Cierre por agresión de la biblioteca de Cerro de Reyes

Según leo en Iwetel, la biblioteca del barrio de Cerro de Reyes, en Badajoz, ha cerrado tras la enésima agresión a su responsable. Hablan de ello en el blog colectivo Frikitecaris y estas notas de prensa de Hoy.es y El Periódico de Extremadura. ¿No se podía haber hecho más, tanto para evitar la agresión como para evitar el cierre?

9 Respuestas a “Cierre por agresión de la biblioteca de Cerro de Reyes

  1. Lamentable. Da idea del lugar que ocupan los equipamientos culturales en la política local.

  2. Sí. Es una miseria, tener que depender del alcalde de turno y sus caprichos. En los municipios grandes tiende a haber cierto equilibrio general, pero en los pequeños te puedes volver loco.

    En un pueblo de por aquí, pregunté por la biblioteca en el Ayuntamiento, y me dieron las indicaciones pertinentes. Eran dos calles, llegué y la encontré cerrada en horario de teórica apertura, según el cartelito de la puerta. Volví a preguntar y me contaron, amablemente, que desde que había terminado el contrato del anterior bibliotecario, hacía un año y pico, no habían renovado la plaza. Al parecer, para cumplir bastaba con tener biblioteca, lo de abrirla…

    Creo que esta anécdota ya la he contado, pero en fin, por desgracia venía al pelo.

  3. De todo se cuece en el mundo de las bibliotecas, desde las grandes, como la Biblioteca Nacional, hasta las pequeñas agencias de lectura. Conozco pequeñas bibliotecas que funcionan muy bien y grandes bibliotecas que funcionan como en el siglo XIX. Un amplio espectro que va desde el negro al blanco.

    Si bien es verdad que la mayoría de bibliotecas dependen de la administración local, esta “dependencia” puede resultar muy “sui generis”. Concejales que apenas saben leer y compran ellos los libros porque así se creen más importantes, alcaldías que llegan a cerrar las bibliotecas porque “total para cuatro que van”, concejales entusiastas en difundir la lectura y que defienden sus presupuestos a capa y espada, bibliotecarios que sufren mobing en el más estricto sentido de la palabra, poblaciones muy implicadas en los diferentes servicios que se ofertan en la biblioteca (usuarios y votantes críticos y exigentes con la biblioteca), políticos a quienes se les llena la boca cuando hablan de cultura pero no entienden para qué sirve una biblioteca, bibliotecarios voluntariosos que toman su profesión como si de una ONG fuera, usuarios …

    Tras muchos años trabajando en una biblioteca, haciendo revisión del trayecto que han ido transformando las bibliotecas, os puedo asegurar que las cosas han cambiado mucho, ahora se reconoce el papel del bibliotecario y los servicios de una biblioteca, considerándose en muchos casos como un servicio cultural y educativo imprescindible (es lo que sucede en Cocentaina), pero aún queda mucho por hacer.

    Si no se invierte continuamente en fondos documentales, en recursos humanos y formación de los mismos, en la aplicación y difusión de las nuevas tecnologías, en infraestructuras… llegará un momento en que “las bibliotecas no se cierran, pero se les deja morir”. Y en esto estan implicadas todas las administraciones públicas, es su obligación velar por un “auténtico acceso” a la información, dar una educación de calidad a sus ciudadanos, apoyar a los grupos sociales más desfavorecidos… Pero… de la teoría a la práctica hay una gran brecha.

    De ahí a llegar a la violencia, como le ha pasado a este compañero, hay un gran trecho. No se puede consentir que sucedan cosas como esta. Caiga la justicia sobre “todos” los implicados (por activos y por pasivos) y mi más firme repulsa a casos como este. La lectura nos hace tolerantes, ¿serán lectores los agresores?

    Besadetes

  4. Gracias por contar tu experiencia de años, Sàlvia.

    Hace un par de días me llegó otra noticia de esos “concejales que apenas saben leer y compran ellos los libros”. Según denunciaba Asnabi, en Barañáin se han topado con una de las injerencias quizá más habituales (pero no por ello menos triste): la prohibición de contar en la sala con periódicos de la tendencia contraria a la del gobierno local. Libertad de prensa… pero prohibido comprar ese periódico que no piensa como yo. ¡Cuánto amor por la tiranía hay por el mundo! ¿Habrá un dictador en cada uno de nosotros?

