Archivo de la categoría: Poesía tradicional

Una cuna de coplas…

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Una cuna de coplas
tiene mi niño
con las sábanas blancas
y mi cariño.
Alreor de la cuna
su madre vela
y hasta el aire se calla
pa que se duerma.

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  • Tomado de Josep Maria Espinàs, A pie por Extremadura, Edhasa, 2005, p. 156. He sustituido el original “alrededor” por “alreor“, porque de otra manera el verso es hipermétrico. En esta otra fuente, andaluza (también en vídeo): Alreor de la cuna / tu mare vela, / hasta el aire secaría / pa que te duermas. La imagen de la “cuna de coplas” no parece muy popular, o el rastro no ha llegado a la red. En las otras dos ocasiones en que la encuentro, es la sábana blanca de mi cariño, lo que me parece una imagen preferible al mero enlace con y.

‘Hávalas, hávalas, hala’

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¡Hávalas, hávalas, hala,
hava la frol y la gala!

Allá arriba, arriba,
junto a mi llogare,
viera yo serranas
cantar y baxlare,
y entre todas ellas,
mi linda zagala.
¡Hava la frol y la gala!

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  • hava (o aba, en otras fuentes): ‘mira’. frol: ‘flor’. llogare: ‘lugar, aldea’. baxlare: ‘bailar’.
  • Tomado de Margit Frenk Alatorre, Nuevo corpus de la antigua lírica popular hispánica, siglos XV a XVII. Colegio de México-FCE, 2003. Poema núm. 86, p. 100.

Zarzabuca

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Zarzabuca,
de rabo de cuca
de cucandar,
que ni sabe arar,
ni pan comer;
vete a esconder
detrás de la puerta de San Miguel.
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Los pequeños escollos del vocabulario poético, estímulo para aprender (de una entrevista con Beatriz Giménez de Ory)

Ilustración de Antonio Guzmán

Ilustración de Antonio Guzmán

Esta obra [Canciones de Garciniño] es un homenaje a la lírica popular tradicional y, de manera muy especial, al romancero, ¿puede compartir con nosotros qué le animó a escribirla?

R:
Al principio, pensaba escribir un poemario sobre metamorfosis. De hecho, en casi todos los poemas se da una transformación más o menos mágica: un mago convierte a tres princesas en guisantes, una amapola se vuelve mariposa… Pero, aunque tenía como referencia las Metamorfosis de Ovidio, no me salieron poemas en hexámetros latinos (¡menos mal!), sino en octosílabos, casi siempre. Luego escribí el poema de Garciniño, y me di cuenta de que el poemario ya estaba encaminado: era este niño medieval el que traía consigo el resto de las canciones, que de manera natural surgieron en verso corto arromanzado.

Precisamente por su semejanza con esta poesía tradicional, encontramos palabras y expresiones que posiblemente serán poco conocidas por los jóvenes destinatarios de su obra: avecica, siete doblones, cristiano nigromante, azahar… ¿esta dificultad, a primera vista, por la compresión del texto por los niños, esconde alguna ventaja para su formación como lectores?

R:
Creo que sí. Son palabras dentro de un contexto muy claro y esto hace posible inferir el significado casi siempre: “Avecica que vuelas”, “Yo te compro este niño, chocolatero/ te doy siete doblones y diez dineros”. Si no, están los padres, o los educadores, para echar una mano. Estos pequeños escollos en la lectura son un estímulo para aprender. Cuántos niños hay con un léxico asombroso sobre navegación (porque les fascinan los piratas), o sobre los dinosaurios o las estrellas.
Por otro lado, el niño muy pequeño, acostumbrado a que muchas palabras del discurso común se le escapen, se queda satisfecho con el ritmo del poema y con la sonoridad de las palabras. Mi hijo de tres años recita el poema de “Las princesitas guisantes” y dice lo del cristiano nigromante de corrido (eso sí, poniendo cara de malo).

En la obra podemos encontrar también textos que podrían servir de cantilena a cualquier juego infantil, como “rueda, rueda” o “llueva que llueva”, ¿qué importancia tiene el juego en su poesía?

