‘Mundodisco’, de Terry Pratchett

Hablar sobre los libros de Mundodisco quizá se parezca a la propia serie: un laberinto derivado descrito con mayor o menor ingenio. Desde el punto de vista de la crítica orgánica, para la cual la novela ejemplar aspira a asemejarse a un ser vivo en plenitud, probablemente son obras demasiado inconexas, que pierden fuelle buscando las explosiones de ingenio y dependen en buena medida de referencias externas (el mundo fantástico más o menos compartido), más que de las creadas por el propio texto. Según se mire, sin embargo, aunque no se parezcan a un ser vivo, en realidad se parecen a la vida: cuando llegamos ya está en marcha, la información es siempre parcial y provisional y ante las dudas, mejor reír que dramatizar.

El carácter episódico-chusquero facilita que puedan desgajarse pasajes. El siguiente, por ejemplo, podría ser un microcuento plenamente autónomo:

«Aproximadamente al mismo tiempo, una adivina —hasta entonces poco afortunada— que vivía al otro lado de la manzana, miró por casualidad su bola de cristal, dejó escapar un gritito y, antes de una hora, había vendido todas sus joyas, varios instrumentos mágicos, la mayor parte de su ropa y casi todas las demás posesiones que no podía llevar convenientemente en el caballo más rápido que consiguió comprar. El hecho de que más tarde, cuando su casa se derrumbó bajo las llamas, ella muriera en una extraña avalancha en las Montañas Morpork, demuestra que también la Muerte tiene sentido del humor.»

En realidad, esto tampoco supone un deslavazamiento total, porque casi todo pasa a formar parte de series: en este caso, la Muerte se convierte en personaje recurrente de situaciones cómicas. Cuando más adelante espera a que Rincewind muera al caer de una rama a la boca de los lobos que lo aguardan en tierra, y su deseo se frustra, el narrador dice:

«La Muerte lo observó todo, impasible.
Contempló la nube de moscas de mayo que bailaban en alegres zigzags cerca de su cráneo, y chasqueó los dedos. Los insectos cayeron en el acto. Pero, claro, no era lo mismo.»

  • Terry Pratchett, El color de la magia. Traducción de Cristina Macía. DeBolsillo (Random House Mondadori), Barcelona, 1998, 2007. ISBN 978-84-9759-679-4.

2 Respuestas a “‘Mundodisco’, de Terry Pratchett

  1. Vaya, pues Pratchett es mi autor del mes, qué casualidad (a pesar de lo poco que hay de él en mi biblioteca local). Es inevitable sonreír, por lo menos, al leer sus libros. El que acabo de cerrar: Solo tu puedes salvar al universo. La temática puede haber quedado obsoleta para los chavales (juegos de ordenador) pero a mi me ha enganchado desde el principio. Junto a los avatares de la aventura, aparecen ligeras pinceladas que describen una realidad social de barrio, y alguna reflexión sobre los los impulsos violentos que todos llevamos dentro y los escudos psicológicos que nos fabricamos para no sufrir.

  2. Ah, pues aprovecho para pegar el enlace que sugieres a la entrada de Pratchett en Bienvenidos a la fiesta.
    Un abrazo

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