a dos bandas

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en el billar de legazpi——————————————habéis sembrado

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la herrumbre

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(Cuando escribí esto, las noticias hablaban de un enfrentamiento de dos bandas radicales. Más adelante, parece más bien que fue una agresión unilateral. En cualquier caso, el poema no se ciñe a hechos concretos, sino que los utiliza como referencia a una verdad más general, que, en el arte, es también la de West Side Story o la de Romeo y Julieta, aunque podrían citarse ejemplos más oscuros.

Lamento, por otro lado, que el blog se ensombrezca un poco. Pero si la literatura juvenil no pudiera tratar de la muerte de un chaval de 16 años, yo empezaría a preguntarme en serio para qué sirve.)

4 Respuestas a “a dos bandas

  1. Gonzalo, de acuerdo contigo: a mi entender, no sólo ha de poder hablar de eso, sino que debe hacerlo. Mi preocupación es que más que siembra, en el hecho que abordas, hay cosecha. La xenofobia comienza a cosechar vidas, y eso ha de ser una luz de alarma, ¿no?
    Saludos.

  2. Hola, Germán, recibir un comentario en este tema me quita parte de la sensación de frío (y de dudas y vacilaciones a la hora de cómo escribir al respecto de estos temas). Así que gracias.

    La alarma está encendida hace tiempo, o debería (yo crecí en una de las primeras épocas de auge del fenómeno skin-head en Barcelona). Pero parece que las tensiones económicas y sociales, mal atendidas o al menos mal llevadas, han agravado más el problema. Diría que ahora mismo, Europa entera está que arde (quizá también otras zonas, tú nos puedes contar, tal vez). Aunque a diferencia de otros países europeos, España parece tener la suerte de carecer de una ultraderecha fuerte de ámbito nacional, no sé si temer que sea cuestión de tiempo. Tampoco comulgo un pelo con los antisistema violentos de la (supuesta) izquierda. Esa idea de que los extremos se tocan la veo plasmada en una serpiente de dos cabezas que se enrosca cara contra cara hasta que, realmente, apenas distingues una cabeza de otra, en la medida en la que se reducen a agredir y pierden lo que nos separa de la animalidad pura: la capacidad de resolver los problemas hablando.

    Veremos. Y escribiremos. Porque aunque los versos de Celaya (“poesía necesaria…”) y su concepción de la “poesía-herramienta” no comulgan ya apenas con nuestro presente y no lograron dar la vuelta a ninguna situación general, personalmente creo que hay que mantener encendido el fuego de la palabra.

  3. Darabuc, siempre es bueno que una línea nos traiga de golpe a la tierra. Aca en América, en mi querida Colombia se ve que en el sur, y algo en el norte, y más al norte, a mi derecha e izquierda, todos tienen algo que criticarse y una puerta para cerrar. Es verdad, no podemos callarnos. Un abrazo.

  4. Hola, Caycedo, gracias. Sigo pensando que no hay que callarse. Eso permite saber de todos en todas partes. No creo en la ventaja de la amargura sobre la alegría, más bien al contrario, en lo posible; pero tampoco en renunciar a la denuncia.

Comentarios

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