El amigo oculto, de Concha López Narváez

De los autores de género españoles —por «autor de género» no entiendo nada negativo, sino aquel que se dedica sobre todo a la novela histórica, de terror o policiaca—, creo que mi preferida es Concha López Narváez, una autora que me parece muy versátil, cuidadosa y regular (no solo en la trama, sino también en el estilo y la precisión léxica). Quizá es justo esa versatilidad la que contribuye a otras posibilidades, como la de la adaptación oral: tendríais que oír a Clara contando La tejedora de la muerte. Para domar a las fieras.

Dentro de la obra de López Narváez, El amigo oculto y los espíritus de la tarde, que fue premio Lazarillo en 1984, destaca por la tarea de reconstrucción lingüística de un dialecto, algo relativamente infrecuente en nuestra literatura infantil y juvenil. La obra trata de la soledad y la despoblación rural, con ánimo positivo (o un realismo optimista, si la combinación es posible). Un golpe del viento de poniente deja solo a Miguel en el pueblo de Carcueña, al causar la muerte de su abuelo mientras arreglaba un tejado. Pero no es una soledad total: están los espíritus del pueblo (el José María, Cornelio el barbero, María la Paloma), una presencia que Miguel siente muy viva debido a las vigorosas historias que le explicaba su abuelo; y también un extraño amigo oculto que lo ayuda a tirar adelante en varios casos de adversidad. La trama se complica cuando aparecen en el pueblo unas gentes que parecen venidas de la ciudad.

La obra está teñida de una hermosa épica de las pequeñas cosas, como suele ser en realidad la vida diaria, y más en el medio rural de montaña: lo complicado que resulta poner una teja, alzar una tapia, ayudar a parir a una burra o salvar una cosecha de una riada inopinada. Eso permite también que los personajes sean nobles, pero humanos, en ningún caso perfectos: todos se equivocan en sus apreciaciones y la gran prueba es la de si sabrán corregir el error a tiempo, pero sobre la marcha. Es una novela de buena hondura psicológica, a mi entender.

El libro está editado por Noguer, con interiores en blanco y negro y cubierta a color de Teo Puebla, que adoptan un aire algo más lírico y menos duro que el del texto.

«Todas las tardes hablábamos con voces de campanas, primero con los de Guadarmil, que eran nuestros vecinos, después con los de Torjal; porque, con los montes tomados de nieves, no teníamos otro modo de comunicarnos. “Corre, Miguel, que ya desmaya el sol tras la Cuerda de los Piornales”, solía decir mi abuelo, y yo subía los peldaños de la torre de tres en tres porque nadie fuera a tomarnos la mano tocando la oración de la tarde. Y como yo era mozo y en Guadarmil andaban en una mayoría muy tocados de años y aún lo andaban más en Torjal, eran los bronces alegres de Carcueña los que quebraban cada día el silencio de los montes. Sin embargo, aquella atardecida hablaron las campanas de mi pueblo con tal congoja que hasta el brezal en la sierra debió entristecerse oyéndolas. Pensaba yo que los de Guadarmil y los de Torjal habrían de entender y, entendiendo, subirían el puerto del modo que pudieran.»

2 Respuestas a “El amigo oculto, de Concha López Narváez

  1. Me parece interesante la reseña. Sabés qué editoriales lo publicaran en Suramérica, Colombia?

    es rico almenos leer literatura infantil, ya que mis demonios han dejado el fondo de mi cama y duermen conmigo y a veces escriben por mi.

  2. Hola, Caycedo, no sé si el libro estará editado fuera de España, la verdad.

    Un saludo cordial

Comentarios

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