Archivo de la categoría: Editores

‘Los pájaros’, de Germano Zullo y Albertine

Hay libros, y este álbum de Germano Zullo y Albertine lo es, que se resumen mejor con su efecto que con una descripción. Más aún, cuando la propuesta destaca por su economía de medios. Con un texto que probablemente llegará más a los adultos que a los niños, pero una narración visual absolutamente clara para los pequeños, el efecto que causó en M., de siete años, fue una carcajada de gozo. Ilusión por lo que ocurría, por imaginar si le podría pasar a ella, ilusión de la que te hace girarte alrededor a ver a quién puedes contárselo. Y yo no os contaré más, porque vale la pena verlo por uno mismo.

  • Germano Zullo (t.) y Albertine (il.), Los pájaros. Libros del Zorro Rojo, Barcelona, 2012 (Les oiseaux, La Joie de Lire, 2010). Traducción de Elena del Amo. 66 pp. ISBN 978-84-96509-56-6.

Dos preguntas a Shaun Tan, tomadas de una nueva revista: Pezlinterna

Actualmente, el libro álbum dirigido al público infantil y juvenil también está alcanzando el interés de un lector adulto. ¿Crees que la imagen se está fortaleciendo como un tipo de discurso académico sin prejuicios? 

Es una pregunta interesante en la que pienso mucho. Ciertamente en Australia, el país que mejor conozco, ha habido un cambio notable en la manera en la cual los álbumes ilustrados (como los llamamos nosotros) son recibidos por los adultos, con una crítica más académica y seria que hace diez o veinte años atrás. Los límites entre los cómics, animación y álbumes ilustrados se están diluyendo un poco, y la proliferación de una comunidad global, blogs y festivales internacionales pueden tener algo que ver con esto. Libros inusuales y pequeños (como los míos) tienen una oportunidad de ser ampliamente considerados y relacionados con otros libros experimentales, creando un desastre para la crítica. Lo mismo está pasando con los cómics.

¿Cómo ves el futuro del álbum ilustrado?

Pienso que el álbum ilustrado continuará desarrollándose junto a los nuevos medios. Hay mucha discusión sobre un potencial reemplazo de los libros impresos por los libros electrónicos (e-books), pero no estoy seguro de que eso sea aplicable para los libros ilustrados, que son objetos cuidadosamente diseñados; el hecho de que sean objetos físicos es parte esencial en la experiencia de su lectura. De hecho, podríamos ver mayor atención en los diseños y otros formatos interesantes a medida que los álbumes ilustrados examinen su singularidad. Pero también pienso que habrán muchas formas nuevas e interesantes como resultado de las oportunidades tecnológicas, como ha sido siempre en la historia.

Presentación de ‘El pastor de nubes’, de Pedro Villar y Miguel Ángel Díez, en Gandía

Presentación de ‘Cuando no estás aquí’, de María Hergueta, en Abracadabra

‘El secreto del huevo azul’, de Catalina González Villar, con ilustraciones de Tomás Hijo

El secreto del huevo azul, de Catalina González Villar, premio El Barco de Vapor de 2012, es una bonita historia de aventuras cuyo protagonista deberá lidiar con un enemigo interior: el miedo a reconocer un error y el miedo posterior a reconocer la mentira con la que se ha intentado salir del apuro. Aunque es una obra claramente moral, e incluso didáctica, no es aliteraria: se aprovecha el poder creador de las mentiras para que, en un mundo fantástico, estas se vayan encarnando en personajes reales; así, el lector puede vivir la aventura como, por citar el ejemplo más vistoso, el enfrentamiento con un dragón temible con ayuda de un tigre blanco. Solo en ocasiones el tono moral es demasiado explícito, o demasiado abstracto («Más allá del Puente del Adud acechan la traición, la cobardía, la falsedad»), con el riesgo de distanciamiento del lector que esto supone; pero en conjunto la reflexión me parece bien integrada con la narración, y toma cuerpo en metáforas con peso narrativo («Comenzaba a comprender que con una mentira los problemas, lejos de desaparecer, se multiplicaban a la misma velocidad que aquella plaga de lagartijas»; la plaga la ha creado la mentira inicial).

Aunque dragón y tigre son llamativos, la novela es más interesante porque crea todo un mundo, todo un país de las mentiras, plagado de secundarios imaginativos y divertidos (y aquí, sin caer en los excesos del género, digamos en Walter Moers). El diverso nivel de desarrollo de los personajes permite agruparlos en categorías: genéricos (babosas, yalohehechos, dolordebarrigas), individuales tópicos (el rey y la reina, el príncipe de más edad) e individuos algo más redondos, casi siempre nombrados (con nombres que conviene leer al revés, como el conjuro del mago, para resumir su función en esta obra moral: Rolav, Aritnem, Noisuli…), además de simbólicos, como el Ave de la Verdad.