R:
Mucha. Gran parte de nuestro acervo poético está en los juegos. En los largos recreos de la tarde (me quedaba a comer en el colegio), las niñas cantábamos mientras jugábamos a las palmas, la cuerda, la goma, en corro o dispuestas en dos filas enfrentadas. Canciones que eran puro ritmo, casi siempre absurdas:”un mosquito me picó/ le cogí de las orejas/le tiré por el balcón” y que nos integraban mágicamente en el grupo.

Y ese aspecto lúdico del lenguaje también aparece en la creación e invención de nuevas palabras, a veces juegos de sonidos, como pirulín, pitigüela o petalosalas… ¿cómo valoras el aspecto creativo y lúdico de la literatura?

R:
Está claro que el lenguaje no solo sirve para las comunicaciones prosaicas. Hay que “desautomatizarlo”, como decían los formalistas rusos, y el juego es una manera excelente de propiciar la creatividad.

Se publican las ‘Canciones de Garciniño’, de Beatriz Giménez de Ory, con ilustraciones de Antonio Guzmán

Texto de Beatriz Giménez de Ory; ilustración de Antonio Guzmán, tomada de su blog

Ya están disponibles las Canciones de Garciniño, último premio Luna de Aire, con poemas de Beatriz Giménez de Ory e ilustraciones de Antonio Guzmán, en cuyo blog se recogen la imagen de arriba y algunas otras. El libro se puede pedir en cualquier librería o comprar en el web del CEPLI.

Ocho candelas por Janucá (canta: Flory Jagoda)

Janucá linda está aquí,
ocho candelas para mí. O…

Una candelica,
dos candelicas,
tres candelicas,
cuatro candelicas,
cincu candelicas,
sesh candelicas,
siete candelicas,
ocho candelas para mí.

Muchas fiestas vó fazer
con alegrías y plazer. O…

Una candelica…

Los pastelicos vó cumer
con almendricas y la miel. O…

Una candelica…

  • Vó: voy a.

‘San Isidro Labrador, muerto le llevan’ (popular)

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MUERTO LE LLEVAN

San Isidro Labrador,
muerto le llevan en un serón,
el serón era de paja,
muerto le llevan en una caja,
y la caja era de pino,
muerto le llevan en un pepino,
el pepino era de a cuatro,
muerto le llevan en un zapato,
el zapato era ya viejo,
muerto le llevan en un pellejo,
el pellejo era de aceite,
muerto le llevan a San Vicente.
San Vicente está cerrao,
con el moño colorao,
le agarraron de una pata
y le tiraron a un tejao.
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  • 100 temas infantiles, por Joaquín Díaz. Fundación Joaquín Díaz. En los comentarios, recojo variantes, músicas y formas de jugar.

‘¡Ah, el novio no quere dinero!’ (popular sefardí)

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¡Ah, el novio no quere dinero!
Quere a la novia de mazal bueno.
Yo vengo a ver
que gozen y logren
y tengan muncho bien.

¡Ah, el novio no quere ducados!
Quere a la novia de mazal alto.
Yo vengo a ver…

¡Ah, el novio no quere manillas!
Quere a la novia cara de alegría.
Yo vengo a ver…

  • mazal bueno, mazal alto: buena suerte
  • manillas: pulseras
  • Véase por ejemplo Manuel Alvar, Poesía tradicional de los judíos españoles, Porrúa, 1966.
  • Otras versiones: Occursus (con ambientación medieval y fusión con otra canción) y Delta Concert Choir (coro muy numeroso)

‘Mi burro enfermo’, cantado por Alba Ávila e ilustrado por Gerald Espinoza (Ekaré)

Mi burro enfermo: El canto como lectura melodiosa de Ediciones Ekaré en Vimeo.

Conversación con Gerald Espinoza de Ediciones Ekaré en Vimeo.

‘Anclas, patanclas’ (en El cuento de la buena pipa, y partitura)

«… el juego de gomas que más nos gustaba era otro. O al menos eso creo, o quizá se trate del juego que más me gusta ahora, viéndolos todos desde esta edad adulta en la que me empeño una y otra vez en recuperar a la niña que fui. En este juego las niñas que paraban, sostenían las gomas elásticas estirando hacia arriba los brazos al máximo. La niña que jugaba alcanzaba las gomas desde dentro con los brazos, mirando a cada una de las niñas que paraban alternativamente, mientras hacía varios enredos con las gomas y entonaba esta canción:

Anclas, clas,
patanclas, clas,
azules, les,
y blancas, cas,
anclas, patanclas,
azules y blancas.

