.

Para echarle un oído fácilmente, Deveribés está disponible en Spotify; en casa nos queda echarle un vistazo al canal de YouTube, que promete divulgar coreografías.

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Taller de Roger Olmos en Valladolid Ilustrado

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‘El tiburón’, de Enrique Cordero Seva, ilustración de Ester García

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La mar chalada, de Enrique Cordero, es un libro temático, de tono en general lúdico, con especial afición a los juegos de palabras. Lo recomendaría a partir de unos seis años, aunque el grado de dificultad es bastante variable (en cuanto al uso escolar, algunos poemas convendrían fácilmente en la ESO). En casa nos ha gustado y al hilo de uno de los poemas, M., de ocho años, se puso en seguida a inventar posibilidades de peces-oficio. Las ilustraciones de Ester García suavizan la relativa dificultad lingüística del conjunto con un estilo también lúdico, pero nada desbordado, que ante todo facilita la comprensión de los poemas. 

  • Enrique Cordero Seva, La mar chalada. Ilustraciones de Ester García. Edelvives, Zaragoza, 2013. ISBN 978-84-263-8689-2.

Nota de prensa de una nueva editorial libromusical: Sueños del Gatipedro

No he tenido ocasión de ver ni oír sus propuestas, pero este proyecto de Sueños del Gatipedro me ha atraído y, por lo tanto, me apetece difundir su nota de prensa, como forma de desearles suerte.

* * *

Libros que suenan
para niños que sue
ñan

Nace Sueños del Gatipedro, un nuevo sueño editorial dispuesto a poner en el mercado los libro-discos más bonitos y llenos de ritmo que nunca se han visto en nuestro país.
Nuestro lema es Libros que suenan para niños que sueñan y salimos con un catálogo en el que van a destacar propuestas innovadoras, modernas, un poco irreverentes (como nuestra mascota que protagoniza el logo de muestra marca: el Gatipedro, que ni es gato ni es pedro pero se cuela en los sueños de los niños cada noche mientras duermen) y, sobre todo, llenas de calidad.
Para abrir boca, nos vamos al LÍBER, la gran feria del libro de España, donde estaremos esperándoos en nuestro stand  (2D04) para que conozcáis nuestros libro-discos, nuestra forma de ver la música infantil y, sobre todo, nuestro proyecto que va más allá del papel y de los cedés. Porque nuestros gatipedros también se mueven por las redes sociales y cuentan con su propio canal de youtube.Nuestros dos primeros lanzamientos son:
Mamá Cabra: Deveribés.Mamá Cabra es uno de los grupos de música infantil más importantes de España. Llevan más de diez años llenando los auditorios con su propuesta de canciones divertidas, a ritmos muy modernos y bailables. Su espectáculo está pensado para niños y niñas menores de ocho años. Un conjunto de canciones en las que, además de bailar y cantar con sus estribillos pegadizos, aprendemos cosas tan importantes como a comer bien, cruzar correctamente o los animales que viven en el mar. Su libro-disco se llama “Deveribés”, o sea, lo mejor de lo mejor.

Magín Blanco: La niña y el grillo en un barquito.

Magín Blanco viene del mundo del rock and roll adulto. Pero, desde hace unos años, nos sorprende a todos con sus canciones pensadas para los pequeños de la casa. Sin abandonar la música llena de ritmo y alegría, viaja por toda España con una niña, un grillo y un barquito para entonar canciones llenas de humor, bailes y sensibilidad. Con Magín es imposible no bailar. Su guitarra nos va a llevar, de la mano de la niña, el grillo y el barquito, por mundos imaginarios de los que, al entrar, ya no vamos a querer salir.

