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Estelas de versos, de Antonio García Teijeiro y Rafael Cruz-Contarini, con ils. de Fran Collado

8 05 2008 · 2 Comments

Estelas de versos es un libro escrito a dos manos por los poetas Antonio García Teijeiro y Rafael Cruz-Contarini. Ellos lo explican así (extracto del prólogo): «Rafael comenzó 13 de las estelas y continuó las 13 de Antonio, y viceversa. Versos que estuvieron durante un buen tiempo viajando desde el norte hasta el sur y en sentido contrario, cruzando la península a través de nuestros correos electrónicos. Y aun siendo de dos, estas estelas-poema representan una sola unidad, un pequeño universo a dos plumas y dos corazones». El libro tiene tres secciones temáticas con una gran diversidad formal y sonora: desde poemas en los que resuena la lírica tradicional hasta los ecos del caligrama.

Las ilustraciones del libro son, en esta ocasión, de Fran Collado. A dos tintas, como es costumbre hasta ahora en la colección. La cubierta es a todo color, con un estupendo juego de estampados, a mi entender. La imagen que encabeza esta nota pertenece al poema «Metidas en mi mano». (Disculpad la zona de sombra del escaneado casero.)

Perfume del cielo
que envuelves la noche
con perlas
con lunas
con sueños
con broches

Perfume del cielo
que en la tarde vas
de albahaca
de brezo
de anís
de azafrán
de enebro
de menta
de jacarandá

Perfume del cielo
que el día destapas
con besos
con soles
con brillos
con mapas

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2 responses so far ↓

  • Lu // 8 05 2008 at 11:16 pm

    La poética de la cita del prólogo invita sin duda a leerlo.
    ¡Qué maravilla imaginar que la poesía viaja por estelas virtuales y resurge en el papel!

  • darabuc // 9 05 2008 at 7:23 am

    Pues ya que estamos, dejo también el comienzo del prólogo: «Una estela es el rastro que deja cualquier cuerpo al pasar. El barco deja su estela en el agua, el fuego la deja con el humo, y algunas estrellas o cometas también las dejan en el espacio, formando tras de sí una cola luminosa. Incluso nosotros también podemos dejarlas al cruzar por un camino polvoriento. Lo que pasa o cruza por un lugar deja su huella, deja su estela, como las palabras dichas o escritas por alguien y que son continuadas por otra persona que las dota de más significados, que las amplifica, refuerza y enriquece porque previamente las ha compartido y aceptado». Quizá sea una forma bonita de contar cómo vive la tradición oral. Por cierto que desde que el libro cayó en mis manos tengo muchas ganas de releer de paso las Estelas de Victor Segalen, por muy distintas que sean.

    Gracias por el comentario, Lu.

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