Archivo de la categoría: Darabuc

Fin de partida

Y a los siete años, Darabuc el curioso se puso en camino otra vez. Es difícil resistirse al siete. Este blog los cumple ahora, los siete, agostosamente y con agostidad. Yo emprendo nuevos caminos. No quiero repetirme, hay poco tiempo, nuevos estímulos emocionales. Y lo bueno, si breve. Ya he dicho lo que entendía: que hay más poesía de la que solemos ver. Que debemos exigir altura literaria a la literatura infantil, y no solo comodidad y facilidad de consumo. Que hay ilustraciones que tiran de espaldas. Álbumes sin palabras que hablan por los codos.

Me despido con Beckett. Me encanta su forma de abordar la humanidad, trágica, pero también cómica. “Te olvidas de que no me puedo sentar”. Recuerdo la carcajada al ver decir esto frente a Alfredo Alcón en el papel de Hamm. Y luego pensar: “¿Cómo me puedo reír, si todo es trágico?”. Y comprender que hay literatura que amplía mundos, que le cabe más que lo cotidiano. De paso me despido con teatro, el “género olvidado” del que no solemos decir más que eso, lo olvidado que está.

Mi última pequeña maldad: solo he encontrado el texto francés. Pero en bibliotecas lo encontraréis. Hasta luego, majos.

HAMM: […] Prophétique et avec volupté. Un jour tu seras aveugle. Comme moi. Tu seras assis quelque part, petit plein perdu dans le vide, pour toujours, dans le noir. Comme moi. Un temps. Un jour tu te diras, Je suis fatigué, je vais m’asseoir, et tu iras t’asseoir. Puis tu te diras, J’ai faim, je vais me lever et me faire à manger. Mais tu ne te lèveras pas. Tu te diras, J’ai eu tort de m’asseoir, mais puisque je me suis assis je vais rester assis encore un peu, puis je me lèverai et je me ferai à manger. Mais tu ne te lèveras pas et tu ne te feras pas à manger. Un temps. Tu regarderas le mur un peu, puis tu te diras, Je vais fermer les yeux, peut-être dormir un peu, après ça ira mieux, et tu les fermeras. Et quand tu les rouvriras il n’y aura plus de mur. Un temps. L’infini du vide sera autour de toi, tous les morts de tous les temps ressuscités ne le combleraient pas, tu y seras comme un petit gravier au milieu de la steppe. Un temps. Oui, un jour tu sauras ce que c’est, tu seras comme moi, sauf que tu n’auras personne, parce que tu n’auras eu pitié de personne et qu’il n’y aura plus personne de qui avoir pitié.

Un temps.
CLOV: Ce n’est pas dit. Un temps. Et puis tu oublies une chose.
HAMM: Ah.
CLOV: Je ne peux pas m’asseoir.

  • Citado según la edición de Samuel Beckett, Fin de partie · Endspiel, Suhrkamp, 1964 (reed. 1989).
  • Gracias a todos los amigos, lectoras, lectores, comentaristas conocidos o anónimos, y hasta los divertidos exigidores de soluciones urgentes de sus deberes. Y en particular, también, a aquellos editores que me han enviado sus obras a pesar de que solo raramente hablaba de ellas. Ha sido una bonita sensación de libertad. Un abrazo y a más ver por los mundos de la escritura y la lectura.

Carbonerillo condujo a Caballito Loco…

Dos páginas casi al azar de una vieja edición de Lumen, que, muy acertadamente, se llamó «Grandes autores para niños». Ana María Matute lo era:

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  • Ana María Matute, Caballito Loco. Carnavalito. Lumen, 1962. Ilustraciones de Marcel.

Álbumes subordinados a la oralidad

Habla Ana Garralón, con la capacidad crítica que es habitual en ella, de algunas ideas equivocadas sobre lo que es escribir para niños. Y le responde en parte Pep Bruno, que tampoco es manco, en concreto sobre los narradores que escriben. Además de aconsejar la lectura de esas notas, a Ana le llevaré la contraria en un punto: aparte de las confusiones entre oralidad y escritura, que en efecto tienen ritmos distintos, creo que hay un género de álbumes que nacen claramente subordinados a su uso para la explicación oral. Y que está bien que sea así. Contar con un álbum útil, con los libros en la mano, es una buena idea. Que el texto sea suficientemente simple y que la ilustración sea más una compañía que una revelación estética no son defectos, sino las condiciones para que esto funcione. Por eso hay editores que lo trabajan así y maestras que lo buscan así. Es un buen uso colectivo del libro.

Un género parecido serían los cuentos de buenas noches. Esperamos un texto asequible, repetitivo, cálido, sin una ilustración rupturista. Está bien que sea así, dentro de este género específico. No significa: «reduce todo cuento a esto, noche tras noche», sino más bien: «qué bien nos va esta forma literaria en este contexto concreto».

Luego queda pensar sobre el peso de la ilustración. Claro, idealmente tiene tanto valor como el texto, dialoga con este para armar una propuesta conjunta de mayor valor que la suma de las partes. Pero hay géneros donde esto no ocurre casi nunca, como en la poesía infantil… y tampoco se hunde nada. Hay géneros que no aspiran al todo y no por eso son imperfectos.

La gente arrojó al fuego la corona del rey

Hoy, una nota más personal que de costumbre. Uno escribe con intención, claro, incluso con intención política; en su sentido genuino, como en su sentido último, la política no debería ser ajena a los niños, pues trata simplemente de cómo gobernarse mejor en una colectividad. Y de forma muy acertada, de hecho, en muchas aulas se trata con cuidado la resolución de conflictos en todas sus fases, desde el planteamiento a la negociación, resolución y seguimiento. Educar (lo sepan o no los ministros del ramo) es educar para la vida, no para la competitividad económica. También escribir para los pequeños debería serlo: para su vida.

De 'A partes iguales'. Texto de Darabuc, a partir de un cuento tradicional español. Ilustraciones de Lina Zutaute. OQO, 2012

De ‘A partes iguales’. Texto de Darabuc, a partir de un cuento tradicional español. Ilustraciones de Lina Zutaute. OQO, 2012

No escribí A partes iguales (más propiamente: no me propuse adaptar a mi gusto el cuento de la tradición popular) porque España fuera el paraíso de la igualdad social y económica, pero en los cinco años que han pasado, nuestros indicadores han empeorado mucho más. El rey del cuento era injusto, mentiroso y cruel; el nuestro, cada cuál lo valore. En los extremos, nos ensalzaron mucho su papel tras el golpe de estado, pero en los últimos años, han destacado bastante más las meteduras y aun rompeduras de pata. Es lamentable que le suceda su tercer hijo, con prioridad por ser varón; y luego aún nos piden que demos a la Constitución valor de Biblia… También es de lamentar que nunca hayamos podido elegir como presidenta a una mujer; pero es que de haberlo podido hacer, en el actual sistema de partidos, tan anquilosado y mediocre, el que aquí suscribe dista de considerar a las candidatas que se han podido acercar a la meta (Aguirres o Sáenz de Santamarías, Valencianos o Chacones, a su gusto) como la persona más sabia y bondadosa del país. Siempre con interrogantes (hasta en el título, como en ¿Tres han de ser?) queda mucho por hacer, mucho por escribir.