Mención aparte merece la ilustración de Tomás Hijo, que, como el texto, quita hierro a la mentira, en el sentido en que la presenta como temible, pero no oscura. Hay un trabajo particularmente interesante en las simetrías y, teniendo en cuenta que es una novela pero se presenta en formato grande, en la creación de espacios hábiles para las cajas de texto.

  • Catalina González Villar, El secreto del huevo azul. Ilustraciones de Tomás Hijo. SM, Madrid, 2012. ISBN 978-84-675-5435-9.
  • Reseña de Óscar L. Mencía en Babar

‘Doña Disparate’, de María Elena Walsh

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Doña Disparate,
nariz de batata,
se olvida, se olvida
de cómo se llama.

Se olvida el rodete
detrás de la puerta,
duerme que te duerme
cuando está despierta.

Se quita el zapato,
se pone el tranvía,
bebe la botella
cuando está vacía.

No sabe, no sabe
y aprieta un botón
para que haya luna
o se apague el sol.

Oye con el diente,
habla con la oreja,
con un cucharón
barre la vereda.

—¡Señor boticario,
véndame tornillos!
—¡Señor verdulero,
hágame un vestido!

«¡Guau!», dice el felpudo.
«¡Miau!», dice la jarra.
¡Que yo soy el perro!
¡Que yo soy la gata!

Doña Disparate,
nariz de merengue,
se «ecovica», digo
se equivoca siempre.

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‘Primavera’, de Gloria Fuertes

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PRIMAVERA

Eres tan cursi hija
que no hay por dónde cogerte.
Hasta en febrero cuando estás desnuda eres cursi,
adornada de odas y vergeles no digamos.
Primavera,
más que cantarte te han hecho la viñeta ciertos poetas sin agua;
pero a pesar de todo te defiendo,
porque haces retoñar ese geranio,
que se me seca siempre en el invierno.

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  • Gloria Fuertes, fragmento de «Sin tren de regreso: estaciones», del libro Cómo atar los bigotes del tigre, en Obras incompletas, edición de la autora, Cátedra, Madrid, 1975, numerosas reediciones. ISBN 84-376-0056-1.

Okupada, de Care Santos

Okupada, de Care Santos, es una novela coral sobre la okupación y contra las drogas. A través de una serie de capítulos narrados cada uno por un personaje distinto, cuenta cerca de un mes de okupación de una casa abandonada en una zona señorial de Barcelona, con sus fases de felicidad y final trágico.

Me llama la atención, sobre todo, la encomiable ambición con la que se pretende recrear la voz y el tono de personajes tan distintos. Para mi gusto personal, este punto fuerte es también el punto flaco de la novela: el género tragicómico quizá sea el más difícil de todos (no en vano, su modelo principal en la tradición española es La Celestina, una obra excesiva que casi nunca se lleva a las tablas en su forma completa) y a mí personalmente, la combinación última me suena menos a vida que a ejercicio literario, y las risas me aguan la tragedia. Pero esto depende también, según creo, de las expectativas de verosimilitud y de descarga cómica, que pueden variar de un lector a otro (y más, del lector joven medio a un lector adulto con pretensiones de crítico).

Otro punto literariamente delicado es el «no a las drogas», del todo legítimo e incluso exigible a un autor que se dirige a los jóvenes —aunque esto no suene moderno ni cool, así lo pienso—; pero que, como suele ocurrir con el traslado de las buenas intenciones a la obra literaria, puede interferir fácilmente en la verosimilitud de la trama y los personajes: de nuevo, la intención moral y la pretensión de veracidad son muy difíciles de conjugar. En este artículo de Jorge González del Pozo hay un análisis de novelas juveniles que se ocupan de la droga, con referencia expresa a esta novela y otras dos.

‘El príncipe destronado’, de Miguel Delibes

Con el punto de vista centrado en un protagonista de solo 3 años, con varios hermanos mayores y una menor, El príncipe destronado es una novela próxima a los niños (que no para ellos). Narra el conflicto de un matrimonio cuyo enfrentamiento recoge el de las dos Españas, el de tradicionalismo y modernidad, y la negociación de los roles masculino y femenino:

«—… ¿Qué edad tienes tú, Quico? [le pregunta su padre]
Quico abatió los dedos anular y meñique de su mano derecha y dejó los otros tres enhiestos:
—Tres —respondió—. Pero voy a hacer cuatro.
Su rostro se hizo todo sonrisa. Añadió:
—¿Me regaralás un tanque el día de mi santo?

