Adultos que disfrutamos leyendo literatura infantil

En la práctica lectora, las etiquetas, las categorías y los grupos de edades se pueden diluir sobremanera. Conocía, por ejemplo, las tertulias de literatura infantil de dos librerías: Diagonal, de Segovia, y Al·lots-El petit príncep, de Barcelona. Hace unos días, el azar de la red me ha llevado a recalar en el Club de lectura Pomelo, de Albacete, cuyo blog podéis leer aquí y cuyos participantes se definen de esta forma concisa y exacta: «Adultos que disfrutamos leyendo literatura infantil».

Pues eso es lo que nos pasa a muchos, aunque Don Severo y Doña Adusta nos miren a veces con el ceño fruncido: y es que hay libros y propuestas artísticas que son, sencillamente, todo un placer: el placer de la sorpresa, el de la sonrisa, el de la reflexión posterior, el de seguir viviendo a plena curiosidad, en un mundo abierto y por hacer.

Anuncios

6 Respuestas a “Adultos que disfrutamos leyendo literatura infantil

  1. Es relevante que los adultos que disfrutamos leyendo literatura infantil tengamos que decirlo en voz alta para diferenciarnos. Todos los adultos tendrían que disfrutarlo.
    Hace poco leí una entrevista de J.K.Rowling donde explicaba que en Inglaterra se hizo una edición de la serie con las guardas en negro para los adultos que se sentían avergonzados por leer literatura juvenil, y se ve que se vendió muy bien.

  2. Sí, yo creo que es relevante. Es probable que haya cierta vergüenza y que si a uno le preguntan: “¿Qué estás leyendo ahora?”, responda seleccionando lo más serio, lo más “adulto” de su mesilla. Por mi parte, no solo he perdido la vergüenza, más bien me divierte responder que estoy leyendo Hasta casi cien bichos o el Chamario. ¡Que sepan que no soy gente de fiar! 😀

    Con lo de la “adult edition” de Potter tengo una impresión algo distinta, quizá por todo el fenómeno de comercialización que rodea a esa serie. Me pregunto si no hay, en parte, la intención adicional de sacarlo del territorio “best-seller barato” (en cuanto a imagen, me refiero). Pero no lo sé.

    Y es relevante por otras razones: cuando los medios de comunicación conceden atención a la LIJ, que es pocas veces, tienden a hacerlo a los fenómenos comerciales, asociados a películas, etc., no a los libros de más calidad. De modo que mostrar un posible interés colectivo, aunque minoritario, podría contribuir a un eco mayor y más estable de la LIJ de calidad.

    Gracias por tu comentario.

  3. Me pregunto si los que tenemos hijos o sobrinos o somos profesores tenemos ventaja, por aquello de que si estás leyendo un libro de niños o juvenil siempre lo pueden achacar a que estás viendo si conviene o no, a que lo lees para charlar con el crío, algo así como cuando llevas a un niño a una peli de dibujos que justo querías ver, ja, ja.
    Yo, cuando voy a la biblioteca o a la librería, no puedo evitar pasar casi más tiempo entre los de LIJ que entre los de adulto. Y no es una carencia, porque de pequeña he leído mucho y he tenido muchos libros, tanto comprados como en préstamo, así que realmente no puedo explicar qué es lo que motiva a algunos adultos a pasar página y concentrarse ya siempre en libros de adultos y a otros nos deja la puerta de la LIJ abierta.
    Tengo que confesar que leo nuevos libros que voy conociendo por las críticas o porque mi hija mayor (que es la más lectora) me los recomienda. Pero también vuelvo a los que me gustaron, así que a veces, en el metro, de la mano del pequeño Nicolás, me río en voz alta y la gente, intrigada, trata de descubrir el título del libro; cosa fácil, porque las ilustraciones de Sempé salpican las páginas. Hace poco releí Stalky & Company, de Kipling, en una edición que rezuma LIJ por los cuatro costados: color rojo matador, un tremendo dibujo en la cubierta… y lo saqué mientras esperaba que abriesen para entrar a una reunión; bueno, pues no hubo adulto que me dijera otra cosa más que qué tal iba para los chicos del primer ciclo de la ESO, qué les aportaría, si era apropiado… No sé, les dije, creo que a algunos les sería difícil meterse en las historias y a otros les encantaría, pero a mí me encanta. Lo último en que pensaban es que lo leía porque me daba la gana disfrutarlo.
    Un beso.

  4. No he leído aún Stalky, aunque creo recordar que lo comencé en inglés en un momento en que no me apetecía su estilo. Lo buscaré otra vez.

    Es curioso lo que cuentas. Y que otros sientan la necesidad de disimular. En realidad, el placer de leer no necesitaría excusas. Pero supongo que la imagen está contaminada de seriedad. Con el tiempo (aunque no sea solo por eso), un Quijote que hacía partirse de risa a los contemporáneos se ha vuelto lección de vida para don Ortega y Gasset. El humor es otro de los grandes perjudicados por esa imagen. Un buen libro que te hace desternillarte, te alegra el día y despeja el cielo de nubes pasa a ser un “librito” cuando hablamos de Literatura. Y sin embargo, por otra vuelta de tuerca: hace un tiempo leí que uno de los poetas más populares en los Estados Unidos, entre lectores de poesía adultos, no era otro que Shel Silverstein. Y es que tontos, no lo somos, aunque a veces lo queramos fingir (yo el primero, algo de eso sé o he sabido al menos), por pacatos y acomplejados. 🙂

  5. Yo también soy un gran seguidor de la literatura para niños. Hay editoriales (yo soy un entusiasta de kalandraka) que tienen cuentos que son una maravilla (tanto en sus ilustraciones como en los textos). Desconozco si hay libros para adultos tan bien editados y con unas ilustraciones tan buenas .
    Por otro lado hay una serie de autores que se han calificado como clásicos de la literatura juvenil que en realidad lo que son es grandes escritores que puede leer todo el mundo (Dickens, Kipling, Verne-aunque este no meguste tanto-, D´Amicis, …). Pero las clasificaciones y los “compartimentos estanco” tienen eso: mucha exclusión y parcialidad. Un saludo, Jesús

  6. Pues no hay muchos, creo, Jesús; tienes razón. Quizá Nórdica editorial. Ana Lorenzo ha hablado de algunos de sus libros en su blog, La mala hierba, y en Addenda & Corrigenda.

    Y de alguna manera, Sins Entido, Barbara Fiore, o Libros del Zorro Rojo, en determinados casos. Editoriales todas ellas muy minoritarias, por desgracia (eso no les quita valor; la pena es que les quita distribución, peso en las mesas de las librerías).

    Un abrazo

Comentarios

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s