Una cuna de coplas…

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Una cuna de coplas
tiene mi niño
con las sábanas blancas
y mi cariño.
Alreor de la cuna
su madre vela
y hasta el aire se calla
pa que se duerma.

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  • Tomado de Josep Maria Espinàs, A pie por Extremadura, Edhasa, 2005, p. 156. He sustituido el original “alrededor” por “alreor“, porque de otra manera el verso es hipermétrico. En esta otra fuente, andaluza (también en vídeo): Alreor de la cuna / tu mare vela, / hasta el aire secaría / pa que te duermas. La imagen de la “cuna de coplas” no parece muy popular, o el rastro no ha llegado a la red. En las otras dos ocasiones en que la encuentro, es la sábana blanca de mi cariño, lo que me parece una imagen preferible al mero enlace con y.

Presentación de Yekibud Editores en Casa Anita (Barcelona, 22-m)

darabuc-yekibud-casa-anita«Con los tiempos que corren», pero siguen abriéndose editoriales. Mucha suerte a Yekibud. Tomo la nota del Facebook de la librería.

PD La tarde en Córdoba fue formidable. Dejo que las ideas se aposenten antes de trasladar el guión a una reflexión escrita.

Muy bien, pero ¿con qué argamasa? (BiblioTICando, Córdoba, 12 y 13 de mayo)

El próximo 13 de mayo estaré en Córdoba, en el CEP Luisa Revuelta, para hablar con los participantes de las jornadas BiblioTICando sobre la cadena del libro que formamos autores, editores, críticos y divulgadores, maestros y bibliotecarios escolares, y lectores; sobre cómo reforzar los eslabones aprovechando las nuevas tecnologías; sobre cómo convertirla no en una cadena, sino más bien en un círculo (o mejor aún, en un rizoma, carente de centro), por medio de la escritura y la coescritura de niños y autores; y sobre cuál sería la argamasa que pueda unir mejor todas esas piezas, para construir a partir de lo que de veras funciona reformando todo lo preciso y eliminando las diversas adherencias más o menos comprensibles (vanidades, intereses comerciales, rutinas ya apagadas, Días de), pero inútiles para el contagio del amor a la lectura, con esta palabra como clave: contagio. Por mi perfil como autor, divulgador en este blog y padre de niños aún pequeños, me centraré en preescolar e infantil. Saldrán muchas dudas y pocas certezas, pero confío, entusiasmo mediante, en dar con la llave para abrir al menos la maleta de mi propia experiencia de lectura familiar, escolar y en red. ¿O quizá ni llave hará falta?

Este es el programa general de las jornadas:

12 de mayo de 2014
16.30: Entrega de material
17:00: Inauguración
17.15-18.15: Conferencia inaugural, “Animación a la lectura y TIC: recursos y actividades” (M.ª José Asencio Sánchez, CEIP San Sebastián, de La Puebla del Río, y Javier Merchante Hernández, CEIP Josefa Navarro, de Coria del Río)
18.30 a 20:30h Talleres simultáneos: Podcast, con M.ª Teresa Baena; Carteles virtuales, con M.ª del Carmen López; Vídeo, con Amparo Armenteros; Cuentos interactivos, con Lourdes Giraldo

13 de mayo de 2014
17 a 19: Talleres simultáneos (2)
19-20.30: Conferencia de clausura: “Muy bien, pero ¿con qué argamasa?”
20.30: Clausura

Lo que PISA no mide

Me ha interesado vivamente esta nota de Elisa Silió sobre «Las tiranías del informe PISA», que probablemente también resume bien por qué la reforma de Wert halla tanta oposición entre los maestros. Entresaco aquí dos pasajes:

“Hay, naturalmente, diferentes énfasis entre los críticos de PISA. Pero uno de los grandes problemas es la apresurada interpretación con puntos débiles que hacen los políticos”, explica el primer firmante, Heinz-Dieter Meyer, de la Universidad de Nueva York, en Albany. “Pero en mi opinión, la problemática es más profunda y afecta a: 1) el estrecho alcance de lo que se ha medido; 2) el hecho de que la OCDE —como organización dedicada al desarrollo económico— tiene un sesgo en favor al papel económico de la educación, olvidando que, en democracia, hay muchos otros aspectos importantes de la educación pública: la salud, el desarrollo moral, artístico y creativo; la participación cívica y la felicidad”. … PISA evalúa tres competencias básicas —matemáticas, comprensión lectora y ciencias—, pero no otras difícilmente cuantificables y que, a juicio de estos expertos, son fundamentales para enfrentarse a los retos del siglo XXI: los objetivos psicológicos, morales, cívicos y de desarrollo artístico. En los nuevos planes de estudios de primaria y secundaria españoles la música, la plástica o la filosofía pierden terreno a favor del cálculo o la lectura, medidos en PISA. “Los niños españoles van demasiadas horas a clase —más que la media— pero menos de las necesarias de Matemáticas. Se entiende que se aumenten”, sostiene Antonio Cabrales, catedrático de la University College London. “Pero debería existir más flexibilidad de horas en los centros. En Estados Unidos, Reino Unido u Holanda, dependiendo del itinerario, uno recibe más o menos clases”.

Breve: diez ‘Un cuento de dedos’

Seguid este enlace de Palabras del Candil para conseguir uno de los libros agotados más contables que conozco: Un cuento de dedos, de Estrella Ortiz, para bebés y pequeños de uno o dos años.

Este blog no vende libros y no tengo ningún interés personal ni en el álbum ni en la editorial. Sencillamente, no he podido resistirme: desde que me lo contaron (¿mostraron? ¿digitaron?), este cuento se contó en casa mil veces.

‘Noche negra’, de María Jesús Jabato

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Terraza del café de la Place du Forum en Arlés, por la noche. Vincent van Gogh

Terraza del café de la Place du Forum en Arlés, por la noche. Vincent van Gogh

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Noche negra

Noche negra, noche oscura,
rumia y rumia con sus dientes
el camión de la basura
y me despierta
cuando traga los restos
de mi merienda.

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  • María Jesús Jabato, Gorigori. Premio de poesía para niños Ciudad de Orihuela 2013. Faktoría K de Libros, 2014. (Imagen de Wikipedia.)
  • Gorigori propone 48 poemas, de resonancia y métrica básicamente popular (sobre todo, romances octosílabos, alguno hexasílabo, y cuartetas arromanzadas de 7+5 o variaciones sobre esta base), por lo común breves y de tono lírico (más que humorístico, como el citado), a partir de grandes obras de la historia de la pintura (algunas de las cuales se reproducen junto al poema).

Voy a regalar un libro, voy a regalar un sueño (ilustración de Cecilia Afonso Esteves)

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‘El rebaño’, de Margarita del Mazo y Guridi

Contar ovejas, se dice, invita a dormir. Si los lectores más pequeños no lo saben, valdría la pena introducir el tema antes de contarles o leerles El rebaño, de la narradora Margarita del Mazo y de Guridi, un ilustrador que está abriendo una brecha propia con su estilo de apariencia sencilla, pero con más riqueza que la perceptible a primera vista.