—Claro que sí. Lo malo es si alguien piensa que al regalarte un tanque te estoy inculcando sentimientos belicosos. Hay personas que prefieren hacer de sus hijos unos entes afeminados antes que verles agarrados a una metralleta como hombres.
Mamá carraspeó.
—Quico —dijo—. A palabras necias, oídos sordos.
Papá se inclinó hacia adelante. Las aletillas de su nariz temblaban como un pájaro sin plumas; sin embargo, no miraba a Mamá, sino al niño:
—El día que te cases, Quico, lo único que has de mirar es que tu mujer no tenga la pretensión de que piensa.
—En el mundo —le dijo Mamá, y el cigarrillo se movía a compás de sus labios como si fuera un apéndice propio —hay personas absorbentes, que creen que sólo lo suyo merece respeto. Huye de ellas, Quico, como de la peste.
Quico asentía, mirando ora al uno ora a la otra. Papá estalló:
—La mujer en la cocina, Quico.»

La organización familiar es distinta a la más común hoy, con «servicio» que se ocupa de los niños, muy distantes del padre y relativamente de la madre («Hijo, por Dios, déjame, qué pesado, me tienes aburrida»). Aparte de separar con ello el cuidado de la educación, los niños quedan expuestos a un doble nivel cultural y a la cultura popular más cruda:

«La Domi carraspeó; entonó al fin:
—Prestad mucha atención
al hecho criminal
de un padre ingrato, degenerado,
hombre sin corazón,
sin ninguna piedad,
que en Valdepeñas ha secuestrado
a un hijo suyo
este hombre infame
en un establo y sin comer,
La Domi imprimía a la copla unas inflexiones, unos trémolos que subrayaban el patetismo de la letra. Quico le miraba el hueco negro en la fila de dientes de abajo, aquel vano oscuro que acentuaba la gustosa sensación de terror que le recorría la espalda como un escalofrío».

La novela es principalmente eso: el retrato de unos personajes, con su diversidad, a través de sus palabras. Adquiere efecto de crónica de unos tiempos y unas formas, matizada por el peculiar humor y la ingenuidad de su protagonista, y como tal sigue siendo atractiva de leer.

  • Miguel DELIBES, El príncipe destronado. Destino, 1973.

Beatriz Giménez de Ory, premio Luna de Aire

En el día de hoy se ha hecho público el fallo del IX Premio de Poesía Infantil «Luna de Aire» que convoca el CEPLI y patrocina el Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Campus de Cuenca de la UCLM.

El jurado, compuesto por:
- Mª Ángeles Zurilla (Vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria)
- Mª Carmen Utanda (profesora de la UCLM)
- Ángel Luis Luján (profesor de la UCLM)
- José Ángel García (periodista, escritor y presidente de la Real Academia Conquense de Letras)
- Pedro Cerrillo (director del CEPLI)
- Mª Jesús Gil (editora y coordinadora de programas de la Fundación SM)
- Carlos Julián Martínez (Vicegerente del Campus de Cuenca de la UCLM), como secretario del jurado.
Acordó por mayoría conceder el premio al libro Canciones de Garciniño presentado bajo el pseudónimo “Daniela Fortún”. Abierta la plica correspondiente, la autora del poemario ganador es Beatriz Jiménez de Ory, residente en El Escorial (Madrid), Licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura. Entre otros reconocimientos, la autora ganó en 2010 el premio de poesía para niños “Ciudad de Orihuela” patrocinado por la editorial Kalandraka.

La entrega del premio -dotado con 3.000 euros y la edición del libro, que será ilustrado por Antonio Guzmán, alumno de la Facultad de Bellas Artes- y la presentación del libro editado tendrán lugar en el verano de este año. A la edición de este año se han presentado 131 libros procedentes de casi toda España y de diversos países latinoamericanos, además de Estados Unidos, Portugal y Polonia.

Fuente: CuencaOn

Un paseo ilustrado I: exposición de Óscar Villán

Ana Tortosa presenta ‘Mariluna’ en la librería Cuchufleta (17-E)

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Álbum de imágenes y fotos de ‘La bruja Horripilarda’ y una bonita reseña del ‘Libro de Brun’

Aunque la información sobre mis libros se recoge en este otro blog, de vez en cuando también me gusta dejar caer mis buenas noticias personales por aquí. Una: ya podéis disponer de La bruja Horripilarda, mi cuento de humor ilustrado por JuanolO, que incluye una adaptación a la lengua de signos española y un DVD (con la animación y la narración oral y en lengua de signos, además del vocabulario en LSE); edita Carambuco. Humor, sí, pero también una invitación a hablar con los pequeños sobre la presión del canon estético y la conveniencia de saber reírse de aquellos rasgos que son personales, pero el canon define como «feos». En este enlace podéis ver imágenes del interior y fotos de las actividades que iré haciendo en bibliotecas, librerías y escuelas. Lo presentamos el pasado día 24 en la biblioteca Armand Cardona, de Vilanova i la Geltrú. ¡Qué día más bonito y qué gusto de público, pequeños y grandes! ¡Muchas gracias!