Cuando se acaba la canción tenías que salir de las gomas, siendo más rápida que las otras niñas que bajaban velozmente las gomas para atraparte.»

  • Manuel Fernández y González de Mendoza, Cancionero musical infantil de Toledo, Universidad de Castilla-La Mancha, 1992.
  • Partitura alternativa en doslourdes.net

‘Nana del sueño’, de Carmen Conde

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NANA DEL SUEÑO

Al sueño le crecen
cabellos de yerba.

Al sueño le nacen
azules gacelas,

que muerden los prados,
que triscan las eras;

que pacen las noches
sin que el sueño pueda

cortarse sus ramas
de verdes almendras.

Al sueño le llaman
y el sueño contesta,

con sus ojos claros
y su boca lenta,

que dice palabras
que el sueño se inventa.

Duérmete, mi vida,
niña de la tierra:

que el sueño te canta
para que te duermas.

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  • Carmen Conde, en Canciones de nana y desvelo, Miñón, Valladolid, 1985; Susaeta, Madrid, 1992.
  • Hay una nueva edición muy reciente: Carmen Conde, Canciones de nana y desvelo; edición a cargo de José Calero Heras; ilustraciones de Kaffa, Octaedro (Biblioteca básica; n. 21), Barcelona, 2009. ISBN 9788480633178.

‘Son del zacatín’, poema inicial del ‘Libro de las mandangas’

Pulsad para ampliar

  • Poema inicial del Libro de las mandangas, ilustrado por Arturo García y editado como accésit del premio Luna de Aire por el CEPLI (Servicio de Publicaciones de la Universidad de Castilla-La Mancha), 2011, ISBN 978-84-8427-740-8. Disponible también como e-book.

Arrorró mi niño, cantado por Valentina la de Sabinosa (El Hierro)

Canciones tradicionales: Un, don, din, de la poli politana

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Un, don, din de la poli politencia,
me casé con la reina de Valencia,
a la cartajé,
a la basuré,
un, don, din, que se salve usted.

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Esta es la versión que se canta hoy en Moratalla, para echar a suertes quién para o la queda. La poli politencia es, en otras versiones más comunes, politana o a veces politancia. Una de las formas más populares en toda España parece ser esta:

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Un, don, din de la poli politana,
un camión que no sirve para nada.
—¡Niña, ven aquí!
—¡Yo no quiero ir!
Un, don, din, que te toca a ti.

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Con frecuencia, el camión no era sino un cañón (como en tantas canciones populares nacidas de la guerra). Además, la politancia tiende a rimar con Francia, en frases como «el cañón la pasea por la Francia» (Bravo-Villasante, China china capuchina) o estas otras encontradas en la red: «el camión se los lleva para Francia», «en un camión que viene de Francia».

El Cid pide parias al moro (Verde montaña florida)

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Verde montaña florida
el verte me da alegría.

Por las Vegas de Granada    iba el Cid a mediodía
con su caballo Babieco    que al par del viento corría
y doscientos caballeros    que lleva en su compañía.
Diban contando hazañas    cadi cual de sus amigas.
Unos las dejan preñadas,    otros las dejan paridas
y otros las dejan doncellas,    ambas del amor rendidas.
—Ya que todos hais contado    —respondió el Cid ensegui’a—,
ya que todos hais contado,    voy a contarles de la mía.—
Echó la mano en su seno    y sacó a la Virgen María.
—Cata aquí la que yo amo    de noche y también de día,
siempre la tengo conmigo    y la llevo en mi compañía.—
El rey que lo está mirando    de un mirador que tenía:
—Bienvenido seas, el Cid,    buena sea vuestra venida.
Si venís a ganar sueldo,    doblado se vos daría;
si venís a tornear moro    seráis señor en Turquía;
si vos venís a casar,    te casaré con hija mía.
—Yo no vengo a ganar sueldo,    no lo he ganado en la vida,
y tampoco a tornear moro,    que mejor ley es la mía,
tampoco vengo a casarme,    que mi Filumena es viva;
vengo a llevar unas parias    de mi rey en Castilla.
—Ésas no las llevas, el Cid,    qu’él a mí me las debía.
—O las ha de llevar, perro,    o te ha de quitar la vida.
—Habla poco a poco, el Cid,    mansito y con cortesía,
que quizá hay en mis Cortes    quien vuelva por la honra mía.—
El Cid llevaba una espada    que cinco o seis palmos tenía;
cada vez que la bandeaba    hierro con hierro hería;
cada vez que la bandeaba    temblaba la morería.
De tres en tres los mataba,    de seis en seis los enjila.