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Que la vida de una oveja es sencilla se nos resume en la primera página: “Ser oveja es fácil. Solo tenemos que pasear, comer, dormir y ayudar a dormir. Cada persona tiene asignado un rebaño de ovejas diferente…”. Pero ¿qué pasa si una de las ovejas, Cuatro (¡la oveja negra de la familia!, ¡la oveja descarriada!), se niega a seguir haciendo “lo que hace el resto”? El “manual de comportamiento” no lo prevé. Las compañeras se llevan las pezuñas a la cabeza. Lamentan que Cuatro sea más tozuda que una cabra. E insisten. Que sí. Que no. ¡Que sí! ¡Que no! La solución solo la encontrarán el niño que no podía dormir, con una carta a la oveja rebelde, y esta última, con una interpretación muy libre, pero muy tierna y acertada del problema.

Son especialmente interesantes las tres páginas de fondo negro: la primera sitúa gráficamente los dos mundos (la noche del niño que no puede dormir, las ovejas que deberían ayudarlo), la segunda incluye una estupenda metáfora visual del insomnio y en la tercera hay que mirar con atención (pues una parte del final se muestra sin decirse). Sobre el fondo blanco corre la parte de las ovejas, que hace sonreír con un retrato de pocos rasgos pero plena eficacia (la vida tranquila, el maestro oveja, el disimulo imposible, la rabia, la resistencia…).

  • Margarita del Mazo (texto) y Guridi (ilustración), El rebaño. ISBN 978-84-942019-5-0.

La ascensión de Remedios, la bella

… Remedios, la bella, se quedó vagando por el desierto de la soledad, sin cruces a cuestas, madurándose en sus sueños sin pesadillas, en sus baños interminables, en sus comidas sin horarios, en sus hondos y prolongados silencios sin recuerdos, hasta una tarde de marzo en que Fernanda quiso doblar en el jardín sus sábanas de bramante, y pidió ayuda a las mujeres de la casa. Apenas había empezado, cuando Amaranta advirtió que Remedios, la bella, estaba transparentada por una palidez intensa.
—¿Te sientes mal? —le preguntó.
Remedios, la bella, que tenía agarrada la sábana por el otro extremo, hizo una sonrisa de lástima.
—Al contrario —dijo—, nunca me he sentido mejor.
Acabó de decirlo, cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arrancó las sábanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintió un temblor misterioso en los encajes de sus pollerinas y trató de agarrarse de la sábana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse. Úrsula, ya casi ciega, fue la única que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejó las sábanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que le decía adiós con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sábanas que subían con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias, y pasaban con ella a través del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podían alcanzarla ni los más altos pájaros de la memoria.

La facilidad para simpatizar

El pasaje es doblemente curioso porque no refleja sin más el desconcierto del hombre (bastante verosímil, por otro lado), sino en concreto el desconcierto ante las mujeres imaginado en un hombre por una mujer, la autora, en un juego de enfoques sucesivos:

Brunetti miraba y escuchaba, asombrado de la facilidad con que las mujeres pueden demostrarse simpatía y confianza desde el primer momento de conocerse. Unidas por una común preocupación …, ellas dos hablaban como si se conocieran desde hacía años. No había entre ellas ni asomo de aquel abrasivo recelo con que se habían medido mutuamente él y la doctora. Ésta y Paola habían realizado una especie de evaluación instantánea y se habían sentido perfectamente satisfechas del resultado. Era un fenómeno que había observado muchas veces y que temía no llegar a comprender. Él tenía la misma facilidad para simpatizar con otro hombre, pero el proceso se detenía en una capa más superficial, no tenía tanto calado como esta intimidad instantánea de la que era testigo, que parecía llegar hasta un punto central y que, evidentemente, no había concluido, sino que sólo se había interrumpido hasta el siguiente encuentro.

  • Donna Leon, Muerte en La Fenice,Seix Barral y Booket. Traducción de Ana M.ª de la Fuente.

A que por muy gran fremosura

Elijo esta versión del Ensemble Gilles Binchois, quizá más lenta de lo habitual, porque con ayuda de los subtítulos permite seguir muy bien el texto. Mi versión favorita, desde una perspectiva puramente personal, es la de Esther Lamandier:

‘Negros y blancos’, de David McKee

«Hace ya mucho tiempo, todos los elefantes del mundo eran negros o blancos. Amaban a los demás animales, pero se odiaban entre sí, así que ambos grupos se mantenían apartados: los negros vivían a un lado de la jungla, y los blancos, en el lado opuesto. Un día, los elefantes negros decidieron matar a todos los elefantes blancos, y los elefantes blancos decidieron matar a todos los elefantes negros. Los elefantes negros y blancos que querían la paz se internaron en lo más profundo de la selva. Y nunca más se les volvió a ver. Comenzó la batalla…»

Con esta parquedad narrativa y una gran claridad visual, trufada de paralelismos, McKee invita a reflexionar sobre la guerra, sobre los conflictos en general y, más importante aún, sobre la necesidad de no olvidar el pasado, de modo que no repitamos los errores.

(Pulsad para ampliar.)

Con la potencia de las fábulas de origen, que Kipling narró tan bien, descubrimos por qué los elefantes son grises. Pero ¿nos libra eso de la guerra, en el presente? No, porque «desde hace algún tiempo… los elefantes de orejas pequeñas y los elefantes de orejas grandes se miran unos a otros de forma un tanto extraña e inquietante». El cuento acaba así, para que no perdamos de vista la inquietud que —según parece invitarnos a pensar el autor, lejos del mito del «buen salvaje»— nos permitirá contener la violencia.

  • David McKee, Negros y blancos (Tusk, Tusk). Traducción de Juan Ramón Azaola. Anaya, Madrid, 2008. ISBN 978-84-667-7646-2.
  • Reseña publicada primero en la Revista Babar.

Ilustradores, connect! (Barcelona, 7 abril)

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A través de SCWBI Spain e Ilustrando Dudas

La poesía infantil, en ‘El País’

Javier Salvatierra ha publicado en El País un artículo acertado sobre la poesía infantil: El momento de la poesía para niños. Buscándole peros, quizá faltan editores —el CEPLI ha sido un buen motor, con la colección Luna de Aire y los estudios de Pedro Cerrillo y otros;* Anaya siempre ha dado mucho peso a la poesía en su catálogo, tanto de autores clásicos como modernos, con buena ilustración—, y, como reparo menos importante, quizá alguno ha colado un gol —no veo que la poesía sea de veras relevante en el catálogo de Edebé, pero que me corrijan en lo que convenga—. Y en cuanto a dar en el blanco, entiendo muy acertado que las voces principales sean las de Xosé Ballesteros, por Kalandraka, que ha aportado al género su revolución ilustrada a todo gas, y la de Mar Benegas, que en lo que yo veo, es la dinamizadora más incansable del género.

*A mí me ha editado el CEPLI; creo que eso no influye en mi valoración, pero dicho queda.

¡¿Qué será?!

Quentin Blake, 'Mister Magnolia'. Altea, Madrid, 1983.

Quentin Blake, ‘Mister Magnolia’. Jonathan Cape, 1980; Altea, 1983.

