Manos al dalle

Quise pararme
y mi sombra me está adelantando.
Quise cambiar de siembra
y en el campo hay cosechas por recoger.

―¡Espérame! ―le dije a la sombra.

Se detuvo un momento,
volvió hacia mí la cara,
me guiñó un ojo
―una seña de luz entre lo negro―
y siguió caminando.

Manos al dalle, pues,
que aún hay cosas por hacer.

2 Respuestas a “Manos al dalle

  1. ¡NUEVA ENTRADA! Te echamos de menos…

Comentarios

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