‘El príncipe destronado’, de Miguel Delibes

Con el punto de vista centrado en un protagonista de solo 3 años, con varios hermanos mayores y una menor, El príncipe destronado es una novela próxima a los niños (que no para ellos). Narra el conflicto de un matrimonio cuyo enfrentamiento recoge el de las dos Españas, el de tradicionalismo y modernidad, y la negociación de los roles masculino y femenino:

«—… ¿Qué edad tienes tú, Quico? [le pregunta su padre]
Quico abatió los dedos anular y meñique de su mano derecha y dejó los otros tres enhiestos:
—Tres —respondió—. Pero voy a hacer cuatro.
Su rostro se hizo todo sonrisa. Añadió:
—¿Me regaralás un tanque el día de mi santo?

—Claro que sí. Lo malo es si alguien piensa que al regalarte un tanque te estoy inculcando sentimientos belicosos. Hay personas que prefieren hacer de sus hijos unos entes afeminados antes que verles agarrados a una metralleta como hombres.
Mamá carraspeó.
—Quico —dijo—. A palabras necias, oídos sordos.
Papá se inclinó hacia adelante. Las aletillas de su nariz temblaban como un pájaro sin plumas; sin embargo, no miraba a Mamá, sino al niño:
—El día que te cases, Quico, lo único que has de mirar es que tu mujer no tenga la pretensión de que piensa.
—En el mundo —le dijo Mamá, y el cigarrillo se movía a compás de sus labios como si fuera un apéndice propio —hay personas absorbentes, que creen que sólo lo suyo merece respeto. Huye de ellas, Quico, como de la peste.
Quico asentía, mirando ora al uno ora a la otra. Papá estalló:
—La mujer en la cocina, Quico.»

La organización familiar es distinta a la más común hoy, con «servicio» que se ocupa de los niños, muy distantes del padre y relativamente de la madre («Hijo, por Dios, déjame, qué pesado, me tienes aburrida»). Aparte de separar con ello el cuidado de la educación, los niños quedan expuestos a un doble nivel cultural y a la cultura popular más cruda:

«La Domi carraspeó; entonó al fin:
—Prestad mucha atención
al hecho criminal
de un padre ingrato, degenerado,
hombre sin corazón,
sin ninguna piedad,
que en Valdepeñas ha secuestrado
a un hijo suyo
este hombre infame
en un establo y sin comer,
La Domi imprimía a la copla unas inflexiones, unos trémolos que subrayaban el patetismo de la letra. Quico le miraba el hueco negro en la fila de dientes de abajo, aquel vano oscuro que acentuaba la gustosa sensación de terror que le recorría la espalda como un escalofrío».

La novela es principalmente eso: el retrato de unos personajes, con su diversidad, a través de sus palabras. Adquiere efecto de crónica de unos tiempos y unas formas, matizada por el peculiar humor y la ingenuidad de su protagonista, y como tal sigue siendo atractiva de leer.

  • Miguel DELIBES, El príncipe destronado. Destino, 1973.

3 Respuestas a “‘El príncipe destronado’, de Miguel Delibes

  1. Yo lo leí siendo una niña y me encantó.

  2. La novela también refleja los miedos, la soledad, los secretos, el engaño y la falsedad de una sociedad llena de hipocresía. A mí me encantó, cuando la leí y cuando la releí. Un saludo, Jesús

Comentarios

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