Arnaut Daniel y el OuLiPo

«El cuidado en la selección de la rima, buscando que no sea corriente ni abundante, antes bien sonora y rara, y el empeño en el uso de monosílabos son imposiciones a las que el trovador se somete por libre voluntad; y aunque sin duda pretende encauzar su pensamiento por camino tan estrecho, difícil y singular, en el que son necesarios gran ingenio y gran maestría idiomática, no parece menos cierto que estos recursos formales muchas veces gobiernan y determinan aquel pensamiento. Algunas de las atrevidas expresiones de Arnaut Daniel y varios de sus más audaces símiles se deben precisamente a la sugestión de la rima difícil, que le exige que inserte en el poema una palabra sorprendente o considerada no poética. El trovador se deja llevar por la palabra que se ha visto forzado a usar por imposición de la consonancia, y con ello, en vez de incidir en el ripio, como le ocurriría a otro poeta, alcanza felices hallazgos expresivos, distorsiona el contenido semántico de voces corrientes o raras, y crea un ambiente profundamente irreal y lleno de las más extraordinarias resonancias». Martín de Riquer, en Arnaut Daniel, Poesías (El Acantilado, 2004), p. 29.

Si uno cambia la rima cara o los monosílabos por prescindir de una vocal o contar cien veces la misma historia, tiene una de las razones por las que a muchos autores de OuLiPo les encantaban los trovadores. Todo vuelve sobre el viejo tema de la libertad de aceptar límites en la obra artística para lograr un resultado más difícil, pero también más atractivo y perdurable, y ante todo, más creativo; por no hablar de cómo desarma el infausto tópico antirretórico que afirma que solo se puede disfrutar de una literatura sincera… como si eso existiera, en vez de ser solo otra forma de retórica o peor, excusa para cutres.

3 Respuestas a “Arnaut Daniel y el OuLiPo

  1. Enrique Cordero

    Si la literatura deja de ser juego, provocación e impostura, acabados estamos. O acabada esta ella. Una amiga me fotocopió los “Ejercicios ee estilo” de Queneau y me divertí muchísimo. Me recordó a lo que en música serían las “Variaciones sobre un tema de X”. Y también es muy recomendable un libro juvenil en Siruela de Antonio Marchamalo titulado “La tienda de palabras”. El argumento es completamente accesorio, pero se hace mención a muchos autores del OuLiPo (a mí me impresionó el hecho de que Georges Perec tuviera una novela entera que es un palindromo de principio a fin, y viceversa, claro). Leímos el libro de Marchamalo en el club de lectura de mi biblioteca (chicos de 13-14 años) y disfrutaron mucho del placer y el poder de la palabra.
    Por cierto, Gonzalo, esperamos tus “mandangas” y esta semana creo que llegará el caracol con la sopa.
    Un abrazo

  2. Gracias por la recomendación de Marchamalo (quien por cierto, tiene un libro muy reciente también en Siruela) y, sin duda, la de Queneau. A ver cuándo pongo aquí un par de sus ejercicios.

    Hace un par de años se puso en marcha en la blogosfera catalana un ejercicio compartido a lo Queneau. Llegaron a las 278 transformacions. No digo que lo hagamos porque me falta tiempo para organizar nada; sí que fue divertido y que estaría bien.

    Cuenta con las mandangas hacia el mes de mayo.

    Un abrazo

  3. Enrique Cordero

    Fe de errores: El autor se llama Jesús Marchamalo, no Antonio. El baile de nombres es perdonable, porque Antonio Marchamalo es un historiador local complutense.

Comentarios

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