Archivo de la categoría: Poesía tradicional

Una cuna de coplas…

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Una cuna de coplas
tiene mi niño
con las sábanas blancas
y mi cariño.
Alreor de la cuna
su madre vela
y hasta el aire se calla
pa que se duerma.

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  • Tomado de Josep Maria Espinàs, A pie por Extremadura, Edhasa, 2005, p. 156. He sustituido el original “alrededor” por “alreor“, porque de otra manera el verso es hipermétrico. En esta otra fuente, andaluza (también en vídeo): Alreor de la cuna / tu mare vela, / hasta el aire secaría / pa que te duermas. La imagen de la “cuna de coplas” no parece muy popular, o el rastro no ha llegado a la red. En las otras dos ocasiones en que la encuentro, es la sábana blanca de mi cariño, lo que me parece una imagen preferible al mero enlace con y.

‘Hávalas, hávalas, hala’

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¡Hávalas, hávalas, hala,
hava la frol y la gala!

Allá arriba, arriba,
junto a mi llogare,
viera yo serranas
cantar y baxlare,
y entre todas ellas,
mi linda zagala.
¡Hava la frol y la gala!

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  • hava (o aba, en otras fuentes): ‘mira’. frol: ‘flor’. llogare: ‘lugar, aldea’. baxlare: ‘bailar’.
  • Tomado de Margit Frenk Alatorre, Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos XV a XVII. Colegio de México-FCE, 2003. Poema núm. 86, p. 100.

Zarzabuca

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Zarzabuca,
de rabo de cuca
de cucandar,
que ni sabe arar,
ni pan comer;
vete a esconder
detrás de la puerta de San Miguel.
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Los pequeños escollos del vocabulario poético, estímulo para aprender (de una entrevista con Beatriz Giménez de Ory)

Ilustración de Antonio Guzmán

Ilustración de Antonio Guzmán

Esta obra [Canciones de Garciniño] es un homenaje a la lírica popular tradicional y, de manera muy especial, al romancero, ¿puede compartir con nosotros qué le animó a escribirla?

R:
Al principio, pensaba escribir un poemario sobre metamorfosis. De hecho, en casi todos los poemas se da una transformación más o menos mágica: un mago convierte a tres princesas en guisantes, una amapola se vuelve mariposa… Pero, aunque tenía como referencia las Metamorfosis de Ovidio, no me salieron poemas en hexámetros latinos (¡menos mal!), sino en octosílabos, casi siempre. Luego escribí el poema de Garciniño, y me di cuenta de que el poemario ya estaba encaminado: era este niño medieval el que traía consigo el resto de las canciones, que de manera natural surgieron en verso corto arromanzado.

Precisamente por su semejanza con esta poesía tradicional, encontramos palabras y expresiones que posiblemente serán poco conocidas por los jóvenes destinatarios de su obra: avecica, siete doblones, cristiano nigromante, azahar… ¿esta dificultad, a primera vista, por la compresión del texto por los niños, esconde alguna ventaja para su formación como lectores?

R:
Creo que sí. Son palabras dentro de un contexto muy claro y esto hace posible inferir el significado casi siempre: “Avecica que vuelas”, “Yo te compro este niño, chocolatero/ te doy siete doblones y diez dineros”. Si no, están los padres, o los educadores, para echar una mano. Estos pequeños escollos en la lectura son un estímulo para aprender. Cuántos niños hay con un léxico asombroso sobre navegación (porque les fascinan los piratas), o sobre los dinosaurios o las estrellas.
Por otro lado, el niño muy pequeño, acostumbrado a que muchas palabras del discurso común se le escapen, se queda satisfecho con el ritmo del poema y con la sonoridad de las palabras. Mi hijo de tres años recita el poema de “Las princesitas guisantes” y dice lo del cristiano nigromante de corrido (eso sí, poniendo cara de malo).

En la obra podemos encontrar también textos que podrían servir de cantilena a cualquier juego infantil, como “rueda, rueda” o “llueva que llueva”, ¿qué importancia tiene el juego en su poesía?

R:
Mucha. Gran parte de nuestro acervo poético está en los juegos. En los largos recreos de la tarde (me quedaba a comer en el colegio), las niñas cantábamos mientras jugábamos a las palmas, la cuerda, la goma, en corro o dispuestas en dos filas enfrentadas. Canciones que eran puro ritmo, casi siempre absurdas:”un mosquito me picó/ le cogí de las orejas/le tiré por el balcón” y que nos integraban mágicamente en el grupo.

Y ese aspecto lúdico del lenguaje también aparece en la creación e invención de nuevas palabras, a veces juegos de sonidos, como pirulín, pitigüela o petalosalas… ¿cómo valoras el aspecto creativo y lúdico de la literatura?

R:
Está claro que el lenguaje no solo sirve para las comunicaciones prosaicas. Hay que “desautomatizarlo”, como decían los formalistas rusos, y el juego es una manera excelente de propiciar la creatividad.

Se publican las ‘Canciones de Garciniño’, de Beatriz Giménez de Ory, con ilustraciones de Antonio Guzmán

Texto de Beatriz Giménez de Ory; ilustración de Antonio Guzmán, tomada de su blog

Ya están disponibles las Canciones de Garciniño, último premio Luna de Aire, con poemas de Beatriz Giménez de Ory e ilustraciones de Antonio Guzmán, en cuyo blog se recogen la imagen de arriba y algunas otras. El libro se puede pedir en cualquier librería o comprar en el web del CEPLI.

Ocho candelas por Janucá (canta: Flory Jagoda)

Janucá linda está aquí,
ocho candelas para mí. O…

Una candelica,
dos candelicas,
tres candelicas,
cuatro candelicas,
cincu candelicas,
sesh candelicas,
siete candelicas,
ocho candelas para mí.

Muchas fiestas vó fazer
con alegrías y plazer. O…

Una candelica…

Los pastelicos vó cumer
con almendricas y la miel. O…

Una candelica…

  • Vó: voy a.

‘San Isidro Labrador, muerto le llevan’ (popular)

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MUERTO LE LLEVAN

San Isidro Labrador,
muerto le llevan en un serón,
el serón era de paja,
muerto le llevan en una caja,
y la caja era de pino,
muerto le llevan en un pepino,
el pepino era de a cuatro,
muerto le llevan en un zapato,
el zapato era ya viejo,
muerto le llevan en un pellejo,
el pellejo era de aceite,
muerto le llevan a San Vicente.
San Vicente está cerrao,
con el moño colorao,
le agarraron de una pata
y le tiraron a un tejao.
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  • 100 temas infantiles, por Joaquín Díaz. Fundación Joaquín Díaz. En los comentarios, recojo variantes, músicas y formas de jugar.