VII Premio Ciudad de Orihuela de poesía para niños: bases

BASES COMPLETAS DEL CERTAMEN

La concejalía de Educación del Ayuntamiento de Orihuela, en colaboración con el sello editorial Faktoría K de Libros, convoca el VII Premio Internacional de Poesía para niños «Ciudad de Orihuela» de acuerdo a las siguientes bases:

1. Podrá optar al VII Premio de Poesía para niños «Ciudad de Orihuela» cualquier persona mayor de edad con un libro inédito, en castellano, no premiado anteriormente en ningún otro certamen, y dedicado a poesía infantil. Quedan excluidos los ganadores de las anteriores ediciones y los empleados del sello editorial Faktoría K.

2. Las obras se presentarán por quintuplicado, mecanografiadas a doble espacio, y escritas por una sola cara. Tendrán un mínimo de 300 versos y un máximo de 500.

3. En las obras presentadas no podrá aparecer en ningún caso el nombre del autor o autora; en su lugar deberá figurar un lema o seudónimo. Los datos personales de los participantes se adjuntarán en un sobre cerrado, en cuyo exterior se anotará el título de la obra y el lema o seudónimo; en su interior constarán el nombre completo, dirección, teléfono de contacto, correo electrónico y se incluirá el número del DNI o pasaporte, así como una breve reseña biográfica.

4. Las obras serán enviadas o entregadas en el Registro General del Excelentísimo Ayuntamiento de Orihuela, C/Marqués de Arneva nº 1, 03300 Orihuela, especificando en el sobre Para el IV Premio de Poesía para niños «Ciudad de Orihuela». En los envíos que se entreguen a través de agencias de transportes, no podrá figurar el nombre del autor o autora.

5. El plazo de presentación de originales se inicia con la publicación de estas bases, el 21 de marzo de 2014, y finaliza el 19 de septiembre de 2014, a las 12:00 horas. El fallo del jurado se hará público el 30 de octubre de 2014, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Miguel Hernández.

6. El jurado del premio estará compuesto por personas de reconocido prestigio en el área de la literatura para niños. Actuará de secretario o secretaria una persona que designen las entidades organizadoras. El premio podrá declararse desierto y el fallo del jurado será inapelable.

7. Se establece un único premio, dotado de 5.000 euros en concepto de adelanto por los derechos de autor. La obra premiada se publicará por la editorial Faktoría K en torno al 21 de marzo de 2015, Día de la Poesía y, a tal efecto, se firmarán los correspondientes contratos de edición. Asimismo, la editora tendrá prioridad en la publicación de aquellos originales que hayan recibido mención especial del jurado. Este derecho tendrá vigencia durante un año, pasado el cual, los autores podrán disponer libremente de sus obras.

8. Los originales que no sean premiados no se devolverán a sus autores y se destruirán una vez comunicado el fallo del jurado.

9. Si en estas bases quedase alguna cuestión sin precisar, le corresponderá al jurado establecerla y, si no fuera así, a los organizadores del certamen. La participación en este premio implica el conocimiento y la aceptación íntegra de las presentes bases.

Fuente: Kalandraka

Riqueza y pulcritud (a propósito de Gracia Iglesias)

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Pulsad para ampliar. Ilustración de Francesca Assirelli

Las páginas iniciales de una novela son cruciales; en un cuento infantil, las primeras líneas. Este texto de Gracia Iglesias me hace pensar en riqueza y pulcritud. Mirémoslo como requisitos divergentes: muchos textos aspiran a la riqueza de matices (a lo «poético», se suele decir) y se pierden en los laberintos de la retórica, la pedantería, la cursilería o el distanciamiento excesivo, si no mueren en el infantilismo, que es lo peor. En el camino de la pulcritud, muchos textos se quedan sin la riqueza mínima que necesita un texto literario y, salvo que la ilustración los enriquezca, no aportan. En mi opinión personal —¿cómo se objetiva esto?—, la propuesta de Gracia supera el listón con comodidad e invita a pasar página como cabe pedirle a una primera página.

De Gracia Iglesias no os perdáis también las Memorias de un saltamontes.

  • Gracia Iglesias, El dragón de la chimenea. Ilustrado por Francesca Assirelli. Editorial Pintar-Pintar, 2014. Más información del editor.

Membrillos tóxicos

Los membrillos lo pueden intoxicar a uno de recuerdos, como a Martín Garzo (o como en Trece años de Blanca, de Agustín Fernández Paz: cita), pero no siempre sientan igual de bien, y menos, me temo, a los que atienden más a sus libros que a otros pasatiempos.

Sucedió que en este tiempo llegó a aquella ciudad una dama de todo rumbo y manejo … por ver si la conocía, [Tomás] fue a visitarla, de cuya visita y vista ella quedó enamorada. Y él, sin echar de ver en ello, si no era por fuerza y llevado de otros no quería entrar en su casa. Finalmente, ella le descubrió su voluntad y le ofreció su hacienda. Pero como él atendía más a sus libros que a otros pasatiempos, en ninguna manera respondía al gusto de la señora. La cual, viéndose desdeñada y, a su parecer, aborrecida, y que por medios ordinarios y comunes no podía conquistar la roca de la voluntad de Tomás, acordó de buscar otros modos, a su parecer más eficaces y bastantes para salir con el cumplimiento de sus deseos.

Y así, aconsejada de una morisca, en un membrillo toledano dio a Tomás unos destos que llaman hechizos, creyendo que le daba cosa que le forzase la voluntad a quererla, como si hubiese en el mundo hierbas, encantos ni palabras suficientes a forzar el libre albedrío …

Comió en tan mal punto Tomás el membrillo, que al momento comenzó a herir de pie y de mano, como si tuviera alferecía. Y sin volver en sí estuvo muchas horas, al cabo de las cuales volvió como atontado, y dijo, con lengua turbada y tartamuda, que un membrillo que había comido le había muerto …

Seis meses estuvo en la cama Tomás, en los cuales se secó y se puso, como suele decirse, en los huesos, y mostraba tener turbados todos los sentidos. Y aunque le hicieron los remedios posibles, solo le sanaron la enfermedad del cuerpo, pero no de lo del entendimiento, porque quedó sano, y loco de la más extraña locura que entre las locuras hasta entonces se había visto. Imaginose el desdichado que era todo hecho de vidrio y, con esta imaginación, cuando alguno se llegaba a él, daba terribles voces pidiendo y suplicando, con palabras y razones concertadas, que no se le acercasen, porque le quebrarían, que real y verdaderamente él no era como los otros hombres, que todo era de vidrio de pies a cabeza.

  • dama de todo rumbo y manejo: prostituta. herir de pie y mano: realizar movimientos violentos y convulsos, como de epilepsia.
  • «El licenciado Vidriera», de Cervantes. Se cita por Miguel de Cervantes, Novelas ejemplares, edición de Jorge García López, Crítica, Barcelona, 2005, pp. 357-359, de donde tomo también la información de las dos notas léxicas.
  • «La gitanilla»

Presentación de ‘Clarice era una reina’ (Madrid, 2 abril)

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Ausencias

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… Una mañana, Tomás llenó el cuenco de leche y Mikos no acudió. Tomás se fue al colegio y Mikos no le acompañó hasta la esquina o dos casas más lejos. Por la tarde, Tomás jugó al fútbol con sus amigos y no estuvo para contar los goles. Tomás atravesó el parque para contemplar los trenes en el terraplén y ningún gato negro se sentó a su lado parpadeando con sus enormes ojos amarillos.