¡SHA... MA... LA... CUC! ¡Ay, la bruja, cuando se enfada!

Dos: os invito a leer esta reseña del Libro de Brun en el blog de Carlos Lapeña. Al hilo de la reflexión bloguera sobre la crítica positiva y negativa, que se recoge por ejemplo en El Tiramilla, añado una razón en favor de la positiva: puede crear sentidos y enriquece la lectura orientando al lector hacia caminos más hondos o menos obvios. La negativa, en cambio, para no ser arbitraria, se ve obligada a gastar mucha energía en justificar y documentar sus razonamientos y exponer el canon de cada lector crítico, por el que se explican los «defectos» más o menos objetivables de la obra en cuestión. Así que, por simple economía, que al menos la mayoría del esfuerzo se dedique a la construcción (con la generación de sentidos asociada, esto es, doble valor) me parece lógico y sano.

‘El cuento del carpintero’, de Iban Barrenetxea

Imagen de 'El cuento del carpintero', Iban Barrenetxea, ed. A buen paso

El cuento del carpintero es una narración fantástica muy recomendable. Primero, porque el texto es redondo a partir de la confluencia de dos líneas narrativas: la de las creaciones fabulosas del carpintero y la de las creaciones perfectas para el belicoso Barón von Bombus. Es difícil no sonreír al final, que conjuga lo fabuloso y lo perfecto, ahora para bien. Segundo, porque las imágenes, además de características, expresivas y cuidadas, con desplegable incluido, también cuentan toda una historia que el lector atento desvelará con alegría; la alegría de vivir (cuando nos dejan vivir), quizá, es lo que más transmite el cuento. No os lo perdáis.

Taller de pintura sobre tejas de pizarra, con ‘En casa de mis abuelos’, de Arianna Squilloni y Alba Marina Rivera (Barcelona, 17-D)

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‘El clavel crece en el mar…’, de Pedro Villar, ilustrado por Leonor Pérez

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  • Pedro Villar ha publicado en su blog un adelanto del que será su próximo libro de poesía para niños, Tres veces tres la mar, ilustrado por Leonor Pérez y publicado por Ediciones El Naranjo (México, marzo de 2012).

Premios Lazarillo 2011: Ángela Cabrera (ilustración, con texto de Margarita del Mazo) y J. A. Ramírez Lozano (creación literaria)

Ángela Cabrera y Margarita del Mazo

La OEPLI ha dado a conocer en esta nota de prensa los premios Lazarillo 2011, que han correspondido a la ilustradora Ángela Cabrera y la narradora Margarita del Mazo, por su adaptación de El flautista de Hamelin, y al poeta y novelista José Antonio Ramírez Lozano, por Lengua de gato. ¡Enhorabuena! El acto de entrega de los premios tendrá lugar en el marco del XXXV Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid, el día 17 de diciembre, a las 11:30h en el Centro Cultural Galileo (c/ Galileo 39).

‘¿Qué hacen las niñas?’, de Nikolaus Heidelbach

En un mundo de niñas, sin adultos, aunque sí con sus sombras y pistas según se ven desde la baja altura, pueden ocurrir muchas cosas. Heidelbach se pregunta qué hacen las niñas (y no qué nos gustaría mostrarlas haciendo para que luzcan: ni a la antigua ni a lo progre, dicho sea de paso) y lo resuelve desde la observación y la magia de lo cotidiano, especialmente con la doble vida de los juguetes; y, si a los hechos nos remitimos, de nuevo, y no a la guía adulta, juguete es todo lo que cae en manos de un niño; una niña, en este caso. El álbum —planteado como abecedario, quizá por limitar de algún modo el catálogo— es muy sugerente… tanto como inquietante. ¿O es que de veras no tienen nada de inquietante, las niñas, cuando uno las mira, en lugar de solo reconocer en ellas lo que deseamos ver?

Amaya se toma su merienda

Pastora cuida de su hermano

Yolanda se prepara para ver su programa favorito

Sara Morante ilustra ‘Los zapatos rojos’, de H. C. Andersen (tráiler)

Os invito a leer el ‘Libro de Brun’

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Libro de Brun
es una nueva propuesta personal que os invito a leer en familia, sin prisa, o en el aula, quizá con las pausas precisas entre sus partes. Es un relato en verso, solo que en un verso que apenas quiere sonar como tal y renuncia a la pirotecnia de mi anterior Libro de las mandangas.