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El contagioso e incontenible entusiasmo del héroe

Pues yo estoy vivo, eso sí; pero la misma vida que no puedo emplear se me queda dentro y se me pudre. Sabe usted, yo quisiera que todo viviese, que todo comenzara a marchar, no dejar nada parado, empujar todo al movimiento, hombres, mujeres, negocios, máquinas, minas, nada quieto, nada inmóvil…

Son palabras de Zalacaín poco antes de morir. A este clásico, aún recomendable por su acción y rapidez, la funcionalidad de su estructura, y el carácter propio y curioso en general de casi todo Baroja, le reprocharía uno hoy que los personajes femeninos sean tan rematadamente planos. A cambio, el carácter juvenil masculino clásico se retrata de primera:

¡Y qué alegrías! ¡Qué triunfos! Entrar en las aldeas a caballo, la boina sobre los ojos, el sable al cinto, mientras las campanas tocan en la iglesia. Ver, al huir de una fuerza mayor, cómo aparece entre el verde de las heredades el campanario de la aldea donde se tiene el asilo; defender una trinchera heroicamente y plantar la bandera entre las balas que silban; conservar la serenidad mientras las granadas caen, estallando a pocos pasos, y caracolear en el caballo delante de la partida, marchando todos al compás del tambor… ¡Qué emociones debían de ser aquellas!

—… ¿Se ha de estar siempre hecho un esclavo, sembrando patatas o cuidando cerdos? Prefiero la guerra.
—¿Y por qué prefieres la guerra? Para robar.
—No hables, Capistun, que eres comerciante.
—¿Y qué?
—Que tú y yo robamos con el libro de cuentas. Entre robar en el camino o robar con el libro de cuentas, prefiero a los que roban en el camino.

Unos valores previos al antibelicismo que hoy es políticamente correcto, desde luego. Sobre eso, antes que cargarse a Baroja con los valores del presente, quizá habría que recordar que nuestras sociedades desdeñan la guerra… pero hacerla, la hacen exactamente igual que en 1909, aunque ahora sea so guisa de presidentes elegidos democráticamente que la justifican pidiéndonos televisadamente que los miremos a los ojos, o con encomiables Premios Nobel de la Paz que cerrarán los Guantánamos del mundo, salvo que no los cierren.

  • Pío Baroja, Zalacaín el aventurero, Austral, ed. R. Senabre, 1987, pp. 236 y 113.

‘La suerte de las aves’, de Margarita Souviron López, premio El Príncipe Preguntón

Me llega la nota de prensa del premio de poesía para niños El Príncipe Preguntón, ya en su séptima convocatoria. Con mi enhorabuena a Margarita Souviron, os la copio:

VII Premio de Poesía para Niños El Príncipe Preguntón

FALLO DEL JURADO

El día 6 de septiembre de 2013 se reunió en el Palacio de los Condes de Gabia el jurado del VII Premio de Poesía para Niños El Príncipe Preguntón, que convoca la Diputación de Granada. Tras el debate, en el que se puso de relieve la alta participación en el concurso, que se mantiene año tras año, se acordó por unanimidad otorgar el premio a Margarita Souvirón López, por su libro La suerte de las aves.

LA OBRA

La obra está basada en características reales de una variedad de aves, y se expresa mediante un lenguaje abundante en referencias a la cultura popular y a la literaria. El jurado destaca en ella su rigor formal; el medio centenar de sonetos que la componen demuestra que este no está reñido con la claridad expresiva, lo que permite ahondar en el conocimiento tanto del lenguaje poético como del mundo natural.

LA AUTORA

Margarita Souviron  (Málaga, 1962) es médico y escritora. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga, desde hace años combina con la escritura su trabajo como especialista en homeopatía, nutrición y drogodependencias. Ha cursado estudios literarios de poesía, narrativa y teatro en la Universidad Complutense, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y en la Universidad de Málaga.

Escribe poesía para adultos y para niños. Es miembro activo en el ámbito literario malagueño, colaboradora habitual en medios de comunicación e imparte conferencias sobre poesía y otros temas relacionados con las humanidades.

Hasta la fecha ha publicado, además de poemas en antologías, revistas digitales y libros colectivos, los libros de poesía La palabra que nombra (2007) y Azul y canela (2008), y ha obtenido los premios Voces Nuevas, de poesía (2005) y Librería Luces, de microrrelatos (2013).