Tomás corrió de un lado a otro buscando y llamando a gritos a su amigo. Pero la búsqueda y los gritos no sirvieron de nada.

Un vecino, el señor Brake, dijo …

  • Jurij Brězan, El gato Mikos. Ilustraciones de Květa Pacovská. Traducción del alemán por José A. Santiago Tagle. SM, Madrid, 1993.

‘Amaranta en Venecia’, de Javier Izcue Argandoña, ilustrado por Dinah Salama

Hay pocas propuestas refrescantes en el campo de la poesía para niños: Amaranta en Venecia lo es.

Primero, por la coherencia del conjunto para crear un libro con capacidad narrativa, además de poética. Es algo cada vez más frecuente, entiendo, que el libro tenga sentido como tal, más que como simple recopilatorio de poemas aislados, y me parece una evolución positiva, propia de una concepción literaria, no «infantil».

Pero sobre todo, porque Javier Izcue busca otro tono, distinto de los ritmos y los juegos habituales. Mucho más prosaico, más asociado a la ingeniosidad natural de los niños, y en parte a las poéticas de vanguardia. Esto es muy infrecuente, creo. Y aquí, creo que se hace con acierto. Aunque no haya forma segura de pasar de la impresión subjetiva a una fundamentación razonada, yo lo atribuyo a la compensación narrativa, a la elaboración de un personaje con una forma de pensar propia, a un uso eficaz del verso libre y a los elementos puntuales de ritmo y rima.

Otro factor relevante es una propuesta estética, de Dinah Salama, también alejada de lo habitual. Esto no es novedoso en sí: tanto Kalandraka como el entorno más o menos relacionado con Antonio Ventura (Anaya, El jinete azul, Los cuatro azules) han aportado mucho al respecto. Pero vuelve a ser positivo porque recuerda que, o hablamos de creatividad, o no hablamos de nada.

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  • Javier Izcue Argandoña, Amaranta en Venecia. Premio El Príncipe Preguntón. Ilustraciones de Dinah Salama. Diputación de Granada, Granada, 2013. 978-84-7807-079-4.

‘Muros’, de Agustín Fernández Paz

Muros, de Agustín Fernández Paz, es una novela sobre un tema complejo, actual y trascendente, presentada para poco más que primeros lectores, a partir de unos siete años. Habla del gueto y —según queda quizá más claro en el título original, Valados— de vallas como las que persiguen separar la Europa rica del África pobre.

Xan López Domínguez

Xan López Domínguez (imagen de la edición de editorial Cruïlla)

La opción social de la novela es neta: importan las personas, no la guerra entre bloques. De hecho, el proceso del gueto apenas se explica, simplemente pasa, llega a la vida de los niños protagonistas. El lenguaje no puede ser más distante del oficial, que nos habla de «defensa» contra una «invasión» y el «asalto» de «masas» organizadas por «mafias». No, aquí tenemos a personas. A dos niños, uno de cada sexo, uno de cada color, que se han hecho amigos. Se encontrarán separados por una desconfianza creciente, una valla, un muro, soldados. E irán buscando soluciones para no renunciar: manos entre la valla, aviones de papel sobre la muralla, cometas que acabarán llenando el cielo en ambos lados…

Me resulta difícil, buscando la perspectiva del lector crítico, saber dónde comienza la novela eficaz y dónde acaban las buenas intenciones. El aire contenido, la repetición de los lazos de unión personales y la búsqueda de nuevas formas de contacto cuando se prohíben las anteriores, el tono poético y dolido, funcionarán mejor, supongo, con la intervención de un mediador atento.

Xan López Domínguez, por otro lado, acierta a transmitir bien las emociones (las discusiones en la sociedad, la cerrazón de los soldados) y deja algunas imágenes memorables, a mi entender, como la de la extensión de la valla o la del fantasma que erigía muros para separar, muros invisibles, como el que separó a la niña de sus padres, partidarios del gueto.

Xan López Domínguez

Xan López Domínguez

  • Agustín Fernández Paz, Muros. Traducción de Valados por Isabel Soto. Ilustraciones de Xan López Domínguez. SM, Madrid, 2010. 978-84-675-4021-5.

‘Hávalas, hávalas, hala’

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¡Hávalas, hávalas, hala,
hava la frol y la gala!

Allá arriba, arriba,
junto a mi llogare,
viera yo serranas
cantar y baxlare,
y entre todas ellas,
mi linda zagala.
¡Hava la frol y la gala!

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  • hava (o aba, en otras fuentes): ‘mira’. frol: ‘flor’. llogare: ‘lugar, aldea’. baxlare: ‘bailar’.
  • Tomado de Margit Frenk Alatorre, Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos XV a XVII. Colegio de México-FCE, 2003. Poema núm. 86, p. 100.

Nuestra formidable salud moral y cívica

Ha muerto Félix Grande. De las pocas palabras con las que la prensa suele resumirnos las vidas, parecen destacarse sus facetas de «poeta» y «flamencólogo». Los artículos que le he leído en El País suelen ser biográficos o necrológicos. Pero los fechados en la Transición tienen un tono distinto, no solo combativo, sino de un optimismo por la obra colectiva que se añora en el actual clima de desengaño (probablemente justificado). Además, Grande era de la más bien exigua minoría gitanófila. Al hilo de la nota anterior sobre «La gitanilla», me decanto por el pasaje siguiente; pero tampoco tiene desperdicio, para nuestro presente, su «Del artículo 35».

No ignoro que la cuestión gitana, considerada en su totalidad, es muy compleja. Están en juego no sólo una discriminación centenaria, sino también unos profundos rasgos culturales gitanos que pueden obstruir -en ocasiones, de forma no ilegítima- a un proceso de ayuda, a un movimiento de reparación. Están en juego unas constantes de Indiferencia, desconfianza e incluso de racismo más o menos encubierto y más o menos agresivo en parte de la cultura paya. Está en juego una muy sólida y casi pavorosa desconfianza gitana hacia todo lo payo, a veces sin discriminación, a veces lindando el racismo. Que esa desconfianza esté consolidada por la inmisericorde historia es un hecho tajante, pero que en nada ayuda a la supresión de un escándalo. El racismo, cuando existe, tampoco ayuda nada, por supuesto, y en muchas ocasiones es mutuo.

El problema de gitanos y payos es cuantioso y complejo. Dos cosas están claras. Primera: la muerte de unos niños en chabolas o en carromatos, gitanos o payos (porque también hay niños payos que viven en chabolas), antes que el resultado de una complejidad histórica y racial es un.suceso simple y bárbaro, cuya solución puede y debe iniciarse sin esperar a hallar una forma de coexistencia total de culturas. Y segunda: la coexistencia de estas dos culturas, la necesaria erosión paulatina de su mutua desconfianza, será una conquista laboriosa y difícil, pero ha de iniciarla ya la cultura más fuerte. Si cinco hijos del presidente de un consejo de administración de cualquier multinacional murieran carbonizados a causa de inercias sociales, temblarían, sin duda, los cimientos de unos cuantos países. Si cinco niños gitanos mueren carbonizados y un país se traga esa noticia como un aperitivo, de modo soñoliento y despiadado, ese país tendría en sus cimientos morales un cemento de barbarie y de podredumbre. España está en este momento construyendo una formidable salud moral y cívica. Esa salud debe servir también a los gitanos españoles. Quien no lo entienda así no será únicamente insolidario contra los gitanos: será también insolidario contra nuestro completo porvenir.