A lo largo de cuatro estaciones, os contaré de la niña Brun, su padre, su amigo Mirko (más que amigo) y la familia de Mirko, emigrada a España desde algún punto de la Europa del este. La veremos crecer, sobre todo emocionalmente, desde el sexto cumpleaños con los que se abre el libro. La acompañaremos en sus baños de verano y el patinaje de invierno, la lectura y Mirko, las dos familias y sus retazos compartidos, la ausencia de Víctor, las dificultades del que emigra a otro país. En paralelo al crecimiento emocional hay un crecimiento formal, con versos que van creciendo en extensión, encabalgamiento y, hasta cierto punto, complejidad de las imágenes.

Lo ha ilustrado con manifiesta ternura Mannfred Salmon y la edición lo debe todo al trabajo desinteresado de Ana Lorenzo, que pidió el texto, Óscar Villán, que lo ha maquetado exquisitamente, y Marcos Taracido, que dirige la nave. Lo publica, pues, Libro de notas. Lo podéis descargar libremente y con un solo clic en este enlace (se pide la aportación voluntaria de quien lo disfrute, para la viabilidad del proyecto) o adquirir en formato tradicional en este otro.

La red es tan rápida que algunos ya lo habéis leído e incluso reseñado, pero no por eso me ilusiona ni una pizca de menos dirigiros esta invitación cordial.

Paula Carbonell presenta ‘Un perro y un gato’ (Abacus de Valencia, 26-N)

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Presentación de ‘En casa de mis abuelos’, de Arianna Squilloni y Alba Marina Rivera, en Casa Anita

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República Kukudrulu, a tener en cuenta (y presentación el 19-N)

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República Kukudrulu es un sello especializado en álbumes, casi recién nacido al mundo editorial, pero que merece mucho la pena tener en cuenta. Dirigido por Mar Benegas, la primera selección de voces promete y cumple: Germán Machado, Pablo Albo, Ana Tortosa. (Y la propia Mar Benegas, de la que hablaré en nota aparte, dado que este blog presta especial atención a la poesía y su A lo bestia es muy divertido).

De Germán Machado no es preciso hablar aquí, puesto que en este blog ha publicado toda una serie de poemas sobre la fauna de su país y he reseñado Zipisquillas. El señor Dino Ache y el canario dorado es una apuesta fuerte, con un texto que no lo desvela todo y una ilustración nada «infantil», en el mal sentido de la palabra, el de ilustración pobre y previsible; el trabajo de Fernando de la Iglesia resulta de lo más sugerente. Narra la historia de un señor «esquivo y enigmático» que se oculta de los crepúsculos, del alba como del anochecer. La aparición del canario dorado cambiará su vida, sin que el lector pueda descender gratis del plano metafórico al intelectivo: deberá interpretar los hechos para llegar a un sentido propio. (Nota al margen: personalmente discrepo de la maquetación del álbum, que a mi entender subordina la imagen a unos grandes recuadros de texto de un blanco hiriente.)

Pablo Albo requiere aún menos presentación. Maestro de la narración oral y favorito de incontables bibliotecas y escuelas, su producción literaria es ya numerosa y muy recomendable se coja por donde se coja, tanto por su chispa rodariana como por su pericia constructiva. (Buscando elementos negativos a su obra, solo sé de mi espejo: algún padre que lo odia cordialmente cuando llega esta temporada de los primeros fríos y el cuento pedido para cada cena es, invariablemente, La sopa quema). Bolsillo nos habla de la ausencia desde la magia cotidiana. ¿Qué no cabe en los bolsillos de las batas de las madres de una cierta edad? Cabe todo eso, y más. «Cuando lo acabamos de montar…», se nos dice, en referencia al abuelo, que ha ido saliendo por piezas. Imposible de leer sin una sonrisa, la ilustración de Lucía Serrano opta por el humor y la ternura, en línea clara. (Nota al margen: discrepo, ahora solo secundariamente, de la justificación centrada del texto, que crea algunas líneas extrañas y no siempre aclara dónde terminan los diálogos.)

De Ana Tortosa diré poco, aunque sí sería preciso hablar de sus textos en este blog, porque su literatura del sentimiento (que no sentimentalismo), a menudo con expresión poética, tiene un lugar propio en la producción literaria reciente, y más en combinación con ilustradores particularmente seleccionados. (Hasta ahora, personalmente, debo decir que sus libros me han invitado más a perderme en los pensamientos que a reproducirlos aquí. Valga el excurso para aclarar que no figurar aquí, incluidos varios autores y editores que han tenido la amabilidad de enviarme libros de los que he disfrutado, no supone crítica, sino mero silencio, y este nace de causas diversas.) Prometo enmendar este silencio sobre sus libros. En Kukudrulu ha publicado Mariluna, con ilustraciones de Nicoletta Tomás.