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  • Fuente: Pan-Hispanic Ballad Project
  • Dos transcripciones con ligeras variantes en Paloma Díaz Mas (ed.), Romancero, Crítica, Barcelona, 1994. En el CD que acompañaba a esta cuidada y completísima edición hay una grabación de 1987, con tambor gomero y chácaras, del grupo Los magos de Chipude, recopilada por Maximiliano Trapero. Verde montaña florida / el verte me da alegría lo canta el grupo como respuesta a cada uno de los versos del romance, entonados por un solista.

Cantinelas de balanceo: Aserrín aserrán

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Aserrín, aserrán,
los maderos de San Juan.
Los del rey aserran bien,
los de la reina también.
Los del duque,
¡truque, truque!

*

Aserrín, aserrán,
maderito de San Juan.
Los de Juan
piden pan,
los de Pedro
piden queso,
los de Enrique
piden… ¡trique, trique, trique!

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Habrá incontables versiones y formas de esta cantinela. La primera versión citada la recogió Rodríguez Marín; la segunda, Sánchez Rodrigo, y yo las tomo (con algunos cambios de puntuación) de Francisco Cillán, que explica: «Existen también cantinelas para realizar balanceo hacia atrás y hacia adelante. La persona encargada de cuidar al niño lo toma a horcajadas sobre su rodilla o lo sienta sobre algún objeto y, a la vez que lo balancea en la dirección señalada, le canta la retahíla en tono rítimico y monótono. Al llegar al último verso lo inclina más de lo normal, provocándole la risa» (Nanas y rimas de la primera y la segunda infancia, Universidad de Extremadura, 2003, pp. 136-137).

Canciones y juegos tradicionales: El corro chirimbolo

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El corro chirimbolo
¡qué bonito es!
Con un pie, otro pie,
una mano, otra mano,
un codo, otro codo,
la nariz y el gorro,
una oreja, otra oreja
y el culo de la vieja.

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Este final provocativo y burlón del «culo de la vieja» era habitual en la calle, aunque en las fuentes impresas (sobre todo en el ámbito de la edición escolar) se corta antes o se opta por otros finales políticamente más correctos.

En Moratalla, donde vivo, se canta una versión muy distinta:

Al corro chirimbolo,
mi padre fue a los toros,
mi madre más allá
y yo de la pesambre
me caigo una culá.

Quizá sea cosa del ser este un pueblo de encierros. Cuando menos, en la tradición popular abundan las apropiaciones al contexto local: aquí el «Palmas, palmitas» suele cantarse con un «que viene papá / por el caminito / de Caravacá» (Caravaca de la Cruz es el centro de la economía comarcal y el camino antiguo es una larga sucesión de curvas que hoy se conoce como el «caracolillo»). Pesambre (de pesadumbre) es un coloquialismo murciano por «pena, enfado, disgusto».

Nanas tradicionales: Ven, sueño, ven

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Ven, sueño, ven,
por aquella cuesta arriba.
Ven, sueño, ven,
verás mi niña dormida.

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  • De Carmen Bravo-Villasante (ed.), China, china, capuchina, Miñón, Valladolid, 1981.

Jota y agarrau del Mazucu, por Cantaruxare

[Youtube="http://www.youtube.com/watch?v=93_c4TCGic8"]

Nanas tradicionales: Perejil y cilantro

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Ea, ea, ea.
Perejil y cilantro
y alcaravea.

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Nanas tradicionales: Pajarito que cantas

darabuc-arcadio-lobato-pajarito-lagunaPAJARITO QUE CANTAS

Pajarito que cantas
en la laguna
no despiertes al niño
que está en la cuna.