‘La gitanilla’

La primera de las Novelas ejemplares, como en general todas ellas, no me parece especialmente recomendable para la lectura escolar (ni siquiera en Bachillerato). Son demasiado antiguas en los valores y retóricas en la expresión, me temo. Quizá contribuya a la rotundidad de este juicio que, en su momento, tuve dos como lecturas obligatorias, y no las disfruté nada.

Una combinación de resumen oral y lectura de pasajes, sin embargo, puede tener más jugo. Por ejemplo, para comprender que nuestros prejuicios, antes que confirmarse en la realidad, suelen ser heredados. Esa gitanilla que era tan blanca, guapa y lista («discreta») que solo podía ser una paya de clase alta, ¡buf! «Ni los soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo a quien más que otras gentes están sujetos los gitanos pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada» (p. 90); Preciosa «siempre había creído ser gitana y ser nieta de aquella vieja, pero … siempre se había estimado en mucho más que lo que de ser gitana se esperaba» (174).

Un elemento secundario, pero útil, estriba en la otra cara de este desprecio: el orgullo con el que es recibido y con que se afirma la diferencia. «… la libre y ancha vida nuestra no está sujeta a melindres ni a muchas ceremonias … Nosotros guardamos inviolablemente la ley de la amistad; ninguno solicita la prenda del otro; libres vivimos de la amarga pestilencia de los celos … nosotros somos los jueces y los verdugos de nuestras esposas o amigas … Con estas y otras leyes y estatutos nos conservam0s y vivimos alegres; somos señores de los campos, de los sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos … Para nosotros son los duros terrenos colchones de blandas plumas … Para nosotros se crían las bestias de carga en los campos y se cortan las faldriqueras en las ciudades … No nos fatiga el temor de perder la honra, ni nos desvela la ambición de acrecentarla … Un mismo rostro hacemos al sol que al hielo; a la esterilidad que a la abundancia. En conclusión, somos gente que vivimos por nuestra industria y pico [‘habilidad y verborrea’] … Tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con lo que tenemos» (134-137). Quizá exagero, y sin duda no es un comentario filológico, sino una transposición de nuestro presente; pero tiene algo de queer, de coger el guante del desprecio y exhibir con orgullo los rasgos diferenciadores.

Si este discurso es famoso, la apostilla de la gitanilla también lo es, y con justicia, por una defensa de la libertad frente al hombre que aún no está lo consolidada que debiera (y menos, según parece, en nuestros institutos): «Puesto que [‘aunque’] estos legisladores han hallado por sus leyes que soy tuya … yo he hallado por la ley de mi voluntad, que es la más fuerte de todas, que no quiero serlo si no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dos concertamos … [las condiciones] que he puesto sabes; si las quisieres guardar, podrá ser que yo sea tuya y tú seas mío; y donde no, [aún puedes irte] … Estos señores bien pueden entregarte mi cuerpo, pero no mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser libre en tanto yo quisiere» (138).

Otro punto que desarrollar podría ser la exageración tópica del amor (a primera vista, dependiente de la belleza externa, confirmado por la palabra, y con su retahíla de desmayos, celos y pasiones), y su comparación con las exageraciones tópicas del presente. Muy secundariamente, ya solo para los intereses de este blog y la poesía popular, cierro con este conjuro simpático (lo único que yo salvaría de los varios poemas intercalados):

Cabecita, cabecita,
tente en ti, no te resbales [‘desanimes’],
y apareja dos puntales
de la paciencia bendita.
Solicita
la bonita
confiancita;
no te inclines
a pensamientos ruines;
verás cosas
que toquen en milagrosas,
Dios delante
y San Cristóbal gigante. (131)

  • Citas y números de página de la edición de Jorge García López: Miguel de Cervantes, Novelas ejemplares, Crítica (col. Clásicos y modernos), 2005.

Lo que me decía mi madre

—¿Sabes una cosa? —dijo Arthur—, en ocasiones como esta, cuando estoy atrapado en una escotilla neumática vogona con un habitante de Betelgeuse y a punto de morir asifixiado en el espacio profundo, realmente desearía haber escuchado lo que me decía mi madre cuando era joven.
—¡Vaya! ¿Y qué te decía?
—No lo sé; no la escuchaba.

  • Douglas Adams, Guía del autoestopista galáctico. Traducción de Benito Gómez Ibáñez. Anagrama, 1983, múltiples reediciones.

Bases del VII premio internacional Compostela de álbum ilustrado

VII PREMIO INTERNACIONAL COMPOSTELA PARA ÁLBUMES ILUSTRADOS BASES El Departamento de Educación del Ayuntamiento de Santiago de Compostela, en colaboración con la editorial Kalandraka, y en el marco de su XIV Campaña de Animación a la Lectura, convoca el VII Premio Internacional COMPOSTELA para Álbumes Ilustrados, con las siguientes bases:1. Podrán optar al VII Premio Internacional COMPOSTELA para Álbumes Ilustrados todas las obras que se puedan incluír en la categoría de álbum ilustrado: un libro en el que el relato se cuenta a través de imágenes y textos, de tal manera que ambos se complementen. Sigue leyendo

Don Quijote en bicicleta

darabuc-don-quijote-flixMe ha llamado la atención esta «adaptación libre» del Quijote, del alemán Flix, cuyas primeras páginas podéis ver en este documento de Dibbuks. ¿Habrá un parque eólico en Tobosow?

‘La sabana africana’, de Mar Benegas y Guridi

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  • A lo bestia. Poemas de Mar Benegas ilustrados por Guridi. República Kukudrulu, Madrid, 2011. Próxima edición ampliada en Litera, Valencia, 2014.

‘Traducir literatura infantil y juvenil: Notas a vuelapluma’, artículo de Mario Grande

Viene en El Trujamán un artículo de Mario Grande sobre la traducción de la literatura infantil y juvenil. No es lo más frecuente, desde luego (como autor de esa misma sección del Centro Virtual del Instituto Cervantes, yo he aportado cuanto he podido al respecto, pero para constatar, me temo, que mi grano de sal salaba muy poco el mar de los traductores). Este es el enlace original: Traducir literatura infantil y juvenil: Notas a vuelapluma. Por su interés específico para este blog, me permito también copiarlo íntegro a continuación:

No es raro oír la opinión de que la traducción de textos de literatura infantil y juvenil es «más fácil» que la traducción de literatura sin adjetivos, o sea, para adultos. Dejando para otro momento la incongruencia de incluir «infantil y juvenil» en un solo saco, tal vez convenga confrontar esa opinión con el hecho de que el epígrafe de literatura infantil y juvenil sirve para nombrar un cajón de sastre, pues apenas hay época o género (y súbgenero) literario que no abarque, lo que exige del traductor una buena dosis de versatilidad. Cualidad que debe extenderse a un buen conocimiento de las tradiciones literarias y culturales en las que cobran vida, se difunden y perduran los textos que va a traducir.

