La serpiente zampona

En educación infantil, la poesía cumple más funciones que la estética y la lúdica. Primero está la mnemotécnica, claro; pero también la de crear personajes funcionales con los que tratar determinados temas dentro de una estructura ampliable en colaboración con los pequeños. Para eso no hace falta un gran poema, antologable por criterios estrictamente literarios, sino un texto funcional (de otro modo, tampoco sería ampliable).

Es el caso de «La serpiente zampona» (no conozco al autor) y la celebración del Día de la Paz. Permite actividades compartidas tan bonitas como la que se ve en esta estupenda serie de fotografías del CEIP Torre Ramona de Zaragoza. En el colegio de mi hija dibujaron la serpiente en el suelo, los niños portaban carteles de «cosas malas» que hacían desaparecer y al final soltaban palomas.

La serpiente zampona
traga y traga
las cosas malas
que el hombre haga.
Traga las bombas,
traga el fusil,
traga la guerra
tragalarín.

La serpiente zampona
criará serpientitas
para que limpien la tierra
de cosas malditas.

Quiero que ella crezca
dentro de mi corazón
para poner paz y risas
a todo mi alrededor.

La serpiente zampona…

8 Respuestas a “La serpiente zampona

  1. Me ha parecido una actividad chulísima para hacer con los pequeños en el Día de la Paz.
    Me recuerda, también, aunque esta sin poesía, a algo que vienen haciendo en el colegio al que va aún mi hija pequeña en el Entierro de la Sardina: hacen una sardina enooorme de madera y papel, y la rellenan con todas las cosas malas que hay que olvidar (que no hay que hacer más ni dejar hacer), y luego la queman. No sé si es porque cuando yo era pequeña los Carnavales no los celebrábamos o qué, pero no sabía que el entierro de la sardina fuera algo tan positivo🙂
    Un beso.

  2. Esta semana he tenido una experiencia en esta línea, pero con chicos y chicas algo mayores. Una amiga tenía que hacer una actividad para el día de la Paz y me pidió un poema que escribí hace tiempo sobre el tema. La verdad es que es muy gratificante ver cómo los niños y niñas hacen suyas las poesías, las amplían…

    Estoy muy de acuerdo contigo, Gonzalo, en que en la poesía para niños hay que ser muy funcional, aunque cuando lees las reseñas de los premios de poesía, una de las cosas que suele destacarse más es el uso de las formas, estructuras, estrofas… clásicas o no.
    Un saludo,
    Javier.

  3. Hola, Ana:

    Yo no recuerdo haber hecho esa celebración, pero para quemar las cosas malas, desde la hoguera de San Juan hasta una simple barbacoa casera vale. Hacia fin de año lo hicimos con Micaela y aunque le costó entrar en el juego, al final su cabeza sí se puso a funcionar a ver qué le valía la pena echar. Hay mucho sentido en esa pequeña ceremonia del reducir a ceniza y pasar página.

    Un abrazo

  4. Hola, Javier:

    ¿Era el “Remedios caseros para la guerra” que se lee en tu blog?

    Yo tengo una posición dubitativa sobre las formas. Por un lado, música y poesía van juntas, y más aún con los pequeños. Por otro lado, creo que hay demasiado peso de la tradición, incluso abunda el mal poeta que cree que, por haber rimado, ha cumplido con hacer un poema (aunque la música disuene o haya ripios o la expresión quede cogida por los pelos). Así que yo al menos, voy de un lado a otro y uso y rompo al mismo tiempo sin terminar de saber.

    En cualquier caso, a juzgar por las notas de prensa, es cierto (y quizá un poco preocupante) ese afán metrista de los premios. Por compararlo con la pintura, me parece como si, a falta de un código de valoración claro (que no existe a estas alturas), hayan optado por premiar al más velazqueño, no necesariamente al más sugerente. Quizá sea solo que argumentar un premio de poesía es un ejercicio retórico de mala solución, y optan por una especie de “fúbol es fúbol”.

    Un abrazo

  5. No , no son esos remedios. Se trata de unos Remiendos caseros para la guerra en una clave más infantil: Pareados en estilo “Gloria Fuertes” -Surgieron de un verso suyo-. Ahora se están moviendo por ahí y no puedo colgarlos.
    Creo que das en la clave con la música. A mi particularmente me cuesta bastante romper en este aspecto, y siempre tengo la mosca de los ripios detrás de la oreja. Pero ya he experimentado que eso se cura leyendo…
    Muchas gracias por tu visita.
    Javier

  6. Si alguien tiene curiosidad por las normas y los hábitos de la métrica (digamos, la hermana seria del oído, en lo que respecta a la música del verso), quizá el manual más sencillo (pero no incompleto) sea el de Quilis en la editorial Ariel. Hay un tesoro de Tomás Navarro Tomás que solo recomendaría a los aficionados a la filología propiamente dicha: completísimo, pero más difícil de manejar que el Moliner antiguo (el que no tenía orden alfabético completo) con un bebé en cada brazo.

    Suerte con esos pareados: ojalá enamoren a quien estén cortejando.

  7. como estan, cual es su correo electronico

  8. Hola, Andrés:

    Para cualquier consulta, puedes usar los comentarios, gracias.

Comentarios

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