La Cebraloquía es ahora una lenta antología personal de poesía para niños. Un poco loca, aún, si ha de ser mía: me gusta especialmente la poesía que juega con el lenguaje, incluso con los límites de nuestro lenguaje. Podéis visitarla buscando en el menú de la derecha, en la sección Temas de los que hablamos. Pulsad en este enlace para ver todas las páginas de la antología actual, por orden de publicación.
Estos son los autores y los poemas incorporados ya a la nueva edición:
- Poesía tradicional en español: 1: Bárbila, bócula. Esta barba, barbará. 2: Té, chocolate, café. 3: A la rueda, rueda. 4: Esta casita tiene dos ventanas. Tienes los pies aquí abajo del todo. 5: Tilingo, tilingo. 6: Marzas cántabras (Marzo florecido, seas bienvenido).
- Poesía tradicional en alemán: 1: Chíneli, míneli (Suiza).
- Poesía tradicional en inglés: 1: A, apple-pie.
- Poesía tradicional en portugués: 1: O trem maluco (El trenecito loco).
- Aguirre, Mirta: La pájara pinta. Expiación. Doña Iguana.
- Álvarez Blázquez, Xosé María: Polo laranxal.
- Cruz-Contarini, Rafael: Perfume del cielo.
- Devetach, Laura: 1: Otoño. Zumbonas. No me duermo.
- Galán, Carmen: Cuentos mugrientos.
- García Teijeiro, Antonio: Perfume del cielo.
- Lacau, María Hortensia: Canciones de la preguntona. ¡Qué sueño!.
- Lapeña, Carlos: Cualidades. Otro cuen-.
- Machado, Germán: 1: Tucu tucu. 2: Tarántula. 3: Una adivinanza.
- Olmo, Luz del: haikus.
- Pascal Ros, Alfonso: Cerezas.
- Ramírez Lozano, José A.: 1: Las tres tortugas.
- Raspall, Joana: Bombolles (Pompas).
- Reviejo, Carlos: 1: A falta de pan… A la jirafa le duelen las muelas. 2: Don Sapo y don Grillo.
- Richards, Laura E.: Eletelephony (Canción de la elefandra).
- Rubio, Antonio: 1: Cajitas frutales.
- Salvat-Papasseït, Joan: Les formigues (Las hormigas).
- Shiki, Masaoka: Dos haikus.
- Silverstein, Shel: 1: Hug o’war. Hard to please. 2: La cangur. Rat-en-pena. 3: ¿Ya no hay peligro? Extraño restaurante.
Unas pocas propuestas para jóvenes (aunque no solo):
- Brecht, Bertolt: El ladrón de cerezas.
- Carroll, Lewis: La cola de un cuento.
- Cirlot, Juan Eduardo: 67 versos en recuerdo de Dadá. Visio smaragdina.
- Denegris, Tasos: Imágenes de la excursión: Beocia.
- Perec, Georges: Déménager (Mudarse).
- Riba, Carles: Nen refugiat adormit (Niño refugiado dormido).
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3 responses so far ↓
Ana Lorenzo // 20 11 2007 at 12:47 am
¿Sabes que echo de menos? El subtítulo: Una antología a rayas de loquemas para niños.
Y la presentación: «Si no sé leer en japonés o en alemán, ¿de qué me vale que pongas el texto original?
Pues vale para jugar, que es sano, y bueno, y divertido, y barato… No hace falta saber leer los poemas en buen inglés, alemán o japonés para disfrutarlos: podemos tomarlos como un juego, comparar cómo suena cada uno o fijarnos en el aspecto y la textura de las palabras. El poeta francés Jacques Roubaud creó un espléndido libro de poemas-juego con la sonoridad del japonés, que se puede disfrutar sin saber una palabra de japonés.»
«¿Y si un poema no me gusta?
Pues vuélvelo a leer, por si acaso, y pregunta siempre lo que no entiendas… Y si aun así no te gusta, pues a por otro poema, no hay nada malo. ¡No creo que a nadie le gusten todos los sabores de helado, o todos los embutidos, o todas las frutas del mundo entero! »
Darabuc: era un texto precioso y divertido —casi una declaración de principios— que introducía perfectamente la poesía en el mundo de los adultos que les abrimos a los niños las puertas de la lectura, y, claro, deja ver a los chicos que la poesía no es un camino encorsetado, que es mejor dejar abiertas las puertas al juego y el oído a los ritmos, por mucho que no entendamos del todo. Pero aun así, si algo no nos gusta, vayamos a otra cosa, mariposa.
Estos dos textos tuyos los tenía de la antigua CEBRALOQUÍA. Si llego a saber que en esta no pones la presentación, la hubiese copiado entera para pegarla aquí.
Un beso.
darabuc // 20 11 2007 at 8:55 am
Te acepto la crítica. Hay ciento trece razones para hacer lo que hice, pero como yo solo estoy al cabo de una o dos, abreviaré.
Creo que lo esencial es que este espacio, como espacio abierto (de espíritu, pero también a los comentarios y a las colaboraciones directas con otros blogs, con las escuelas, con quien lo quiera y pueda coincidir), está ahora por definir. Se va haciendo, tiene menos principios previos. Y creo que eso ha afectado incluso a la selección de los poemas, que no son todos “loquemas”. Hay menos fuego de artificio verbal. No quiero tener la casa abierta pero ofrecer solo lo que me gusta comer a mí, por decirlo de algún modo. Si de una escuela me mandan un poema que han disfrutado en clase, no quiero anteponer mis principios estéticos propios a lo que ha sido una lectura viva, eficaz, divertida…
Se podría decir con más brevedad: como este espacio lo permite, quiero escuchar antes de hablar.
Pero a medida que se vaya consolidando este no-sé- exactamente- dónde-vamos, tomo nota y buscaré la forma de recuperar las ideas que sigan siendo coherentes. Los dos párrafos que mencionas lo siguen siendo.
Un abrazo y gracias por criticar, sugerir, echar en falta. Los espaldarazos están bien, pero no solo de elogios vive el hombre (bueno, hay quien sí: el Fatuo de aquel alemán, como se llamaba… Gordhete, eso es).
darabuc // 22 04 2008 at 11:25 am
Ana, tiempo después: No hay manera de devolverle las rayas en el nuevo alojamiento. Y como ahora ya no todos son poemas formalmente alocados, he renovado el subtítulo, para que no haga algo tan feo como contar mentiras. (No es poca verdad que La mentira es la cosa que más duele del mundo.)
Un abrazo
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