‘La princesa que perdió su nombre’, de Pilar Mateos y Teo Puebla

¿Cabe hacer un cuento serio sobre una princesa enamorada de un jardinero, cuyo nombre perdido va en boca de una paloma peregrina que recorre el mundo llamando a la paz y le será devuelto «embellecido y dignificado por el amor», sin caer en lo cursi? Formas de huir hay muchas: la burlona, en la que deshacemos los tópicos; la anarquista, el la que el jardinero planta a la princesa; o la vanguardista, que habría asado al pichón. Intentarlo en serio, con más rasgos de ternura que de humor propiamente dicho, es transitar por un camino ambicioso y delicado al mismo tiempo.

Creo que Pilar Mateos consigue recorrerlo con fortuna por la introducción de elementos cotidianos y modernos y alguna repetición estructural que favorece la sonrisa literaria: «Revolvió en el interior del armario, y rebuscó en los bolsillos de los abrigos viejos, y entre los pliegues de los vestidos de fiesta, y sacudió su manto de armiño, con la esperanza de que su nombre cayera al suelo como un billete usado de autobús. Cayó el billete usado, pero su nombre, no»; «… por si el viento lo hubiera arrastrado al agua como a una abeja atolondrada. La abeja estaba en el agua, pero su nombre, no». Cuando llegamos a «vio que tenía la ternura de una mujer encinta, la misericordia de un anciano y el gracejo de un niño», el narrador ya nos ha conquistado la atención. Es obvio, por otra parte, que la elección léxica no se limita al vocabulario del público, sino que corresponde a una voz adulta, que deberá explicarse más de una vez (al menos, en la eventual relectura atenta).

Por otro lado, en estos libros que apuestan fuerte se ve particularmente clara la importancia de la ilustración en el resultado de un libro infantil. ¿Qué se potencia, qué se equilibra, qué se evita? El trabajo de Teo Puebla se mueve por los difíciles terrenos de la ternura, pero con la contención necesaria: con una simplicidad casi simbólica en los personajes y una paleta más amplia que el pastel rosado-azulado.

  • Pilar Mateos Martín, La princesa que perdió su nombre, con ilustraciones de Teo Puebla. Edelvives (Ala Delta, serie roja), 1992, ISBN 84-263-1999-8; 2002, ISBN 978-84-263-4830-2.

2 Respuestas a “‘La princesa que perdió su nombre’, de Pilar Mateos y Teo Puebla

  1. Héctor Rodríguez

    Le escribo para invitarlo a participar en el Premio Hispanoamericano de Poesía para Niños 2011. Asimismo, espero pueda publicar el link (que aparece al final de este mensaje) de la convocatoria en Su tan visitado blog dedicado a la literatura.
    Reciba Ud. un saludo cordial de
    Héctor Rodríguez
    Fondo de Cultura Económica
    México
    http://www.fondodeculturaeconomica.com/editorial/Concursos/ConvocatoriasYConcursos/PoesiaParaNinios/Cartel_2011.htm

  2. Gracias por la invitación y el enlace, Héctor. Es un gran premio por la calidad de los textos y las ilustraciones.

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