La diversidad de géneros se queda chica si contemplamos la literatura infantil y juvenil desde el punto de vista del lenguaje. Desde balbuceos, aliteraciones, trabalenguas y rimas a jergas adolescentes a veces efímeras y localizadas, slang, neologismos, ocurrencias del autor y un peso de la oralidad que tiñe muchos relatos de una carga ponderativa que no puede obviarse al traducir.

Por eso muchas veces la labor del traductor, además de traducir, consiste en adaptar e incluso crear a partir no de palabras, sino de ideas o imágenes. Además de tener presente la diversidad del español.

Vamos, que de «más fácil», nada. Visto lo visto, en la traducción de literatura infantil y juvenil quizá sea necesario matizar la invisibilidad del traductor. La cuestión es acertar en las estrategias de intervención, dar con el equilibrio adecuado.

A diferencia de otros ámbitos o géneros de la cultura popular (cómic, cine, música, videojuegos), en la literatura infantil y juvenil de nuestros días influye la pedagogía, que no tiene nada que ver con la literatura. Tal vez en ello radique la distinción entre libros de prescripción y libros comerciales que practican las editoriales del ramo y, sin duda, habrá razones que lo justifiquen. El inconveniente podría surgir si un criterio extraliterario como es el pedagógico funcionara como filtro, limando y reduciendo el lenguaje a la pura sintaxis, con riesgo de exclusión de otros referentes lingüísticos, culturales y estéticos, o decidiendo qué se incluye en el canon y qué es tabú. Ciertamente, es un tema delicado porque la edición forma parte de la industria cultural y está imbricada en el sistema educativo, por lo que debe tener necesariamente en cuenta muchas variables, aunque el conservadurismo tampoco sea sinónimo o garantía de rentabilidad. El caso es que, en ocasiones, estorba al trabajo del traductor, que se guía por criterios lingüísticos y literarios, no de modulación del aprendizaje.

Quizá en mayor medida que otros sectores editoriales, en la traducción de literatura infantil y juvenil es muy necesaria la cooperación y la buena sintonía de los traductores con los editores y correctores. Es decir, el enfoque del trabajo como algo colaborativo, de equipo, no de mera coordinación o, en el peor de los casos, competitivo. De ello depende en buena medida el éxito o el fracaso de una buena traducción y edición. La colaboración se inicia con los preceptivos informes de lectura: resumen de la obra y valoración. El resumen debe ser descriptivo, sin hacer comentario de textos; las opiniones deben reservarse para la valoración. Las editoriales suelen pedir valoración literaria y comercial. La calidad literaria no siempre coincide con el gancho comercial. Pero hay que defenderla. Y en cuanto a lo segundo, ser sinceros: si el libro puede venderse bien ¿por qué no decirlo? El traductor no ejerce aquí de crítico literario, sino de asesor para la toma de decisión editorial. Elegido el libro, queda un amplio campo de colaboración: título, léxico, nombres de personajes y lugares, glosarios, encaje en colección… no siempre fácil, pero que debe conducir a mejorar el producto final. El lema, para todos los intervinientes en el proceso, sería «menos ego y más lego».

Ejercicio Nº 3: ¡Peligroso!

Fernando Krahn, 'Bernardo y Canelo', Ediciones Ekaré, Caracas y Barcelona, 2011

¿Caerá o no caerá? Pero sobre todo: ¿verdad que había que probarlo? De Fernando Krahn, Bernardo y Canelo, Ediciones Ekaré, Caracas y Barcelona, 2011

Girotondo di elefanti

Me llegó esta canción de Pier Mario Giovannone, Giua y la Banda Osiris, de un libro-disco de Gallucci, y, aunque no tenga ninguna relación evidente con la Navidad, salvo quizá el aire festivo, me gustó para felicitaros las fiestas y desearos lo mejor, de corazón, para el año próximo.

Tráiler de ‘Un pedazo de África en Colombia’, de Boni Ofogo

El deán y el brujo (del Conde Lucanor)

En Santiago de Compostela había un deán deseoso de aprender el arte de la magia. Oyó decir que don Illán de Toledo la sabía mejor que nadie, y fue a Toledo a buscarlo.

El día que llegó se dirigió a la casa de don Illán y lo encontró leyendo en una habitación apartada. El mago le recibió con bondad y le dijo que ya le explicaría el motivo de su visita después de comer. Le señaló un alojamiento muy fresco y le dijo que le alegraba mucho su venida. Después de comer, el deán le refirió la razón de aquella visita y le rogó que le enseñara la ciencia mágica. Don Illán le dijo que adivinaba que era deán, hombre de buena posición y buen por­venir, y que temía ser olvidado luego por él. El deán le prometió, juró y perjuró que nunca olvidaría aquella merced, y que estaría siempre a sus órdenes. Ya resuelto este asunto, explicó don Illán que las artes mágicas no se podían aprender sino en sitio adecuado, y tomándolo por la mano lo llevó a una estancia contigua, en cuyo suelo se veía una gran argolla de hierro. Antes, el mago le encargó a la sirvienta que preparase perdices para la cena, pero que no las pusiera a asar hasta que él se lo mandara. Levantaron la argolla entre él y el deán y descendieron por una escalera de piedra bien labrada, hasta que al deán le pareció que habían bajado tanto que el lecho del Tajo estaba sobre ellos. Al pie de la escalera había una celda y luego una biblioteca y después una especie de gabinete con instrumentos mági­cos. Revisaron ciertos libros, y en eso estaban cuando entraron dos hombres con una carta para el deán, escrita en Santiago por el obispo, su tío, en la que le hacía saber que estaba muy enfermo y que, si quería encontrarlo vivo, no se demorase en regresar. Al deán lo con­trariaron mucho estas nuevas, tanto por la dolencia de su pariente como por tener que interrumpir los estudios. Optó por escribir una disculpa y la mandó al obispo, pero a los tres días llegaron unos hom­bres de luto con otras cartas para el deán, en las que se leía que el obispo había fallecido, que estaban eligiendo sucesor, y que todos esperaban, por la gracia de Dios, poder elegirlo a él. Decían también que no se molestara en venir, pues parecía mucho mejor que lo eli­gieran en su ausencia.

A los diez días vinieron dos escuderos muy bien vestidos, que se arrojaron a sus pies, besaron sus manos y le saludaron como a obispo. Cuando don Illán vio estas cosas, se dirigió con mucha alegría al nuevo prelado y le dijo que agradecía al Señor que tan buenas nuevas llega­ran a su casa. Luego le pidió el deanato vacante para uno de sus hijos. El nuevo obispo le hizo saber que había reservado ese puesto para su propio hermano, pero que había determinado favorecerlo y le instó a que partiesen juntos para Santiago.

Fueron, pues, los tres para Santiago, donde los recibieron con hono­res. A los seis meses recibió el obispo mandaderos del Papa, que le ofrecía el arzobispado de Tolosa, dejando en sus manos el nombra­miento de sucesor suyo en Santiago. Cuando don Illán supo esto, le recordó la antigua promesa y le pidió ese título para su hijo. El nuevo arzobispo le hizo saber que había reservado el obispado para su propio tío, hermano de su padre, pero que había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Tolosa. Don Illán no tuvo más remedio que asentir.