EL PREMIO

El Premio de Poesía para Niños El Príncipe Preguntón fue creado por la Diputación de Granada en el año 2007 como apoyo a la creación literaria y al fomento de la lectura entre los niños. Está dotado con tres mil euros y con la publicación de la obra ganadora en la colección infantil ilustrada El Príncipe Preguntón, dentro del catálogo de Publicaciones de Área de Cultura.

En las anteriores ediciones el premio recayó en María Rosal, por su obra Conjuros y otras brujerías; María Jesús Jabato, por Domingo de pipiripingo; Pedro Mañas Romero, por Poemas para leer antes de leer; Ignacio Sanz, por Picasso me pica; Juan Nieto Marín, por El paso desordenado del corazón; y Javier Izcue Argandoña, por Amaranta en Venecia.

El nombre del premio toma el de un personaje una pieza de títeres de Federico García Lorca La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón. Fue el día de Reyes de 1923 cuando esta pieza se escenificó en la fiesta para niños que organizó García Lorca en su casa de Granada, en unión de Manuel de Falla, quien preparó la música y tocó el piano, con decoraciones y muñecos de Hermenegildo Lanz.

Zarzabuca

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Zarzabuca,
de rabo de cuca
de cucandar,
que ni sabe arar,
ni pan comer;
vete a esconder
detrás de la puerta de San Miguel.
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Comotto ilustra ‘La muerte de Iván Ilich’ (tráiler)

‘La reina de las ranas’, de Davide Cali y Marco Somà

darabuc-La reina de las ranas

Me ha gustado La reina de las ranas (no puede mojarse los pies), de Davide Cali y Marco Somà, como adaptación amable del cuento clásico. La ilustración, de personajes humanizados, como la historia invita a hacer, abunda en detalles sin perder un tono mesurado y de colores suaves. El texto reelabora el cuento en una variante que se aleja de algunas posibilidades del original, como son lo brusco y lo grotesco. También se aleja (sobre esto valdría la pena pensar, creo, y más en un libro de origen portugués) de las posibilidades políticas de la historia, que hoy son muchas y muy idóneas. Pero esto no lo pretenden los autores y entiendo que la línea elegida la desarrollan con riqueza y acierto, y en cuanto a posibles usos para la reflexión moral (implícita en tanta fábula), diría que es un buen álbum para determinados conflictos de patio.

Taller de ilustración de Riki Blanco, Valladolid, mayo de 2013

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El Optimista y El Criticón hablan de la guerra (Karl Kraus)

EL OPTIMISTA: ¿Quiere usted poner en entredicho el entusiasmo con que nuestros valientes soldados van a la guerra y el orgullo de quienes, quedándose en casa, los siguen con la mirada?
EL CRITICÓN: En absoluto; solo pretendo afirmar que los valientes soldados ocuparían más a gusto el lugar de quienes los siguen orgullosos con la mirada, que estos el de aquellos.

  • Karl Kraus, Los últimos días de la humanidad. Tusquets, 1991. Traducción de Adán Kovacsics.

Luis Pescetti muestra ‘Tener un patito es útil / Tener un nene es útil’ de Isol

  • Agradezco sus referencias a Begoña y Germán.

Sara y Ulises / Ulises y Sara, de Amaia Cia y Vanessa Cabrera

El niño pequeño vive centrado en el yo: no hay más «realidad» que «lo que yo veo». Poco a poco, tiene que ir aprendiendo a ponerse en el lugar de los otros, a ver cómo les sientan a los demás las cosas que hacemos (y no solo cuál era nuestra intención). Sara y Ulises / Ulises y Sara, de Amaia Cia (texto) y Vanessa Cabrera (ilustración) parece responder a esta necesidad al plantear una serie de libros centrados en episodios de una historia compartida (el regalo del peluche, Ulises, a la niña, Sara; el temor o no a los monstruos) que se cuentan dos veces, según cada uno los ve.