Ea, la nana,
duérmete,
lucerito de la mañana.

Pajarito que cantas
en la alameda
no despiertes al niño,
bendito sea.

Ea, la nana,
duérmete,
lucerito de la mañana.

Pajarito que cantas
en el almendro
no despiertes al niño
que está durmiendo.

Ea, la nana,
duérmete,
lucerito de la mañana.

  • Detalle de la ilustración de Arcadio Lobato en Duerme, duerme, mi niño. Arrullos, nanas y juegos de falda,  Edebé, 2003, de donde se toma también la versión del poema.

Poemas y canciones para bebés: Debajo un botón

Para recoger esta cancioncilla tradicional todavía tan popular, escaneo una página del estupendo Jugar, cantar y contar, de Carmen San Andrés (Teleno ediciones, Madrid, 2000; 2006, 7ª reed., con un CD que recoge varias de las canciones). El sitio de Teleno está en construcción. Pulsad para ampliar la imagen.

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Debajo un botón, ton, ton, que encontró Martín, tin, tin, había un ratón, ton, ton, ¡ay, qué chiquitín, tin, tin!

La mora, de Anxos Garabana y Óscar Villán

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La mora, de Anxos Garabana y Óscar Villán (ed. Kalandraka), es un álbum de estilo acumulativo que recoge un poema tradicional con una filosofía de la vida peculiar (algo pesimista, según se mire, o más bien realista, mirando quizá la vida cotidiana a la luz de la historia). «Estaba la mora en su moral, triste y sola. / ¿Se cree la mora que nadie le puede hacer mal? / Pues viene la mosca y la ha de tragar. / La mosca a la mora, que estaba en su moral, triste y sola. / ¿Se cree la mosca que nadie le puede hacer mal?…» Y con esta estructura tan simple, pasamos por la mosca, la araña, la rata, el gato, el perro, el palo, el fuego, el agua, la vaca, y el hombre. «¿Se cree el hombre que nadie le puede hacer mal? / Pues viene la muerte y lo ha de llevar. / La muerte al hombre, el hombre a la vaca…».

Hay muchas maneras de afrontar el tema de la muerte, incluida la de no afrontarlo. La religiosa, por descontado. La de la trascendencia humana, por decirlo de algún modo: la huella que dejamos en los que nos rodean y que pervive a partir de ahí, transformada como una semilla. También la desnuda, como en el caso de este álbum. Con respeto para otras posiciones personales, a mí esta me gusta esta perspectiva, me parece útil en una sociedad que a veces, cuando se encierra en coches de vidrios negros o se desboca en la carrera de la técnica, parece olvidada de la verdadera dimensión del ser humano: incalculable para unas cosas, pero ínfima en otras. Porque esta historia no es en realidad la de la muerte (y por eso no me parece pesimista), sino la del ciclo de la vida: cuando se descomponen los huesos, brota en ese mismo campo, de nuevo, una zarza, que dará su flor y dará su mora. Quizá la futura historia de este nuevo moral sea otra, alegre, vibrante… Quizá es a cada uno de nosotros a quien nos corresponde escribir la nuestra.

  • En la imagen, tomada de las páginas de Óscar Villán y reducida de tamaño, una témpera del libro: «Pues viene la araña y la ha de tragar. / La araña a la mosca, la mosca a la mora, que estaba en su moral, triste y sola. / ¿Pensaba la araña que nadie le puede hacer mal?». Probablemente, Óscar, por su trayectoria y su peculiar estética, era el mejor ilustrador posible para este libro.

Marzo florecido, seas bienvenido

Hace unos días escuché en Iberfolk, el programa de Manuel Luna en Radio 3, una de esas marzas estupendas del norte de España, cantada por un grupo de voces viejas, si no me equivoco. Dejo aquí la versión que más circula por la red, tomada de esta página de introducción. La versión grabada tenía pequeñas diferencias, como es propio de la tradición oral. Wikipedia trae también dos textos alternativos. La imagen de abajo es de la Ronda La Pozona, de Reinosa.

En el blog de Musgosu podéis ver un vídeo de las marzas de Ruente, grabado en 1986.

