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L’aur’amara—–fa·ls bruels brancutz
clarzir,—–que·l dous’espeis’ab fuelhs,
e·ls letz—–becx—–dels auzels ramencx
te balbs e mutz,—–pars—–e non-pars,
per que m’esfortz—–de far e dir—–plazers
a manhs per lei—–qui m’a virat bas d’aut,
don tem morir—–si l’afans no m’asoma.
Tan fo clara—–ma prima lutz
d’eslir—–lei don cre·l cors los huelhs,
non pretz—–necx—–mans dos angovencx
d’autra. S’eslutz—–rars—–mos preiars:
pero deportz—–m’es ad auzir—–volers;
bos motz segrei—–de lieis don tan m’azaut
qu’al seu servir—–sui del pe tro c’al coma.
…
Esta maravilla poético-arquitectónica (casi) incomprensible, que por desgracia conservamos mutilada a falta de la música, es obra del maestro del trobar ric, Arnaut Daniel. Sus poesías se pueden leer completas, traducidas (con una versión casi literal y un comentario sobre el sentido de las estrofas) y anotadas por Martín de Riquer en El Acantilado (2004; antes en Quaderns Crema-Sirmio).
Es evidente que esta clase de poesía no satisfará a una mayoría de lectores jóvenes acostumbrados a la acción y al cine; pero lo que solo satisface a las minorías también existe, y no con menor derecho. Para mi, su gran valor es su musicalidad y su presencia, no, desde luego, su sentido. Así que copiaré solo la versión literal de la primera estrofa, con alguna palabra occitana añadida como guía: «El aura amarga hace clarear (fa … clarzir) los setos ramosos que la dulce espesa (espeis’) con hojas, y tiene (te) balbucientes y mudos los alegres (letz) picos de los pájaros (auzels) enramados, aparejados y no aparejados; por lo que me esfuerzo en hacer y decir (de far e dir) cosas placenteras a muchos por [amor de] aquella que me ha vuelto (m’a virat) de abajo arriba, de lo que temo morir si el afán no me cesa.» Sentido general: «Estamos en invierno, pues el viento áspero de esta estación ha desnudado los árboles de hojas que nacieron con el viento suave, y los pájaros están callados. El trovador se esfuerza en ser agradable con todos por amor a la dama, y teme morir si no se acaba su angustia.»