    Y sin embargo, es cierto que puedes ir a municipios de diez mil habitantes cuya biblioteca desborda de actividades, mueve y renueva sus fondos sin parar y es utilizada por casi todo el pueblo.

    No creo que esos agresores en concreto sean lectores. Pero no tengo muy claro, nunca lo he tenido, que la lectura nos haga mejores. Quiero decir necesariamente mejores. Es una oportunidad, una buena oportunidad además; pero hay quien lee para reforzarse en sus convicciones y en la historia abundan los ejemplos de tiranos e incluso genocidas de no poca formación cultural.

    En fin, no quiero terminar con esta nota triste; me quedo con el párrafo anterior.

  5. Enrique Cordero

    Por supuesto que los agresores podrían ser lectores. O no serlo. ¿Qué más da? La lectura, la literatura, el enriquecimiento cultural, el desarrollo de la sensibilidad estética o artística… todo eso es independiente de la moral. Una de las personas más buenas que conozco es completamente analfabeta y me he topado, por contra, con gente cultísima y leidísima que es absolutamente despreciable. Recordemos que Hitler escribió un libro -aunque era tan idiota y tan perverso como lo era él mismo- y que el nazismo estuvo revestido de toda una parafernalia estética y cultural -manipulada, por supuesto- del más alto nivel (simbología y mitología de los arios hindúes, filosofía vitalista de Nietzsche, la música épica y luminosa de Wagner…)
    Quizá veneramos demasiado a la letra impresa y a los logros intelectuales del ser humano, cuando sería más productivo rendir culto a las personas buenas y poner en su sitio a las que tienen la mente estrecha y el corazón podrido.
    Vaya mi solidaridad y mi apoyo para el compañero agredido.

    Enrique Cordero, responsable de biblioteca municipal en Alcalá de Henares

  6. En este caso, coincido más contigo, Enrique, que con Salvia (otra bibliotecaria y escritora con particular interés por la poesía, por cierto).

    Una anécdota que quedó en borrador y al fin descarté publicar ocurrió en una presentación de literatura cultísima en la que los muy leídos presentadores dijeron una barbaridad detrás de otra, además de perder la baba (y el respeto) ante alguna mujer del acto. No, yo soy pesimista en eso. La lectura (como otras artes) da material para que mejore el que quiera; pero depende de la tierra en la que caiga la semilla, como decía la parábola. En mala tierra (no ya estéril, sino fértil, pero mala, o amoral, como se quiera decir), la inteligencia y la cultura solo multiplican el daño, probablemente.

  7. Al hilo de lo que decía Enrique, y de la figura que parece haber desmontado con más claridad el tópico de las bondades (necesarias) de por ejemplo la lectura, el arte y la democracia, este artículo de Jacinto Antón:
    Un lector llamado Adolf Hitler: “El líder nazi leía compulsivamente, pero sólo para reforzar sus ideas. Un nuevo ensayo investiga su biblioteca más personal, que llegó a tener 16.000 volúmenes…”

    Quizá la de Hitler sea una figura excepcional, pero yo no creo que sea única. Seguimos necesitando una reflexión ética que acompañe a los procedimientos, ya sean los del progreso científico o los de la sola lectura. No hay ser humano sin eso, hay solo monstruo.

  8. Un placer encontrarme por aquí a Enrique. Justamente dejé la pregunta para el final porque al igual que vosotros constato que hay lectores y lectores. Esta semana en el programa de radio estábamos “cotilleando” sobre las lecturas de Hitler, su apasionamiento por los temas antisemitas, por los almanaques y anuarios, que le proporcionaban un sin fin de “cultureta” -que decimos por aquí- y su apasionamiento por las novelas de Karl May -que después intentaba utilizar en sus estrategias bélicas…

    Un mogollón de anécdotas os podría contar sobre la “intelectualité” local y la lectura (ja, ja, me entra la risa sólo de pensarlo)… y después estan los lectores integrales, los que saben leer la vida en la vida misma y no sólo en los libros.

    Besadetes a los dos

  9. La noticia de Asnabi, en la prensa: Unos 150 bibliotecarios piden….

    Sàlvia, es bonito eso del “lector integral”. Lo que le falla a muchos programas de fomento de la lectura es que quieren imponer desde no se sabe dónde, cuando lo que genera más lectores, probablemente, es la integración normal y llana de libros y vida.

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