(Volvíamos de jugar al escondite entre los pinos y «deyunar» en la «casa de piedra» —el menú de Micaela fue de chocolate con nata, café, sopa con una montañita de queso, pizza y olivas, en ese orden—, con un sol de primavera entrada; y aunque yo esté bastante más al sur, justo comentaban en el programa lo singular que era que este año las marzas no sonaran sobre un metro de nieve. Era antes del temporal, claro.)
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Marzo florecido / seas bienvenido.
Florecido marzo / seas bienllegado.

A esta casa honrada / señores llegamos
si nos dan licencia / las marzas cantamos.

¿Si las cantaremos / o las rezaremos?
Mas con su licencia / cantarlas queremos.

Escuchen y atiendan / nobles caballeros
y oirán las marzas / completas, de nuevo,

que a cantarlas vienen / los lindos marceros
en primera edad / y en sus años tiernos

como las cantaron / sus padres y abuelos
y hacemos lo mismo / para no ser menos.

Y a lo que venimos / “pa” no ser molestos
no es a traer / y así llevaremos

de lo que nos dieren: / torreznos y huevos,
nueces y castañas / y también dinero

para entrar un trago / porque el tabernero
no nos acredita / si no lo tenemos.

Que es descortesía / y es desobediencia
en casa de nobles / cantar sin licencia.

Si nos dan licencia / señor, cantaremos.
Con mucha prudencia / las marzas diremos.

Quédense con Dios y / vivan muchos años
y también nosotros / los que las cantamos.

Marzo florecido / seas bienvenido.
Florecido marzo / seas bienllegado.

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Juegos y canciones tradicionales de otras culturas: Cancionero infantil del papagayo

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El Cancionero infantil del papagayo (Brasil y Portugal en 30 canciones infantiles)pertenece a una serie de libros ilustrados, de gran tamaño, que recopilan canciones populares infantiles e incluyen un disco con la grabación de todas ellas. Otros títulos son A la sombra del olivo (El Magreb en 29 canciones infantiles), Canciones infantiles y nanas del baobab (El África negra en 30 canciones infantiles), Cancioncillas del jardín del Edén (28 canciones judías) y Canciones infantiles y nanas de Babushka (29 canciones infantiles eslavas). Los originales son de Didier y la versión española, de Kókinos (con traducción y adaptación de Miguel Ángel Mendo).

Personalmente, son libros que me gustan mucho y que creo que enriquecen el panorama de los librodiscos infantiles. Encuentro de agradecer que se haya dado prioridad a la versión original, con lo que se puede seguir muy bien el disco y se anima a los niños a cantar en otras lenguas; la versión española, en letra más clara y cuerpo menor, pretende servir sobre todo como guía para el sentido. Las ilustraciones, coloristas y alegres, contribuyen a hacer del libro un objeto hermoso.

A la sombra del olivo recibió el primer premio a los libros mejor editados en España en 2005. (Es difícil seleccionar uno solo, y quizá en elegir este en concreto influyó un gesto político de concordia hacia los vecinos del Magreb.) Yo me he decantado por el Cancionero infantil del papagayo porque, al tratarse de una lengua muy próxima al español, todas las canciones se pueden aprender y cantar con mucha facilidad, y el libro vale entonces como breve recopilatorio memorizable de poesía infantil en portugués; al cabo de muy poco se comprenden casi todos los juegos del original. La ilustración, algo recortada por el gran tamaño del libro, corresponde a «A machadinha» (p. 30, canción 17).

Pero el mejor aspecto de estos libros, por encima incluso de su cuidada presentación, son a mi juicio los discos: alegres, vivos, sugerentes, completos, complejos… Son una excelente introducción musical a otras culturas. Y crecer amando la gran cantidad de formas novedosas y otros modos de ver el mundo que nos pueden aportar las otras culturas es quizá, hoy más que nunca, no ya una necesidad, sino una obligación.

O trem maluco
Quando sai de Pernambuco
Vai fazendo chic, chic,
Até chegar no Ceará.

Rebola pai, mãe, filha…
Eu também sou da familia,
Também quero rebolar!

El trenecito loco
cuando sale de Pernambuco
va haciendo chic, chic,
hasta llegar al Ceará.

Se bambolea el padre, la madre, la hija…
Eh, que también yo soy de la familia,
¡también yo me quiero bambolear!

