La mediación del crítico entre libros y lectores ¿irá a peor en el mundo digital?

Dice Ricardo Senabre, según esta cita de El Cultural:

[Ricardo Senabre] sabe que los críticos internautas (“a menudo simples blogueros o amigos de los autores”) están sustituyendo en la red a los “verdaderos especialistas, aunque con resultados deplorables, por lo general. Es ya asombrosa la cantidad de aficionados que pontifican sobre la literatura. De todos modos, la disminución de competencia y peso específico de la crítica se producirá de modo inexorable si continúa el proceso de trivialización y degradación cultural a que asistimos”. Por eso no oculta su pesimismo, ya que, a su juicio, “es indudable que aparecerá un número mayor aún que ahora de obras infraliterarias, aunque bien aireadas y elogiadas por los mecanismos publicitarios. Lo que habrá que hacer será procurar que el público no se deje engañar por la bazofia y vaya depurando sus gustos. Como ahora, sólo que en un terreno más infestado aún de productos nocivos”.

No sé. Quizá. Entiendo que Senabre parte de que los lectores son fácilmente engañables, si no un poco tontos, incluso. Para mí, el que coge un mal libro por recomendación y no lo disfruta pone en duda al crítico; y si la red aclama al libro, pero al lector no le gusta, tenderá a encogerse de hombros. Sin duda hay posibilidad de vender más por el ansiado efecto viral que tiene a veces la red, pero… a mí esto no me resume el mundo ni encaja como resumen de mis expectativas de futuro personales. Al revés, en la red hay mucha reflexión interesante que leer, si uno la busca; entre otras cosas, porque pueden estar los mismos críticos, y sin limitaciones de espacio. Y también hay mucha paja, ya. Pero ¿cuándo no la ha habido? ¿Cuándo no ha habido camarillas, por otro lado? Si se dan hasta entre los mismos críticos, que también tiene «amigos» y presiones obvias de sus grupos editoriales… ¿Acaso muchas revistas de papel, con la seriedad que les atribuimos de entrada, no venden reseñas que se escriben desde las mismas editoriales? No, para mí el mundo no se acaba pasado mañana. Solo cambia. A estas alturas, podríamos empezar a acostumbrarnos a que en el futuro nunca reconoceremos las fotos del pasado, por mucho que podamos añorarlo. Simplemente, quizá el experto no está ya solo en los suplementos culturales de la prensa encorbatada, sino también detrás de determinadas librerías y bibliotecas, por ejemplo.

El mismo tema, casualmente, en El País, quizá con un menor número de agoreros.

14 Respuestas a “La mediación del crítico entre libros y lectores ¿irá a peor en el mundo digital?

  1. Sinceramente, no entiendo quiénes son los “verdaderos especialistas” de los que habla Ricardo Senabre. A lo mejor se refiere a los Licenciados en Criticología, pero a nosotros no nos dieron el título todavía. A mí me parecen unas reflexiones que redundan en una verdad que todos ya sabemos (buena literatura, mala literatura, crítica favorable y crítica desfavorable son conceptos que se combinan a voluntad o por imposición) y fustigan una realidad (la blogosfera) que no se valora, entiendo, porque no se conoce bien a fondo.
    Además, hablar de “bazofia” me parece exagerado y poco elegante, y en cuanto a la crítica que busca la publicidad, estaría bueno que a estas alturas se condenara el hecho de hacer vendible un producto cultural.

    Un fuerto abrazo para mi amigo Darabuc y un millón de felicidades por tu obra, tu crítica y tu labor publicitaria en este espacio.

  2. Las críticas en la red no son más que opiniones muy personales de gente más o menos interesada. Gracias a ellas amplio fronteras a una velocidad mayor que antes y con más puntos de vista, creo que eso es bueno. Por otro lado sería de ligera opinión hacer caso de todas las críticas, aunque hay mucho “corta y pega” en la red, y no sacar conclusiones propias. ¿Esto nos hace más o menos exigentes?
    Mi opinión se centra en blogs de crítica literaria que se han ganado mi estima y no en el número de críticas óptimas de una obra. Dichos blogs son exigentes con los escritores y con una línea de estudio del tema a tratar trabajada. Esto me contesta a la pregunta: sí esto me hace más exigente ante una obra literaria.
    Un saludo y muchas gracias.

  3. Para mí los blogs se parecen sobre todo a una tertulia tras una breve exposición, y muchos se plantean así. No suele haber cabida para una crítica literaria formal, que cumpla puntos por definición, en buena parte porque no suele haber interés ni necesidad; ¿necesitamos que nos presenten a Marías o a Marsé antes de que nos hablen de un libro suyo? Quizá dos pinceladas, las que vengan al caso; no más. Así que hay que empezar por no buscar en los blogs lo que no pretenden ofrecer.

    Por otro lado pienso que la gente de letras suele/solemos caer en un elitismo que a menudo se hermana con la aversión a la democracia y a partir de aquí todo es patinar. En realidad, la música nos podría servir de orientación: que Operación Triunfo fuera un éxito no ha menguado en nada la calidad ni la aprobación de Plácido Domingo o Montserrat Caballé. Son mundos distintos, órbitas distintas, públicos no necesariamente distintos pero que sí asisten a los espectáculos con distinta mentalidad… Quien esté tan convencido de que antes se vivía mejor que me diga cuándo. En lo que sé de la historia cultural, aunque no sepa mucho, yo no lo sé ver. Otra cosa es haber soñado que el fin del analfabetismo equivaldría a una población de Cervantes. La realidad es otra pero sigue siendo mejor que hace cuarenta, ochenta, no digamos doscientos años.

