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Se sostiene en el aire
como una nota musical.
El colibrí
picotea la flor del hibisco,
que es como una trompeta
vibrando en si bemol.
A veces, el picaflor
dirige la orquesta
con su pico de batuta
y su frac
de un verde terso,
tornasol.
Entonces, las flores
tocan una sinfonía dulce
y calma.
El viento se detiene a escuchar,
y aplaude mansamente
cuando terminan.
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3 respuestas hasta el momento ↓
Ana Lorenzo // 6 06 2008 a 10:14 pm |
Siempre es un placer encontrar un nuevo poema de animales de Germán. Otro para nuestra colección particular
Gracias a los dos.
Un beso.
darabuc // 7 06 2008 a 10:38 am |
Coincido, Ana.
Un beso
evelin camila // 9 09 2008 a 4:28 am |
estos es muy bonito
sale d unas palabras maravillosas que llenan el alma de amor y el corazon.
que cuando creas estas creando paz y amor