Fueron para Tolosa los tres, donde los recibieron con honores y misas. A los dos años, recibió el arzobispo mandaderos del Papa, que le ofrecía el capelo de cardenal, dejando en sus manos el nombra­miento de sucesor. Cuando don Illán supo esto, le recordó la antigua promesa y le pidió ese título para su hijo. Pero el nuevo cardenal le hizo saber que había reservado el arzobispado para su propio tío, hermano de su madre, aunque había determinado favorecerlo y que partiesen juntos para Roma. Don Illán no tuvo más remedio que asentir.

Fueron para Roma los tres, donde los recibieron con honores y misas y procesiones. A los cuatro años murió el Papa y nuestro car­denal fue elegido para el papado por todos los demás. Cuando don Illán supo esto, besó los pies de Su Santidad, le recordó la antigua promesa y le pidió el cardenalato para su hijo. El Papa lo amenazó con la cárcel, diciéndole que bien sabía él que no era más que un brujo y que en Toledo había sido profesor de artes mágicas. El pobre don Illán dijo que iba a volver a España y le pidió algo para comer durante el camino. El Papa no accedió. Entonces don Illán (cuyo rostro se había remozado de un modo extraño) dijo con una voz sin temblor

—Pues tendré que comerme las perdices que para esta noche en­cargué.

Entonces, la sirvienta se presentó y don Illán le dijo que las asara. A estas palabras, el Papa se halló en la celda subterránea en Toledo, solamente deán de Santiago, y tan avergonzado de su ingratitud que no atinaba a disculparse. Don Illán dijo que bastaba con esta prueba, le negó su parte de las perdices y lo acompañó hasta la calle, donde le deseó feliz viaje y lo despidió con gran cortesía.

  • Publicado como «El brujo de Toledo», con modernización de autor desconocido, en un viejo Joyas del cuento español, de Selecciones, 1964.

El árbol de los relojes (Pepe Serrano)

EL ÁRBOL DE LOS RELOJES

En el jardín del relojero había un árbol que daba relojes.
Lo regaba puntualmente cada mañana y, por supuesto, le llevaba su tiempo.
Pero merecía la pena porque al llegar el verano se llenaba de frutos, cada uno diferente a los demás: relojes de cuco, de arena, digitales, cronómetros… Incluso una noche brotó un reloj de sol.
Los días en que el viento movía las ramas todo el jardín se cubría de tic-tacs que, empujados por el aire, alcanzaban la casa y se colaban por el agujero de la cerradura o por el hueco de la chimenea, inundando las habitaciones de minutos perdidos.
Su copa era alta y espigada, y siempre estaba repleta de nidos. Todos los pájaros querían construirlos allí puesto que, de esta manera, podían saber a ciencia cierta cuántas horas quedaban para que nacieran sus esperados polluelos.
Era un árbol frondoso, de hojas alargadas, y muy exacto. Sólo se retrasaba un poco en primavera, debido a que las revoltosas alas de las mariposas terminaban por mover las saetas.
En el momento en que los frutos estaban maduros (hacia las ocho y veinticinco de la tarde) caían del árbol, casi siempre sobre la muñeca de algún señor con prisa.

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Ilustración de Mar Villar

 

  • Pepe Serrano, Cocina rápida para tortugas. Ilustraciones de Mar Villar. Ediciones Nalvay, Zaragoza, 2010.

Navegaciones a contra corriente (Antares, de Francisco Díaz Villadares)

Antares, de Francisco Díaz Villadares, premio Alandar de 2012, es una novela de aventuras en el mar. A mí, las del género suelen resultarme atractivas, en parte por las maravillas del léxico marítimo; además trata temas de actualidad, como el de las mafias del transporte de inmigrantes en condiciones lamentables y el de la piratería marítima. Aun así, personalmente, debo reconocer que me ha resultado más correcta que apasionante.

Lo que más me ha llamado la atención es un aspecto secundario con respecto a la trama: que se trata de una novela que podríamos calificar de políticamente incorrecta. No por sí misma (no es en ningún caso un texto de tono provocador), sino en contraste con lo esperable hoy en la novela juvenil (de canon ideológico estable, previsible y tirando a cansino, pese a que en algunos temas aún sea socialmente necesario). Hay casi un juego de expectativas, que se inicia por sendas que luego no se atienen a lo previsible.

Así, la protagonista es una chica en un contexto marítimo donde hay un exponente claro del machismo irracional (Romi, el pecoso). Hasta aquí, se diría que es lo esperable. Pero la chica no es la heroína salvadora; además de la confusión inicial por la que se ve embarcada en la aventura, cuando en un momento crucial desobedece a su padre, también mete la pata; así, cuando en contra de la orden expresa de este (p. 191), pretende asaltar a los bandidos, se encuentra con una pistola apuntándole a la cabeza (192) y serán otros quienes los rescaten.

Por otro lado, la chica está enamorada de un inmigrante, Abdoulaye o Abdú (que, aunque «no era precisamente un Apolo de ébano», tenía «unos grandes ojos de mirada directa y una hermosa sonrisa blanca», 14). Y la pretende un cocinero, Raúl, que la corteja sin éxito y (para colmo, podríamos decir) goza de la aprobación del padre («Ojalá el día que te cases lo hagas con un hombre como él», 35). En la novela actual está cantado que triunfará el amor con el inmigrante, pero Abdú compartirá destino ni más ni menos que con el machista Romi: una vez acabada la aventura, los dos «se esfumaron como fantasmas» (205).

En el epílogo, aunque la protagonista se decide por una vida poco habitual para una mujer (estudiar Marina Mercante y mandar un remolcador, 206), acaba siendo «conquistada» por Raúl («acabó conquistándome … el que la sigue, la consigue»). Su noviazgo «duró una eternidad, porque todos opinaron que éramos demasiados jóvenes … y todos esos sermones», con un peso del criterio adulto que en la novela juvenil se suele desdeñar. Y como afirmándose expresamente contra los valores hoy típicos: «sí, estamos casados, felizmente casados, y tenemos dos hijos preciosos».

En suma: sea deliberado o no, veo un contraste claro entre esta novela y el común de las novelas juveniles de las editoriales mayoritarias, que me llama la atención y me mueve a pensar. Veo un desgaste en la previsibilidad y blandura de todas esas novelas de amor-que-triunfa-contra-las-barreras-de-la-inmigración y de heroína-que-demuestra-que-la-mujer-puede-con-todo, un desgaste literario, independiente de la bondad de sus valores. La realidad apenas ha cambiado (para empezar, el país no se avergüenza de que nos vaya a heredar un rey por el mero hecho de ser varón, pasando por delante de sus hermanas mayores), pero eso no quita que una novela del todo previsible carece de eficacia. Por otro lado, la verdadera libertad nace de la capacidad de elegir, no del adoctrinamiento en una vía única (sea la «tradicional» o la «liberada»). A este respecto coincido como lector con esta nota de Luis Daniel González: prefiero buenas novelas, sean o no políticamente correctas.