(Traducción de Miguel Ángel Mendo)

Juegos y canciones tradicionales para los pequeños: Tilingo tilingo

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Tilingo, tilingo,
mañana es domingo,
se casa Juanita
con un pajarito.
—¿Quién es la madrina?
—Juana Catalina.
—¿Quién es el padrino?
—Don Pepe el Barrigón.
Quien hable primero
se traga un tapón.
—Yo no me lo trago
porque tengo
las llaves de San Simón.

En otras versiones pueden cambiar los nombres (por ejemplo: «se casa Agapito / con un pajarito»). Esta en concreto, con ilustración de Elia Manero, la tomo de Versos para jugar… y actuar, una recopilación de poemas y canciones tradicionales realizada por Pedro Cerrillo, del CEPLI, y publicada por Alfaguara. Es un libro breve, una buena introducción al género, ilustrada en todas sus páginas. Contiene unos 35 textos, divididos en cuatro secciones: Adivinanzas, Juegos mímicos, Trabalenguas y Rifas y suertes.

En este enlace podéis ver un vídeo de You Tube, con una versión coral, sin calidad de grabación ni reproducción, pero útil para los que, como yo, no recordábamos la música.

Juegos y poemas para bebés: Esta casita tiene dos ventanas

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Los juegos del estilo de «Esta barba, barbará», en los que la madre (y algún que otro padre) cantan o cuentan mientras acarician suavemente el cuerpo del bebé y le van enseñando las distintas partes, tienen dos grandes categorías: las del juego verbal (barba, barbará; bárbila, bócula, etc.) y las del juego de imágenes, en el que las partes del cuerpo se comparan con otros elementos.

Esta variante (que me he divertido en ampliar en hexasílabos, para que se pueda cantar más fácilmente) pasa por los ojos, la nariz, las orejas y la boca y termina con las cosquillas que abren la «puerta» a risotadas.

 

Que esta casita
linda y pequeñita
tiene dos ventanas,
tiene un balcón,
tiene dos macetas,
tiene un portón,
la puerta está cerrada,
cerrada, cerrada…
¿Dónde estará el timbre?
¡El timbre está aquí!

 

En ¿Sopla el viento? ¡Sal a jugar!, de Oriol Ripoll10px-external-2.png, con ilustraciones de Francesc Rovira10px-external-2.png, hay una versión más sencilla, de métrica irregular, más para contar que para cantar.

Ana Lorenzo10px-external-2.png ha dejado en los comentarios esta, para poner crema. Es más sencilla aún, pero cumple perfectamente su función con los más pequeños. Porque en realidad, son ejercicios de ternura, de contacto, de caricia, de cuerpo y de lenguaje, que necesitan poca retórica; podemos complicar el lenguaje, la estructura o la música, a medida que crecen, para mayor estímulo, pero no es lo esencial del caso:

 

Tienes los pies
aquí abajo del todo,
y la carita,
aquí arriba del todo;
tienes los brazos
a los lados
y tienes…
¡la tripa en medio!

 

A, Apple-pie: juegos con el alfabeto inglés

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A, APPLE-PIE

A was an apple-pie;
B bit it,
C cut it,
D dealt it,
E eat it,
F fought for it,
G got it,
H had it,
I inspected it,
J jumped for it,
K kept it,
L longed for it,
M mourned for it,
N nodded at it,
O opened it,
P peeped in it,
Q quartered it,
R ran for it,
S stole it,
T took it,
U upset it,
V viewed it,
W wanted it,
X, Y, Z, and ampersand (&)
All wished for a piece in the hand.

Poemas y canciones tradicionales para los pequeños: A la rueda, rueda

darabuc-minze-hierbabuena.jpg

A la rueda, rueda,
de pan y canela,
dame un besito
y vete a la escuela.

En el mes de abril,
acuéstate a dormir,
en la hierbabuena
y en el toronjil.

 

  • Imagen tomada de aquí10px-external-3.png (© Sidroga GmbH, 79713 Bad Säckingen).

