Los animales de la lluvia, de Pedro Villar y Miguel Ángel Díez

El otro día asistí a la presentación de Los animales de la lluvia, de Pedro Villar y Miguel Ángel Díez (editorial Diálogo), en el Centro Municipal de las Artes de Alicante. Miguel Ángel y Pedro explicaron el origen del libro y de postre Yoni Cantacuentos logró (cosa que no debía de ser fácil) que la panda de sosos e intelectuales de las sillas acabáramos coreando el estribillo de una versión musicada. Aparte, me llevé la versión catalana de Marc Granell y una dedicatoria tan cuidadosa de Miguel Ángel, que decidí que, en otra vida, si aprendo a dibujar, mandaré un clon a las presentaciones (hubo quien sugirió llamar a Melquíades para que trajera «la novena maravilla de los sabios alquimistas de Macedonia»: el sello).

Los animales de la lluvia es una versión no autorizada del Diluvio, escrita en octosílabos pareados, por lo general asonantes. (En la tradición castellana, las noticias han viajado mucho en pliegos de cordel de romances u otras estrofas de octosílabos.) Noé «ha sido el elegido» aunque «pocos saben cómo ha sido» («algunos dicen que a dedo, / otros que fue por sorteo»). Pero resulta que el maestro de aja debió de aprender por correspondencia, porque el barco aparece lleno de charcos y ni siquiera caben todos los animales… («no cabían en la barca / la cangreja y el cangrejo / con la oveja y el ovejo, / el león y la leona / con el mono y con la mona, / el tortugo y la tortuga, / el orugo con la oruga»). Tocará hacer otro sorteo y «a quien toque, va a la calle». Los peces, que se espabilen a nadar; las aves, que vuelen, y aun así, a «la hora del recuento / le sobran casi trescientos». Vendrá por fin la lluvia y habrá que pasar «cuarenta días y noches» («no se oyó ningún reproche, / sólo el agua que caía / fuese de noche o de día»). A la hora de desembarcar (que Noé identifica gracias al «as en la manga» de la paloma), «gritan ¡sálvese quien pueda! / Casi toda la cuadrilla / sale por las escotillas». Noé sabrá de primera mano lo que es una panda de animales saliendo a toda prisa: le acaban pasando «por encima / hasta el gallo y la gallina». Con desengaño (y algún que otro moratón), Noé terminará contando su historia: «a ver quién escribe o pinta / animales en su tinta».

Del trabajo de Miguel Ángel solo recordaré que es el ilustrador de Estela (de Pablo Albo, a mi entender un gran libro, y uno de los preferidos de mis alumnos del Taller de Cuentos) y que su segundo libro (Mi abuelo Simón lo sabe, escrito por Nieves Pérez) obtuvo el premio internacional Ciudad de Alicante. Algunas de sus páginas (especialmente, las dobles) las estuve mirando muchísimo rato, dejándome llevar por sus sugerencias. ¿Cuántas cosas no ocurren, por ejemplo, en las imágenes de la página en la que toca averiguar «qué hacemos con los dragones»?

5 Respuestas a “Los animales de la lluvia, de Pedro Villar y Miguel Ángel Díez

  1. Amigo Gonzalo, ¡ha sido una crónica muy divertida! Te agradezco mucho los comentarios, pero sobre todo el tener el gran detalle de acudir a la presentación. Por vuestra presencia en Alicante y el conocer personas como vosotros, sólo por eso, ya merece la pena publicar un libro. Un fuerte abrazo

  2. Me ha encantado tu reseña de la presentación, Gonzalo, sobre todo eso de que Yoni Cantacuentos acabara logrando que «la panda de sosos e intelectuales de las sillas acabáramos coreando el estribillo de una versión musicada», ja, ja; hombre, pues tan sosos no seríais.
    El libro tiene una pinta estupenda, tanto las ilustraciones como los versos, así que, aunque las hijas crezcan, siempre queda la excusa de los sobrinos😉
    Un beso.

  3. Tienes razón, no es así: olvido que también había personas. Estaban Micaela y alguna otra niña.😀

    Quizá Pedro puede decirnos mejor que nadie para qué edad lo imagina (aunque su hijo no vale como referencia, dado que lo ha visto nacer y crecer hasta diluviar). Pienso (personalmente) que no es un libro fácil, en algunos aspectos, como el uso de anacolutos en la transición narrativa (lo que le da un aire bastante oral) o de algunas imágenes verbales usadas como tales imágenes poéticas, con referente, pero sin explicación expresa. Tampoco las imágenes de Miguel Ángel las veo para niños muy pequeños (en general, dentro de lo que puede afirmarse algo así), aunque aquí es más probable la doble lectura.

    Un abrazo

  4. (Borro el enlace roto a una reseña.)

  5. Qué bonito libro, lo he enlazado.
    Bss

Comentarios

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