  4. ¡Hombre, un apocalíptico de la Cultura!

    Bueno, si te ganas la vida con ello —haciendo crítica literaria—, quizá pongas más empeño… o no. Pero, en fin, no creo descubrir nada si digo que lo importante es el mensaje, no el medio.

    Abrazos, ‘simple bloguero’🙂

  5. Cuando se trata de literatura infantil, es dificilísimo encontrar una crítica mala de un texto, a quien no le ha satisfecho simplente no habla de él. Por lo tanto los lectores tenemos que escoger entre obras de las que nadie opina, no se sabe si por desconocimiento o porque no suscitan interés y otras que cuentan con opiniones siempre positivas y tratar de distinguir entre estas últimas la verdadera admiración por un cuento o unas ilustraciones, del mero peloteo a la editorial por otros intereses.

  6. Hola, Iona:

    Creo que tienes razón en lo que observas. Yo personalmente admito de entrada que practico lo de apenas hablar mal; a veces, pocas, señalo cuestiones que me parecen mejorables, pero si la balanza es negativa, simplemente paso a otro libro. De vez en cuando sopeso la tentación de hacer un blog distinto, pero nunca me he decidido, hasta ahora. Como leerlo, a veces se lee en Faristol o en Peonza, se podía ver en Educación y biblioteca, se ve alguna vez en Bienvenidos a la fiesta, por ejemplo. Pero sin duda es escaso, incluso en quien sí lo hace. Y tampoco es fácil. ¿Hasta qué punto existen códigos de referencia comunes para determinar el valor de una obra? Como no son claros, corresponde exponerlos, con precisión, y yo al menos he borrado párrafos por farragosos, antes que por negativos.

    En cuanto a la relación de peloteo/admiración sincera, pues sí. Al menos queda la tranquilidad de que el peloteo es detectable para el que luego se fija en el uso y resultado de las lecturas.

  7. Por cierto que la perspectiva como autor no es más grata, en mi experiencia. Cuesta mucho encontrar respuestas sinceras, si no han de ser positivas. No sé si es respeto o amistad mal entendidos, inseguridad en el propio juicio, temer estar lanzando un boomerang, o qué. Pero lo positivo se detalla y para lo negativo es frecuente que tengas que reinterpretar vaguedades.

  8. Quizá sea el fin de semana de la crítica, ¿como reflexión previa al año que viene? Sea por la razón que fuere, en Bienvenidos a la fiesta se trata el mismo tema, en boca de P. D. James. Y uno de los consejos parece responder a la inquietud de Iona: “6. Si piensas que no hay por dónde agarrar el libro y no tienes nada ni interesante ni positivo que decir, ¿por qué hacer una crítica? Todas las reseñas proporcionan al libro una publicidad que le viene muy bien y es una pena desperdiciar espacio con un libro pretencioso o deshonesto cuando podrías estar diciendo algo de valor sobre una lectura que lo merece. La excepción a esta regla serían las obras de escritores consagrados que se aguardan con expectación, cuando todo el mundo espera el veredicto de los grandes críticos.”

  9. Todos estos comentarios están llenos de sentido común, el menos común de los sentidos. La blogosfera no tiene por qué ser académica sino viva. Yo opino sobre lo que me gusta, ¿para qué perder tiempo en otra cosa? Y me encanta saber lo que piensan otros que no viven de la crítica sino que parece que les mueva la pasión.
    Por cierto Darabuc, en Brun, qué bonito “Hemos escogido un miedo y lo llamamos de tú”. Que a nadie le de miedo opinar por haber hecho un doctorado en la materia.

  10. Eh, quería decir Que a nadie le de miedo opinar por NO haber hecho un doctorado en la materia (pero quién sabe, hay gente que tiene miedo a “tó”).

  11. Tenemos la universidad medio muerta, si uno opone, y yo también lo hago, vida y pasión a academicismo. Mi mejor recuerdo de las clases de Teoría no son la teoría en sí, ni menos las discusiones entre camarillas, sino un profesor de trovadores cantando la sextina de Gil de Biedma con la música antigua mientras hacía percusión con el simple pupitre. Vida y pasión, en el verso y en su interpretación. Por desgracia, la mayoría de la producción académica es eso: academicista… Un abrazo

  12. Y te agradezco mucho el comentario sobre el “Libro de Brun”. Me resultó difícil evaluar el texto, tan poco pirotécnico que no sabía si llegaba a existir literariamente; y con la duda grave de cómo funcionarían los “galápagos leprosos” entre los lectores a quienes les pareciera un añadido para quedar bien (por la asociación posterior con la lepra), cuando en realidad nace del río mismo, un río real con sus galápagos reales (“tortugas” para los turistas de la radio, no para nosotros). El caso es que a mí, personalmente, lo que me decidió a darle el “vale” fueron los versos que citas (“Quita, tú, ¡quita de en medio!”) y los versos finales. Así que me alegro mucho de que lleguen. Otro abrazo

  13. Más sobre el tema, en el blog de Sfer, que recoge el comentario de Iona.

  14. El tema sigue rodando: nota completa en El Tiramilla.

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