Dilaf y la princesa, de César Vidal

He leído Dilaf y la princesa, de César Vidal (Anaya, Duende Verde, +12, continuación de Dilaf el sabio), y me ha convencido poco. No suelo hablar aquí de los libros que no me gustan, por varias razones, pero ante todo, porque la crítica que más me gusta es la que anima a leer. En cualquier caso, de vez en cuando creo que vale la pena utilizar libros para exponer posibles problemas o, al menos, dudas de lector. Digo «utilizar» porque lo que señalaré no es exclusivo de este libro ni este autor.

Lo primero que me ha llamado la atención es que el autor tiene cosas más importantes que hacer, antes que escribir (o quizá, que escribir para niños y jóvenes). El tono es relativamente estable, pero hay muestras algo sonrojantes de redacción apresurada y no revisada: «recorrer casi corriendo», «buscamos y rebuscamos y al cabo de unos instantes dimos con el criado» (mis instantes dan para bastante menos, la verdad; o lo hallamos en seguida o lo hallamos después de mucho esfuerzo, pero no las dos cosas a la vez). No es algo exclusivo de la LIJ; probablemente sí que sea característico de la (cada vez más abundante) literatura escrita por periodistas, con el reloj de la entrega como espada de Damocles y un uso de los tópicos digno de un juglar épico. (Que nadie se ofenda: lo mismo cabría decir de mi gremio, es decir, de la mayoría de los traductores de libros, que solemos trabajar con menos tiempo del necesario y metemos la gamba con alegría.)

Hay otro aspecto paralelo: la lección moral sí se cuida, con una recapitulación final clara y deliberada. (Incluida una invectiva contra la magia, coherente con el espíritu del libro, y que casi cabría leer como una invectiva contra la avalancha de la literatura de magos, pese a que el libro es relativamente anterior.) Probablemente estamos ante una concepción literaria en la que el estilo sea secundario con respecto al mensaje, algo que personalmente tampoco me convence (y que no es exclusiva de los autores «de derechas», por cierto). El último aspecto que me ha llamado negativamente la atención es cómo, pese a inventar un mundo ficticio, el autor se empeña en mantener roles y atribuciones tradicionales; no soy nada amigo de la literatura voluntarista, pero si yo inventara un mundo irreal a mi antojo, no me haría eco positivo de las injusticias de este: cuando se da testimonio para el futuro, se elige «el [recuerdo] de aquella princesa que excedió en belleza a todas las que yo pude conocer» frente a «la nobleza, la sabiduría y el valor de Dilaf».

Un reparo para finalizar: no tengo interés en hablar del César Vidal periodista e ideológo ni de la cadena de radio en la que trabaja, pues creo que no aportaría nada al diálogo literario y en cambio podría enconar fácilmente una discusión política.

Anuncios

9 Respuestas a “Dilaf y la princesa, de César Vidal

  1. Hola Gonzalo, pensaba que las editoriales grandes todas tenían correctores. Veo que no es así, y me sorprende.
    Un saludo

  2. Hola, Fátima.

    Cada editorial es un mundo (y yo, por dentro, solo conozco unas pocas), pero no abunda la maravilla, en lo que respecta a la corrección.

    A juzgar por las traducciones, sin embargo, en Anaya se corrige con atención (hasta un extremo casi intrusivo, en realidad) y también se toma nota de las erratas advertidas para eliminarlas de las reediciones (otros muchos no arreglan ni las erratas). De las editoriales que conozco por dentro, solo a Langenscheidt la veo aún más esmerada.

    Pero aparte de que no se procede igual con las traducciones que con los originales, tampoco es lo mismo la corrección ortotipográfica que la de estilo, que a mi entender, más allá de lo que se haga o no en la realidad, debería corresponder al escritor, no al editor. Un escritor puede no saber si la raya de cierre de un parlamento va después o antes de la coma (o de los dos puntos); pero sí es el responsable, creo yo, de fijarse en el valor literario y expresivo de lo que escribe. Vale que le corrijas el estilo al que no es profesional del lenguaje; pero a quien vive del periodismo y la escritura, me parece que esa labor le corresponde a él (o ella). Y no me refiero a errores ocasionales, que todos cometemos; lo que me llama la atención es que pueda haber escritores con desinterés general por la escritura.

    Un saludo cordial

  3. Hola Gonzálo,
    Está claro que un escritor debería pulir sus textos al máximo (aunque todos sabemos que a veces hay errores que, aunque los leamos mil veces, no los vemos). Por ese motivo nunca está demás un corrector para hacer una revisión al texto…Estoy de acuerdo en que un profesional no debería cometer los errores que nos has mostrado, desde luego son bastantes llamativos y dan mala impresión, tanto del autor como de la editorial que los publicó.
    Un saludo

  4. Ups, Gonzalo (sin tilde)

  5. (Esa tilde sobrera la puedo quitar yo en un pispás, ya que WordPress permite editar los comentarios; lo aviso por si alguien comete un error que le estorbe o ve desaparecer una errata tonta, como hago a veces. Pero en esta ocasión quizá vale la pena dejarla para que nadie crea que se pide infalibilidad, sino cuidado, incluso amor por lo que uno escribe.)

  6. Me gusta lo último que dices, en el comentario anterior. Creo que en verdad es inconcebible un escritor que no cuide y ame lo que escribe. Sería como pensar en padres que no amen a sus hijos… pero que los hay, los hay (lamentablemente, en ambos casos).

  7. Y sin embargo, hay libros escritos sin amor por las palabras (con otra clase de amor, quizá: por la historia en general, a veces por la acción, o por el mensaje) que funcionan con numerosos lectores. O eso creo, o eso cuentan. Quizá estemos usando la palabra “funcionar” con alcances demasiado distintos, no sé.

  8. me gustaria, sinceramente que escribierane un resumen con:introduccion, nudo y desenlace

    • Claro, así te ahorrarías hacer los deberes… Pero ¿por qué te los mandan? ¿Por qué tienes deberes? ¿Para fastidiar o para que aprendas? Yo creo en lo segundo. Así que mal favor te haría…

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s