Presentación de ‘Antonino’, con Juan Arjona y Arianna Squilloni, en Rayuela

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‘Chocolata’, canción en gallego, de Almudena Janeiro, a partir del álbum de Marisa Núñez y Helga Bansch

‘Una barba de hierba diminuta cuajada de margaritas, pequeñas como cabezas de alfiler’ (‘Alfanhuí’)

… A lo lejos vi una figura sentada en una piedra, orilla del camino. Al llegar vi que era un mendigo y me decía: «Dame de tu merienda».
—–Me hizo un sitio en la piedra y nos pusimos a comer. Entonces vi cómo era. Llevaba unos pantalones oscuros, hasta media pantorrilla, y un chaleco pardo, del que asomaban los hombros y los brazos desnudos. Pero su carne era como la tierra del campo. Tenía su forma y su color. En lugar de pelo, le nacía una espesa mata de musgo, y tenía en la coronilla un nido de alondra con dos pollos. La madre revoloteaba en torno de su cabeza. En la cara le nacía una barba de hierba diminuta cuajada de margaritas, pequeñas como cabezas de alfiler. El dorso de sus manos también estaba florido. Sus pies eran praderas y le nacían madreselvas enanas, que trepaban por sus piernas, como por fuertes árboles. Colgada del hombro llevaba una extraña flauta.
—–Era un mendigo robusto y alegre, y me contó que le germinaban las carnes de tanto andar por los caminos, de tanto caerle el sol y la lluvia y de no tener nunca casa. Me dijo que en el invierno le nacían musgos por todo el cuerpo y otras plantas de mucho abrigo, como en la cabeza, pero que cuando venía la primavera se le secaban aquel musgo y aquellas plantas y se le caían, para que nacieran la hierba y las margaritas. Luego me explicó cómo era la flauta. Dijo que era al revés de las demás y que había que tocarla en medio de un gran estruendo, porque en lugar de ser, como en las otras, el silencio, fondo y el sonido, tonada, en ésta el ruido hacía de fondo y el silencio daba la melodía. La tocaba en medio de las grandes tormentas, entre truenos y aguaceros, y salían de ella notas de silencio, finas y ligeras, como hilos de niebla. Y nunca tenía miedo de nada.
—–Me pasé la tarde hablando con él, y se nos vino la noche encima. El mendigo me invitó a dormir en su tueca de árbol. Anduvimos un rato y llegamos a ella. Era un árbol grande, y había dentro muchas cosas que no se veían bien. El hueco del tronco era altísimo, subía en forma de cono y la madera hacía crestas, vueltas de arista hacia adentro, como las láminas de las setas. Arriba, se veía azulear la noche con estrellas. …

Presentación de ‘Cuentos populares de la Madre Muerte’, de Ana Cristina Herreros, en El Dragón Lector (2-N)

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‘Too late’, de Mar

Too late, de Mar, cuenta sin palabras y con una bonita economía de elementos visuales lo que el título dice: ¡Demasiado tarde!

Un pez nada solo en una pecera. Le traen un compañero, que saluda, habla y canturrea sin hallar respuesta. (La historia es «sin palabras» porque reconocemos que se escribe dentro de un bocadillo, pero en una lengua que suena a chino.) El compañero queda en silencio y morirá. Solo entonces, el primero se anima a hablar. Ciertamente, ya es «demasiado tarde».

Como historia cruda, puede ser particularmente adecuada para los niños, que suelen ser muy crudos de forma natural. Pero como ellos suelen percibir la muerte como un accidente, y no una amenaza —y bien está que así sea, claro—, quizá los encuentres divertidos, intentando descifrar las palabras del lenguaje enigmático. Sea como fuere, la editorial Proteus se presenta como «especializada en ética» y este relato mínimo cumple a la perfección con la función de hacernos pensar sobre nuestras acciones y sus efectos, en busca de un mundo mejor.

  • Mar (Mar Cerdà i Albert), Too late. Proteus, Barcelona, 2011. ISBN 978-84-15047-49-0.

Video de una larga entrevista con Jutta Bauer (gracias a Lóguez)

En el canal de YouTube de Lóguez podemos encontrar esta larga entrevista con Jutta Bauer, en inglés y subtitulada en castellano.

Presentación de ‘La máscara del león’ en Rivas, con Margarita del Mazo y Paloma Valdivia (21-O)

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Presentación de ‘El gallo Traganueces’, de Roberto Mezquita, en Mundanalrüido

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Encuentro con Ana Cristina Herreros (Ana Griot) en la librería Rayuela (19-O)

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Presentación de ‘Contos por teléfono’, de Gianni Rodari, ilustrados por Pablo Otero

Era unha vez…
… o Sr. Bianchi, de Varese. Era representante de comercio e seis de cada sete días pasábaos viaxando por toda Italia, do leste ao oeste, ao sur, ao norte e polo medio, vendendo medicamentos. O domingo volvía á casa, e o luns pola mañá marchaba outra vez. Pero antes de partir, a filla dicíalle: «Por favor, papá: cada noite, un conto».

