Nana de los peces, de Concha Zardoya

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Pescados de vidrio.
De sal, las miradas.

Al sol, a la lluvia,
las redes colgadas.

Yacentes, siniestras,
vacías, las barcas.

Sin tregua, en las rocas,
sin brillo, las aguas.

Huraños, los cielos.
Sin nadie, las playas.

Los peces azules
se ahogan en lágrimas.

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Elisa ha subido hace poco “El abanico”, de Concha Zardoya, y la lectura me ha recordado tanto los estudios estilísticos de esta autora chileno-española-estadounidense como varios de sus poemas, tan castigados por la guerra civil (“Consumieron las guerras tanta vida, / tanta obra del hombre y tanta roca: / las titánicas moles derribaron, / las cubrieron de olvidos y sombras…”). El poema de arriba es una de las varias nanas tristes de la sección “Nanas españolas” del Corral de vivos y muertos, Losada, 1965. No conozco las obras para niños de Zardoya, sin embargo.

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12 Respuestas a “Nana de los peces, de Concha Zardoya

  1. El poema es muy hermoso, y triste. A veces, la belleza viene de la mano del dolor 😦
    Me gusta tu sitio, seguiré leyendo!

  2. Últimamente estoy leyendo todo lo que encuentro sobre literatura en los años anteriores y posteriores a la guerra civil y, verdaderamente, es desolador contemplar el desastre que ésta supuso para la brillantísima generación de intelectuales de la bien llamada Edad de Plata. (Todavía más terrible, por supuesto, para todos aquellos que no tuvieron los mismos recursos que ellos para sobrevivir y dejar su testimonio).
    Buscaré el libro que citas, que no conozco, será un buen contrapunto a otros textos novelísticos y biográficos sobre la época.
    Gracias por el poema.

  3. Tiene razón Kiram, Elisa, las palabras son hermosas y tristes. Has escogido bien.

  4. Kiram, Primeralluvia, Elisa, gracias por vuestros comentarios.

    Es posible que, sin el dolor, hubiera solo una tercera parte o quizá menos de nuestra producción literaria. A veces la pena negra se vuelve tinta negra para no ahogarnos. (Incluso personalmente, el primer libro que escribí y gustó a un editor nació en buena parte de la pena.)

    Pero no por eso es más fácil, ni mucho menos. Incluso leyendo a Concha Zardoya, cuya calidad no tengo que atestiguar yo, es posible que a veces haya ecos o manierismos demasiado claros. No es un reproche, es más bien una reflexión en voz alta (o letra visible).

    Un abrazo

  5. Hola, no conocía a esta autora y me parece bastante interesante. ¿Te importaría que me llevara este poema a mi blog?, claro está con su referencia al tuyo.

    Un saludo

  6. Hola, Fátima: me alegra, y no al revés. Supongo que parte de la función de nuestras antologías personales (o al menos, es el caso de la mía) es compartir, en cierta medida dar, por si acaso alguien no lo conociera o no lo recordara o hiciera demasiado que no visitaba al autor. Elisa homenajea a Concha Zardoya, yo le quito el polvo a un trocito de mis estantes, tú te la llevas para el norte… y que siga la bola. Con eso, sobre todo, escapamos de la tiranía de la actualidad, cuando en las letras, digo yo que importa la calidad o no importa nada, pero la actualidad en sí no es un valor esencial, sino pasajero.

    Un saludo

  7. Hola Darabuc, veo que tenemos la misma forma de entender la blogosfera y que coinciden nuestros perfiles de interés -compartir y dar a conocer-.
    Muchas gracias ;-), me lo llevo para las aguas saladas del norte.
    Por cierto, hasta hoy no me había dado cuenta que tenías obra publicada. Con mucho interés te leeré y seguiré tus andanzas en el mundo de la literatura infantil.
    Un abrazo

  8. Pingback: Concha Zardoya | Muchacha de Sal

  9. Hola, Fátima: es egoísmo bien entendido. Te doy de mi mermelada casera y tú, de tu estupendo pastel de arándanos. Al final, los dos disfrutamos más. 😉

    (Nota bene: Este bloguero no ha desayunado aún, de ahí el claro sabor de sus metáforas.)

  10. Hola Darabuc:
    Pues sí, de eso se trata. 😉

    Un abrazo

  11. Hermosa y triste… a Eric le ha encantado. La hemos leído tres veces y cuando estábamos en la piscina ha pedido que la recitara… pero claro, yo no me acordaba 😉 Un petó

  12. Hola, Mar. No hubiera dicho nunca que era un poema para niños de la edad de Eric. Supongo que es lo que tiene la poesía, que entra sobre todo como música. Aunque en general, las recomendaciones por edades tienen siempre algo de ficticio.

    Un abrazo

Comentarios

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