La idea del libro que se lee de la cubierta al centro y, tras darle la vuelta, de una segunda cubierta al centro, no es una idea novedosa en sí; tampoco el hecho de aplicarla a versiones de la misma historia (en fecha reciente, está desde el libro-disco de Rolf & Flor a Qui diu la veritat: el cavaller o el drac?). Pero quizá lo sea aplicada de forma sistemática a los prelectores. Más allá de la posible originalidad  (que no es un valor por sí sola), me interesa que la serie se resuelve, tanto en el vocabulario como en la distribución de texto e imágenes, con un desparpajo que la aleja del libro típico de niña-con-peluche. La historia no conquista como tal, a mi entender, por su simple virtud narrativa; pero sí destaca por la propuesta de juego, y puede resultar especialmente útil por ejemplo cuando hay varios hermanos en casa.

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  • Beascoa, 2013. La colección empieza con dos volúmenes: Un regalo muy especial y Entre monstruos.
  • Adición: me apuntan una propuesta de Isol que no he visto: Tener un patito es útil / Tener un nene es útil, de 2007  (Fondo de Cultura). Por el formato de acordeón y por la calidad general de la autora, tan capaz de expresar mucho con muy pocos rasgos, pinta fantástica.

Tráiler de ‘Mi abuela no es la de antes’, álbum sobre el alzhéimer

Sílvia Comes canta Gloria Fuertes

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  • Por vía de Sílvia Bel. Supongo que no es la Gloria infantil, pero la poesía de G. Fuertes siempre tiene cabida en este blog.

Vídeo de Oliver Jeffers sobre sí mismo (en inglés, con un punto de humor)

Oliver Jeffers Author Video 2013, del canal de Oliver Jeffers en Vimeo.

Vídeo de la presentación de ‘Aún te quedan ratones por cazar’, de Blanca Álvarez, en la Fundación Japón

María Elena Walsh, “Nunca me interesó ponerme en el papel de madre”

Encontraréis más vídeos de este reportaje en el estupendo blog de Alejandra Moglia, La memoria y el sol.

Imagen

Presentación de ‘La vela que no se apagaba’ en Abracadabra

La vela

‘Abrapalabra’, de Ángel González de la Aleja, X premio Luna de Aire

¡Enhorabuena al ganador! Extracto la nota de la UCLM (aquí, la fuente completa):

El escritor Ángel González de la Aleja, bajo el seudónimo de Seapuko, ha sido premiado por su obra Abrapalabra en la X edición de los premios de poesía infantil ‘Luna de Aire’. Esta publicación ha sido seleccionada entre las 139 presentadas procedentes de Europa, Estados Unidos e Iberoamérica. … Su ritmo variado, su acertada temática y el gran oficio mostrado por el autor han dado a la misma el voto a favor, por unanimidad, de un jurado presidido por la vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria, María Ángeles Zurilla, y del que han formado parte la editora y coordinadora de la Fundación SM, María Jesús Gil; el vicegerente del Campus de Cuenca, Carlos Julián Martínez; el director de la Real Academia Conquense de Letras, José Ángel García; el catedrático de la UCLM y director del CEPLI, Pedro Cerrillo; y los profesores de la Universidad regional Carmen Utanda y Ángel Luján. … El premio ‘Luna de Aire’ es el más antiguo de los que se conceden en España a libros de poesía infantil y el segundo mejor dotado, con 2.000 euros para el autor ganador y la edición ilustrada de la obra en la colección del mismo nombre. Ilustración que, en esta edición será realizara por Julio Serrano, licenciado en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad regional y colaborador de la revista El Jueves.

Breve ‘cómo se hizo’ de una ‘app’ con la Caperucita Roja de Mistral y Valdivia

 

‘Tú’, de Charles Benoit

tu_9788427901308[1], de Charles Benoit, es una novela juvenil dirigida totalmente hacia su final, anunciado como el «último año de tu vida». Tiene un estilo directo y enfático-dramático, con la preferencia por los párrafos de una línea que se ve a menudo, por ejemplo, en Sierra i Fabra, intensificada a su vez por la narración en segunda persona. Opta por el mismo énfasis en la construcción del entorno que rodea al personaje condenado: en su mayoría, personas amorales o completamente desanimadas y desmotivadas. En esta elección está, desde mi lectura, su mayor defecto: lo que se plantea como una novela para la reflexión —sobre la carrera descendente que causa la mezcla de las propias decisiones y de un entorno poco atento— se pierde por la absoluta, y en exceso simplificada, hostilidad del entorno.