Presentación del viernes 14 de octubre:

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‘Los estorninos…’, de Antonio García Teijeiro

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Los estorninos
son estridentes.
Las golondrinas,
sueños vivientes.

Y los gorriones,
buenos amigos.
Y son los cucos
relojes vivos.

Oigo sus voces.
Siento sus risas.
Pájaros tiernos
como la brisa.

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  • Antonio García Teijeiro, Versos con alas. Acuarelas de Manuel Uhía. Lynx, Bellaterra, 2006. ISBN 84-96553-15-9.
  • Versos con alas es un libro de poemas sobre pájaros, uno de los temas recurrentes en la poesía de García Teijeiro. Lynx, como editorial especializada en libros de naturaleza, lo complementa con un apéndice sobre el canto de las aves y un breve glosario.

Taller de ‘Papepilandia’ en Abracadabra (15 oct.)

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‘Para tu primer fuego, Alfanhuí, te contaré mi primera historia’

—–—Nunca pensé, Alfanhuí, que llegarías a hacerme compañía. Para tu primer fuego, Alfanhuí, te contaré mi primera historia.
—–Y le gustaba mucho repetir el nombre de Alfanhuí porque él se lo había puesto. Luego empezó la historia.
—–—Cuando yo era niño, Alfanhuí, mi padre fabricaba lámparas de aceite. Trabajaba todo el día, y hacía candiles de hierro para las cabañas y lámparas de latón dorado para los palacios. Hacía mil y mil clases de lámparas distintas. Tenía también los mejores libros que se habían escrito sobre lámparas. En uno de ellos se hablaba de la «piedra de vetas». Era esta una piedra que decían durísima, pero porosa como una esponja, y que tenía el tamaño de un huevo y la forma de una almendra. Tenía esta piedra la virtud de be ber siete tinajas de aceite. La dejaban en una tinaja y a la mañana siguiente todo el aceite había desaparecido y la piedra tenía el mismo tamaño. Cuando se había bebido siete tinajas, ya no quería más. Entonces bastaba ponerle una torcida y encender, para que diese una llama blanca como la leche, que duraba eternamente. Cuando se quería también podía apagarse. Pero si se quería de nuevo el aceite, sólo una lechuza sabía sacárselo, hasta dejar la piedra enjuta como antes. Mi padre hablaba siempre de esta piedra, y nada hubiera deseado en el mundo tanto como tenerla. Mi padre solía mandarme por los caminos para que aprendiera los colores de las cosas, y yo tardaba muchos días en volver.
—–Un día salí para uno de mis viajes. Llevaba un palo al hombro, y en la punta del palo, un pañuelo con merienda. Iba por un camino calizo entre colinas de polvo, sin hierba, con apenas algunos árboles secos donde se posaban las urracas. También había por el campo muchos hoyos r harapos y pucheros de barro quebrados, y ruedas y destrozos de carro y otro sinfín de despojos, porque todo lo que se rompía iban a tirarlo a aquella tierra. Apenas nadie iba por el camino porque era un día de mucho sol, y el sol era muy malo allí, aunque todavía no había entrado el verano. …

‘Los cocodrilos del barrio’, de Max von der Grün

Los cocodrilos del barrio, de Max von der Grün, es una novela popular en los países de lengua alemana, llevada al cine con cierto éxito en 1977 y de nuevo en 2009 (con dos continuaciones). Retrata un mundo callejero en parte envejecido por los 25 años transcurridos desde su publicación. Sin embargo, la realidad social española quizá no le queda tan distante, hoy, si pensamos en el lugar que suele conceder nuestra sociedad a los inmigrantes con pocos recursos y que en esta novela ocupan los Gastarbeiter (el eufemismo público de «trabajadores invitados»), más popularmente Itaker (despectivo por «italianos»). Que hoy España haya pasado a formar parte de la Europa excluyente y tengamos nuestros propios Itaker con los moros no le resta utilidad, probablemente al contrario.

En cualquier caso, la novela no se centra en esto, sino en las aventuras de una banda de barrio, con prueba de valor incluida, a partir de la llegada de un chico en silla de ruedas; más en concreto, la trama se mueve en torno de la resolución de unos robos. Lo cuenta con vivacidad y un aire bastante gamberro que no pasa el filtro actual de lo políticamente correcto, pero que a mí me resulta genuino. No he leído la traducción española, que no debió de ser fácil y quizá también haya envejecido.

Tráiler de la reedición de la película de 1977 (¡atención a la banda sonora!):

Dentro de poco, ¡Horripilarda!

En el bosque de Troncofétido, en una cabaña más sucia que una pocilga, vive la bruja Horripilarda.
Por desgracia, también yo vivo en esa porqueriza.