 

Juegos y poemas para bebés: Chíneli, míneli, bárbula, bócula

Personalmente, uno de los géneros que más me gusta es la poesía tradicional en forma de retahílas y juegos de palabras, con más o menos sentido. En este poema suizo, los padres (tradicionalmente, la madre, según se recoge en el texto) pueden jugar con el bebé o el niño pequeño, recorriendo su cara y las distintas partes mientras mencionan nombres de juego. La verdad es que poesía y cariño son una combinación casi inmejorable…

La madre va diciendo estas palabras mientras lava con dulzura la cara del niño: la barbilla, la boca, mejillas y carrillos, la nariz, los dos ojos y la frente; para terminar tiramos suavemente del pelo.

BÁRBILA, BÓCULA

Bárbila,
bócula,
méjila y cárrilo,
¡narícula!
Ójulo, lóculo,
fréntula dúrula…
¡y los peliculi, peliculi, peliculi!

Die Mutter sagt die Worte, während sie das Gesicht des Kindes wäscht: Kinn, Mund, beide Wangen, Nase, beide Augen, Stirne und zum Abschluss zieht man ganz leicht am Haar.

CHINELI, MINELI

Chineli
Mineli
Bäggeli und Näggeli
Nasestüberli
Füüräugli, Wasseräugli
Stirnegüpfli
und es Haarrüpfli!

La traducción de más arriba crea juegos de palabras nuevos, que podrían imitar los del alemán, para dar una idea. Pero existen poemas tradicionales en español que realizan juegos muy parecidos. Por ejemplo este, que recogía Carmen Bravo Villasante en su Una, dola, tela, catola:

ESTA BARBA, BARBARÁ

Esta barba, barbará,
esta boca comerá,
este cachete, machete,
este, su compañerete.
Esta nariz, narigueta,
este ojito, pajarito,
este su compañerito.
¡Tope Sanche, carnerito!

 

  • Fuentes: Susanne Stöcklin Meier (ed.), Verse, Sprüche und Reime für Kinder, Orell Füssli, Zúrich, ed. 1986. Traducción de Gonzalo García (c). Carmen Bravo Villasante (ed.), Una, dola, tela, catola, Miñón, 1976, Valladolid, p. 49.

Tiempo de poesía, con Quico Rovira

… Por el contrario, Alicia y Manuel prefieren resguardarse del sol y buscan una sombra. Aquí, bajo la gran sombrilla, organizan unos juegos de primera. Hoy juegan a los camareros y sirven chocolate frío a cuantos se acercan.

Té, chocolate, café
para servirle a usted.
No se enoje, señor José,
que mañana le traeré
un pan francés,
amasado con los pies
en el año treinta y tres.

(Popular)

Con una estructura narrativa simple y sin pretensiones, y en el marco general de las cuatro estaciones y el paso del tiempo, se van enlazando poemas breves y fáciles, en su mayoría de origen popular y próximos a las coplas, a las canciones de corro y retahílas de juego, alguna adivinanza; en general a las composiciones sencillas que podríamos hallar en aquel estupendo El libro del folklore infantil, de doña Carmen Bravo-Villasante.

El libro se centra en la tradición española, y eso puede ser un defecto cuando hablamos cruzando fronteras, a través de la red, a todos los dominios de nuestra lengua común. Pero tiene una virtud grande, que son las ilustraciones de Quico Rovira. Es un ilustrador clásico; Rovira no es rompedor, ni moderno, ni abstracto, ni dibuja los dos ojos y los dos brazos en el mismo lado del cuerpo. No va a introducir a los niños en los misterios (a veces fabulosos, a veces del todo insondables) del arte moderno, posmoderno y lo que se lleve ahora. Pero es un maestro de la acuarela y, sobre todo, de la dulzura, la ternura y la simpatía. No son palabras que suelan figurar en la crítica literaria, como si al crítico, que es un señor implacable y adusto, vestido de negro, le doliera que alguien le viese un sonrojo en las mejillas. Por mi parte, crítico o lector, pitufo gruñón o Me-gustan-las-flores, lo que debo decir es que no he visto aún un solo libro (o un puzzle o un juego) ilustrado por Rovira que no merezca la pena y no guste a los niños.

Recopilación y textos de Roser Ros
Ilustraciones de Quico Rovira
Barcelona: Timun Mas (Grupo CEAC), 2002
94 páginas ilustradas a color.
ISBN: 84-480-1925-3
Para pequeños lectores