Supongo que esta clase de libros enganchan, o no, según sea la percepción personal de su veracidad/verosimilitud. En mi caso, por ejemplo, esto ha sido cierto más de una vez: «Nunca te había ocurrido antes. Te encantaba leer y siempre tenías un libro en las manos. Pero entonces te hicieron leer el libro “verdaderamente inspirador” y descubriste lo desesperante que podía ser leer. Así que te leíste el texto de la contracubierta, buscaste en internet e hiciste el trabajo. Era una M de trabajo y lo sabías, por eso te pasaste todo el fin de semana histérico … Pero el lunes te devolvieron el trabajo y te habían puesto un sobresaliente alto». En la misma línea, el ejercicio que «está mal» de la hermana pequeña (que había dado con otra solución correcta al planteamiento) o frases de intención demoledora como «los adultos no hablan contigo. Te hablan a ti», que bien pueden encajar con la percepción adolescente. El conjunto, sin embargo, a mí se me ha caído de las manos, por exceso de ruido y pretenciosidad (la misma que mueve a usar a Shakespeare aunque sea con calzador).

  • , de Charles Benoit. Noguer, Barcelona, 2011. Traducción del inglés de Elvira Delgado Gutiérrez. ISBN 978-84-279-0130-8.

Vídeo de narración de ‘Ahora no, Bernardo’, de David McKee

He encontrado este vídeo donde un psicólogo cuenta y muestra el provocador Ahora no, Bernardo, de David McKee. Me interesan distintos aspectos. Uno, la propia narración: sin intención de ofender, diría que el narrador no tiene especial gracia y eso, en sí, le concede la gracia especial que tiene cualquiera por el mero hecho de atreverse a contar. Hay una diferencia clara entre el narrador profesional y el aficionado, que no debe confundirse; pero animarse sin complejos es sano, útil y particularmente bonito en lo que aporta a la relación familiar (y a veces, con conciencia de los límites, en la relación social). Otro, el cuento como tal, construido con gran eficacia textual y visual y capaz en efecto de despertar muchas preguntas entre los adultos y un buen diálogo con los pequeños. Y, por último, tengo una vinculación personal con la historia, dado que fui el responsable (en este caso: tuve la suerte) de traducir la edición usada aquí, bilingüe español-inglés con texto simplificado.

‘Oh, qué nueve meses!’, cantado por Joaquín Díaz (y feliz año a todos)

‘Seis barbudos’, de Mar Pavón y Vitali Konstantinov (y feliz año nuevo)

Termina un año muy difícil para la cultura y la educación públicas, que a mi juicio se resume bien en dos titulares de contraste doloroso: si en 2013, las bibliotecas públicas del estado tendrán 0 euros para nuevas adquisiciones, en cambio para la adquisición de material antidisturbios el gobierno cuenta con 3,26 millones de euros. Hay escasez, sí, lo sabemos; también hay, a todas luces, prioridades cuyo sentido no alcanzo a ver. Las bibliotecas son un factor cada vez más imprescindible de formación y corrección de la desigualdad, y se las limita, cuando no condena al cierre; en cambio, para reprimir las protestas con más medios, no faltan fondos.

Seis barbudosPara desearos que 2013 no sea el año ominoso que nos anuncian, elijo Seis barbudos, con texto de Mar Pavón e ilustraciones de Vitali Konstantinov (OQO).

Es una obra lúdica por lo que narra, por las divertidas y eficaces ilustraciones de Konstantinov y también por su carácter poético, en el sentido primordial del término: creador de realidades. Del bicipétalo al motocíclope, hay más de un invento memorable.

En el campo de los deseos: aunque 2013 se presenta muy, pero que muy barbudo, seguro que también hallaremos ocasiones que celebrar. Aquí estaré, y me gustará saber de vosotros y vuestra opinión.