El cuento fue así: un mal día, iba yo brincando alegremente por un camino…
—¡Puaj, qué asco! ¡No soporto la alegría! —gritó Horripilarda, nada más verme.
Una luz amarilla me deslumbró y, de golpe, me encontré arrastrándome por el suelo, convertido en un gusano pringoso.

Con unos amigos, hemos tramado un plan para liberarme.
Pero antes debéis saber que Horripilarda es más presumida que una mariposa. Incluso se ha inventado un Espejo —no Mágico, sino Mentiroso— que, cada mañana, la saluda como la más guapa del mundo.

Ilustración de JuanolO

Faltan solo tres meses para que vea la luz La bruja Horripilarda, ilustrado por JuanolO y publicado por Carambuco, en castellano, y Ginjoler (de El Cep i la Nansa) en catalán. Un cuento de humor para guapos y feos, y sobre todo para listos: los que, para empezar, saben reírse de sí mismos. Y también para personas sordas, porque incluye una adaptación a la lengua de signos, y un DVD con el cuento narrado, y una canción… ¿Alguien da más?

¿Infantiles o felices?: ‘La guarida del zorro’, de Ivan Southall

Ken, de diez años, se anima a viajar en solitario para pasar unos días con sus primos y tíos. Pero el viaje resulta más difícil de lo que imaginaba y, al llegar, sus huéspedes lo trastornan inesperadamente: «Él permanecía en pie en el bosque, alicaído, extraviado y completamente solitario. Hugh estaba a tan solo unos pasos de distancia, muy cerca, y todos los demás estaban en sus camas [...] lo suficientemente próximos como para acercarse corriendo en un minuto o dos, pero no constituían precisamente su tipo ideal de personas. Siempre había creído que sí lo eran, pero no lo eran. Ellos eran unos extraños que se regían por normas diferentes y vivían según modelos de vida diversos. Demasiado bullangueros, excesivamente infantiles. ¿Era esa la palabra apropiada? Al menos, esa era una de las palabras que utilizaba su madre. O muy felices. Le sacaban de sus casillas con casi todo cuanto hacían [...] Hubiera deseado tanto que todo discurriera con normalidad aquella mañana… Pero no era así.»

Se ha desvelado un conflicto familiar en torno a dos modelos de vida, uno «ordenado» y conservador, otro «desordenado» y en apariencia más alegre. Pero la novela no transcurre por el camino de convertir a Ken al modo alocado, sino que es mucho más amarga (y quizá más interesante): tras un accidente del chico, el primo y, sobre todo, el tío, reaccionan particularmente mal, incluso poniendo en peligro su vida; y ello se debe, en buena medida, al exceso de presión del modelo «ordenado», que acaba haciendo verdad los malos augurios. La crítica feroz del otro, en ocasiones, solo consigue funcionar como profecía de cumplimiento provocado.

  • Ivan Southall, La guarida del zorro. Ilustraciones de Teo Puebla. Traducción de Jesús Mayor Val. Noguer, Barcelona, 1987. ISBN 84-279-3171-9.

‘Un loro en mi granja’, de Pep Bruno y Lucie Müllerová

La literatura infantil tiende a moverse en formas limitadas, como por ejemplo la narración lineal transmitida por una sola voz. Esto puede tener una explicación inmediata en el intento de acercarse a lectores que aún no son maduros; pero a cambio contribuye a hacer de la literatura algo previsible, alejado de la emoción y el descubrimiento del mundo en toda su complejidad.

Un loro en mi granja, de Pep Bruno y Lucie Müllerová, es muy distinto. Sin dejar de ser asequible en ningún caso (es decir, sin que el árbol de la elaboración literaria nos oculte el bosque de la eficacia narrativa), nos encontramos con tres voces: la de un narrador, la de un personaje (el loro) y la de la ilustradora. No hay un encaje directo entre las tres, sino la propuesta lúdica de un enigma. La voz del narrador (que habla en primera persona y al final aparecerá también como personaje que lo aclara todo) nos habla desde el mundo de la granja, pero varios detalles de la ilustración nos hacen sospechar que esa granja es, cuando menos, extraña; y el loro rojo es llamativo, luce un sombrero peculiar y, como veremos, actuará de un modo no menos extraño en su contexto.

La propuesta, encantadora para primeros lectores y prelectores avanzados, es mucho más compleja de describir que de leer y mirar. Trata al niño como ese ser inteligente que se mueve en un mundo inevitablemente complejo y rebosante de voces, al que es capaz de dotar de más sentido de lo que a veces imaginamos. Nuestra literatura infantil necesita más libros como este.

  • Pep Bruno, con ilustraciones de Lucie Müllerová, Un loro en mi granja. Primer premio del IV Concurso Internacional de Álbum Infantil Ilustrado “Biblioteca Insular. Cabildo de Gran Canaria”. Edelvives, Zaragoza, 2009. ISBN 978-84-263-7341-0.