
El Cancionero infantil del papagayo (Brasil y Portugal en 30 canciones infantiles) pertenece a una serie de libros ilustrados, de gran tamaño, que recopilan canciones populares infantiles e incluyen un disco con la grabación de todas ellas. Otros títulos son A la sombra del olivo (El Magreb en 29 canciones infantiles), Canciones infantiles y nanas del baobab (El África negra en 30 canciones infantiles), Cancioncillas del jardín del Edén (28 canciones judías) y Canciones infantiles y nanas de Babushka (29 canciones infantiles eslavas). Los originales son de Didier y la versión española, de Kókinos (con traducción y adaptación de Miguel Ángel Mendo).
Personalmente, son libros que me gustan mucho y que creo que enriquecen el panorama de los librodiscos infantiles. Encuentro de agradecer que se haya dado prioridad a la versión original, con lo que se puede seguir muy bien el disco y se anima a los niños a cantar en otras lenguas; la versión española, en letra más clara y cuerpo menor, pretende servir sobre todo como guía para el sentido. Las ilustraciones, coloristas y alegres, contribuyen a hacer del libro un objeto hermoso.
A la sombra del olivo recibió el primer premio a los libros mejor editados en España en 2005. (Es difícil seleccionar uno solo, y quizá en elegir este en concreto influyó un gesto político de concordia hacia los vecinos del Magreb.) Yo me he decantado por el Cancionero infantil del papagayo porque, al tratarse de una lengua muy próxima al español, todas las canciones se pueden aprender y cantar con mucha facilidad, y el libro vale entonces como breve recopilatorio memorizable de poesía infantil en portugués; al cabo de muy poco se comprenden casi todos los juegos del original. La ilustración, algo recortada por el gran tamaño del libro, corresponde a «A machadinha» (p. 30, canción 17).
Pero el mejor aspecto de estos libros, por encima incluso de su cuidada presentación, son a mi juicio los discos: alegres, vivos, sugerentes, completos, complejos… Son una excelente introducción musical a otras culturas. Y crecer amando la gran cantidad de formas novedosas y otros modos de ver el mundo que nos pueden aportar las otras culturas es quizá, hoy más que nunca, no ya una necesidad, sino una obligación.
O trem maluco
Quando sai de Pernambuco
Vai fazendo chic, chic,
Até chegar no Ceará.
Rebola pai, mãe, filha…
Eu também sou da familia,
Também quero rebolar!
El trenecito loco
cuando sale de Pernambuco
va haciendo chic, chic,
hasta llegar al Ceará.
Se bambolea el padre, la madre, la hija…
Eh, que también yo soy de la familia,
¡también yo me quiero bambolear!
(Traducción de Miguel Ángel Mendo)
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6 respuestas so far ↓
Alicia Esain // 15 12 2007 en 3:50 am
¡Qué bueno que se haga ese rescate, ya sea en otras culturas o en las nuestras! He comprobado que a los chicos ese tipo de cosas les enciende el alma. Hay tesoros increíbles en lo popular que debemos acercarles para que no se pierdan y sean de una buena vez disfrutados por nuestros “locos bajitos”.
darabuc // 16 12 2007 en 8:13 pm
Gracias, Alibrújila ;), por tus tres comentarios. Han coincidido tres temas importantes, ahora que lo miro así: teatro, tradición y humor. Tres cosas que pueden activar mucho a los pequeños y que dan mucho juego.
Un abrazo
elena // 18 12 2007 en 2:02 pm
Muy bueno tu blog, pasaré con frecuencia
darabuc // 18 12 2007 en 7:04 pm
Gracias, Elena, cuando quieras. Visité con gusto tu blog, allá te dejé un mensaje.
Gabriela // 20 12 2007 en 12:01 pm
Un muy buen recurso para el aula de música. No dudes que lo utilizaremos.
Gracias
darabuc // 21 12 2007 en 3:23 pm
Ya nos contarás cómo va. Las de ritmo africano pueden ser muy divertidas, casi teatrales. Un beso y felices fiestas.
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